En general se distingue psicoterapia de grupo de la terapia grupal, en que la primera se relaciona con procesos de trabajo de psicoterapia y desarrollo, en donde el objeto de intervención es el grupo y no sus miembros aislados; en cambio la terapia se refiere al mismo ámbito de intervención, pero con propósitos más amplios y otro tipo de tareas, tales como el trabajo comu- nitario, trabajo de redes, de clubes, educativos, institucionales, biblioterapia, terapia educacional, etc. Por ser el objetivo de este capítulo la psicoterapia grupal psicodramática, no nos de- tendremos en estos últimos trabajos, ya que además se desa- rrollarán en la segunda parte de este libro.
Las esferas de aplicación de la psicoterapia de grupo psicodramática son diversas. Desde el punto de vista etáreo, se trabaja con niños adolescentes, adultos y adultos mayores. Los grupos de niños son altamente efectivos para trabajos psicoterapéuticos. Los niños son psicodramatistas espontáneos y tienden con mucha naturalidad a identificar el juego, la dra- matización y el grupo, como espacio transicional para la expresión y reparación de conflictos. De la misma manera, los adolescentes son muy proclives a las técnicas dramáticas y expresivas, además de que el compartir conflictos con el gru- po de pares favorece un espacio de sustitución familiar, de búsqueda de identidad y proyecto, inherente a sus necesida- des evolutivas. Hemos realizado numerosas experiencias con adolescentes de hogares de menores, de alto riesgo, y hemos ido observando que el espacio grupal y el psicodrama les otor- gan una posibilidad de identificación y expresión de necesi-
dades, que en términos prácticos incide en una disminución de fugas desde el hogar y en una baja de conductas agresivas entre ellos. Por otra parte, los adultos comprenden un rango amplio y en este sentido creo que no es bueno sectorizar mu- cho la edad, ya que la heterogeneidad dentro del margen que corresponde a la adultez enriquece al grupo y otorga mayor posibilidad de complementariedad de roles. Finalmente, en términos etáreos, los adultos mayores encuentran en los gru- pos la posibilidad de compartir las vicisitudes propias de su edad, tanto desde el punto de vista biológico, psicológico y espiritual-individuativo. El grupo adquiere en ellos, un valor especial, en una cultura, que los tiende a marginar, discrimi- nar y confinar a la soledad. En el Centro de Estudios de Psicodrama de Chile, se han llevado a cabo de manera parti- cular algunas investigaciones con adolescentes y ancianos con trabajo psicodramático, interesantes de revisar.
Referente al ámbito clínico, la psicoterapia grupal psicodramática es de múltiple aplicación. Existen autores que han trabajado con grupos de psicóticos, como Kononovich y el mismo Moreno. Guié una tesis para optar al grado de licencia- do en Psicología, que realizó una experiencia muy interesante en que se desarrolló una psicoterapia grupal para psicóticos en proceso de rehabilitación y reinserción social, en el Hospital Psiquiátrico de Santiago de Chile. Los resultados de dicha in- vestigación demuestran grandes aportes en el proceso de reha- bilitación vincular y social desde el psicodrama grupal, que fa- vorece las habilidades de los psicóticos para la adaptación a la vida cotidiana. Otra experiencia realizada, por parte de una de nuestras alumnas de postítulo, en un centro de internas psicóticas crónicas del Hogar de Cristo de Santiago de Chile, mostró que a través de la experiencia de psicodrama grupal, las pacientes lograban tener un mejor control de impulsos, mayor adecua- ción y autoestima con su cuerpo y una mejor relación entre ellas y con la institución. Con respecto a limítrofes y neuróticos es donde más se acumula la experiencia grupal de psicodrama. Creo que es importante resaltar, que no es bueno mezclar estas
categorías, ya que, por ejemplo, un paciente de personalidad limítrofe en un grupo de neuróticos sobrepasa las posibilidades de contención del grupo y del terapeuta. O se puede sentir ais- lado o sobredemandar tiempos y esfuerzos, haciendo que el grupo se sienta agobiado, abandonado y regresivo.
Los motivos de consulta frente a los cuales son útiles las intervenciones grupales psicodramáticas son múltiples. He encontrado particulares resultados positivos en casos de fobia social, trastornos psicosomáticos y casos de violencia intra- familiar. He visto, en este último tema, que la escena psicodra- mática en el contexto grupal sirve de manera especial para que la mujer golpeada se desvictimice, saliendo de su rol habi- tual. También en el caso de enfermedades psicosomáticas, el espacio psicodramático sirve de lugar para develar la metáfo- ra del síntoma y encontrar espacios y mecanismos sustitutos de expresión del conflicto latente, que hace que la enferme- dad sea cada vez menos necesaria.
En otro punto de este capítulo, me referí a las contraindi- caciones. Estas se presentan en síndromes paranoideos, precarie- dad en el control de impulsos, ciertas fases de los cuadros depre- sivos, psicosis en fases agudas emergentes sin medicación, algu- nos cuadros orgánicos y coeficientes intelectuales muy bajos. No obstante el psicodrama es una herramienta de trabajo poderosa y dúctil. Cabe mencionar no obstante que la efectividad y efi- ciencia de su aplicación depende mucho más del entrenamiento del terapeuta y de la experiencia clínica de este, más que incluso del tipo de caso con el que se esté trabajando.