porciones del territorio, disponiendo de un importante enclave defensivo alrededor de la localidad de Malisevo. Desde allí se lanzó la primera ofensiva a gran escala del ELK, recién el 19 de julio, y su objetivo era capturar la ciudad de Orahovac. Tras dos días de combate, la operación terminó en un rotundo fracaso cuando las fuerzas serbias recuperaron el control de la ciudad, expulsando a los efectivos del ELK. Contando ambos bandos, más de un centenar de personas perecieron en la acción, algunas de ellas víctimas de ejecuciones sumarias.
Simultáneamente, el mismo enclave de Malisevo cayó en manos serbias.
Ante este fracaso del ELK, las fuerzas gubernamentales intensificaron sus esfuerzos ofensivos durante los meses de agosto y septiembre, a pesar de las promesas hechas por Milosevic ante Yeltsin. Para mediados de agosto, el gobierno había retomado el control de la mayoría del territorio, retirándose el ELK hacia sus refugios en la zona montañosa de Drenica, permaneciendo algunos núcleos aislados en el oeste y el sur de Kosovo.
Esta segunda ofensiva serbia concluyó a fines de septiembre,
con los intensos enfrentamientos producidos en torno a Suva Reka y en
Drenica. El 27 de septiembre, los observadores de KDOM descubrieron
los cuerpos de una veintena de miembros de la etnia albanesa
ejecutados en un bosque cercano a la villa de Gornje Obrinje. Al día
siguiente, un grupo de periodistas internacionales e investigadores de
Human Rights Watch (HRC) documentaron la matanza, y presenciaron la
ejecución de otros trece kosovares albaneses cerca de Golubovac. Estas
masacres provocaron el unánime repudio de la comunidad internacional y
dispararon el inicio de una nueva ronda de conversaciones diplomáticas
lideradas por los Estados Unidos. Para ese entonces, los objetivos de
Milosevic podían considerarse, en gran medida, cumplidos.
Derecho Internacional Humanitario. Lo paradójico del caso es que precisamente las mismas circunstancias que determinan que en lo sucesivo esta normativa sería aplicable constituyen la expresa violación de estas normas. Por tal motivo, debe observarse como de suma importancia la declaración de jurisdicción del Tribunal Criminal Internacional para la Antigua Yugoslavia por parte de la fiscal Louise Arbour sobre Kosovo, lo cual tuvo lugar el 10 de marzo. Este hecho marca la aceptación, al menos por una porción de la comunidad internacional, de la existencia de un conflicto armado en Kosovo, aún cuando en los principales foros de discusión se continuara tratando al tema como una crisis, o un problema de seguridad interior (esto último a expensas del gobierno yugoslavo). Esta diferencia de percepción –que contrasta con la realidad que transcurre en el escenario de las operaciones- se extenderá incluso durante el desarrollo de la campaña aérea de la OTAN, bajo la prohibición impuesta sobre los líderes militares aliados de mencionar siquiera la palabra “guerra” al hablar públicamente del tema, al menos durante el desarrollo de la misma.
En líneas generales, la campaña de las Fuerzas Armadas Yugoslavas contra el ELK puede considerarse un éxito. En un lapso apenas superior a los tres meses, el ELK había prácticamente desaparecido como fuerza militar significativa. Las fuerzas leales a Belgrado controlaban efectivamente la mayoría del territorio kosovar, limitando además en gran parte el desplazamiento de personal y el ingreso de pertrechos de guerra a través de la frontera albanesa.
Desde el punto de vista humanitario, la catástrofe no tenía límites.
En pos de su objetivo, las unidades serbias habían atacado sistemáticamente poblaciones civiles, destruido localidades por completo, y forzado la expulsión de miles de personas. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estimaba en este período un total de 260.000 desplazados internos, y otros 200.000 fuera de Kosovo
30. Numerosos relatos atestiguaban sobre saqueos, incendios intencionales, exterminio de hacienda y, por supuesto, ejecuciones masivas de personas. Todo esto, además, con una impunidad casi total: por el momento, y en términos estrictamente militares, la respuesta de la comunidad internacional se había limitado a la realización de unos ejercicios aéreos sobre Albania y Macedonia
31.
Arribados a esta instancia, y volviendo sobre la línea argumental de esta investigación, cabe preguntarse hasta qué punto las acciones armadas en Kosovo han alcanzado en la etapa que hemos dado en
30 Para información sobre refugiados y desplazados internos en Kosovo, consúltese, véase el sitio oficial del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en www.unhcr.ch/cgi-bin/texis/vtx/balkans- country?country=kosovo&display=background.
31Se trata de la operación “Determined Falcon”, desarrollada por la OTAN el 15 de junio. Al respecto, véase Cap. 5.
denominar “Guerra Civil” a configurar un escenario de Guerra de Cuarta Generación, según los lineamientos teóricos oportunamente establecidos. Repasando lo expuesto, pueden determinarse algunos
“puntos de amarre”: existen dos contendientes, claramente identificados según sus objetivos e intereses, y cuya asimetría es evidente; existe el empleo indiscriminado de la violencia, presumiblemente fundada en recelos ancestrales exacerbados por el resurgimiento de ideologías nacionalistas; no existen prácticamente enfrentamientos abiertos, lo cual es lógico dada la natural disparidad de fuerzas; las acciones se focalizan en ambientes urbanos; y ambos contendientes apelan, básicamente, al efecto que el terror pueda causar sobre la psicología colectiva del oponente. Sin embargo, algunos aspectos esenciales a la cuestión permanecen aún ausentes: no se advierte el aporte de otros medios que no sean esencialmente violentos a la resolución del conflicto; no se percibe aún la influencia de la opinión pública –ni local ni internacional- en el desarrollo del mismo, que parece librarse por lo pronto a puertas cerradas (y ésta es ciertamente la intención del gobierno yugoslavo);
no hay restricciones para el empleo de la fuerza, y todo elemento tecnológico que presuma de “precisión” parece ausente. En fin, se encuentran dadas algunas de las condiciones propias de la vertiente ideológica de la Guerra de Cuarta Generación, mientras otras permanecen aún ausentes; y no se vislumbran aún con nitidez los elementos propios a la vertiente tecnológica de la misma: de todos los campos de la guerra de la información que pueden llegar a comprometerse en la lucha, solamente se disputa la supremacía en el campo psicológico, y siempre con empleo casi excluyente del terror como arma principal. Hacia octubre de 1998, el escenario que se presencia es incompleto, y puede doctrinariamente ser mejor encuadrado como “guerra informal”
32, en el sentido descripto por Steven Metz.
Pero en lo sucesivo, este cuadro de situación se verá crecientemente modificado por la intervención de terceros actores. El drama de Kosovo apenas acaba de comenzar.
CORROBORACIÓN PARCIAL
A la luz de los fundamentos teóricos preestablecidos, el análisis de lo expuesto en el presente capítulo deja poco lugar a dudas acerca de la asimetría –y del tipo específico de asimetría- existente entre el ELK y el Estado yugoslavo; de hecho, esta primera hipótesis de trabajo no ha sido formulada en función de una verdadera necesidad de corroboración, sino al sólo efecto de orientar el estudio
32METZ, STEVEN, “Armed Conflict in the 21st Century: The Information Revolution and Post-Modern Warfare”, Carlisle Barracks, 2000, pp. 48-55.
de los contendientes principales en el conflicto. En consecuencia, se da por corroborada la HT-1 .
La segunda hipótesis, referente al empleo del terrorismo como metodología por parte del ELK, ha resultado bastante más controversial. Pero, frente al subjetivismo que usualmente pretende diferenciar, según la conveniencia política, las acciones armadas llevadas adelante por “combatientes de la libertad” (un supuesto incluso desarrollado y alimentado por el Derecho Internacional Humanitario a través de los Protocolos Adicionales a los Convenios de Ginebra) de aquellas motivadas por el fanatismo fundamentalista, se ha procurado sostener un razonamiento objetivo: la identificación del terrorista exclusivamente a partir de su modus operandi.
Consecuentemente, y prescindiendo de toda comparación basada en la magnitud de los actos violentos cometidos por ambos bandos, la evidencia documental y bibliográfica ha permitido establecer con claridad que el terror fue el arma principal del ELK, y que este terror tuvo muchas veces carácter de indiscriminado. Por lo tanto, se da también por corroborada la HT-2 .
Por su parte, el nivel de violencia desatado por la
respuesta armada ofrecida por el Estado yugoslavo ha resultado
igualmente evidente. La destrucción de la propiedad, las abducciones,
los fusilamientos masivos y las operaciones de limpieza étnica
constituyen los indicadores más elocuentes acerca de la elevación
tanto del nivel de intensidad en el conflicto –como hemos definido,
directamente hacia la guerra- como de la progresión en el empleo de la
violencia, conformándose de este modo un escenario dominado por un
mecanismo perverso que realimenta el odio entre las partes; en virtud
de lo cual, damos por corroborada la HT-3 . Como curioso resultado
adicional (que podría extenderse por analogía a conflictos similares),
la escalada termina por convenir a ambos contendientes: arrojará a
muchos hombres a las filas del ELK, a la vez que brindará a Milosevic
la excusa perfecta y la posibilidad definitiva para asegurar por
medios violentos el control efectivo sobre el territorio en disputa.
In document
maestría en historia de la guerra
(página 114-118)