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Quien actúa con pasión…

Baltasar Gracián y Morales

aforismo 98

aforismo 102

M U E S T R A Q U E S I E M P R E P U E D E S

C O S E C H A R M Á S É X I T O S

E

s prudente que muestres tener

capacidad para conseguir todavía más éxitos que los logrados. Que quien obtiene grandes cosas es porque grande es. No se conforma con buenos triunfos el que merece conseguir más. Lo que llena al conformista, apenas satisface a quien busca la grandeza. Hay gente de corto alcance, y cualquier logro desborda su satisfacción, pues no están hechos para retos extraordinarios. Se quedan en el intento, y con el esfuerzo se les desvanece la cabeza. Corren gran peli- gro en los lances, porque no los acompa- ña la suerte del decidido. Muestra, pues, si quie- res ser varón grande, que aún te quedan horizontes qué alcanzar, y huye con especial pasión de dar la impre- sión de que se colmaron tus aspiraciones.

¿Es el éxito la referencia y la plas- mación del trabajo bien hecho? ¿Quién o quienes dan valor a dicho trabajo? ¿Cuál es la recom- pensa, premio o incentivo del mismo? ¿Es la mejora un refe- rente de calidad? ¿Cómo se conjugan la excelencia con indicadores objetivos y perci- bidos socialmente? ¿Cómo demostrar que nuestra contri- bución va más allá del recono- cimiento social y que es un valor ético divulgar y compartir lo conseguido?

Baltasar Gracián muestra que la autocomplacencia está reñida con el riesgo y la amplitud de miras. El dormirse en los laureles es prueba de la incapacidad para abordar nuevos retos y fruto de la ausencia de retroali- mentación en la actividad cotidiana en la que la autocrítica y la auto exigencia deben ser complementarias de la percepción ajena del trabajo realizado.

Junto a ello, el autoconvencimiento y la pasión en el trabajo, la rendición de cuentas y el oír a los otros fomentando el “llano hablar” frente a la adulación inte- resada son muestras también de esa grandeza seña- lada en la sentencia de Gracián. Mostrar que se está en permanente proceso de aprendizaje, que se reflexio- na y debate colectivamente pero que también se actúa coherentemente, justifica y hace visible la autoridad

moral e intelectual de aquel que quiere ser referente en ámbitos más amplios que los propios derivados de la especialización.

Nos encontramos en un momento histórico en el que la resignación y la pasividad son aceptadas como pautas ordinarias por el común de la ciudadanía en su prácti- ca cotidiana y en el que la pedagogía de la acción se reemplaza por la imposición del poder. Reacciones de gran impacto social como el reciente libro-panfleto Indig- naosde Stephane Hessel, son buena muestra que toda- vía es posible parar esta destructiva tendencia a la clau- dicación en nuestros derechos como ciudadanos cons- cientes. La consideración como consumidores analfa- betos, carentes de iniciativa y subsumidos en una alie- nación permanente retrotrae a los tiempos medieva- les del “súbdito” que la Ilustración trató de superar. Por otra parte, cuando la ejemplaridad de los autodenomi- nados líderes políticos y sociales brilla por su ausen- cia, en los que el beneficio individual es considerado como un valor frente a lo colectivo, la grandeza del que quiere ser “grande” radica en hacer entender a los demás que el mérito y la capacidad complementan el esfuer- zo y la solidaridad.Valores que, en cualquier proceso de aprendizaje, deben ser asumidos tanto a nivel indivi- dual como en su proyección colectiva.

No debemos solo resolver lo cotidiano eficiente y eficaz- mente, sino saber medir las consecuencias de las accio- nes llevadas a cabo y saber transmitir las oportunida- des y amenazas que pueden derivarse de ellas. Mirar más allá significa contemplar escenarios alternativos, vías diferentes cuyo coste hay que saber medir y eva- luar de cara a una decisión, predecir y explicar lo posi- ble pero también abrir caminos a la imaginación y a la

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MUESTRA Q UE SIEMPRE P UEDES COSECHAR MÁS ÉXIT OS

utopía. Demostrar en la práctica que la capacidad de decisión surge no de la respuesta preconcebida a una pregunta tramposa sino de la libertad de elección cons- ciente y autónoma.

En ese sentido, el sistema canónico de aprendizaje ins- titucional moderno, caracterizado por su alcance masi- vo (virtud democrática) pero concebido como formador para la reproducción del conocimiento (antítesis de la creatividad) exige una reformulación de cara a primar la pasión por el descubrimiento, la potenciación de la duda sistemática ante lo consolidado, el contraste colec- tivo con los iguales y expertos, la búsqueda de fuentes alternativas de conocimiento y la capacidad de rectifi- car sin temor a la equivocación como riesgo intelectual. De esta forma, el decidido refleja pasión por la novedad, la aventura del conocimiento a través de su transmisión y puesta en práctica. Científicos en el más amplio sen- tido de la palabra, tecnólogos, humanistas deben mos- trar su capacidad a una sociedad que utiliza sistemáti- camente los resultados derivados de su actividad cre- adora y que debe acercarse a los objetos más allá de su consideración como meros productos de consumo ocasional y perecedero. En los tiempos de Gracián, sus reflexiones suponían un avance ante la realidad y la pro- pia concepción del “príncipe” renacentista. Los valores plasmados en la sentencia que he procurado contras- tar con nuestra rabiosa actualidad muestran que la Modernidad debe contemplar el futuro en base a las reflexiones que superen el tópico de la realidad asen- tada acríticamente.

FRANCISCOMARCELLÁN

Catedrático de Matemática Aplicada de la Universidad Carlos III

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