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Bases y principios de la psicoterapia de grupo

In document La Practica Del Psicodrama (página 100-107)

La psicoterapia de grupo demoró en instalarse y hacerse popular, ya que la influencia del modelo médico y científico clásico, para el enfrentamiento de todo tipo de patologías y conflictos del ser humano, era muy preponderante. De allí también se desprendía el trabajo frente al individuo, más que al grupo o a un conjunto institucional o social. En contrapo- sición con la medicina occidental, se comenzó a trabajar no solo la parte, sino el todo.

Moreno desarrolló numerosas intervenciones, dirigidas hacia grupos laborales, y comunitarios. Es así como también es famoso su trabajo con prostitutas. Posee influencias impor- tantes de la religiosidad jasídica. Cree en la existencia de co- rrientes de energía que circulan en el grupo. De esta manera, Moreno plantea la comunicación de los inconscientes perso- nales en el conjunto grupal y con ello el desarrollo del co- inconsciente. Antes de Moreno, Freud se refería a la psicolo- gía de las masas. Tenía en ese entonces una concepción de grupo, como un conjunto de sujetos que tendían a la regre- sión y a la indiferenciación, asociándolo con el primitivismo. Por otra parte, Jung planteó el concepto de inconsciente co- lectivo, que a diferencia del coinconsciente de Moreno, está referido a memorias de símbolos y arquetipos, que se transmi- ten transgeneracionalmente, sin que medie contacto, ni cul- turización.

El método grupal de Moreno, se sustenta en que a través de la capacidad de goce y creación la realidad interna y los procesos del ser humano se liberan más allá de lo manifiesto. Así, tanto el grupo como el terapeuta resuenan, contienen y

dinamizan el proceso. A partir de lo anterior surge una teoría y una praxis en que los conceptos de catarsis de integración, espontaneidad, creatividad, tele, transferencia y sociometría son muy importantes3.

En el mismo marco, el fundamento de la psicoterapia de grupo es la doctrina de la interacción terapéutica. Moreno se centra también en las bases de las terapias tribales. En ella el grupo desempeña un rol curativo en la patología individual y viceversa. También la acción más allá del verbo, los ritos más allá de los mitos tribales cumplen un rol en el desentrañar los conflictos de la psique. Allí comienza la vida vincular, la dinámica inter e intra; la construcción y la sanación del vín- culo es recíproca. Tanto actor como observador se dinamizan en una interacción, en donde los roles se complementan a ve- ces de manera sana y a veces patológicamente, involucrando en el vínculo lo perceptivo, lo afectivo, lo cognoscitivo y lo corporal. El tele se produce cuando existe reciprocidad y con- ciencia en la construcción del vínculo. Transferencia, por el contrario, es cuando se produce la distorsión de la percepción recíproca, existiendo interferencia de la historia.

De alguna manera el «tele» es la dirección que asume la expansión del yo, para tomar conciencia de un otro. Permite la relación entre un sí mismo centrípeto y un yo centrífugo. Posibilita el encuentro social sin la negación del individuo.

La espontaneidad y la creatividad derivan también de lo vincular, están centrados en lo interactivo, en la comunica- ción con un otro. De alguna manera, lo que diferencia, la espontaneidad, con la impulsividad, es la función de adecua- ción a un otro. La espontaneidad está centrada en lo interac- tivo, no es lo mismo que la conserva cultural, que tiende a bloquear e inhibir la expresión del sí mismo. El fundamento del psicodrama es el principio de la espontaneidad creadora. La piedra angular de la psicoterapia de grupo es la acción

espontánea. La participación libre de todos los miembros del grupo es la producción dramática y la catarsis reactiva. El auditorio contiene, recibe, crea.

Aunque algunos pasajes de Moreno y de algunos autores psicodramatistas aparecen algo confusos en relación con el con- cepto de espontaneidad, creo necesario aclarar algunos puntos aquí en relación con ello. El primero es que la espontaneidad no funciona en base a los principios de energía, como lo harían las pulsiones, por lo que no debería ser acumulable, ni cuantificable, sino que más bien es un catalizador, un profun- do estado de conciencia organísmica, que mueve al sujeto a la acción y a la creación, pudiendo por lo tanto movilizar energía y pulsiones, pero no es reducible a impulso. Sería un error, por lo tanto, hablar de exceso o escasez de espontaneidad, ya que simplemente está o no presente. Segundo, que al ser una res- puesta adecuada, es interaccional y vincular. En este sentido una de las grandes confusiones es oponer la espontaneidad a la conserva cultural. Esta, en sí misma, no es bloqueadora, ya que de hecho, para que el sujeto desarrolle la espontaneidad, nece- sita la cultura con sus conservas. Lo que realmente ocurre es que si la espontaneidad se bloquea, una de las manifestaciones puede ser la estereotipia de las conservas culturales a través de la rigidización de roles en el sujeto.

Tanto el «tele» como la espontaneidad, son elementos de evaluación de grupos terapéuticos y de intervención, ya que están relacionados con el encuentro, para valorar y replantear necesidades y tareas. Cuando existe patología, y la espontanei- dad está obstruida, puede existir o mucha impulsividad o inhi- bición de la creatividad y de la dinamización de los vínculos.

Sociometría

Las bases de la sociometría, nuclear en la teoría psicodra- mática, están en la socionomía, que es parte de la ciencia que estudia las leyes sociales y que centra la temática de los con-

flictos humanos, lejos de la postura individualista del mode- lo médico. La socionomía, a su vez, está constituida por la sociogenética, la sociodinámica, la sociatría y finalmente la sociometría.

La sociogenética estudia la evolución de las constitu- ciones grupales a lo largo de la vida del individuo. Vemos, de esta manera, cómo los niños en su primera etapa poseen elec- ciones sociales más azarosas, para cada vez más ir evolucio- nando hacia selecciones sociales más complejas. Se realiza- ron investigaciones que fueron afinando los modos de elec- ción de los sujetos en base a diversos criterios, a lo largo de las distintas etapas de la vida. A nivel de psicoterapia, el gru- po es un catalizador, que nos permite evaluar criterios finos conscientes e inconscientes de, por ejemplo, elección de pare- ja, amigos y en general de la postura sociodramática de la vida de un sujeto.

La sociodinámica es el estudio de las leyes, por medio del cual se evalúa la asociación de los individuos y sus in- fluencias bipartitas, la estructuración de los grupos sociales aislados y las asociaciones de los grupos. Cada individuo deja huellas en un grupo y cada grupo a la vez activa un modelo vincular particular de un individuo. Un grupo tiene un me- canismo de equilibrio establecido, que tiende a la conserva- ción. La incorporación de un nuevo miembro tiende a rom- per esta homeostasis, lo que evidencia las tendencias conser- vadoras de los grupos. Se generan, por tanto, mecanismos para compensar este equilibrio.

La sociatría es la ciencia que estudia los mecanismos de curación de sistemas sociales y de reestablecimiento de equi- librios.

Finalmente, nos detendremos con más detalle en la sociometría, por ser el núcleo de la teoría grupal de Moreno. La sociometría es la ciencia que mide las relaciones inter- personales e intergrupales. Es un método para explorar las relaciones entre las personas. Se describe también como una forma de investigar la espontaneidad y el «tele». La cohe-

sión de grupo se define como una función del tele, que se estructura a partir de una ley de gravitación social, ley de atrac- ción y rechazo individual versus grupal. Se realiza un análisis de las elecciones realizadas y de las que se es objeto y de esta manera se ve la relación entre la estructura y el proceso del tele. Se habla por lo tanto de la tele estructura y del tele pro- ceso. La tele estructura es el cálculo actual presente de eleccio- nes no al azar. El tele proceso son cambios por acciones que inducen a la corrección de la percepción. Moreno realizó un experimento con la asociación libre de diván, en donde en- contró posibilidades de aplicaciones individuales en un con- texto grupal, pero observó que los inconscientes individuales no se juntaban necesariamente. El experimento sociométrico grupal es entonces intencionar el tele a través de la observa- ción y el interés corporal y espiritual. Se puede hacer que el monólogo pase a diálogo y que los inconscientes convergan. El inconsciente común y la comunicación medial, por lo tan- to, se van desarrollando con el tiempo y se van actualizando. Estas son las bases sociométricas de la psicoterapia.

Los conceptos que están a la base de la sociometría son los criterios, las valencias, el tele y las configuraciones vincu- lares. Los criterios se refieren a los motivos para los cuales un ser humano elige a otro. Por supuesto que es distinto el criterio de elección de pareja, al de amigo, consejero, etc. La valencia está relacionada con la atracción, rechazo o indiferencia, con la que está cargada una elección. De esta forma existe una valencia positiva, una negativa y una neutra respectivamente. El tele se refiere a si existe reciprocidad o mutualidad en la elección entre miembros de un grupo, o si existe discordancia, tanto desde el punto de vista de los criterios y las valencias descritas. Final- mente las configuraciones vinculares son las figuras relacionales que se estructuran en un grupo, como resultado del tipo de elecciones descritas. Es así como existen círculos, estrellas, pirá- mides, triángulos, díadas y aislados. Esto da lugar a un diag- nóstico que apunta a describir a un grupo como sano o patoló- gico, dependiendo de las características de estas formas, de su

adecuación en relación con la tarea del grupo, de su coherencia con el contexto institucional-social en donde este se inserte, y también a su rigidez y dinamismo.

El método de aplicación puede ser gráfico o de acción. El método gráfico implica fórmulas matemáticas. Consiste en realizar un test en el cual se le pregunta a un grupo en base a criterios de interés, a quién elegirían –atracción–, a quién no elegirían por ningún motivo –rechazo– y quién les es indife- rente –neutral–, para por ejemplo contarle un secreto, invitar- lo a su casa, ser su jefe, etc. –que serían los criterios–. El resul- tado de las elecciones se lleva a una tabla y luego a un gráfico, que expresa las configuraciones mencionadas en el párrafo anterior. En este caso la percepción integra pensamiento y sen- timiento. Mediante un análisis de las elecciones realizadas y de las que se es objeto, se obtiene el diagnóstico de un grupo. Por ejemplo si existe tele –mutualidad–, si existen muchas díadas, una estructura muy piramidal, no acorde con la tarea grupal, etc. Las formas de aplicación del test pueden ser va- riadas. Un ejemplo es pedirle al grupo que se imagine que es una olla de agua en ebullición, luego que se junten de a pareja y se cuenten una experiencia íntima, vuelven a ser la olla de agua para mezclarse y luego poner todos la mano en el hom- bro del que desean que hoy sea el protagonista. Este es un método particularmente útil para psicoterapia de grupo. Otra forma de aplicar el método, menos tradicional, es que cada miembro del grupo escriba cuatro adjetivos respecto del resto de sus compañeros. Se colocan estas hojas en el suelo y los miembros del grupo van rotando, para visualizarlas todas. Se da la consigna de que cada uno memorice dos adjetivos posi- tivos y dos negativos sobre sí mismo, que más le haya llama- do la atención y quién lo escribió, y lo memorice o apunte4.

Moreno desarrolló la sociometría en los campos de pró- fugos de Mittendorf. El test sociométrico se aplica para medir las organizaciones de los grupos y estudiar las estructuras so-

ciales. También puede ser particularmente útil en grupos psicoterapéuticos, para evaluar la espontaneidad y el tele. Del análisis de las elecciones resultan los aceptados, rechazados, aislados y los periféricos5.

Otra forma de sociometría es el test perceptual. Consiste en un test sociométrico que se realiza en la mente del paciente y no en la realidad social. Es como un sociograma introverti- do, en contraposición con el sociograma extrovertido, en donde la dinámica principal es la elección y no la percepción.

También se desarrolla la sociometría de la dinámica de los roles o el test de los roles. Se realiza un diagrama de roles clásicos, por ejemplo a elegir en una escena, tales como papá, mamá, pareja, etc. Cada miembro elige a su preferido en cada rol y también en qué rol le gusta ser escogido. Esta forma del test sociométrico es particularmente útil en psicoterapia psicodra- mática, en donde la elección de papeles para la dramatización de escenas es permanente. Permite evaluar el tele, el grado de satis- facción de sus miembros para las elecciones de la que son o no sujetos y la percepción que los demás tienen de cada uno.

Finalmente el átomo social es un concepto que se inserta dentro de la teoría sociométrica. Equivale por lo tanto a una sociometría individual, e implica el conjunto de vínculos sig- nificativos que posee un sujeto. Desde el punto de vista metodológico, se puede desplegar como una técnica de entre- vista psicodramática que posibilita apreciar el mapeo vincu- lar de una persona, como se encuentra desde el punto de vista de sus relaciones con objetos externos e internos, detectando además en conjunto con la persona los núcleos de conflictos más relevantes. Como «objetos» se entienden las personas y las situaciones. Además las significaciones que la persona le asigna a cada vínculo. Después de una delimitación del espa- cio escénico, se le plantea al paciente que vivencie este espa- cio, como su propio espacio vital y que disponga en él cojines, que lo representen a sí mismo y a lo más significativo de su

vida, que representarán el átomo social actual. Se le pide que vaya desplazándose por cada uno, explorando y expresando sentimientos, sensaciones, fantasías, conflictos y recursos pre- sentes en cada vínculo. Desde ahí que vaya hablándole al co- jín que lo representa a sí mismo. Aquí se realiza, con cada uno, una inversión de roles. En una segunda instancia se le pide al paciente que vuelva al espacio escénico e introduzca los cambios que encuentre necesarios. Es también una manera de co-construir el objetivo de psicoterapia, involucrando y comprometiendo al paciente con la terapia de manera que el se haga cargo de sus procesos. El átomo social se aplica tanto para individuos como para familia6.

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