Baltasar Gracián y Morales
aforismo 174
aforismo 179
E N L O Q U E C A L L A S E S T Á
T U P O D E R
P
echo sin secreto es carta abierta. El espíritu pro- fundo posee secretos hondos. Tiene espacio para guardar sus tácticas y planes. Para saber callar hay que tener gran dominio sobre sí, saber vencer las pasiones y deseos, y este es el verdadero triunfo. Por algo pagan al que se delata. La serenidad interior es la mayor virtud de la prudencia. Guardar secre- tos tiene sus riesgos: buscando que los digas, tra- tan de confundirte, de contradecirte para desvirtuar tus palabras; te amenazan: a todo esto se cie- rra el hombre cuidadoso. Las cosas que vas a hacer, no debes decirlas. Las cosas que digas, no debes intentar hacerlas, pues tus contrarios estarán ya prevenidos.Hablando de arte y aprendizaje, el aforismo de Gracián me sugiere una reflexión sobre “los silencios” y el poder de la educación. Y quizás, mejor, que me callara, pero usemos de la paradoja y hablemos.
Siempre hay un tiempo en el que los maestros son, y perciben que sus estudiantes, con gran dominio de sí, controlan sus “silencios” para que no griten ávidos de conocimiento: ¡Quiero saber! ¡Quiero aprender a pen- sar! Y el maestro sabe que todos entienden que vale la pena aprender, y que no hay tarea más noble que la de participar del proceso de educar mentes perseveran- tes que dominen las formas del conocimiento. Siempre hay un tiempo en el que los maestros sienten que su labor intelectual se abraza con el arte, y, entonces, prestigiosos ciudada- nos, callan y son poderosos porque saben que participan en cuadros que perdu-
ran.
Para ello, el maestro es prudente y cuidadoso, logrando, al menos, que los estudiantes no odien el amor por el conocimiento, reconocien- do que el aprendizaje humano es un proceso complejo y valorando el pensamiento crítico, la creati- vidad, la curiosidad, el compromi- so ético…
Porque es misión del maestro preve- nir al estudiante de los caminos que anduvo en falso y llevarlo a un cruce en el que la elección de la ruta en solitario se convierta en nuevas ilusiones por explorar y descubrir. Otras veces, puede dejarlo en un lugar extraño y misterioso en el que el estudian- te está obligado a crear nuevas
posibilidades de trayectos vitales (inveniet viam, aut faciet, encontrará un camino o lo hará, -Séneca,Hercules Furens). En ambos casos, el maestro tiene el compromiso de opti- mizar los periodos de formación ilusionante y mini- mizar los silenciosde frustración de su alumnado. Por ello, el maestro domina los secretos del aprendizaje y sabe cómo vencer las pasiones y los deseos de sus estu- diantes. Silencio y reflexión, pues, para que fluya en el aula la serenidad interior del maestro.
Asimismo, el profesor experimentado sabe detectar “los silencios del aula” en la que todo parece ralentizarse cuando, fuera del esquema tradicional transmisor de información en la enseñanza, empieza a inquietar con sus preguntas sobre desarrollo intelectual y personal. Los jóvenes estudiantes, sin olvidar que el trabajo es un pilar insustituible de la felicidad, solicitan profesores que les creen expectativas que vayan más allá de rece- tas y les abran motivaciones de acercamiento a la cul- tura para fundamentar desarrollos personales integra- dos en un aprendizaje excepcional. Porque los jóvenes solicitan que sus profesores influyan positiva, sustan- cial y sostenidamente en sus formas de pensar, actuar y sentir. Sólo en esos casos coincide en la misma per- sona profesor y maestro. Todo un arte.
Porque algún día esos jóvenes tendrán que decidir. Los resultados de su acción o inacción formarán parte de la experiencia de todos. Sería conveniente que profun- dizaran en las ideas, los criterios y las convicciones que sustentan la base cultural en la que se basan sus acciones o inacciones. Y mal nos irá si nadie les habla de la componente sentimental que respalda su acción. El secreto del maestro.Y eso merece una reflexión sere- na y profunda, allí donde el camino nos parezca digno de llamarse prudencia y brote la sensibilidad artística que habita en el maestro. Porque gran parte de lo que nos rodea es una nueva realidad confeccionada por la
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EN LO QUE C
ALLAS ESTÁ
TU PODER
humanidad sobre otra realidad más primitiva, en la que los maestros tienen una alta capacidad de modificación. La preparación para la vida del estudiante en la que influye el maestro, como la obra de arte, busca aden- trarnos en otras realidades más agradables que nos per- mitan sentirnos mejor. El conocimiento transmitido justifica, pues, el artista que debe dirigir las aulas, ese dominador de un espacio con riesgos en el que apare- cen las ganas de actuar, se descubren las contradic- ciones y se fomentan las controversias razonadas. Un espacio en el que florezca el secreto de la virtud de las palabras y el joven observe que, allí donde la propor- ción áurea se hace belleza, todos esperan su pincela- da de color: un espacio de silencios, previo a todo apren- dizaje, que nos mejore.
Estamos en tiempos de silenciossociales en los que los profesores están, pero están en un mercado del cono- cimiento, en la oferta y la demanda de la educación, en aulas desmotivadas, en procesos de aprendizaje enmarcados de problemas económicos… Silencio y refle- xión, pues, para que el espíritu profundo descubra los secretos hondos de nuestro sistema educativo, y ana- lice el poder del pensamiento crítico de los maestros. Esos que todos necesitamos.
Siempre debe perdurar el tiempo en el que los maestros hablen y hagan. Permítanme un silencioso pero inge- nuo optimismo. En lo que aprendes está tu poder.
LUISFRANCISCOVILCHESARENAS
Profesor Titular de Ingeniería Química de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Sevilla