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ESCALADA

In document maestría en historia de la guerra (página 111-114)

dimensión de las operaciones, por su alcance, por los medios

empleados, y fundamentalmente, por el nivel de violencia involucrado

en cada una de ellas. Cuando, conforme a lo registrado, este nivel

crece en forma interrumpida, puede ocurrir que casi imperceptiblemente

nos encontremos en el terreno de la guerra. Una vez allí, reconocida

esta situación por el analista, investigador o simple estudioso, no

importa realmente quien está a cargo de la ejecución de las

operaciones, es decir, si se trata de fuerzas de seguridad, o

paramilitares, o irregulares: todas ellas son operaciones de guerra,

y, aunque más no sea que por simple analogía, comienzan a ser

calificadas genéricamente de “militares”. Muchas veces no es más que

en este simple y a veces hasta involuntario cambio de vocabulario en

donde puede apreciarse que se ha transpuesto esta frontera.

por un lado, hacia la consolidación del liderazgo político del LDK;

por el otro, hacia el abandono del pacifismo en pos de la resistencia activa.

Con este crecimiento del ELK y la aparición de las milicias, las hostilidades se incrementaron marcadamente. En la primavera de 1998 una nueva oleada de ataques –siempre pequeños y limitados- contra puestos policiales se extendió por la provincia, mientras tenían lugar numerosos enfrentamientos entre milicianos y fuerzas de seguridad en varias localidades. El ELK presumía entonces tener el control de las zonas rurales, mientras que las fuerzas serbias mantenían el control de los caminos y las ciudades. Durante este período, varios jefes locales del ELK compitieron por sus zonas de influencia, negándose en muchas oportunidades a compartir información o recursos. Esta desunión entre algunas facciones internas del ELK, que impedía -en parte- el logro de resultados más significativos en el campo operacional, permanecería como un factor importante hasta el comienzo de la intervención armada de la OTAN.

Con toda probabilidad, estas acciones ayudaron a legitimar la represalia ordenada por Milosevic ante su propia opinión pública.

Tan sólo un año atrás, tres meses de protestas callejeras habían puesto en jaque a su gobierno. Ahora, la guerra en Kosovo, referida siempre como “crisis interna”, le daba la posibilidad de recuperar apoyo doméstico. El 24 de abril de 1998 llamó a un referéndum nacional acerca de aceptar o no la mediación extranjera en la provincia. El resultado fue abrumador: un 95 por ciento de la población se expresó negativamente, ampliando la base popular para la prosecución de sus políticas chauvinistas.

A comienzos de mayo, ante la expansión de la presencia del ELK

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, el Ejército Yugoslavo lanzó una ofensiva en Kosovo, en lo que fue la primera acción conocida llevada a cabo en coordinación con las fuerzas de seguridad y los paramilitares serbios. El esfuerzo principal de esta operación se concentraba en las regiones fronterizas entre la provincia y Albania, con la intención de cortar la cadena logística de los insurgentes y bloquear las vías de escape hacia sus santuarios allende las fronteras. Sin embargo, más allá de las acciones directas contra el ELK, un objetivo adicional de esta campaña parece haber sido el de minar las bases del apoyo popular de la organización rebelde, mediante la expulsión de la mayoritaria población civil de etnia albanesa de las áreas rurales, y extendiendo

26Algunos analistas sugieren que las fuerzas armadas yugoslavas permitieron deliberadamente esta expansión de la presencia del ELK, confiando en una sobreextensión que les dispersara y sobrepasara sus posibilidades logísticas, haciéndoles más vulnerables. Otros, en cambio, sostienen que esta expansión tomó por sorpresa a las fuerzas yugoslavas. Cit. por ABRAHAMS en “Under Orders,..”.

el terror entre ella. Durante los siguientes dos meses, muchas localidades fueron bombardeadas indiscriminadamente, sin consideración alguna por las vidas civiles. También se colocaron numerosas minas antipersonales a lo largo de la frontera con Macedonia. Se estima que unas 15.000 personas huyeron hacia Albania, y unas 30.000 hacia Montenegro

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, en este período, caracterizado por la multiplicación de los abusos contra los no combatientes por ambas partes en conflicto.

La inminente debacle humanitaria conminaba a la acción por parte de la comunidad internacional. El 11 de junio, los ministros de defensa de la OTAN ordenaban a sus autoridades militares iniciar formalmente la planificación de las opciones necesarias para detener

“la campaña sistemática de represión violenta y expulsión en Kosovo”

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. El 15, la OTAN realizó un ejercicio aéreo sobre Macedonia y Albania destinado a demostrar su capacidad para proyectar su poderío militar en la región. Al día siguiente –en una especie de primer impasse diplomático destinado principalmente a ganar tiempo ante la incipiente presión de la OTAN- tuvo lugar un encuentro entre Slobodan Milosevic y el presidente ruso Boris Yeltsin, como parte del esfuerzo del Grupo de Contacto

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para poner alto a la violencia en la región.

En esta entrevista se subrayó la intención del gobierno yugoslavo de abrir conversaciones con los kosovares albaneses, de no cometer acciones represivas contra la población civil, de garantizar la libertad de movimientos en todo el territorio de Kosovo y de permitir a las organizaciones humanitarias el libre acceso a la provincia. Como resultado concreto de esta entrevista se creó la Misión de Observadores Diplomáticos en Kosovo (Kosovo Diplomatic Observer Misión, KDOM), establecida formalmente el 6 de julio, cuyo mandato era observar y reportar acerca de la libertad de tránsito y condiciones de seguridad en Kosovo. Coordinada por los embajadores del Grupo de Contacto en Belgrado, la Presidencia de la Unión Europea (en Austria), y el Directorio de la OSCE (en Polonia), la misión tenía tres componentes: US-KDOM, Rusia-KDOM, y EU-KDOM, cada uno con sus propios equipos moviéndose y monitoreando permanentemente la situación en la provincia.

Pero ninguna de estas iniciativas impedía que la guerra siguiera su curso. Mientras que la primera ofensiva combinada de las fuerzas gubernamentales había desarticulado al ELK en la zona fronteriza con Albania, los insurgentes controlaban aún algunas

27Ibídem.

28 Declaración sobre Kosovo emitida en la reunión del Consejo del Atlántico Norte, en Sesión de Ministros de Defensa, Bruselas, 11 de junio de 1998.

29 El Grupo de Contacto fue creado por la Oficina del Alto Comisionado para Bosnia-Herzegovina (OHR) para la consecución de un acuerdo de paz con Serbia sobre la situación de la región de Kosovo. Estaba integrado por representativos de EEUU, Rusia, Francia, Alemania, Italia y Gran Bretaña

porciones del territorio, disponiendo de un importante enclave defensivo alrededor de la localidad de Malisevo. Desde allí se lanzó la primera ofensiva a gran escala del ELK, recién el 19 de julio, y su objetivo era capturar la ciudad de Orahovac. Tras dos días de combate, la operación terminó en un rotundo fracaso cuando las fuerzas serbias recuperaron el control de la ciudad, expulsando a los efectivos del ELK. Contando ambos bandos, más de un centenar de personas perecieron en la acción, algunas de ellas víctimas de ejecuciones sumarias.

Simultáneamente, el mismo enclave de Malisevo cayó en manos serbias.

Ante este fracaso del ELK, las fuerzas gubernamentales intensificaron sus esfuerzos ofensivos durante los meses de agosto y septiembre, a pesar de las promesas hechas por Milosevic ante Yeltsin. Para mediados de agosto, el gobierno había retomado el control de la mayoría del territorio, retirándose el ELK hacia sus refugios en la zona montañosa de Drenica, permaneciendo algunos núcleos aislados en el oeste y el sur de Kosovo.

Esta segunda ofensiva serbia concluyó a fines de septiembre,

con los intensos enfrentamientos producidos en torno a Suva Reka y en

Drenica. El 27 de septiembre, los observadores de KDOM descubrieron

los cuerpos de una veintena de miembros de la etnia albanesa

ejecutados en un bosque cercano a la villa de Gornje Obrinje. Al día

siguiente, un grupo de periodistas internacionales e investigadores de

Human Rights Watch (HRC) documentaron la matanza, y presenciaron la

ejecución de otros trece kosovares albaneses cerca de Golubovac. Estas

masacres provocaron el unánime repudio de la comunidad internacional y

dispararon el inicio de una nueva ronda de conversaciones diplomáticas

lideradas por los Estados Unidos. Para ese entonces, los objetivos de

Milosevic podían considerarse, en gran medida, cumplidos.

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