Los Padres de Schoenstatt, propietarios de los colegios, han realizado un proceso en conjunto de trabajo con laicos, con una visión común que ha permitido el desarrollo actual de la Red. En este proceso ha existido un aprendizaje que ha permitido desarrollar diferentes iniciativas u organismos de conducción donde sacerdotes y laicos han trabajado desde diferentes ro- les.
A veces puede existir confusión entre los conceptos “colaborar con” y “trabajar para”. En la Compañía de Jesús se ha trabajando este tema: traba- jar en una obra de la Compañía no es sinónimo de colaboración entre jesui- tas y laicos. La relación laboral de jesuitas y laicos, en algunas ocasiones, tensiona y complica una real colaboración. La obra requiere de personas ca- pacitadas y alineadas con su misión, no necesariamente todas esas perso- nas establecerán una relación de colaboración “laicos-jesuitas”.
La construcción de una sana relación laboral, es condición básica para una mayor y mejor colaboración entre consagrados y laicos. Esta clarifica-
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(Carbone, "Oportunidades y resistencias de laicos y jesuitas para responder al llamado que nos hace la Congregación General a la colaboración", 2009)
ción aliviará enormemente una serie de tensiones que hoy sufren las obras, al igual que lo que puede pasar en otras comunidades religiosas.
Por otra parte, una mejor y genuina colaboración entre laicos y consa- grados evitará una gran cantidad de problemas laborales que hoy consumen mucho tiempo de quienes dirigen las obras.
1.5.2 Resistencias o dificultades para una mayor
colaboración
Los laicos que trabajan en las Obras Ignacianas están en una especie de fase “adolescente” en su relación con los jesuitas. Sienten una gran admira- ción pero a la vez creen que hay gran cantidad de cosas que pueden hacer mejor que los jesuitas; algo de “rebelión con el padre”.
Tal como dice el informe de CPAL, en las obras ignacianas la relación entre jesuitas y laicos es asimétrica, no sólo por la inexistencia de un cuerpo que otorgue identidad y funcionalidad a los laicos, sino que por la distinta formación y grado de apropiación de la espiritualidad ignaciana. Esa asime- tría hace aparecer a los laicos como de segundo orden y menor importancia.
Hacia la Comunidad de los jesuitas, existe la crítica del conferencista de un trabajo más en solitario y menos colaborativo. Como plantea Patxi Ál- varez SJ:
“…la Compañía es más que la suma de todos los jesuitas, por buenos que sean: es decir, es más capaz de servir al Reino, expresa mejor lo que éste es y tiene mayor capacidad de permanencia en la historia. Por eso el servicio y cuidado de la comu- nión es fundamental. De hecho, esa es la Iglesia: comunión; y nosotros somos parte de ella” (Cuaderno de Espiritualidad Nº 173 p. 25)
La colaboración implica reconocer la debilidad personal, implica asu- mir sanamente la propia humanidad y ayuda a no perder de vista que es Dios quien actúa a través de los limitados medios. La sana colaboración requiere de humildad, requiere postergarse, incluso dejar que los otros se equivo- quen.
1.5.3 Los laicos en las obras:
Deben madurar y fortalecer su vocación laical; puede haber gran cantidad de ofertas de formación y acercamiento a la espiritualidad del lugar en que tra- bajan, pero es responsabilidad de ellos formarse seriamente; en el fondo, hacerse cargo de su vocación laical de manera adulta y madura. No se pue- de “pedir” una relación más simétrica, ese tipo de relación se gana, se con- quista. Los consagrados estarán más dispuestos a colaborar si ven “empode- rados” y capacitados técnicamente a los laicos que trabajan con ellos, con una espiritualidad madura y una fe fundamentada.
1.6
Generando desarrollo profesional del talento
9Se han identificado cuatro aspectos clave para el desarrollo profesional del talento: aprendizaje, autogestión, relaciones profesionales y compromisos. Estos cuatro aspectos que se presentan por separado actúan en conjunto y se refuerzan mutuamente y se presentan como fundamentales para el traba- jo de los rectores.
El aprendizaje o modificar la cognición es muy importante. Se aprende de diferentes maneras: a través de la docencia, investigación, traba- jo en grupos y otros. Se valora especialmente la interacción entre pares y que las instituciones puedan crear estructuras que la favorezcan. Se reco- mienda grupos de trabajo con facilitadores.
La autogestión es cómo las personas ejercen sus facultades para generar contextos que los conduzcan a su propio desarrollo profesional e intelectual generando aprendizaje. Está comúnmente ligado, tanto a quiénes somos, como a lo que estamos haciendo y tiene que ver con el contexto en el que estamos.
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Las relaciones profesionales son conexiones con otros que entregan contención personal y profesional: que estimulan y facilitan el aprendizaje y que permiten entregar lo mejor en sus puestos de trabajo. Se recomienda en esta línea la relación con mentores que aportan su experiencia. Se valoran las relaciones que cada persona construye como así también las que son facilitadas por la institución.
Los compromisos son inversiones personales y profesionales a largo plazo realizadas con personas, programas y lugares que atañen a los objeti- vos para una mejor educación. Los compromisos requieren que las personas “hagan algo” por el contexto, por las personas o por la institución. Los com- promisos necesitan de reciprocidad y profesionalismo. La persona sostiene el compromiso, pero muchas veces también el compromiso sostiene a la per- sona.