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La intromisión de los padres

In document Libro Matrimonio (página 123-126)

Está escrito en Bereshit 2: "Por eso, abandona el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y serán un solo cuerpo". La experiencia demuestra que muchos de los problemas de las parejas fueron provocados por la intromisión de los padres en la vida de sus hijos, destruyendo así el hogar que ellos habían formado con tanto esfuerzo y sacrificio.

Muchas veces los padres no pueden soportar la nueva situación. No pueden tolerar que sus hijos o hijas ya no se encuentren bajo su control y supervisión. Creen equivocadamente que tienen derecho a seguir manejando la vida de sus hijos y olvidan que ellos ya formaron su propio hogar. Este tipo de padres no observan los errores de sus hijos o hijas. Siempre culpan a la otra parte, lo que ocasiona en la pareja peleas y complicaciones de consecuencias imprevisibles.

Nuestros Sabios nos cuentan sobre unos padres que habían casado a su hija. Cuando alguien les preguntó cómo la trataba a ella la vida de casada, le contestaron: "Es muy feliz, encontró un marido que es una joya. La cuida mucho, ni siquiera le permite levantarse temprano y le sirve el desayuno en la cama". Cuando al poco tiempo esos padres casaron a un hijo, ante la misma pregunta respondieron: "Pobre nuestro hijo, no tuvo suerte, su mujer es haragana, se levanta muy tarde, él debe servirle el desayuno en la cama...!".

Los padres que quieren la felicidad de sus hijos deben aprender a no inmiscuirse en la vida de ellos. Tampoco los deben visitar en forma excesiva. Es aconsejable que siempre anuncien la visita que realizarán. Cuando un hijo o hija les comenta a sus padres algún mal comportamiento de su pareja, los padres deben tener cuidado de no cargar la responsabilidad sólo sobre la otra parte. Se debe adoptar una actitud imparcial y pedir a su propio hijo que cambie y mejore su comportamiento para que no se repitan esas situaciones.

La Guemará dice en Iebamot 65: "Así como es Mizvá decir algo que va a ser escuchado, también es Mizvá no decir lo que no será escuchado". Por eso, el padre que reprende a su hijo casado, debe pensar bien cómo y cuándo reprochar, ya que a veces los hijos no contestan con respeto al consejo de sus padres. Mucho más cuidado hay que tener para corregir a los yernos o nueras. Si el reproche es continuo, provoca separación y peleas. Debe ser hecho con delicadeza e inteligencia. Se debe estimular por las buenas actitudes, y no sólo citar lo negativo. De esta forma se obtendrá el resultado deseado y los padres no serán los responsables de la destrucción del hogar de sus hijos.

Cuando lamentablemente se produce alguna discusión en la pareja, se debe hacer todo lo posible para solucionar el inconveniente entre ellos mismos, sin hacer intervenir a los padres o parientes, porque esto puede provocar agrandar la discusión. La experiencia demuestra que los padres defienden a sus hijos y culpan a los yernos o nueras, lo que hace que la pelea continúe o empeore.

El rey Shelomo dijo en Mishlé 10: "Todos los errores son cubiertos por amor". O sea que la pareja, por existir entre ellos el amor, puede olvidar las faltas que se cometieron. Los padres o parientes al no tener este secreto, siempre dan la razón a la parte cercana, por lo que se debe tratar de resolver el problema sin la participación de ellos.

En los casos en donde la pareja no puede resolver sola las situaciones que se presentan, se debe recurrir a Rabanim especializados en estos temas, que encontrarán la manera de solucionar el problema. No se debe cometer el error de comentar con vecinos o compañeros los problemas de pareja que puedan existir, por las consecuencias negativas que este proceder ocasiona. Es normal que el marido no pueda comprender por qué su esposa divulgó sus intimidades con sus vecinos.

Los padres inteligentes, aunque hayan escuchado los problemas de su hija, deberán comportarse como si no supieran del tema. Deberán recibir en forma normal a su yerno por el bienestar de su hija. En el caso de que se opte por reprocharlo por sus actitudes, en la mayoría de los casos, se podrá argumentar que se enteraron de otra forma y no por el comentario de la hija. Quizás así se pueda encontrar el Shalom.

Sin lugar a dudas, una de las mejores salidas es que la mujer en el momento en que la relación pasa por una buena instancia, hable de buena forma con su marido para hacerle ver sus errores. La Tefilá a Di-s día tras día, ayudará para que así se solucionen las dificultades y retorne la felicidad al hogar.

Veamos en esta ocasión algunos consejos para los suegros que a veces, por sus intromisiones, destruyen el hogar de sus hijos:

1º) Deben aprender a no inmiscuirse -salvo en casos excepcionales- por el bien de sus hijos. Ellos tienen el derecho a formar su hogar con ideas propias, incluso con sus errores y tropiezos.

2º) Recordar que no son los dueños de sus hijos y ellos no tienen por qué hacer los caprichos que los padres quieren. No deben sentir lástima por los hijos si éstos siguen a su pareja. Deberán tener presente el versículo de Bereshit 2: "Por eso, abandona el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer".

3º) La suegra no debe sentir que su nuera le robó el cariño que su hijo sentía por ella. Debe comprender que su hijo posee dos sentimientos distintos completamente: el cariño a sus padres y el amor a su mujer.

4º) Aprender a observar los defectos que sus hijos tienen y no sólo sus virtudes, para poder corregirlos en forma privada. No ver sólo lo negativo que tienen sus nueras y yernos, sino encontrar todo lo positivo que seguramente existe.

5º) No visitarlos en forma excesiva. En lo posible avisar previamente. Buscar un equilibrio adecuado.

6º) Alabar a las nueras y yernos delante de los hijos, para que el matrimonio se una cada vez más.

7º) El cariño exagerado de los padres hacia sus hijos puede hacer fracasar el hogar que ellos formaron. Se debe actuar con prudencia e inteligencia.

8º) Preocuparse por ayudarlos, de acuerdo con las posibilidades que tengan, pero no con la intención de presionarlos después por lo que les dieron.

9º) Si tienen dos o más hijos casados, no hacer comparaciones ni diferencias entre ellos, porque cada hogar es un mundo distinto.

10º) Si los hijos cumplen algún precepto en su nuevo hogar que en casa de los padres no se respeta en el mismo nivel, deben estar esos padres orgullosos de ellos y alentarlos para que continúen en ese camino que les dará la felicidad verdadera.

Que Di-s ilumine a los padres del pueblo de Israel a tener un comportamiento adecuado con sus hijos.

In document Libro Matrimonio (página 123-126)