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Pese a las mejoras que se han dado en el transcurso del tiempo, en varias dimensiones las desigualdades entre países siguen siendo inaceptable- mente altas. Cada año 10,5 millones de muertes infantiles son prevenibles en el sentido de que estos niños no morirían si hubieran nacido en países ricos.38 El nivel medio de escolaridad de los adultos nacidos en el perío- do 1975–79 en África subsahariana se mantiene en 5,4 años, en con- traste con 10,1 años en América Latina y el Caribe y 13,4 años en los países desarrollados. Los países en desarrollo también enfrentan desa- fíos masivos de influencia en las reglas y procesos globales que determi- nan los resultados finales, lo cual tiene enorme peso en el bienestar de sus ciudadanos.

Gráfico 3.11 La pobreza absoluta decreció a nivel global, mas no en todas las regiones

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La equidad desde una perspectiva global

Las desigualdades internacionales en escolaridad han venido descen- diendo sostenidamente. Esto también es cierto en salud –hace 50 años el país de nacimiento pesaba mucho más en la supervivencia que hoy. En este sentido, las oportunidades entre países se están igualando. Pero las mejoras en esperanza de vida al nacer se están revirtiendo desde prin- cipios de los años noventa, debido a los efectos devastadores del VIH/ SIDA y a las difíciles circunstancias que enfrentan los ciudadanos de algunas economías en transición. En contraste, la distribución mundial de los ingresos se fue tornando secularmente más desigual desde princi- pios del siglo XIX hasta alrededor del final de la Segunda Guerra Mun- dial. Desde la guerra, la desigualdad internacional entre países ha decrecido inmensamente, gracias al rápido crecimiento de China e India en épocas más recientes, y la desigualdad global se ha nivelado. Debido a que China e India son sólo dos países, la desigualdad interpaíses en ingresos ha continuado aumentando.

¿Qué explica la convergencia en salud y educación, y la falta de la misma en ingresos? Deaton (2004) señala que, si bien las ganancias en ingresos eran indudablemente importantes para mejorar la nutrición y financiar mejores programas de agua y sanidad, algunos países progre- saron en reducción de la mortalidad infantil incluso en ausencia de cre- cimiento económico. Estas mejoras provinieron de la globalización del conocimiento, facilitada por las condiciones políticas, económicas y edu-

cativas locales. Una posible explicación para la falta de conexión entre la convergencia en educación y la divergencia en ingresos, es que la educación no se está traduciendo en capital humano y que el aumento de la escolaridad por trabajador explica solamente una pequeña parte del crecimiento en rendimiento por trabajador.39

Hemos visto que la historia de la desigualdad de ingresos en el mundo ha sido una historia de desigualdades internacionales decrecientes y cre- ciente desigualdad dentro de los países. Para la desigualdad global, estos dos efectos se contrarrestan, y la conclusión que se saque depende de sa- ber qué efecto predominó. La reducción de la desigualdad internacional se debe fundamentalmente al rápido crecimiento de los ingresos en China y Asia meridional.40 Pero a medida que China y Asia meridional se pon- gan a la par con el promedio mundial, su efecto igualador disminuirá. Si continúan desarrollándose a tasas similares a las de las dos últimas déca- das, el efecto de su crecimiento incrementará la desigualdad internacio- nal.41 Sin el efecto de contrarresta que produce la desigualdad internacional decreciente, la desigualdad global también empezará a elevarse de nuevo a menos que la desigualdad dentro de los países comience a declinar y que las economías de África subsahariana empiecen a experimentar un creci- miento saludable. Esto sugiere que el futuro de la desigualdad mundial de ingresos será cada vez más una función del crecimiento económico en África (y en algunos otros países pobres bajo tensión), especialmente si las tasas de crecimiento demográfico en África se mantienen por encima del promedio mundial. El hecho de que tanto el crecimiento demográfico como el crecimiento económico en África se hayan atrasado por la trage- dia del SIDA, es doblemente perturbador.

Acerca de si los países pobres de hoy cuyas economías están estanca- das irán a despegar, algunos investigadores son optimistas. Lucas (2003) sugiere que los países que todavía no se han unido a la revolución indus- trial (cosa que él atribuye a planificación socialista, falta de legislación y corrupción) serán las economías milagrosas del futuro. Él calcula que las tasas de crecimiento en estos países en desatraso pueden ser verdadera- mente altas y que dichos países experimentarán una transición demo- gráfica similar a la que vivieron los países hoy desarrollados. La población mundial no va ha cesar de crecer y el crecimiento de la producción mun- dial no se estabilizará sino hasta cuando todos los países comiencen a parecerse, económicamente, a países como Estados Unidos, gracias al libre comercio y a la difusión de tecnología.

Pritchett –quien denomina esta idea “ventaja del atraso”42– es más cauteloso. Aunque admite que tales ganancias rápidas en productividad son una posibilidad, él arguye que “históricamente son raros los casos en que países atrasados, y especialmente los más atrasados, lleguen efec- tivamente a ganarle al líder”.43 Observa también que hay fuerzas que pueden generar declives “implosivos” en estos países, lo que sugiere que el atraso también puede conllevar “severas desventajas”.

Con respecto a la salud en África subsahariana, la División Demo- gráfica de las Naciones Unidas proyecta que la esperanza de vida al nacer descenderá en África durante los próximos 5 a 10 años y que luego empezará a ascender nuevamente, y hacia el año 2050 llegará a 65 años.44 Estas proyecciones asumen que las tasas de prevalencia de VIH/SIDA en África alcanzarán un tope en algún momento antes de 2010 y luego bajarán durante las siguientes décadas. Pero el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA estimó que en 2000 el 43% de las mujeres embarazadas eran VIH positivo en Botsuana y el 19% lo eran en Sudáfrica.45 Así, millones de bebés están naciendo in- fectados, cosa que es casi totalmente prevenible mediante intervencio- nes apropiadas. La esperanza de vida en África no mejorará mucho, y ciertamente no mejorará pronto, si no se materializan las mejoras asu- midas en cuanto a las tasas de prevalencia del VIH/SIDA.

Gráfico 3.12 No existe ninguna relación de uno a uno entre poder e ingreso

Fuente: Kaufmann, Kraay y Mastruzzi, 2004.

Nota: “Voz y rendición de cuentas” se refiere en general al grado en que los ciudadanos tienen libertad de expresión, una prensa libre y elecciones abiertas basadas en la compilación estadística de respues- tas sobre la calidad del gobierno, dadas por un gran número de empresas, ciudadanos y expertos encuestados en países industrializados y en países en desarrollo, según lo reporta una cantidad de institutos de encuestas, grupos de asesores expertos, organizaciones no gubernamentales y organiza- ciones internacionales. Las posiciones relativas de los países sobre estos indicadores están sujetas a márgenes de error que están claramente indicados. Consecuentemente, de estos datos no deben inferirse calificaciones precisas por país.

Puesto que Asia meridional se ha puesto casi a la par con el prome- dio mundial en esperanza de vida, África subsahariana será la única re- gión que afecte significativamente las desigualdades de salud entre países, a no ser por una catástrofe de primer orden en alguna otra parte.46 Entonces, las mejoras en la esperanza de vida en África subsahariana son la clave para futuras reducciones de las desigualdades internaciona- les de salud. El capítulo 2 documenta las desigualdades dentro de los países en oportunidades de salud para los bebés hijos de padres pobres o ricos, de madres con o sin educación formal, nacidos en áreas rurales o urbanas, etc. En muchos países existen en estas dimensiones fuertes in-

clinaciones en oportunidades y rendimiento en salud. Una evaluación confiada de las tendencias pasadas y futuras en desigualdad en salud está en espera de investigación futura.

Si las tendencias que hicieron posible el desatraso de muchos países pobres por fuera de África continúan en salud, educación e ingresos, los desafíos más grandes quedarán en África y algunos países pobres de otras regiones. En las economías estancadas que hay en el mundo es necesario revivir el crecimiento con equidad, y enfrentar urgentemente la tragedia del SIDA (junto con la cantidad de otras enfermedades prevenibles), especialmente en África subsahariana.

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