El Talmud en Ketubot 16 pregunta: "¿Cómo se baila delante de la novia?". La respuesta de Bet Shamai es: "A la novia se la alaba según lo que es". En cambio, Bet Hilel opina: "La novia es hermosa y graciosa". Cuando se le pregunta a Bet Hilel acerca de que en la Torá (Shemot 23) está escrito: "de la mentira debes alejarte" y por lo tanto no puede alabarse a la novia con algo que no posea. ¡No todas las novias son hermosas y graciosas! La respuesta de Bet Hilel es que cuando alguien adquiere algo lindo y nos pregunta nuestra opinión sobre la adquisición, debemos responderle que realmente es hermosa aunque no lo creamos así. Es lo mismo que sucede con el caso de la novia. La Guemará concluye el tema en este lugar.
En principio, no comprendemos la respuesta de Bet Hilel ya que aparentemente la pregunta no se aclaró. Lo que sucede es que Bet Hilel nos está dando una base fundamental para la vida, y por sobre todo para encontrar el Shalom en el hogar. Bet Hilel le dice al novio que debe saber que su novia como cualquier otro ser humano tiene fallas y errores que existen realmente, pero que si él vivirá pendiente de esas fallas arruinará su vida y nunca será feliz. Bet Hilel le aconseja que sólo observe lo positivo, que sea inteligente, que conviva con esas fallas y así todo estará bien. Que no sea negativo al observar lo oscuro, sino que busque lo bueno y se conforme con lo que Hashem le otorgó.
No se puede soñar con cosas que no se poseen, sino que se debe vivir y construir el hogar con todo lo positivo que en él existe, olvidando todo aspecto negativo. El inconveniente mayor del ser humano es que en muchas ocasiones no se conforma con lo que tiene. No creamos que saber conformarse es solo una gran cualidad, sino que es algo básico para la vida. Quizás la raíz del problema radique en la sociedad en la que vivimos. La competencia, observar las casas vecinas y querer igualarlas a pesar de no estar en las mismas condiciones, destruyen muchos hogares. Si viviéramos con la base escrita en el Pirke Abot: "¿Quién es el rico? El que se conforma con lo que tiene", nuestra vida cambiaría. No existirían problemas de pareja y seríamos felices arreglándonos con lo que Hashem nos otorgó, aunque fueran muchas las cosas que nos faltaran.
Se cuenta sobre una mujer inteligente y con buenas cualidades, que tenía un marido necio, al que ella siempre defendía. En una oportunidad, decidieron que comprara una vaca para poder tener siempre leche de ella, pero el vendedor se dio cuenta de la necedad del hombre y le vendió un toro en lugar de la vaca. Cuando en la mitad del camino el hombre se dio cuenta de su error, se encontró con un vendedor de caballos y aceptó cambiar el toro por un caballo, para poder llevar a pasear a su familia. Después se arrepintió y lo cambió por un burro, pero al pensar que necesitaba un establo para guardarlo, decidió cambiarlo por una oveja de la que podría sacar su lana. Al encontrarse con un vendedor de gallinas,
optó por cambiar la oveja por una gallina. Cuando pasó por un hospedaje donde pidió comida, como no tenía con qué pagar, lo hizo con la propia gallina. Cuando llegó a su casa sin nada en sus manos, sintió vergüenza de entrar. Fue a lo de un vecino al que le contó lo que le había sucedido y éste le dijo: "¡Lo que te espera con tu señora!". En ese momento reaccionó y le contestó: "Mi señora es muy inteligente y no me gritará". Decidieron apostar cien monedas a ver cuál sería la reacción de ella.
El hombre entró a su casa y el vecino escuchó desde la ventana cómo la mujer, paso a paso, reconocía que su marido había actuado bien en todo momento: "El toro es mejor... el caballo es mejor... el burro es mejor... la oveja es mejor... la gallina es mejor... pero, ¿dónde está la gallina?". A lo que su marido contestó: "Me sentí hambriento, y... ¿qué es preferible, la gallina o tu marido?". La mujer con alegría respondió: "Ni el rey Shelomo fue tan inteligente como tú. Bendito seas Di- s mío, que me diste un marido en lugar de una gallina"; con lo que el hombre ganó las cien monedas del vecino.
De este Maasé aprendemos la importancia de encontrar siempre lo positivo. Si bien sucesos como éste no se dan en nuestros días, existen muchas situaciones parecidas en las que alguien se equivoca por negligencia y la otra parte reacciona con furia y enojo. Debemos aprender a recibir al otro tal cual es, a valorar su parte positiva para que el Shalom siempre se encuentre en nuestros hogares.
Todo ser humano atraviesa en la vida momentos positivos de los que puede disfrutar plenamente. También le suceden acontecimientos negativos que lo pueden entristecer o quitarle la tranquilidad. Todo depende de la óptica con que se reciban esos sucesos. El libro "Jobat Halebabot" comenta sobre un Jasid que al caminar pasó al lado de un perro muerto que despedía un olor insoportable. Sus alumnos le dijeron: "¡Qué repugnante!". El Jasid les contestó: "¡Qué blancos que son sus dientes!". Sus alumnos comprendieron que el Jasid les enseñaba que siempre debían observar lo positivo de todo y no lo negativo. Incluso en el caso extremo de ver a un perro muerto. Más aún, en los temas diarios de la vida y por sobre todo en el matrimonio, la persona no debe comportarse en forma negativa señalando las faltas que su pareja posee por el solo hecho de ser humano. Debe rescatar lo valorable y positivo que con seguridad también existirá.
¡Qué importante es estar siempre alegre! Sobre quien así se comporta, está escrito: "Ve y come con alegría tu pan y bebe tu vino con buen corazón, ya que Hashem acepta tus actos" (Kohelet 9). Sobre este versículo escrito por el rey Shelomo, el Shela Hakadosh comenta que la persona debe estar alegre con lo que Hashem le otorgó. Así encontrará el bienestar para su cuerpo y para su alma, ya que es sabido que cuando la persona come con alegría puede digerir correctamente sus alimentos. Lo contrario sucede si se encuentra en tensión. El Rab concluye diciendo que incluso para quien dispone sólo de lo mínimo para comer... ¡que lo coma con alegría!, como si tuviera delante de sí los mejores manjares del mundo.
Aprendamos a vivir con lo que Hashem nos otorgó. Seamos positivos en la vida. Los primeros beneficiados seremos nosotros mismos.