CAPÍTULO I. LA COMUNICACIÓN DE MASAS COMO OBJETO DE ESTUDIO DE LAS CIENCIAS SOCIALES: NATURALEZA, OBJETIVOS Y FUNCIÓN
I.1. APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE COMUNICACIÓN
I.1.2. Comunicación de masas y comunicación interpersonal
Como acabamos de señalar, una de las formas más recurrentes de definir la CDM es a partir de su comparación con otro tipo de comunicación humana, en concreto, la comunicación interpersonal. Se trata, a nuestro juicio, de una manera satisfactoria de abordar el concepto que nos ocupa, puesto que de lo que carece una es lo que caracteriza a la otra, y viceversa.
Por lo que se refiere a lo que hay de común entre ambas, podemos señalar, siguiendo a Wilbur Schramm (1978), la existencia de procesos de codificación, decodificación e interpretación, pero, fundamentalmente, lo que existe entre ambos tipos de comunicación son diferencias cuya exposición nos ayudará a aclarar un poco más el concepto de CDM. Por un lado, si bien los procesos de (de)codificación e interpretación son el aspecto común entre CDM y comunicación interpersonal, en el caso de la comunicación de masas éstos son desempeñados por grupos, mientras que en la comunicación interpersonal se llevan a cabo por los propios individuos. Así mismo, según una gran parte de los autores especializados, lo que principalmente diferencia a un tipo de comunicación y a otro, es la direccionalidad de sus procesos comunicativos. Veámoslo de manera más detallada.
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Dentro de la investigación empírica desarrollada por estos autores, se recoge el concepto de comunicación de masas dentro de un enfoque de usos y gratificaciones por el que se le atribuye a la audiencia un rol activo en el proceso de comunicación y de afectación mediática.
a) Existencia de feedback o comunicación de retorno. En la comunicación interpersonal hay alternancia en los roles de emisor y receptor, por lo que podemos considerar que este tipo de comunicación cuenta con una direccionalidad simétrica. En el caso de la CDM, por el contrario, el punto de origen de la forma y el contenido del discurso es el propio medio, lo que le confiere a su direccionalidad una condición asimétrica.
Como consecuencia de lo anterior, en la comunicación interpersonal existe comunicación de retorno que la convierte en bidireccional, mientras que en la CDM -salvo casos excepcionales- no existe esta posibilidad, encontrándose sometida inevitablemente a la unidireccionalidad15. Tal y como señalábamos, el sistema de comunicación de masas constituye un patrón de conexión entre un pequeño número de emisores y un extenso número de receptores y es que, en efecto, un solo emisor tiene acceso a multitud de individuos. Sin embargo, tal y como establece De Sola Pool (1973) tan sólo excepcionalmente la audiencia puede producir comunicaciones de retorno. En este mismo sentido, González Río et. al.,
tomando palabras de Clemente Penalva (1999), sugiere lo siguiente: “A diferencia de la comunicación interpersonal caracterizada por un cambio de posición, teóricamente constante, entre el emisor y el receptor, los actores de la comunicación de masas participan desde una situación concreta, o bien únicamente como emisores o bien sólo como receptores” (González et. al., 2004: 16).
b) Pauta normativa en la diseminación de mensajes. En un proceso de
CDM, los mensajes no se reciben aisladamente sino integrados en agregados más amplios que se hacen públicos de manera regular a través de periódicos, libros, etc. -considerados por Roda (2001) como
vehículos. En este sentido, “la probabilidad de recepción del mensaje está
subordinada a la del vehículo y sin ésta última no existe. Los vehículos de mensajes no irrumpen en la realidad como fenómenos esporádicos. Habitualmente hay una pauta normativa que afecta tanto a la periodicidad de la publicación como a la identificación, formato y política editorial. Todo ello hace que el momento de la exposición esté mediatizado por una decisión subjetiva que se refiere al vehículo y no al mensaje particular” (Roda, 2001: 4-5).
En base a ello, se puede aludir a varias dimensiones del proceso de diseminación de mensajes propio de la comunicación mediática, a saber,
estudios sobre la circulación, es decir del volumen de distribución de cada
vehículo; estudios de la audiencia, relativos al número de personas que se exponen a los mensajes mediáticos; estudios de su alcance, dado que un mismo mensaje puede aparecer en varias publicaciones y ser recibido
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En el proceso de comunicación de masas difícilmente puede existir un feedback
directo. Las novedades tecnológicas han facilitado la aparición de lo que se ha llamado la televisión interactiva, que favorece la participación de los espectadores. Ahora bien, esa intervención se encuentra limitada únicamente a la participación en determinados juegos o concursos propuestos por la propia cadena.
por múltiples personas; estudios de frecuencia, en base a que un mismo mensaje puede alcanzar a una persona más de una vez; y, por último,
estudios de la exposición, constituyendo ésta la dimensión más
interesante desde el punto de vista psicosocial y, al mismo tiempo, la más problemática16. En este sentido, “tener una copia del vehículo o ver o escuchar un programa es un indicio, pero no una garantía, de la exposición” (De Sola Pool en Roda, 2001: 5).
c) A mayores de todo lo anterior, las diferencias existentes entre la CDM y la comunicación interpersonal se basan también en otros aspectos constituidos por una amalgama de diversos factores. Nos referimos, en primer lugar, al volumen de input y output de información que, según Schramm (1978), resulta infinitamente mayor en el caso de la CDM; en segundo lugar, a la relación impersonal existente entre el emisor y receptor propia de la CDM frente al contacto y a la interacción directa existente en la comunicación interpersonal; y por último, al hecho de que la información que los MDC de masas transmiten a sus audiencias se encuentra previamente interpretada, es decir, que frente a la supuesta espontaneidad de la comunicación cara a cara, los medios ofrecen una información ya examinada, analizada y preparada. Para Schramm, la interpretación previa de la información, junto con la inexistencia de
feedback en la CDM, se encuentra asociada a una pérdida de capacidad
crítica por parte del receptor y, por tanto, al alcance de unos efectos más potentes sobre su percepción. Y es que el individuo parece encontrarse en una situación de mayor vulnerabilidad ante la CDM al no poder verificar, argumentar ni rebatir el contenido de sus mensajes mediáticos. Por otro lado, desde el punto de vista de Noëlle-Neumann, “los medios de comunicación son formas de comunicación unilaterales, indirectas y públicas” (Noëlle-Neumann, 1995: 204) por lo que la comunicación puede dividirse en unilateral y bilateral (una conversación, por ejemplo, es bilateral), directa e indirecta (una conversación es directa) o pública y
privada (una conversación suele ser privada). A nuestro juicio, la
impersonalidad, la asimetría, la unidireccionalidad y el feedback
establecidos como características distintivas de la CDM por otros autores especializados en el ámbito de la comunicación, se corresponde con la unilateralidad y el carácter público que plantea esta autora. En base a ello y combinando las diferencias entre ambos tipos de comunicación señaladas por unos y otros, presentamos la siguiente tabla en la que establecemos de manera exhaustiva los principales rasgos distintivos de la CDM en base a sus diferencias con la comunicación interpersonal.
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En efecto, tal y como plantea el autor, no hay una medida homogénea de ella y la mayoría de los estudios al respecto se ciñen al análisis del recuerdo de los contenidos mediáticos por parte de la población receptora.
TABLA 2: LA COMUNICACIÓN DE MASAS Y LA COMUNICACIÓN