El sentido y propósito de la acción comunitaria está en el colectivo. El sentido y propósito de la acción psicodramática es la generación de la espontaneidad y la creatividad. Ello conlle- va el equilibrio entre sujeto y colectivo, entre adaptación y modificación de un entorno o realidad que rodea al sujeto.
En la activación de la espontaneidad y creatividad, pueden desempeñar un papel muy facilitador el goce, la estética, la plás- tica y la música. La estética, que trasciende las formas tradicio- nales, que solo se representa a sí misma sin estar al servicio de ningún gran mensaje, ni conserva cultural. El goce y lo estético rescatan el valor de la propia subjetividad, invitando a una aso- ciación libre, laxa e incoherente que desbloquea lo inconsciente. Otro aspecto importante del método psicodramático en comunidad está relacionado con el rol del cuerpo, la afectivi- dad y la cognición El psicodrama y las técnicas corporales conciben al ser humano como un ser integral, a cuya expe- riencia no sólo deben asistir aspectos intelectuales, sino que también información proveniente del cuerpo y los afectos, induciendo de esta manera una ampliación y modificación de la perspectiva con la que habitualmente percibimos nuestra vida, que no siempre suele ser la más funcional. En contraposición con muchas metodologías educativas tradicionales, el lenguaje que emplean estas técnicas no es de intelecto a intelecto, sino que es también una comunicación a través del cuerpo y las emo- ciones. Esto le otorga efectividad, en el sentido de que produce un impacto más integrador en la experiencia y la toma de con- ciencia. La idea es buscar entonces el conocimiento de sí mismo mediante la sensibilización del área corporal y afectiva.
Los métodos clásicos que dentro del psicodrama se em- plean dentro del contexto comunitario, son cuatro.
El primero es el sociodrama. El sociodrama como méto- do posee muchas características similares a la técnica psicodra- mática desde el punto de vista de las etapas, los instrumentos, los contextos y las técnicas utilizadas. Solo que el foco de
atención está puesto en el proceso grupal. Es importante que en un sociodrama se tengan claros los objetivos a lo largo de todas las fases. El caldeamiento está mucho más dirigido a la temática vincular y de cohesión grupal, que a activar procesos personales intrapsíquicos. Por lo mismo la fase expresiva de dramatización tiene como protagonista al grupo o a subgrupos. En términos prácticos se pueden llevar a cabo escenas sub- grupales, improvisaciones colectivas de movimientos con so- nidos, esculturas o concretizaciones de imágenes grupales. De la misma forma, el sharing, está mucho más concentrado en los procesos grupales, que individuales.
El segundo método es el rol playing pedagógico, que con- siste en una técnica creada y desarrollada por Moreno, como una forma de adaptar la escena psicodramática con propósitos menos psicoterapéuticos y más psicopedagógicos. De esta ma- nera el campo de operaciones de intervención del rol playing pedagógico y su objetivo de acción, no es la profundidad del alma humana, sino los roles. Pretende por lo tanto trabajar sobre el entrenamiento y mejoramiento de resultados de estos roles y se centra en un modelo más directivo e inductivo de lo que se lleva a cabo en la escena psicodramática.
El tercer método, que es más bien otra forma de sociodrama, es el denominado juego grupal psicodramático5.
Al igual que el sociodrama, está centrado en activar y focalizar en los procesos grupales, más que individuales. Sin embargo en ellos no están necesariamente dividas las fases de caldeamiento, dramatización y sharing, como ocurre clásicamente con el psicodrama. Existen innumerables dinámicas que están basa- das en juegos grupales y bipersonales, en donde la interacción, el goce y la estética, desempeñan un papel muy importante como catalizadores de la espontaneidad y creación colectiva. Existen libros y manuales interesantes que proponen estos jue- gos. Sin embargo, más que las actividades, lo importante es el entrenamiento, la experiencia y el manejo del coordinador de
grupo, para poner estas actividades al servicio de potenciar el «tele», lo espontáneo, lo creativo y la escucha del texto grupal. Una cuarta expresión del método psicodramático es el teatro espontáneo. Fue el método por excelencia que desarro- lló Moreno en sus orígenes y a partir del cual surgió después el psicodrama. Aquí existe generación, narración y puesta en escena de temas individuales, pero la travesía de su construc- ción es colectiva6. A diferencia del psicodrama y del sociodrama
existe un énfasis puesto en la producción de la estética. Tanto el narrador, el director, los actores, como los espectadores es- tán en un perpetuo cambio, sujetos a infinitas variables que se articulan complejamente, que implican por lo tanto una per- manente transformación del lenguaje dramático. La acción dramática, al ser espontánea, no es panfletaria, no intenciona una interpretación específica de la realidad, sino que queda abierto a la subjetividad del observador. Aquí existe una pro- puesta de libertad de opinión, y valoración de la subjetividad de cada espectador. La subjetividad está determinada por la historia, biografía, experiencia cotidiana, pensamientos y afec- tos. Todo esto determina la forma en que impacta la escena y tiene el valor de provocar con ello reflexión e incluso discu- sión abierta. Los grandes exponentes del teatro espontáneo en la actualidad se encuentran en Argentina y en Brasil, desta- cándose dentro de ellos Marilén Garavelli y Moisés Aguiar. Ambos han además iniciado e impulsado un proceso de gene- ración y activación del teatro espontáneo en Santiago de Chi- le, a través de grupos como «El Colectivo» y «Trashuman- tes». El teatro espontáneo es de un valor incalculable tanto en lo estético, como para trabajos de salud comunitaria. Adquiere un valor adicional, además, en sociedades en donde los presu- puestos destinados para la problemática de salud mental son escasos y se hace necesaria la optimización de los recursos pro- fesionales.
Finalmente, un método no clásico como la multiplica-
ción dramática, creada y desarrollada por Hernán Kesselman y Eduardo Pavlovsky, en el contexto de grupos de forma- ción, pienso que puede ser de mucha utilidad, para em- plearlas en algunos contextos no terapéuticos, como forma de exploración abierta del inconsciente de un colectivo y como forma de incentivar la creatividad grupal. La multi- plicación dramática abre la escena desde un espacio en donde se captura una fisura. Promueve la activación del hemisfe- rio cerebral derecho, el proceso primario, no lógico, la aso- ciación libre, incoherente, ideo fugal. Rompe con el esque- ma cultural más enfatizado en lo secundario y cognitivo, probando en estado consciente ritmos, balbuceos, tartamu- deos, titubeos más incoherentes, más oníricos y desordena- dos desde el punto de vista de la estructura lógica. He visto que el proceso de creación que desde ahí se genera a nivel colectivo es interesante y sorpresivo. Constituiría un apor- te probarlo y emplearlo en procesos psicoeducativos, para activar la creatividad en niños y adolescentes. Creo que ten- dría el mismo efecto si le entregáramos por ejemplo más importancia a lo onírico en nuestra cultura.