El Ejército de Liberación de Kosovo (ELK)
A principios de 1996 tuvieron lugar las primeras manifestaciones de violencia organizada en Kosovo, que implicaban al menos el surgimiento de una alternativa al estilo pacifista de Rugova para resolver el conflicto. Esta vez, el ejercicio de la violencia parecía estar conducido con fines específicos, consistiendo primeramente en una serie de ataques armados de escasa magnitud contra funcionarios civiles y policiales serbios. Los ataques continuaron intermitentemente durante todo el año, arrojando la cifra de una decena de muertos. Tanto los líderes kosovares albaneses como las autoridades serbias negaban cualquier relación con los atentados, acusándose mutuamente de complicidad y encubrimiento, y el mismo Rugova clamaba que se trataba de acciones perpetradas por la policía secreta serbia para provocar represalias contra la comunidad albanesa.
En tanto, una organización previamente desconocida
autodenominada Ejército de Liberación de Kosovo (ELK, Ushtria
Clirimtare e Kosoves o UCK en albanés, Kosovo Liberation Army o KLA en
inglés) comenzó a atribuirse la autoría de los atentados. A través de
una serie de comunicados enviados por fax a la prensa, el grupo
criticaba la visión pacifista de los líderes de la comunidad étnica
albanesa, y prometía continuar con su campaña de violencia hasta que
Kosovo se viera liberada del dominio serbio. Su principal objetivo
quedaba así claramente definido: la búsqueda de un Estado propio. Con
el transcurso del tiempo, el ELK incrementaría el alcance y la
intensidad de sus acciones, convirtiéndose en una de los actores
principales de la contienda.
Los antecedentes de la creación del ELK pueden rastrearse hasta allá por mayo de 1980, poco después de la muerte de Tito, cuando miles de estudiantes de Pristina, a los que se unió la población albano-kosovar, se lanzaron a la calle exigiendo el estatus de república para Kosovo. Como se ha visto, Belgrado respondió con una dura represión que marcó el principio del fin del Estado federal yugoslavo. Muchos de los activistas de la así llamada “Primavera de Pristina” (por analogía con el movimiento estudiantil checoslovaco de 1968, aplastado por los soviéticos), pasaron a la clandestinidad, lo que no impidió que entre 1981 y 1983 cerca de un millar de kosovares fuesen condenados a severas penas de prisión. Algunos decidieron exiliarse, estableciendo vínculos con pequeños grupos marxistas- leninistas y mafias albanesas de Europa occidental, dedicadas en buena parte, según Interpol, al narcotráfico.
En febrero de 1982, militantes maoístas partidarios del líder albanés Enver Hoxa fundaron en Turquía el Movimiento para la República Albanesa de Yugoslavia (LRSHJ), fusión de cuatro pequeños grupos pro-chinos: el Frente Popular, el Partido Comunista Marxista- Leninista de Yugoslavia, el Movimiento para la Liberación de Kosovo y de los Territorios Albaneses Ocupados (creado por los hermanos Yusuf y Bardos Gerballa), y la Organización Marxista-leninista de Kosovo. Una facción escindida de este movimiento fundó luego el Movimiento Nacional para la Liberación de Kosovo (MNLK), que entre agosto de 1981 y marzo de 1982 asesinó a tres serbios en Bruselas, y entre octubre de 1982 y marzo de 1984 realizó varios atentados con explosivos en Pristina. La respuesta de Belgrado no se hizo esperar, y la policía secreta yugoslava condujo algunas operaciones para asesinar a los líderes del grupo subversivo.
Mientras se libraba esta suerte de guerra sucia, la facción original del LRSHJ comienza su proceso de transformación en una entidad política de cierta importancia. En 1985 cambia su nombre por el de Movimiento para la República Popular de Kosovo (LRPK), acentuando así su orientación secesionista. Así se mantiene hasta 1993, cuando se convierte en el Movimiento Popular de Kosovo (LPK), organización que gana rápidamente adeptos entre los emigrados kosovares residentes en Europa occidental, mientras Rugova y su Liga Democrática de Kosovo proclamaban la República de Kosovo en la clandestinidad, y ésta era rápidamente reconocida por Albania.
Cuando en marzo de 1989 Milosevic modifica la constitución
yugoslava para privar a la provincia de su autonomía, los servicios
secretos de Belgrado intensifican sus operaciones contra los
conspiradores albaneses, tanto en el interior como en el exterior del
país. En noviembre de ese mismo año, dos militantes jerárquicos del
LRPK caen muertos en Pristina. En Zurich, al año siguiente, una bomba
vuela la residencia de Xhavir Haliti, agente encubierto de la Sigurimi, el servicio secreto albanés. Haliti era el enlace entre los
“enveristas” kosovares en Suiza y Alemania, y luego sería uno de los delegados del ELK en Rambouillet. Finalmente, en 1992 se anuncia el nacimiento del ELK, formado básicamente por militantes radicalizados del LPK y dirigidos desde Pristina y Suiza. No obstante, durante los siguientes tres años la organización permanecerá en las sombras.
La reivindicación de la serie de atentados de 1996 es la primera manifestación pública de la existencia del ELK. Para entonces, la organización se hallaba en un estado de incipiente consolidación.
Sin embargo, la primera aparición pública de sus miembros tuvo lugar en el cementerio de Skenderaj, el 28 de noviembre de 1997, para rendir honores a uno de sus caídos, vistiendo en esa ocasión uniforme militar y arengando a la multitud congregada en el sitio. Aquel mismo año establece campos de adiestramiento en la zona montañosa de Mirdita, en el norte de Albania; sus instructores son militares albaneses y algunos antiguos oficiales y suboficiales del ejército y la policía yugoslava
1. Además de estas facilidades, el ELK también dispuso de algunos campos de entrenamiento y bases de retaguardia -“santuarios”- en Macedonia occidental, zona donde se concentra la minoría albanesa de ese país.
Su estructura orgánica era el fiel reflejo de la idiosincrasia albanesa, funcionando sobre la base de los clanes familiares. Obteniendo el apoyo de los jefes de clanes, la conducción del ELK logró mantener una afluencia permanente de recursos humanos y materiales. En este sentido, resulta de interés echar una mirada sobre las formas de financiación de la campaña armada del ELK, ya que este aporte de los jefes locales se realizaba generalmente con fondos obtenidos del tráfico de estupefacientes. Efectivamente, algunas importantes organizaciones de narcotráfico balcánicas brindaron armas y dinero a los guerrilleros kosovares, antes y durante el conflicto.
Kosovo es el corazón de la ruta del tráfico de heroína que nace en Afganistán, donde los Talibán hacían del cultivo del opio su principal actividad económica, y se extiende por Turquía hasta insertarse en Europa occidental a través de los Balcanes. La actividad de esta red se potenció en los meses subsiguientes a la ocupación de Bosnia por las fuerzas de la OTAN. Se estima que entre dos y seis toneladas de heroína, valuadas en doce veces su peso en oro, llegan mensualmente por esta ruta a Europa occidental, conformando un mercado cuyo volumen está valuado en unos 400.000 millones de dólares anuales. Los kosovares albaneses controlan gran parte de este mercado.
1Algunas fuentes refieren también la presencia de instructores británicos y alemanes, aunque estas versiones no han podido confirmarse.
La ruta balcánica de la droga no sólo le reportaba al ELK beneficios económicos. También le permitía traficar con comodidad todo tipo de armas para abastecer a las facciones en conflicto en la ex- Yugoslavia, sometidas al embargo internacional durante la primera mitad de la década de los 90. Finalizada la guerra en Bosnia, los contrabandistas comenzaron a entregar drogas a cambio de armas, o bien a comprar armas directamente con el lucro de sus negocios. Sus principales abastecedores en este período se encontraban en Albania, Croacia, Bosnia, Chipre, Italia, Montenegro, Suiza y Turquía. El arsenal de este modo introducido en Kosovo incluía misiles antiaéreos, fusiles de asalto, fusiles de francotirador, morteros, escopetas, lanzagranadas, minas antipersonales y equipos de visión nocturna, de acuerdo con una fuente de la OTAN
2. Existe también desde 1997 una organización llamada Vendlindja Therret (VT o “La Patria te Llama”), encargada de centralizar los donativos procedentes de todo el mundo en una cuenta del Alternativ Bank, en Suiza, y que las autoridades de Berna congelaron en julio de 1998. Pero la VT funciona aún, y recolecta varios millones de dólares al mes, provenientes de las donaciones de los 600.000 integrantes de la diáspora albano-kosovar en los EE.UU., Alemania y Suiza, aunque se sospecha que buena parte de este dinero procede también de negocios ilegales
3.
La cantidad de combatientes que pueden haber integrado las filas del ELK es difícil de precisar. Tal vez la mejor estimación proviene de la Organización Internacional para la Migración (International Organization for Migration, IOM), a la que se le encomendó después de la guerra la asistencia y el registro de los ex- combatientes en Kosovo. Según la IOM, hasta marzo de 2000 el ELK había registrado a unos 25.723 militantes activos, aunque es probable que estas cifras están “infladas” por algunos no combatientes en busca de asistencia
4.
Hacia 1999, el representante político principal del ELK era Hashim Thaci, quien encabezó la delegación del grupo insurgente en las negociaciones de Rambouillet. En abril de 1999, Agim Ceku, un albanés étnico que llegara al grado de Brigadier General en el ejército croata, era reconocido como el máximo jefe militar de la organización.
Operacionalmente, el ELK se organizaba en siete zonas, cada una con un comandante regional y un estado mayor: Drenica (municipios de Glogovac, Srbica, Malisevo, y Klina), Shala (Kosovska Mitrovica), Dukagjin (municipios de Pec, Prizren, Decani, y Djakovica), Llap (Podujevo), Nerodine (Urosevac), Kacanik y Pastrik. Cada región
2Información provista al autor por personal militar argentino destinado en KFOR, junio de 2002.
3Información suministrada por personal perteneciente al Departamento INTERPOL de la Policía Federal Argentina.
4ABRAHAMS, FRED (coordinador) y otros, “Under Orders; War Crimes in Kosovo”,reporte de Human Rights Watch, New York, 2001, version on-line disponible en URL=http://www.hrw.org/reports/2001/kosovo/
disponía de brigadas y compañías, usualmente basadas en poblados o grupos de villas. Algunos de sus más notorios comandantes regionales eran Ramush Haradinaj, en la zona de Dukagjin, Ekrem Rexha (conocido como Comandante Drini) en la zona de Pastrik, Rrustem Mustafa (conocido como Remi) en la zona de Llap, y Sami Lushtaku en Drenica.
Rexhep Selimi estaba al mando de la Policía Militar y Kadri Veseli encabezaba el servicio secrteo del ELK, más tarde conocido como el Servicio de Información de Kosovo (Sherbimi Informativ i Kosoves, SHIK).
Este esquema no debe ser comprendido en un sentido estrictamente funcional. Debido a las fuertes divisiones regionales y a la intrincada red de lazos familiares que sustentaba al grupo, es difícil discernir con claridad una cadena de comando válida para todos los casos; de manera tal que ni los comandantes regionales actuaban siempre por orden de sus jefes políticos o militares, ni puede aseverarse el grado de control que estos mismos comandantes tenían sobre las tropas a su cargo -aunque puede aceptarse que ejercitaron un creciente control sobre ellas desde mediados de 1998 en adelante.
Hasta esta fecha, es más que probable que las operaciones del ELK no hayan respondido a una planificación centralizada o coordinada, sino a requerimientos o iniciativas emanadas localmente, y que incluso los niveles inferiores de la organización hayan planificado y ejecutado sus propias operaciones, sin necesidad de contar para ello con la aprobación de sus respectivos mandos.
Nuevamente, una especie de evolución en este aspecto puede observarse hacia fines de 1998, cuando el estado mayor dirigido por Ceku comenzó a coordinar acciones militares y políticas en toda la provincia, transmitiendo órdenes hacia todos los niveles inferiores de comando. Esta misma estructura coordinaba el apoyo logístico y financiero proveniente de Albania y de la diáspora albanesa en Europa Occidental y los Estados Unidos. Aunque existen ejemplos en contrario, los combatientes del ELK se hallaban a comienzos de 1999 en general uniformados y dando muestras de disciplina, tanto en sus actividades en los puestos de control como ante las órdenes de sus comandantes.
Del mismo modo, sus autoridades comenzaron a preocuparse por su imagen internacional como legítimos combatientes. Ya en julio de 1998, un vocero de la organización declaraba que entre sus reglas internas estaba el reconocimiento de las Convenciones de Ginebra y demás regulaciones de la conducta en tiempos de guerra.
Pero las posiciones están bastante diferenciadas a la hora
de definir “qué es” el ELK, dependiendo la perspectiva desde la que se
considere. Ciertamente se trata de un grupo armado insurgente cuyos
objetivos se encuentran claramente en el campo de la política; su
aspecto y organización lo asemeja a las guerrillas rurales
características de los años 60 y 70, cuyo exponente de mayor envergadura hoy en día son las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); y cuya metodología principal, muy a pesar de sus proclamas de respeto por las convenciones internacionales que conforman la normativa del Derecho Humanitario es la del terrorismo
Como es sabido, no existe una definición universalmente aceptada para aplicar al concepto de terrorismo. No obstante, del análisis de un cierto número de definiciones propuestas por diferentes organismos especializados es posible extraer una cantidad concreta de rasgos comunes, que caracterizan la naturaleza del fenómeno terrorista; mediante estos rasgos es perfectamente factible establecer a priori una metodología para calificar objetivamente de terroristas tanto a los grupos que accionan de este modo, como a los actos particulares que pudieran cometer. En consecuencia, diremos que el terrorismo es una actividad que
5:
1°) Involucra un acto violento o peligroso para la vida humana -destrucción masiva, asesinato, secuestro y toma de rehenes son los más típicos-, o contra la propiedad o la infraestructura; y 2°) Tiene por objeto aparente:
a) intimidar o coercionar a una población civil
b) afectar la política de un gobierno mediante intimidación o coerción; o
c) desestabilizar el sistema institucional de un Estado, con fines políticos
6.
5Existe una innumerable cantidad de fuentes útiles para referenciar una definición de terrorismo. La que aquí se emplea ha sido elaborada teniendo en cuenta las adoptadas por la Unión Europea (en el Consejo Europeo de Laeken , diciembre de 2001), por la ONU (Resolución 1269 del 19 de octubre de 1999 del Consejo de Seguridad, destinada a combatir la financiación del terrorismo), y por la Secretaría de Estado de EEUU (septiembre de 2001). Véanse al respecto los estudios desarrollados por SIRVENT ZARAGOZA, GONZALO, “Terrorismo y Delincuencia Organizada en el Siglo XXI”, en
“Cuadernos de Estrategia”, publ. por el Ministerio de Defensa del Reino de España, Madrid, febrero de 2003, pp. 21-58; y por SAINT PIERRE, HÉCTOR L., “¿Guerra de Todos Contra Quién? La Necesidad de Definir ´Terrorismo´”, en “Escritos Sobre Terrorismo”, compilado por LÓPEZ, ERNESTO, Prometeo, Buenos Aires, 2003, pp. 47-75. Mucho menos esclarecedores al respecto resultan los artículos de IANNI, OCTAVIO, y del propio López, incluidos en la misma compilación. Entendemos que el hecho de que todas estas definiciones hayan sido elaboradas con posterioridad a los hechos que motivan el presente trabajo no les invalidan, ni limitan su eventual aplicación al caso; por cuanto todas ellas no hacen sino recoger y formalizar las apreciaciones y experiencias acumuladas durante los últimos años, incluyendo, por supuesto, la de Kosovo. La necesidad de adoptar una definición formal de terrorismo aplicable en un marco internacional recién se evidenció después de los atentados de septiembre de 2001 en Estados Unidos, cuando el nivel de compromiso asumido por los Estados en la prevención y lucha contra esta amenaza se vio considerablemente incrementado (al igual que la necesidad de establecer marcos cooperativos acordes a estos esfuerzos).
6Así, el fin político distingue a las organizaciones terroristas de las puramente criminales, cuyo objetivo principal está en el lucro, y por lo tanto, persiguen fines económicos. Nótese que existen casos en los que incluso esta frontera puede quedar desdibujada, como en el caso de las FARC colombianas (por lo cual se ha comenzado a emplear para caracterizarlas el término de “narcoterroristas”).
En definitiva, todo acto terrorista implica el empleo de alguna forma de violencia física con fines políticos, con la particularidad de que el objetivo táctico del ataque carece de funcionalidad: lo esencial del acto está en el mensaje que conlleva, es decir, en la difusión masiva del terror hacia las futuras potenciales víctimas. Como se verá más adelante, no resulta demasiado complicado caracterizar –a la luz de la tipología expuesta en el párrafo anterior- como terroristas a las acciones perpetradas por el ELK. Este patrón es fácilmente discernible en cada uno de sus términos a través de los ataques llevados a cabo contra funcionarios civiles y policiales de la administración serbia, contra la población civil serbia, e inclusive contra aquellos miembros del LDK que se le oponían.
Contrariamente a lo que comúnmente se expresa con respecto a la posición adoptada por los gobiernos occidentales, calificada por algunos medios como ambigua, contemplativa o tolerante, los actos de violencia perpetrados por el ELK recibieron inmediato repudio, tanto por parte de las autoridades europeas occidentales como de los Estados Unidos. Tal es así que el mismo representante del presidente Clinton en los Balcanes, Robert Gelbard, lo enfatizó públicamente durante su visita a Kosovo en febrero de 1998
7, en un gesto que muchos interpretaron como una “luz verde” para que Milosevic, en su carácter de garante de los acuerdos de Dayton, iniciara impunemente su campaña represiva. No obstante, el Departamento de Estado norteamericano, órgano que normalmente marca el ritmo con el que la comunidad internacional trata los asuntos vinculados con el terrorismo, nunca incluyó al ELK en su publicación anual dedicada a las Organizaciones Terroristas Extranjeras
8. Quien si lo hizo fue la Federación de Científicos Americanos (FAS, Federation of American Scientists), entidad funcional e intelectualmente próxima al Departamento de Estado, aunque esto último recién ocurrió en marzo de 1999
9.
Con referencia a las vinculaciones del ELK con el islamismo revolucionario e integrista, es indudable que un cierto número de combatientes musulmanes de diversas nacionalidades provenientes de Bosnia se insertaron en las filas del ELK tras los acuerdos de Dayton.
También podría argumentarse acerca de la influencia que sobre la
7ABRAHAMS, op. cit.
8 Recién después de los atentados de 11 de septiembre de 2001 se identificaron algunos activistas islámicos afganos y paquistaníes, especialmente designados como terroristas (SDT, Specially Designated Terrorist), que habían operado en Kosovo. Sobre el particular, véase “Terrorism: Executive Order N°13224 Blocking Terrorist Property”, emitida por el Departamento de Comercio de los EEUU, Washington, septiembre de 2001.
9Para un encendido comentario al respecto, véase “Finally the truth-The So-called ´KLA´ is a Terrorist Organization”, autor anónimo, en URL= http//www.fas.org/irp/world/para/docs/990300-konacno200299_e.htm; el informe completo producido por la Federación de Científicos Americanos (Federation of American Scientists, FAS) puede obtenerse de http//www.fas.org/irp/world/para/kla.htm
organización ha ejercido la política iraní, en sus intentos de expandir su modelo de Islam revolucionario hacia Europa, empleando a los Balcanes como cabecera de playa
10. Pero, en rigor de lo observado, lo que en Bosnia alcanzó dimensiones de una cruzada multinacional islámica, similar en muchos aspectos a la experimentada en Afganistán contra el régimen soviético, y ciertamente posible de ser visualizada en el marco de la “Era de las Guerras Musulmanas”
11jamás logró adquirir dimensión semejante en Kosovo. Esto, muy a pesar de los esfuerzos de quienes, como el Jeque Muhammad Stubla, Presidente de la Sociedad Islámica Albanesa en Londres, han definido al ELK principalmente como una “organización albanesa islámica”, aún admitiendo luego que, a diferencia de la mayoría de las organizaciones integristas, no busca imponer al Islam como razón última de la sociedad y el estado sino, simplemente, -si es que la palabra “simple”
cabe en este contexto- “liberar la tierra natal del enemigo, y lograr la independencia”
12. Desde este punto de vista, atendiendo a su constitución y objetivos, el ELK se asemejaría más a las organizaciones nacionalistas de ala izquierda, al estilo Organización para la Liberación de Palestina u Organización Abu Nidal, que a los grupos cuyo componente religiosos se halla mucho más radicalizado, como Hamas o Hizbollah. Esto es en cierta medida comprensible si se tiene en cuenta las características particulares del islamismo albanés, tal como se las ha descripto en el capítulo II.
Pero, en última instancia, existe una causa menos profunda, más contingente que el mero escaso apego del islamismo albanés a la férrea observancia del dogma, que permite explicar porqué este presunto intento de implantar una Jihad Islámica en Kosovo fracasó, al menos en adquirir la relevancia que la misma había logrado e Bosnia.
Esta causa está centrada en la magnitud y el carácter que tuvo la respuesta oficial serbia. Analizaremos seguidamente al instrumento militar que llevó adelante esta respuesta.
10 Sobre la influencia iraní en Kosovo, véase PETKOVIC, MILAN, “Albanian Terrorists”, en el URL:
http://members.tripod.com/Balkania/resources/terrorism/petkovic-albanian_terrorists.html. El artículo tiene una marcada tendencia pro-serbia y sus argumentos no se encuentran fehacientemente documentados; por lo tanto, a los efectos del presente trabajo, ha sido considerarlo sólo parcialmente.
11El término pertenece a Samuel Huntington. Véase HUNTINGTON, SAMUEL, “The Age of Muslim Wars”, en Newsweek, Special Davos Edition, enero-febrero 2002, p. 6-13.
12 “The latest massacres warn of a new genocide targeting about 2 million Muslims in Kosova”, reportaje al jeque Mohammad Stubla, Presidente de la Sociedad Islámica Albanesa en Londres publ. por Nida´ul Islam, abr-may 1998, disp. en URL= http//www.islam.org.au., también en URL= http//www.fas.org/world/para/docs/kosova.htm