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Luis Buñuel en la lectura de sus textos

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Nuestro itinerario bibliográfico termina con la rese- ña de aquellas publicaciones que nos invitan a tomar contacto con la figura de Buñuel desde el estudio o la edición de sus textos (escritos o fílmicos). Libros que dialogan en definitiva con el mito de su genio artístico, que nos hablan de lo que significa Buñuel como autor con independencia de las reflexiones que su cine susci- ta sobre el devenir histórico y la identidad de la cultura española. En esta línea pueden inscribirse al menos cuatro de los títulos que han llegado a los estantes de nuestras librerías: el guión de La joven (The young one, 1960), Sade y Buñuel, —ambos publicados por el Insti- tuto de Estudios Turolenses— Escritos de Luis Buñuel (Páginas de espuma) y Buñuel: espejo y sueño (Edicio- nes de la Mirada).

La joven, guión del tándem Luis Buñuel-Hugo Bu-

tler a partir de la adaptación de un cuento de Peter Mathiesen, posee conexiones evidentes con su ante- rior proyecto en común, Las aventuras de Robinson

Crusoe, y por ende con uno de los temas más carac-

terísticos de la narrativa de Buñuel: el análisis de perso- najes que han de convivir en espacios aislados —y li- bres de prejuicios por circunstancias anómalas— como

cauce para la reflexión crítica sobre el orden moral dominante. Para construir su acostumbrado discurso sobre la imposibilidad del deseo amoroso y las barreras que impiden la solidaridad entre los hombres, Buñuel recurre a su habitual icono- grafía (insectos, gallinas, armas, cadáveres, mirada fetichista, manzanas, curas, delato- res, huérfanos e inocentes vírgenes que cosen).

El conjunto de referencias se sitúa, no obstante —y he aquí su especial inte- rés—, en torno al tema del racismo y la persecución política en la moderna socie- dad norteamericana; la población negra comienza a tomar conciencia de sus dere- chos y a organizarse para su defensa activa, pero el estado paladín de la libertad, aquel que ha perseguido con saña a los intelectuales de izquierdas dentro y fuera de sus fronteras, no está dispuesto a facilitarles la tarea: “Es el estilo del norte”, ha- cen decir Buñuel y Butler a Travers en esta deslumbrante historia, “a simple vista no parece haber ningún problema, no hay letreros que digan ‘solo para blancos’; si quieres tomarte un café abres la puerta, pasas dentro y el dueño te mira desde la grasienta barra, te suprimen uno de tus derechos, y los demás clientes siguen co-

miendo y hablando muy educadamente…”. La lectura de este soberbio guión edi- tado por Jean Rouverol Butler contribuye en suma a restituir La joven —obra ha- bitualmente arrinconada por los especialistas— a la posición de privilegio que me- rece en la filmografía del autor aragonés.

Sade y Buñuel, de Manuel López Villegas, nos propone en cambio un acercamien-

to a las raíces sadianas de Buñuel. Será, de hecho, este afán de mantener a sus lec- tores en los límites de lo estrictamente divulgativo el que nos provoque a la postre una sensación de ligero desencanto. El autor se sirve de cuatro capítulos para tra- zar los ejes básicos de su trabajo: datos biográficos que nos ayudan a comprender la futura devoción del cineasta por el pensador francés, rescate y defensa del espíri- tu sadiano por parte del movimiento surrealista, vida de Sade y, por último, huella del Divino Marqués en la obra cinematográfica de Buñuel; bloques en los que ape- nas encontramos aportaciones inéditas por lo que se refiere a metodología de es- tudio, citas e ilustraciones empleadas, o al análisis de los problemas filosóficos, mo- rales y estéticos que genera el contacto entre Sade y Buñuel. Algo similar, por lo que respecta a la desaliñada solución de los ambiciosos retos que se plantean, ocu- rre con el segundo título de López Villegas, Escritos de Luis Buñuel, en la medida en que decide prescindir del análisis crítico de los textos o que renuncia a mencionar el origen de sus fuentes; ¿urgencias del centenario?

Buñuel: espejo y sueño, de Xavier Bermúdez, se decanta por mostrarnos al

cineasta aragonés como prototipo de autor ligado a los problemas de la lucha social. “Buñuel es (…) para este libro”, admite el propio realizador gallego en su introducción, “su cine, sus films”. Punto de vista que no resta un ápice de fuerza a lo que al fin y al cabo es una extensa y valiente lectura de los conflictos esen- ciales que aborda la filmografía buñueliana: “Tampoco se quiere incurrir en un acto más de cinefilia, sino de acompañar a Buñuel en su decidido ataque moral, político, contra el Dominio, contra sus mentiras, abusos y miserias; y acompañar- le también en esa regia aventura que consiste en abandonarse a pensar y a sen- tir libremente”.

Pese a su carácter explícito y reiterado, la relación entre cine e ideología se ha convertido en uno de los aspectos más dispersa y fragmentariamente estudiados por los especialistas en el cineasta aragonés. Esta tendencia a pasar de puntillas por el trasfondo social y político de su cinematografía podría explicarse por di- versos motivos; desde la actitud del propio Buñuel (“¿Has visto alguna vez políti- ca en mis películas?”, llegó a decirle con orgullo a Max Aub, “Nunca. No hay en ellas nada político”), hasta la desazón que provoca un examen de tales caracterís- ticas desde el horizonte de la postmodernidad. Estaremos más o menos de acuerdo con el enfoque de Xavier Bermúdez, nos resultará más o menos convin- cente la retórica empleada, pero hemos de convenir que su libro contrarresta cierta tendencia a desactivar la carga subversiva que anida en el cine del home-

Recordando a Luis Buñuel: los

L

i b r o s d e l c e n t e n a r i o

najeado. Buñuel: espejo y sueño (razón y pasión, realismo y surrealismo) se com- pone de una primera parte, “Generalidades”, en la que se expone la interacción entre el estilo y pensamiento de Buñuel, y de una segunda, “Filmografía crítica”, en la que se analiza e interpreta su obra cinematográfica.

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