Ahí estaba. El primer secreto que había convertido al departamento de acabado en un equipo Gung Ho y que habría de salvar a Walton Works #2. En ese momento no sabía cuán poderoso sería.
"¿Su abuelo era Andrew Payton? Vi su estatua".
"¿Irónico, verdad? Él tallaba la madera y le hicieron una estatua de bronce".
aceptarlo. Su abuelo lo hizo para usted".
Andy sonrió. "Cierto. Pero Gung Ho fue su regalo para Walton Works #2. Tengo varias figuras talladas por él. El abuelo hubiera querido que ésta fuera suya".
"Gracias", contesté y me quedé mirando nuevamente el pirograbado: EL ESPIRITU DE LA ARDILLA: TRABAJO QUE VALE LA PENA. "Que vale la pena": dije en voz alta dando vuelta a la idea en mi cabeza.
"Las ardillas trabajan arduamente porque su esfuerzo vale la pena. También funciona para los seres humanos", dijo Andy volviendo a la hamaca. "Algo que vale la pena es más que importante, pero comienza siendo importante".
"Ha dicho dos veces que algo que vale la pena va más allá de lo importante. ¿Cómo puede algo ser más importante que importante?"
'Valer la pena no es lo mismo que ser más importante que importante", respondió Andy con una sonrisa. "Sencillamente es algo que abarca más terreno que lo importante. En esto hay tres lecciones que aprender: la primera, que el trabajo debe ser visto como algo importante; la segunda, que debe llevar a una meta comprendida y compartida por todos; y la tercera, que los valores deben orientar todos los planes, las decisiones y las actuaciones. Esos tres elementos hacen del trabajo algo que vale la pena. En pocas palabras, el espíritu de la ardilla.
"Pero, como ya dije, comienza siendo importante. Si desea que las personas sean Gung Ho y trabajen con el espíritu de la ardilla, primero deben comprender la razón por la cual son necesarias. Por qué su trabajo hace de este mundo un sitio mejor para vivir.
EI abuelo decía: El espíritu de la ardilla hace realidad
el plan de Dios para el bosque.
"Las personas deben comprender cómo su trabajo contribuye al bienestar de la humanidad, cómo deja una huella en su propio pedazo de bosque.
El impacto de las palabras de Andy me hizo estremecer de emoción. En la empresa teníamos muchos programas de incentivos. Los premios servían para llevar a la gente hacia adelante, mientras las sanciones empujaban desde atrás. Pero no había incentivo alguno como éste. Imaginar realizar un trabajo tan importante que pudiera cambiar el curso del mundo. Un trabajo que hiciera realidad el plan de Dios.
Mi euforia no duró mucho tiempo. Recordé nuestro producto. ¿Importante? Bueno, lo era para algunas personas, pero era difícil pensar que fuera parte del plan de Dios.
Andy me observaba. Supo cuál era mi objeción antes de que yo pronunciara palabra.
Es el hecho de comprender. No el trabajo mismo. La mayoría de los trabajos son importantes y contribuyen a mejorar este mundo. Todas las personas son realmente necesarias. Lo que sucede es que no comprenden cuál es su función.
"El abuelo decía que cuando la gente comprendía, su trabajo se tornaba correcto, y para ser Gung Ho la gente necesita hacer un trabajo correcto", dijo.
"Me agrada la idea, Andy, pero no entiendo bien cuando dice que la gran mayoría de los trabajos son importantes y contribuyen a mejorar el mundo".
"Es lógico que no entienda", convino Andy. "A todos nos han enseñado a ver el trabajo en forma de unidades. Unidades iniciadas, unidades pulidas, unidades vendidas o unidades cualquier cosa".
"Así es como medimos las cosas", admití.
"Exacto. Y por eso pensamos que esas unidades que manejamos son la razón de nuestro trabajo. Se necesita un esquema diferente de pensamiento para ir más allá de esa noción. Es preciso aprender a ver la forma como ayudamos a los demás con lo que hacemos".
"¿Cómo es posible que la mayoría de los trabajos sean tan importantes que puedan cambiar el mundo? Entiendo que ése sea el caso de las enfermeras en los hospitales, las personas que trabajan con los desposeídos, los científicos que trabajan para las empresas farmacéuticas. ¿Pero...?" Dejé la pregunta en el aire...
Como se aprecia debemos buscar otros estímulos e incentivos para nuestros trabajadores. Peters y Waterman9, lo argumenta al expresar en su libro In
Search of Excellence,"Nos inclinamos a pensar que las compañías donde los
objetivos financieros son los dominantes podrían motivar bien a las quince, o incluso a las cincuenta personas que se encuentran en el nivel superior de la organización. Pero esos objetivos rara vez dan gran empuje a la vida de los de abajo, a las decenas de miles (o más) que elaboran, venden y atienden al producto". En otro momento añaden: "Al ofrecer significado a la vez que dinero, dan a sus empleados una misión y también los hacen sentir magníficos... La institución proporciona la creencia de que se está produciendo un producto de calidad que generalmente es apreciado".
Elegido10 cita a Collins y Porras (1994) en una análisis acerca de las experiencias de compañías que demuestran a sus empleados la importancia de la tarea que realizan. Farmacéutica Merced, en su guía gerencial interna plantea: "Estamos en el negocio de preservar y mejorar la vida humana. Todas nuestras acciones han de medirse por el éxito que tengamos en el logro de esta meta"11. Afirmaciones como estas en el sector de la salud pueden resultar innecesarias, no obstante son muchos los que priorizan esta manera de actuar; J. W. Marrito, fundador y presidente de Marriot Corporation, plantea: "El negocio de los servicios hace una gran contribución a la sociedad. Una buena comida lejos de casa, una buena cama, el trato amistoso... Es importante hacer sentir a la gente que está lejos de casa que se encuentran entre amigos y de veras se les aprecia".
Friedman12 plantea "Hay una y sólo una responsabilidad social de la empresa: usar sus recursos y comprometerse en actividades diseñadas para incrementar sus ganancias en cuanto respete las reglas del juego, esto es, la competencia libre o abierta, sin caer en el fraude o el engaño, Levittt13. En realidad la obtención de lucro es sólo el medio por el cual la actividad empresarial contribuye a que las personas alcancen su felicidad, plenitud y desarrollo, pues el trabajo dignifica al ser humano14. Y al contrario de lo que se pudiera pensar, la experiencia empírica demuestra que las empresas con una fuerte cultura
ética obtienen, a largo plazo, mejores resultados que aquellas que no la tienen. Se plantea que: