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Convivir o habitar en un mismo hogar?

In document Libro Matrimonio (página 42-44)

Una pareja se casa con la idea de convivir durante toda la vida. Pero se puede estar muchos años bajo un mismo techo y no vivir juntos. ¿A qué nos referimos? El rey David nos enseña: "Qué bello y qué dulce es que los hermanos habiten juntos" (Tehilim 133). El Midrash pregunta: ¿a qué hermanos se refirió David Hamelej? La respuesta es que se refirió a Moshe y a Aharon. ¿Cómo era la relación entre ellos que es tomada como ejemplo de lo que significa vivir juntos? Para poder comprender el tema, es necesario recordar algo que sucedió en Egipto con nuestro pueblo. Cuando Hashem se presentó a Moshe para que sacara al pueblo de la esclavitud a la que eran sometidos, Moshe no aceptó en principio la misión para la que había sido designado. Sólo después de siete días fue "convencido" por Hashem. ¿Cómo es posible que un ser humano no acepte la orden directa de Hashem?

Más aún, Moshe sabía con claridad acerca de la terrible situación de sus hermanos esclavizados y sufría por ellos, ¿cómo se pudo negar a liberarlos? La respuesta la da el propio Moshe a Hashem: "Ruego, mi Señor, envía por favor por mano de quien has de enviar" (Shemot 4). Rashi nos explica: "envía al que siempre envías, o sea, a mi hermano Aharon". Moshe no quería recibir un puesto superior al de su hermano mayor Aharon, que fue quien había dirigido al pueblo en la esclavitud, ya que Moshe se había escapado a Midian. Moshe sufría por el dolor de sus hermanos, pero de todas formas no quería recibir sobre sí mismo la dirección del pueblo, porque esto quizás provocaría el sufrimiento de Aharon. Moshe conocía la necesidad del momento y la importancia del cargo, pero entendía que la salvación no llegaría si no tenía en cuenta el sentimiento de su hermano.

El razonamiento de Moshe era correcto, sólo que no tuvo en cuenta la grandeza de su hermano Aharon. Precisamente, Hashem le respondió: "he aquí que Aharon tu hermano... saldrá a tu encuentro, te verá y se alegrará en su corazón" (Shemot 4). No sólo que Aharon estuvo de acuerdo, sino que su alegría fue tal que no había manera de expresarla: "se alegrará en su corazón". Es el ejemplo de lo que significa vivir juntos; respetarse mutuamente, pensar sólo por el bien del otro y estar atento a lo que necesita. Vivir juntos no es sólo compartir un mismo hogar, sino vivir uno para el otro y sentir en carne propia las necesidades o sufrimientos del otro y actuar de acuerdo a esto. Hashem quiere posar su Shejiná en toda casa judía, pero para que eso suceda es necesario que el hogar exista, que la pareja conviva y no sólo que habite el mismo techo.

La prueba verdadera del Shalom es en el hogar. No tener discusiones con el medio ambiente en donde se convive es relativamente fácil. La persona puede refugiarse en su hogar y así encontrar la solución. Pero si el fantasma de la pelea nos persigue en el hogar, ¿a dónde se puede escapar? ¡Es difícil realmente! Sólo que si se valora de verdad la importancia del Shalom, se encontrarán los medios para no tropezar con la trampa que el Satán prepara.

Mordejai Hasadik fue alabado en la Meguilá Esther: "Fue aceptado por la mayoría de sus hermanos, buscaba el bien de su pueblo y se comportaba con Shalom con toda su descendencia" (Meguilat Esther 10). En muchos hogares un hijo cumple la voluntad de su padre y el otro, por el contrario, no respeta el criterio de sus progenitores. Normalmente, ese padre habla con Shalom con el hijo que acepta sus ideas, pero con el otro hay choques y diferencias. Mordejai Hasadik no era así: hablaba con Shalom con toda su descendencia. Por eso recibió esa alabanza.

El camino para alcanzar el Shalom se divide en tres partes: 1) con el pensamiento: cada uno debe pensar que el otro piensa sólo cosas buenas sobre él. Aunque en la práctica parezca lo contrario, debe saber que se trata sólo de una falsa apariencia. 2) con el habla: debe dirigirse a su pareja con tranquilidad, sin tristeza ni enojo. El marido debe alegrar a su esposa en los momentos en los que se encuentre en el hogar. Donde hay nervios y desazón, no se encontrará el éxito. Se debe pensar qué hablar y cómo decirlo. En cuántos casos hay discusiones y peleas que llegan hasta el divorcio sólo porque fue dicha, en algún momento de nervios, una palabra que no se puede olvidar. 3) con la práctica: todo acto positivo une más a la pareja, ya que el otro siente que se preocupan por él. Por ejemplo, si la esposa compra algo determinado para sí misma, es preferible que el esposo se lo adquiera. Así ella se alegrará y se aumentará el Shalom entre ambos. Seguramente que para quienes llevan a la práctica los consejos de nuestros Sabios sobre cómo llevar el matrimonio, encontrarán la felicidad tan anhelada y la bendición de Hashem posará sobre sus hogares.

Quien adelanta el Shalom de su hogar como prioridad fundamental en su vida, consigue el paraíso terrenal, tranquilidad y felicidad. Ningún mal acontecimiento podrá sucederle a esa persona. En Abot de Ribí Natan está escrito: "Todo el que trae Shalom a su casa, le considera el versículo como si trajera Shalom sobre cada uno del pueblo de Israel, porque todos somos como reyes de nuestros hogares". Este concepto se refiere a que todos los actos que el ser humano realiza fuera de su hogar no dejan una marca especial, ya que sólo se trata de alguien más dentro del mundo. Pero los actos que cada uno realiza en su hogar dejan un sello en su entorno familiar, similar al de un rey con su pueblo, en donde todos están pendientes del comportamiento del rey para imitarlo.

Nuestros hijos están atentos a nuestras actitudes que quedarán grabadas en sus mentes para toda la vida. Debemos darles el ejemplo de perseguir el Shalom a pesar de las circunstancias que se presenten. De esa manera, seremos dignos de recibir a Hashem en nuestros hogares.

In document Libro Matrimonio (página 42-44)