Uno de los primeros aspectos a destacar en el psicoanálisis grupal es el de vínculo, y en este contexto la mirada y aplica- ción práctica de los conceptos de transferencia y contratrans- ferencia. Se emplea aquí, con más énfasis, la interpretación de estos fenómenos de manera más similar a lo que se realiza en el diván, sin considerar el método propio de la «escena psicodramática», en que los elementos transferenciales se des- pejan en función de la emergencia del encuentro, el tele y la espontaneidad y no producto de la imposición de una interpre-
tación unilateral, por parte del terapeuta. También podríamos mencionar que en la aplicación práctica de estos conceptos por parte de algunos psiconalistas psicodramatistas, no está presen- te de manera explícita, clara y coherente, uno de los elementos fundantes del psicodrama, como es la mirada de Buber, que tanto influyó en este sentido en Moreno y que termina siendo un aspecto críptico entre la aplicación psicoanalítica con rela- ción al psicodrama. En este sentido, el planteamiento de Buber lo podríamos resumir en que un yo no puede contemplar a un tú sin ser conmovido, y de esa manera impactar sobre la reali- dad que está mirando, asumiendo con esto que la posibilidad de la mirada científica neutral es una falacia. Contrario a lo anterior, nos encontramos con una cita de Anzieu, aplicada por «psicodramatistas psicoanalistas», a la escena psicodramática, que es la siguiente…: «Mantener la neutralidad, la abstinencia componen un espejo, que ofrece al sujeto la menor traba posi- ble, para proyectar sobre él tan solo su propia realidad…». Se plantea entonces, a diferencia de Buber, el ideal psicoanalítico de la neutralidad y la abstinencia del terapeuta.
Continuando en el marco de lo vincular, así como en el párrafo anterior mencioné cierta dificultad epistemológica entre el psiconálisis y el psicodrama, en el este punto me refe- riré a un aporte y profundización al trabajo grupal psicodra- mático psiconalítico realizado por Kesselman. Me refiero a la relación entre subjetividad e inter-subjetividad. Si bien More- no enfatizó y fue un precursor de la grupalidad y el trabajo relacional, también es cierto que en su metodología de dra- matización de un protagonista, se puede quedar entrampado en la individualidad intra-psíquica y correr con ello el riesgo de transformarse en una psicoterapia individual, realizada en el contexto de un grupo, sin considerar necesariamente el en- trecruzamiento de los contenidos de esta escena, con los con- tenidos grupales, quedando esto supeditado después solo a un buen manejo del sharing. En este marco, el aporte de Kesselman es el capturar la escena individual, como parte cons- tituyente y emergente también del conflicto grupal. Desarro-
lla este autor el método de multiplicación dramática, a través del cual la identificación grupal con la escena individual se da mediante la síntesis como la divergencia, de la homogenei- dad, como de la heterogeneidad. Es vista, por lo tanto, la multiplicación dramática, como una forma de debate y de acción grupal interpretativa, a través de la cual se profundi- zan los contenidos individuales y grupales. En términos prác- ticos, la multiplicación dramática, es la producción dramáti- ca grupal, mediante técnicas de asociación libre, laxa e im- provisada de micro-dramatizaciones, una vez terminada la escena del protagonista, y siendo esta el disparador principal de la producción grupal descrita. A mi modo de ver, cabe sí destacar que en este «robo» de la escena individual por parte del grupo, en esta renuncia al narcisismo por parte del prota- gonista, se debe cautelar el delicado juego de ser individuo en el grupo12.
Otro aspecto relevante de considerar en el proceso de psicoterapia grupal psicodramática psicoanalítica es el manejo de la resistencia. Pavlovsky plantea que la resistencia se puede manifestar durante las distintas fases de la dramatización de diversas maneras. Una de ellas puede ser el bloqueo de la ac- ción, y otra el actig out, que es una acción impulsiva, que pue- de llevar a la sobreactuación, a actitudes agresivas o de carácter erótico, y que tienden a buscar la evasión de la profundización de la escena. La manera de manejar la resistencia mediante el psicoanálisis es fundamentalmente la interpretación. Bustos tra- baja la resistencia mediante la concretización de imágenes, que implica traer a escena aquellos miedos o elementos que obsta- culizan la profundización de los contenidos y mediante la in- versión de roles y el diálogo con estos personajes, que el prota- gonista tome conciencia y acepte sus miedos. Personalmente creo que es importante discriminar la resistencia al miedo y cautela consciente. La primera es una defensa inconsciente a la emergencia de contenidos latentes que son parte del proceso
gradual de adquisición de confianza intra-grupal y con el tera- peuta. He visto, en mi experiencia de trabajo con grupos, la resistencia en tres fases del proceso psicoterapeutico: al princi- pio está relacionada con el vínculo y con el temor a la exposi- ción y pérdida de la individualidad y a ser tragado; por el gru- po, cuando es al medio del proceso se relaciona con el temor inconsciente a la profundización de contenidos rechazados por la conciencia y, en la fase final del grupo, tiende a darse por el temor a la pérdida, separación y duelo.
La técnica de la interpretación, en el psicodrama psicoa- nalítico, se realiza sobre contenidos emergentes grupales, más que solamente adheridos a contenidos del protagonista. En el mismo marco, el protagonista es visualizado como portavoz emisario o chivo expiatorio del grupo. La concepción de emer- gente es el nudo representacional de mecanismos de defensa del grupo, existiendo una mayor tendencia a la lectura de con- tenido verbal que lo que realiza el psicodrama más puro. Ade- más, en la práctica psicoanalítica la técnica de la interpreta- ción suele ser planteada menos constructivamente con el pa- ciente de lo que plantea el psicodrama moreniano.
En el proceso psicoanalítico grupal, el concepto incons- ciente es obviamente relevante. El psicodrama aporta a través de su técnica en la exploración del inconsciente, a través del juego, el goce, lo plástico, la creatividad y la corporalidad. El despliegue anacrónico del tiempo en las escenas, la tridimen- sionalidad del espacio, permiten develar metáforas, fantasías y conflictos. Luego un espacio de verbalización, para com- prender, concluir, sintetizar, discrepar y debatir. El inconscien- te también permite explorar las dinámicas entre el grupo y sus miembros, develar los símbolos y el mito específico del grupo. De la misma manera que para Moreno, el proceso inconscien- te es la escena psicodramática misma.
En el contexto de lo anteriormente planteado, autores psicoanalistas y psicodramatistas como Mario Buchbinder, destacan dentro del método psicodramático el papel del goce y de lo estético, para develar el inconsciente, disminuir las
resistencias y hacer más resistible el dolor. Mario Buchbinder y Elina Matoso profundizan conceptualmente y metodoló- gicamente en el goce estético, como parte del arte de curar. Aportan también estos autores en la temática del cuerpo y la fantasmática corporal, que no es otra cosa que el inconsciente del cuerpo. Desarrollaron un método que trabaja la metáfora estética dentro de la escena a través de las máscaras y del mapa fantasmático.
Entonces, la técnica de la dramatización es una mirada reflexiva de la acción. Para los psicodramatistas psicoanalis- tas, el escenario, el espacio o la sala de representación psicodramática poseen similares características simbólicas a la del diván psicoanalítico individual. La asociación libre de ideas con ruptura lógica equivale a la asociación libre de escenas, planteada en el método de multiplicación dramática de Kesselman. De la misma manera, la secuencia de acciones du- rante una dramatización está desarrollada desde el mismo prin- cipio, en que la lógica del tiempo, del espacio y del pensa- miento se quiebra y da lugar al desbloqueo de cadenas de secuencias entrelazadas de sensaciones, emociones, fantasías y personajes que pueblan el inconsciente. Se requiere, por lo tan- to, posteriormente, la elaboración primaria y la elaboración secundaria de la dramatización.
Uno de los aportes al método psicodramático desde el psicoanálisis dice relación con la concepción del cierre de la escena. En este sentido, para Pavlovsky y Kesselman, la escena no siempre hay que cerrarla y dejarla redondeada, sino que muchas veces existen procesos que es útil dejar abiertos. Ce- rrar en forma ficticia una escena, generando un final feliz, que no corresponde a la realidad, puede propiciar una elabo- ración maníaca por parte del grupo y no facilitar que este mire y enfrente una realidad. El sentido terapéutico es ver «lo que hay». La realidad suplementaria de la escena psicodra- mática solo es convocada como recurso interno reparatorio del grupo o del paciente, pero no antes de observar los recur- sos reales. El permitir que los procesos afectivos permanezcan
movilizados más allá de la sesión puede generar la egodistonía necesaria con el síntoma desadaptativo y posibilitar el desa- rrollo de la rematrización «in situ». Por otra parte, en el cierre de la sesión grupal se deben considerar los contenidos conver- gentes y divergentes del grupo, así como también los transver- sales y longitudinales de este.
En síntesis, como ya fue planteado en el punto anterior, en el proceso psicodramático psicoanalítico la escena es to- mada como emergente grupal. Se trabaja con el inconsciente del grupo, a través de la interpretación. Se suele interpretar la transferencia, la regresión y la resistencia. La transferencia tie- ne que ver con el proceso vincular entre el terapeuta y el gru- po, la regresión con demandas infantiles y la resistencia con el bloqueo o la sobreactuación de la dramatización. También podemos referirnos a que la diferenciación entre grupo e indi- viduo es menor que la desarrollada por Moreno en los oríge- nes del psicodrama, que si bien plantea que el sujeto es esen- cialmente grupal, rescata la individualidad y particularidad de cada sujeto en el grupo, a través de la espontaneidad y la creatividad.