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Mayor movilidad internacional de la mano de obra

Los rendimientos del capital y, hasta cierto punto, la mano de obra cali- ficada, tienden a crear igualdad de un país a otro, pero, por lo general, no existe convergencia entre los rendimientos de la mano de obra no calificada: la posesión de los pobres y en oferta abundante en los países pobres. Son grandes los diferenciales en salarios de un país a otro para empleos que requieren competencias similares y son muchísimo más grandes que la brecha de salario que existía a finales del siglo XIX entre Estados Unidos y los países de origen de los emigrantes (gráfico 10.1). Los países industrializados impusieron restricciones severas a la inmi-

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Logro de una mayor equidad mundial

gración de trabajadores no calificados y semicalificados, lo cual contri- buye a la falta de igualdad en rendimientos a la mano de obra no califi- cada.

Mayor migración de mano de obra no calificada tendería a igualar los rendimientos, con ganadores y perdedores, pero con efectos en la eficiencia potencialmente benéficos. La historia nos enseña que, en va- rias épocas, la migración ha aliviado el sufrimiento humano y fomenta- do intercambios culturales y tecnológicos. La migración masiva de Europa al continente americano en los siglos XIX y XX, permitió que sesenta millones de personas escaparan de la pobreza y de la persecución, crean- do una de las sociedades más acaudaladas del mundo (aunque, en el proceso, los pueblos aborígenes de América han sufrido pérdidas incal- culables).4

Análisis económicos indican que podrían ser significativas las ga- nancias de una migración en expansión. Hamilton y Whalley (1984) utilizan un modelo económico muy simplificado del mundo para seña- lar la magnitud que podrían alcanzar los beneficios de la reubicación de la mano de obra (del orden de duplicar el PIB). Claro está que lo ante- rior depende de las suposiciones específicas utilizadas y pasa por alto innumerables problemas de ajuste; no obstante, sirve para ilustrar que las ganancias podrían ser grandes y, en comparación, probablemente mucho más grandes que las ganancias del comercio de productos, ya en extremo liberalizado. En efecto, Walmsley y Winters (2003), utilizando un enfoque similar al de los análisis de impacto del comercio, calculan que aumentando la inmigración temporal a países industrializados en 3% de la fuerza laboral actual calificada y no calificada de los países anfitriones –equivalente a permitir que en cualquier momento dado se dé empleo a ocho millones adicionales de trabajadores calificados y a 8.4 millones adicionales de trabajadores no calificados, aproximadamente el doble de la inmigración neta actual a países de ingreso alto– genera- ría un incremento estimado de más de US$150 mil millones en bienes- tar en el mundo entero. Ciudadanos de países en desarrollo y de países industrializados compartirían bastante equitativamente ese incremen- to. Gran parte de la ganancia provendría de la migración de trabajado-

res no calificados. Estudios de país confirman que la migración podría tener impacto significativo. Annabi y otros (de próxima aparición) en- contraron que un aumento de 50% en el flujo de remesas a Bangladesh, reduciría en 0,8% la incidencia de la pobreza en el ingreso de U$1 al día a corto plazo y en 4% para 2020.5

¿Acaso no es cierto que la migración aumenta la desigualdad del ingreso en los países fuente? Como actividad de alto riesgo y de alto rendimiento, lo más probable es que los primeros en emprender el ca- mino de la migración sean los miembros de hogares más ricos, menos restringidos por el crédito y más educados. Después, los emigrantes que lograron su objetivo ofrecen información y ayuda a emigrantes poten- ciales a través de redes sociales, disminuyendo por tanto los riesgos y los costos y haciendo posible la migración a miembros de hogares en estra- tos inferios de la distribución del ingreso.6 En las primeras etapas del

proceso migratorio, sin son más altas que el ingreso no devengado, las remesas que se envían a hogares más pudientes pueden aumentar la desigualdad.7 Las remesas comienzan a llegar a hogares menos pudien-

tes y mejora la distribución del ingreso, a medida que se expande la migración.8 Las remesas también tienen efectos indirectos por medio de

un incremento en el gasto, mayor diversificación del riesgo, y relaja- miento de las restricciones crediticias, todas las cuales por lo general reducen la desigualdad.9 En general, la evidencia no respalda la opinión

en el sentido que, de manera inequívoca, la migración produce mayor desigualdad en los países fuente.

En los países receptores, la inmigración alivia la escasez de mano de obra en sectores con intensidad de mano de obra, como la atención en salud, los hoteles y los restaurantes, y la construcción. A medida que envejece la población de los países industrializados y aumentan los nive- les de educación y formación, es probable que se agrave la escasez de mano de obra. Otra fuerza poderosa que impulsa la migración son las tendencias demográficas. Las actuales proyecciones de población impli- can la disminución de la fuerza laboral de Europa y Japón durante el siglo venidero y que la relación de personas en edad de trabajar a las personas en edad de jubilación (la relación de respaldo) crecerá a niveles que harán inviables los actuales sistemas de pensiones y de transferencia social. Entre tanto, al sur de Europa crece rápidamente la población de los países de África septentrional.

No obstante los grandes beneficios de la migración, los países recep- tores se oponen ferozmente al fenómeno. La migración involucra pro- blemas complejos de identidad nacional e individual, los cuales se agravan con preocupaciones en torno a la seguridad. En algunos países, parece ser más difícil de lo que se creía la integración social y cultural. Es más, los trabajadores no calificados experimentan la erosión de sus salarios y el desempleo. Lo anterior no es, sin embargo, diferente para los trabaja- dores industriales que si los bienes que se producen en países con bajos costos laborales desplazan la producción interna.

En los países de origen de los emigrantes, hay preocupación sobre los costos humanos y sociales de la migración. Por ejemplo, sobre la forma en que la migración de enfermeras y médicos impide los avances hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y la migración de mujeres produce un déficit mayor en la crianza de los ni- ños, en el apoyo a la familia y en el cuidado de los ancianos.10 A menu-

do, la restricción en el otorgamiento de licencias (como para los médicos) obliga a inmigrantes calificados en países huésped a trabajar en empleos menos calificados –el “desperdicio de cerebros” y los mayores rendi- mientos a la educación no parecen motivar la acumulación de capital humano o “ganancia de cerebros”.11

Yendo contra la corriente política –con la excepción parcial de algu- nas corrientes en Estados Unidos, Canadá y España– los autores plan-

Gráfico 10.1 Hoy día, los diferenciales de salario son mucho más grandes que a finales del siglo XIX

Relaciones de paridad de poder adquisitivo a salarios ajustados de Estados Unidos y sus asociados en la migración en 1870 y pares de países en los noventa

tean que, tanto para la equidad como para la eficiencia, sería bueno que la migración fuera mayor. Pero, en el actual clima político, ¿cuáles son las perspectivas para una migración mayor? El contexto para abordar la migración lo ofrecen las negociaciones multilaterales en la Organiza- ción Mundial del Comercio (OMC), bajo la Modalidad IV del Acuerdo General sobre Comercio y Servicios (GATS), parte del tratado que creó la OMC.12 Pero, al tenor de la Modalidad IV del GATS, en el futuro

próximo parece poco probable avanzar hacia mayor liberalización de la migración temporal, considerando que en las negociaciones de la Ronda de Doha predominan problemas controvertidos sobre comercio de pro- ductos agrícolas y mercancías.

En el contexto anterior, es más probable que los avances surjan de negociaciones bilaterales y regionales. Los países receptores podrían ampliar bilateralmente la migración temporal (en el recuadro 10.2 se analizan algunos aspectos de planes de migración temporal “amigables con el desarrollo”). Así mismo, esos países podrían ampliar la protección a los inmigrantes. Una manera de hacerlo podría ser ratificando la Con- vención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de todos los Trabaja- dores Emigrantes y de sus Familias, de 1990. Si la convención la ratificara un número significativo de países anfitriones, ninguno se arriesgaría a que lo consideren asilo de inmigrantes indocumentados y se podrían aplacar los temores de que la ratificación lleve a mayores afluencias de inmigrantes.13 Otra acción que promete grandes recompensas consiste

en facilitar los flujos de remesas y, para lograrlo, los gobiernos podrían trabajar conjuntamente con el sector privado y con las ONG.14

Los países fuentes deben tomar medidas tendientes a reducir la pro- babilidad de que sus emigrantes se conviertan en víctimas de explota- ción, con un enfoque en la lucha contra la trata de niñas y mujeres.15

Reglamentar con mayor eficiencia las agencias de contratación para ga- rantizar mayor respecto para los derechos de los trabajadores y suscribir acuerdos con países clave de destino, que reglamenten los flujos de emi- grantes y su situación, como lo ha hecho Filipinas, son dos campos posi- bles de acción. Los países fuente también deben ayudar a los emigrantes a utilizar las remesas de manera apropiada, invertir en sus países de origen y a reintegrarse a su regreso.

No queda claro si una organización internacional en la cual los paí- ses pobres tengan los mismos derechos podría ayudar a lograr avances hacia la migración libre. Bhagwati (2003) aducía que una nueva Orga- nización Mundial de las Migraciones –o aun una Organización Interna- cional para las Migraciones más fuerte en el sistema de las Naciones Unidas– podría ayudar a aumentar el impacto de la migración en el desarrollo protegiendo los derechos de los emigrantes, ofreciendo un foro para fijar las normas sobre migración y haciendo seguimiento y haciendo obligatorio el cumplimiento de esas normas. Pero los países receptores de inmigrantes se oponen a las propuestas de ceder así sea algo de control sobre las políticas migratorias, las cuales, en opinión de esos países, son parte de la agenda interna de las políticas.

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