• No se han encontrado resultados

Tic, tac La explosión final

In document Aguiar, Natalia El Señor de La Corte (página 189-191)

En el primer cuatrimestre del gobierno de Macri, en abril de 2016, por decisión de la Cámara del Crimen, la causa Nisman pasó al fuero federal. Pese a los esfuerzos de Lorenzetti por colaborar con la investigación, allí se desataría algo inesperado. Como si se hubiera tratado de un maleficio, el software del Poder Judicial “Lex 100” explotó como una bomba —justo cuando no debía hacerlo— en la causa de la muerte del fiscal Nisman. Fue el 11 de abril del 2016, a las 11.40, cuando se presentó ante la Cámara

Federal, en los tribunales de Comodoro Py, Sebastián Marasco, secretario letrado de la jueza Palmaghini, acompañado de los prosecretarios Ignacio Perzán y Federico Simonetto, para cumplir con el sorteo del juzgado que recepcionaría la investigación en el fuero federal.

Los funcionarios entregaron a la Cámara los 61 cuerpos de la investigación.465 Quizás no pasó un minuto cuando ocurrió lo que, de ninguna manera, podía suceder. Justo a las 11:57 cuando se inició el sorteo de la causa Nisman, el sistema eclosionó. Reventó. Por más de tres horas se paralizó. Entró en coma. El sistema arrojaba de forma permanente “error”, repetían una y otra vez los empleados. A las 12.23 se canceló el sorteo por “fallos de transacción” según la expresión insólita que señalaba el sistema en la pantalla de la computadora. El sorteo parecía maldecido. “El diablo había metido la cola”, se reían los judiciales. La secretaria general de la Cámara Federal, Susana Echeverría, transpiraba y su temperatura corporal oscilaba entre el frío gélido y el calor tropical. Le temblaban las piernas y su cara empalideció, le bajó el azúcar. Era la responsable de lo que pasaba ante sus ojos, pero aun así no podía creer que sucediera con la causa Nisman mientras funcionarios y periodistas esperaban, del otro lado del mostrador, conocer quién sería el juez que asumiría la investigación.

Hasta ese momento, Marasco desconocía lo que acontecía. Nadie le daba explicaciones. Lo único claro era que aún no se había sorteado la causa. Fue entonces cuando Marasco cuestionó la excesiva demora ante los empleados, quienes le informaron que “era un error recurrente, pero que llegado el caso el sorteo sería manual”. A Marasco se lo notaba ofuscado. Desconfiaba de alguna “maniobra” en el sorteo.

Pero, ¿qué era lo que sucedía? He aquí la sorpresa. Se había sorteado el expediente por la muerte de Nisman registrado bajo el N° 3559/2015 y el juez asignado había sido Sebastián Casanello. El CIJ —ni lerdo ni perezoso— publicó la información. Esa sería la prueba letal que demostraba que todo era un fraude porque, en verdad, el sistema había fallado y en rigor, el sorteo nunca se había producido.

Las dificultades prosiguieron. Echeverría seguía pálida, al borde del colapso. Para evitar futuras responsabilidades, el presidente de la Cámara, Martín Irurzun, ordenó que se volviera a sortear la causa. Recién a las 14.39, “Trapito” Mehlman, director general de Tecnología de la Magistratura, se comunicó con Echeverría para informarle que el sistema se había restablecido. Mientras todo esto ocurría, Marasco, encolerizado, esperaba buenas nuevas de brazos cruzados.

Tras ese largo peregrinar y después de borrar todos los registros, la Cámara hizo un nuevo sorteo recién a las 14.50 ante la presencia de Marasco, quien luego labró un acta detallada de todo lo ocurrido. Julián Ercolini, de aceitado vínculo con Lorenzetti, asumiría la causa.

En paralelo, Irurzun —máximo responsable de los sorteos del fuero federal— impulsó una denuncia al igual que lo hizo el abogado Ricardo Monner Sans. La causa

quedó primero en manos del juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Rívolo,466 aunque luego pasó a manos de la jueza María Romilda Servini de Cubría y el fiscal Patricio Evers.467 No era la primera, Monner Sans ya había cuestionado la implementación del Lex 100 ante el juez Ariel Lijo.468

Con posterioridad, el presidente de la Magistratura, Miguel Piedecasas, ordenó un sumario administrativo ante lo acaecido. Esto motivó que Juan Carlos Cubría, administrador general del Poder Judicial, apartara a Mehlman de su cargo. Lo reemplazó el subadministrador del Consejo y ex director contable de la Unidad Informática, Jorge Nasisi, aunque al poco tiempo, Mehlman fue reincorporado a sus funciones.469

El sistema hacía agua y el último naufragio había sido ese caso, de extrema sensibilidad. El efecto colateral impactaba en la línea de flotación del resto de los juzgados federales donde el reparto de causas recordaba a la figura en espejo de un croupier arrojando las cartas sobre la mesa del casino. Entre los técnicos de la Magistratura no hubo unidad de criterio para explicar las razones del caos. Lo cierto fue que las irregularidades que rodearon al sorteo informático de la causa Nisman generaron cambios. Obligó al máximo tribunal a tomar las riendas de la administración de la base de datos del Poder Judicial que ya había asumido el 2 de marzo de 2016 a través de la Acordada 6/16. Pero fue el expediente Nisman el que aceleró los pasos para implementar un protocolo de actuación desde el 5 de mayo de 2016. En suma, la Corte pasó a ser la máxima responsable del sistema informático del Poder Judicial de la Nación.

Entre idas y vueltas de un sorteo teñido de desconfianza, la causa Nisman continuaba en medio de un debate. Era un botín de guerra. El 16 de junio de 2016, la Cámara de Casación porteña ordenó que la causa volviera a la órbita ordinaria de la jueza Palmaghini.470 Así fue que, mediante un recurso de queja, el fiscal Ricardo Sáenz cuestionó la medida y el 20 de septiembre de 2016, con la firma de todos los integrantes, la Corte decidió que la causa volviese a manos del juez Ercolini.471

In document Aguiar, Natalia El Señor de La Corte (página 189-191)