desempeñar y diversidad de responsabilidades
LOS VALORES SON PALABRAS
sólo eso. Sin embargo, no hay dudas de que las palabras que se identifican como valores tienen una especial potencia para dar sentido y encauzar los esfuerzos humanos, tanto a nivel personal como a nivel de empresa. El término axilogía hace referencia al estudio de estas potentes palabras, en este caso, los denominados valores.
La palabra valor tiene, en castellano y en otras lenguas romances, tres diferentes dimensiones que resultan mutuamente complementarias1, a saber: - ético - estratégica,
- económica, - psicológica.
Dimensión ético-estratégica: Las elecciones preferenciales
Los valores constituyen el núcleo de la libertad humana, en cuanto constituyen elecciones o estrategias (a medio- largo plazo), modos de actuación que determinan la supervivencia o vida buena de un determinado sistema. Cuando en una sociedad no existen opciones de valor claramente formuladas se dice que es una sociedad "anómica". La "anomia organizativa" es un importante elemento explicativo de la falta de vitalidad, cohesión y carencia de "moral" en muchas empresas.
Dimensión económica: La valía
Desde una perspectiva económica, valor es también el alcance de la significación o importancia de una cosa. En este sentido, los valores son criterios utilizados para evaluar las cosas en cuanto a su relativo mérito, adecuación, escasez, precio o interés. Por "cosas" se representan a personas, objetos, ideas, actos, sentimientos o hechos. Por ejemplo, puede hablarse del valor de la confianza mutua, del valor de la creatividad en el trabajo o del valor que un determinado proceso añade al producto que el cliente compra. Por supuesto, también puede hablarse del valor del dinero, del valor de una máquina o del valor de un determinado profesional. La existencia de todos estos valores añade un valor importante a toda empresa.
Dimensión psicológica: La valentía
El diccionario también nos define la polisémica palabra valor como: Cualidad
moral que mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a afrontar sin miedo los peligros.
LOS VALORES SON PALABRAS
Lamentablemente, en demasiadas ocasiones son sólo eso.
Valor: valioso, estimable, digno de ser honrado.
Esta última definición incluye, de hecho, los tres criterios de la definición de valor: ético- estratégico, psicológico (arrojo o ausencia de miedo) y económico-empresarial (conducta emprendedora que asume riesgos). Obviamente, un verdadero empresario debe tener valor para afrontar el riesgo de acometer nuevas empresas, nuevos enfoques de gestión y, por
supuesto, nuevos productos o servicios.
También puede afirmarse que la orientación del esfuerzo mediante valores, aumenta el valor o valentía de los individuos y grupos. Los valores pueden estar más o menos desactivados. Cuando se activa o hace consciente un valor es cuando se induce una conducta "valiosa" o incluso "valerosa".
Los valores morales han sido objeto de estudio y, por lo tanto, de definición por un gran número de autores y de maneras muy diversas. A continuación se expondrán algunas de las referidas en el estado del arte:
Autores como Ortega y Gasset2 dicen: "El valor moral es esencialmente una creencia o convicción profunda que guía la existencia humana", y amplía "Antes que hacer algo, tiene cada hombre que decidir, por su cuenta y riesgo, lo que va a hacer. Pero esta decisión es imposible si el hombre no posee algunas convicciones sobre lo que son las cosas en su derredor, los otros hombres, él mismo. Sólo en vista de ella puede preferir una acción u otra, puede en suma, vivir".
Por su parte, para Ortega y Mínguez3:
"Los valores constituyen un modelo ideal de realización personal que intentamos a lo largo de la vida plasmar en nuestra conducta, sin llegar a agotar nunca la realización del valor. El valor es como una creencia básica a través de la cual interpretamos el mundo, damos significado a los acontecimientos y a nuestra propia existencia".
Los valores, al igual que las creencias, no son una idea que se piensa, sino aquello en que además se cree. Si queremos expresarlo de un modo gráfico diríamos que el valor es como un lente laboriosamente injertado en nuestra retina y difícilmente extraíble. Es como una ventana abierta al mundo que nos rodea, a través de la cual, y solo a través de ella, observamos las cosas y acontecimientos; los juzgamos o valoramos, a los demás y a nosotros mismos. Milton Rokeach, profesor de la Universidad de Michigan, es una de las autoridades mundiales en el estudio sobre valores, y define el "valor" como:
"Una convicción o creencia estable en el tiempo, un determinado modo de conducta o una finalidad asistencial personal o socialmente preferible a su modo opuesto de conducta o a su finalidad existencial contraria".
Lo que ahora valoramos más, después, en la generación siguiente puede ser un valor secundario. Pero, a la vez, aceptamos un componente estable y permanente en los valores, o lo que es lo mismo, que los valores, a pesar de ser los mismos, encuentran distintas manifestaciones, o modos de realización según la cultura o momentos históricos.
El valor es toda contribución a una vida conforme a la razón "La virtud es lo que es digno de elección".
1
Los autores plantean en esta frase que es imprescindible el domino de este concepto para entender su libro titulado "El valor de tener valor para dirigir mediante valores".
2
Fuente: Ortega y Gasset (1973) 3
Fuente: Ortega y Mínguez (2001)
1.8.2 Manifestaciones de los valores compartidos
- Como realidad nos acompaña siempre, son las creencias básicas que dan sentido y coherencia a la conducta, en tanto que el hombre se defina como ser cultural, no solo biológico.- Los valores más radicales están contemplados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, los valores socio morales.
- Son el conjunto de creencias básicas, el esqueleto o arquitectura que da sentido y coherencia a nuestra conducta.
- Los valores han de ser vistos desde una concepción dinámica, histórica, sometida por tanto a cambios en su manifestación, y jerarquización.
- Lo que ahora valoramos más, después, en la generación siguiente puede ser un valor secundario. Pero, a la vez, aceptamos un componente estable y permanente en los valores, o lo que es lo mismo, que los valores, a pesar de ser los mismos, encuentran distintas manifestaciones, o modos de realización según la cultura o momentos históricos.
- Los valores son el resultado de aprendizajes estratégicos relativamente estables en el tiempo de una forma de actuar, en la que esa forma de comportarse es mejor que su opuesta para conseguir que nos salgan bien las cosas.
1.8.3 Los valores éticos, ¿son fines o son
simplemente medios?
Muchas veces se confunden los valores en general con los valores éticos, los cuales son los medios adecuados para conseguir nuestras finalidades. Al hablar de valores es de gran importancia diferenciar entre los valores que podemos denominar finales y los valores de tipo instrumental. Los valores instrumentales son modos de conducta adecuados o necesarios para llegar a conseguir nuestras finalidades o valores existenciales. Así, por ejemplo, la
honestidad puede considerarse un valor ético-instrumental para conseguir una de las finalidades existenciales más valoradas por la mayoría de personas: llegar a ser feliz.
No existe necesariamente una correspondencia puntual entre valores finales e instrumentales: un modo de conducta puede ser instrumental para el logro de varios fines existenciales a la vez. Así, por ejemplo, la conducta respetuosa con los demás es un modo de conducta o "costumbre" que puede servir para diversos fines, tales como la justicia social, para la felicidad o incluso para la obtención de riqueza. Por otra parte, para la consecución de un determinado valor final, como por ejemplo, para la consecución de la felicidad, puede ser necesario determinado conjunto de valores instrumentales: honestidad, pensamiento positivo, etc.
Hay algo que hemos de tener en cuenta: cuando a un valor meramente instrumental se le atribuye un valor extraordinario, pasa a ser percibido como final por su poseedor. Esto es lo que ocurre en determinados casos con valores instrumentales tales como el dinero, la belleza o con la forma física, que pueden llegar a ser vividos como valores existenciales en el caso de avaros o de personas obsesionadas por el cultivo de la apariencia física o del músculo, respectivamente.
Tal como muestra la tabla 1.6, los valores finales pueden subdividirse en dos tipos: personales y ético-sociales: