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La clave del feliz vivir es…

Baltasar Gracián y Morales

aforismo 192

aforismo 196

C O N O C E E N Q U É O F I C I O E R E S

E S T R E L L A , Y D E S C U B R I R Á S T U

E S T R E L L A

N

o hay nadie tan poco dotado que no tenga una

vocación especial; y si es poco dotado es por no conocerla. Algunos llegan a ser príncipes pode- rosos sin saber cómo ni por qué lo consiguieron. Una suerte, una fuerza desconocida, una fuerte vocación les facilitó el logro, y después sólo tienen que traba- jar para ayudarla y conservarla. Otros son alcan- zados por la gracia de ser sabios. Muchos son mejor recibidos en un país que en otro, o en una ciudad mejor que en otra. También hay gente que se siente más feliz en una profesión que en otras, a pesar de ambas gustarle igual, y tener seme-

jantes méritos y habilidades. El azar se mueve como quiere y cuando quiere. El deber tuyo es conocer la tuya, así como medir el alcance de tu inte- ligencia, para saber dónde puedes perder o ganar. Aprende a seguir y ayudar tu destino, tu azar, tu suerte, tu estrella. No trates de cam- biarla, pues sería equivocar el camino de tu des- tino que te llama.

En 1658 a Baltasar Gracián se le prohibió escribir y se fir- mó la orden para que fuera encerrado. Sin embargo, en 2011, probablemente, Gracián sería un escritor de best sellersque llegaría a mercados de todos los continentes. Una glosa del aforismo 196 podría ser: “Conócete a ti mismo para ser feliz, para ‘descubrir tu estrella’. Si te conoces, sabrás/sentirás cuál es tu vocación porque todo el mundo tiene una. Si te crees poco dotado, es porque no te conoces a ti mismo, ya que siempre hay algo para lo que cada ser humano está dotado”. Estas palabras, que ahora escribo parafraseando el texto de Gracián, podrían estar sacadas de un libro contemporáneo de auto-ayuda. Como si de un libro de este

género se tratara, el autor da consejos que bien pudie- ran aparecer en los últimos manuales terapéuticos de las estanterías de una librería de cualquier gran ciudad. Cabe preguntarse qué diferencia hay entre este aforis- mo escrito en el s. XVII y los consejos para aumentar el “auto-conocimiento y la “inteligencia emocional” tan de moda en la actualidad, ya que los consejos que este aforismo ofrece sobre los oficios, el éxito y el destino son similares a los de las páginas web del tipo “cómo conseguir disfrutar más del trabajo”, lo que conduce a una reflexión sobre Gracián como adelantado para su época, o bien sobre la intemporalidad y universalidad de algunos principios relativos al éxito.

Este aforismo se centra en tres temas: alcanzar éxito, ser feliz con el trabajo y ponerse de parte del destino. Sobre el primero, si sustituimos “ser príncipe” por “tener éxito” tendríamos un texto que, como he dicho, podría ser sacados de cualquier de estos manuales de auto- ayuda: en donde en vez de “algunos llegan a ser prínci- pes poderosos” se diría, “algunos llegan a tener éxito sin saber cómo ni por qué lo consiguieron”. Sobre la felici- dad en el trabajo, Gracián vuelve a ser un precursor, esta vez de los terapeutas gestálticos, destacando la impor- tancia del aquí y el ahora. En cuanto al azar y al desti- no, el principio taoísta de “menos es más” está implí- cito en este aforismo. “No trates de cambiar tu destino”, dice el autor, en consonancia con las enseñanzas budis- tas y taoístas de que no hay que luchar contra la corrien- te del río porque solo conduce al desgaste y la infelici- dad; hay que darse la vuelta y hacer que la corriente te empuje para que todo sea más fácil; o, en palabras de este aforismo se trataría de no intentar cambiar la suer- te, que es la estrella de cada uno.

Es relevante el vínculo entre éxito y felicidad; así como que se vincule el éxito a una opción individual de elec-

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CONOCE EN Q

UÉ OFICIO

ERES ESTRELLA,

Y DESCUBRIRÁS

TU ESTRELLA

ción, una vez más, igual que suelen hacer los libros de autoayuda, que dejan el plano individual de acción como el decisivo. Sin embargo, coexistiendo con este plano individual, también hay patrones que modelan nues- tras acciones, formando un plano supra-individual que interesa especialmente a la antropología. Este aforismo cruza varias líneas de especialización dentro de esta dis- ciplina: por una parte, las facetas relacionadas con el trabajo se han estudiado en una especialidad llamada “antropología del trabajo”. Por otra, el contenido de este texto entronca directamente con la “antropología de los sentimientos”, ya que, en el fondo, el texto trata de “cómo ser feliz” y la vinculación de la felicidad con el éxito y el trabajo.

La antropología de los sentimientos analiza las bases sociales, los patrones culturales, que canalizan lo que se siente y cómo se siente, más allá de las explicaciones que provienen de la psicología. En cuanto a la antropo- logía del trabajo, esta especialidad se centra en gran medi- da, en el análisis de las nuevas formas productivas de la llamada “sociedad del conocimiento”. En este tipo de sociedad, se promueve la flexibilidad integral: flexibili- dad a nivel salarial, contractual, funcional, geográfica, de horario. Los comentarios de Gracián podrían ser apli- cables para sociedades basadas en una economía indus- trial y pre-industrial, pero, el aforismo deja abierta la incógnita de si estas ideas son igualmente aplicables a las sociedades basadas en una economía del conocimien- to en donde los beneficios que supone la flexibilidad para las empresas, son ampliamente conocidos pero las con- secuencias éticas para la “felicidad” del trabajador, a la que hace mención Gracián, aún están por analizar.

CRISTINASÁNCHEZ-CARRETERO

Investigadora del Centro de Ciencias Humanas y Sociales – CSIC

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