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TABLA 3: ENFOQUES DE LA RELACIÓN ENTRE MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y SOCIEDAD

CAPÍTULO I. LA COMUNICACIÓN DE MASAS COMO OBJETO DE ESTUDIO DE LAS CIENCIAS SOCIALES: NATURALEZA, OBJETIVOS Y FUNCIÓN

TABLA 3: ENFOQUES DE LA RELACIÓN ENTRE MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y SOCIEDAD

MEDIACÉNTRICOS Enfoque mediamaterialista Enfoque mediaculturalista MATERIALISTAS CULTURALISTAS Enfoque sociomaterialista Enfoque socioculturalista SOCIOCÉNTRICOS

Fuente: Elaboración propia.

Por último, resulta interesante señalar que para Moscovici (1976) uno de los aspectos relevantes a tener en cuenta a la hora de analizar la relación existente entre MDC y cambio social, es la capacidad que ostenta la CDM para modificar de manera continua las relaciones entre los grupos y las clases sociales. Realzando el componente principalmente conflictivo de la sociedad, según este autor constituido por la oposición de clases, considera que la opinión pública –determinada en gran parte por los MDC de masas-, recoge dichos conflictos y los neutraliza, creando en su lugar un conjunto de juicios y de puntos de vista socialmente compartidos. De

este modo, la función principal de los mass media, según los

planteamientos de este autor, es subordinar la pertenencia a determinados grupos o clases sociales a la integración en un nuevo tipo de público basado en la existencia de un interés común creado por encima de los intereses particulares25.

Perspectivas teóricas sobre el estudio de la comunicación de masas y sus funciones sociales

Algunos autores consideran que el estudio de la comunicación –planteada como fenómeno o proceso social institucionalizado-, debe abordarse desde una perspectiva eminentemente sociológica para, de esta manera, poder centrar adecuadamente la influencia real de los medios en la sociedad moderna (Lucas et. al., 2003: 22). En esta línea, autores como Carey (1988) dan un paso más y proponen la adecuación de adoptar un

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Esta idea constituye lo que se podría señalar como un efecto general de la comunicación de masas, de importancia incalculable para el desarrollo de la vida social. Sin embargo, parece haber pasado bastante desapercibida para los investigadores de la comunicación -para algunos autores, demasiado centrados en el análisis de los aspectos específicos del efecto persuasivo de los MDC. Y es que precisamente, tal y como veremos el capítulo II de la presente investigación relativo a la investigación de los efectos de la comunicación de masas, “en este extravío en la exploración de lo concreto ha sido en gran medida el responsable del vacío teórico que ha predominado en el área de la comunicación” (Roda, 2001: 38).

punto de vista estructural-funcionalista en el estudio de la CDM, de cara a ir comprendiendo la posible relación existente entre los MDC y otras partes de la estructura social, así como de las funciones generales desempeñadas por éstos en el contexto de la sociedad de masas actual. Lo cierto es que el estudio de la relación existente entre a) MDC; b) individuos; y c) sociedad -en cuyo centro se ubican los estudios sobre los procesos comunicativos y sus efectos mediáticos sobre el público receptor-, debe abordarse a partir de un determinado paradigma teórico que oriente tal investigación. Los paradigmas más relevantes en este sentido, extraídos fundamentalmente del ámbito de la Psicología, la Psicología Social y la Sociología, muestran un destacado interés sobre tres cuestiones claves para el estudio de la comunicación social (Lucas et.

al., 2003: 25): a) los procesos por los que una sociedad mantiene su

estabilidad; b) los procesos por los que ésta se modifica a través del tiempo; y c) la relevancia y naturaleza del conflicto social y las formas de interacción personal.

A partir de estas tres perspectivas y, sobre todo, a través del paradigma estructural-funcionalista del estudio de la comunicación, se obtendrá una visión general de la misma que servirá, además, como fundamento de los diferentes planteamientos teóricos sobre la CDM. A partir de estas contribuciones se estructuran las numerosas investigaciones sobre la CDM y sus efectos mediáticos, sin contar, sin embargo, en la mayoría de los casos, con el debido reconocimiento de éstas como antecedentes teóricos de los estudios sobre comunicación (Roda, 2001: 10). Y es que, en efecto, para algunos autores, la ausencia de identificación de esta herencia teórica, ha tenido como consecuencias el excesivo pragmatismo empirista del que al parecer pecan un buen número de investigaciones sobre los MDC de masas, así como la apariencia en ocasiones descontextualizada de muchas de sus aportaciones teóricas.

I.2.2. El análisis funcional de la comunicación de masas

Según Robert K. Merton podemos plantear como objetivo propio de un análisis funcional “el examen de las consecuencias de aquellos fenómenos sociales que afectan al funcionamiento social, adaptación o ajuste de un sistema dado, siendo los elementos constitutivos del sistema social los individuos, grupos y sistemas culturales y pudiendo resultar afectada cualquiera de estas partes” (Merton, 1949: 32). En términos generales, el funcionalismo, basado en las corrientes filosóficas del empirismo y el positivismo de Comte, concibe la sociedad como un organismo biológico cuyo buen estado de salud depende del equilibrio existente entre sus partes. En este sentido, el sistema social se plantea como un organismo formado por diversos subsistemas cuya armonía e integración es garantizada a través de las instituciones, de tal modo que el poder institucional es naturalizado como un mecanismo necesario para

el mantenimiento del equilibrio social. En base a ello, los requisitos que ha de cumplir un determinado fenómeno u objeto de estudio susceptible de ser analizado desde una perspectiva funcionalista son, según planteamientos de Roda Fernández (2001), ser normativo, suficientemente repetitivo y contar con la suficiente entidad psicosocial. En este sentido, podemos plantearnos: ¿Hasta qué punto el objeto de estudio que constituyen la CDM y sus efectos mediáticos, cuenta con las características necesarias para poder ser abordado desde una perspectiva funcionalista? En primer lugar, la CDM parece contar con ese carácter normativo y repetitivo, así como con la necesaria entidad psicosocial que, según el autor señalado, parecen requerir los objetos de estudio propios de análisis funcionalistas. En segundo lugar, la comunicación mediática constituye un ámbito de estudio de evidente interés sociológico, lo que conlleva su total adecuación y pertinencia para ser abordado desde una perspectiva de naturaleza eminentemente sociológica como la funcionalista. Aunque el análisis funcional es considerado por algunos autores como una perspectiva demasiado conservadora, y por otros, como una postura crítica y radical cerca de ser una ideología, lo cierto es que, según el padre de la teoría funcionalista, este tipo de análisis constituye “al mismo tiempo la más prometedora y tal vez menos codificada de las orientaciones contemporáneas en los problemas de interpretación sociológica” (Merton, 1949: 56).

En base a todo ello, la adopción de una perspectiva funcionalista de cara al estudio de los MDC y de sus efectos mediáticos parece resultar

adecuada. De hecho, la mayor parte de los trabajos norteamericanos

sobre los MDC de masas y sus efectos son de corte funcionalista. Así mismo, la teoría estructural-funcionalista aplicada al estudio de la comunicación por autores tales como Lasswell (1986) a partir de su obra

World politics and personal insegurity y Propaganda and promotional

activities, Lazarsfeld (1944) mediante su trabajo The people’s Choice,

McLuhan (1964), Berelson (1956) o Wright (1986), sitúa a los MDC como un subsistema dentro del conjunto del sistema social que ejerce tres funciones básicas: control social, vigilancia del entorno y transmisión de la herencia social.

En concreto, los MDC como agentes institucionalizados se sitúan como los encargados de estandarizar los fenómenos sociales, de esclarecer las condiciones y modos de vida y de analizar las funciones de las operaciones repetitivas en una sociedad. En base a ello, su objetivo es tratar de ejercer un efecto de persuasión sobre los individuos receptores, los cuales, por su parte, son concebidos como sujetos con una serie de necesidades que han de ser cubiertas por los MDC de masas. En esta línea, Merton (1980) concibe a los MDC como agentes de socialización que establecen las normas sociales y plantean una racionalidad normalizada, repetitiva e institucionalizada. En respuesta a los tres factores básicos de la sociedad que este autor plantea, a saber, la

tendencia al equilibrio, la organización institucional de sus funciones sociales y la interdependencia institucional de las mismas, los medios se plantean además como agentes institucionalizados estabilizadores a) por su capacidad para actuar como instrumentos de control social y mantener el equilibrio del sistema; b) por satisfacer las necesidades de la sociedad;

y c) por contribuir a mantener el estatus quo dentro de una lógica

reproductora de la sociedad.

Tendremos ocasión de comprobar en el siguiente epígrafe cuáles son los conceptos de la tipología funcionalista que presentan una mayor utilidad a la hora de ser aplicados al análisis funcional de los MDC de masas. Se trata, concretamente, del concepto de función y disfunción y de las consecuencias afuncionales, siendo las funciones consecuencias de los procesos o fenómenos sociales que favorecen la adaptación o ajuste del sistema, las disfunciones las consecuencias que menguan la capacidad de adaptación o ajuste del sistema y, por último, las consecuencias

afuncionales26 aquellas que se dan de manera ajena al sistema y entre las

que destacan el logro de objetivos y el mantenimiento de un modelo de estructura.

El planteamiento de Wright sobre el análisis funcionalista de los

medios27

Uno de los autores más relevantes en el estudio de la comunicación desde la perspectiva funcionalista constantemente referenciado en la literatura especializada, es el sociólogo estadounidense ya mencionado

Charles Wright (1986)28. Una de las bases epistemológicas de su

aplicación de la teoría funcionalista al análisis de la comunicación es la consideración de la CDM como un proceso social normado y repetitivo propio de la sociedad moderna. En este contexto, los MDC se presentan como elementos esenciales para la sociedad que cumplen funciones determinantes para su desarrollo tales como la integración, la cooperación, el orden, el control social, la estabilidad o la facilitación de su adaptación a los cambios.

26

Planteadas éstas, según Parsons (1982) como exigencias funcionales necesarias para que un sistema pueda vivir como una unidad coherente.

27

Como punto de contraste al enfoque funcionalista predominante en los trabajos norteamericanos, se encuentran otros puntos de vista en el estudio de las consecuencias sociales de los medios como el planteado por Park, sociólogo representante de la Escuela de Chicago y cuyo interés práctico se centra en la investigación de la naturaleza y función social de la prensa. Para algunos autores, sus aportaciones no siempre han sido debidamente reconocidas dado que “la mass communication research, representada fundamentalmente por unos pocos nombres, a los que Wilbur Schramm había conferido la categoría de “padres fundadores”, oscurecía otras tradiciones científicas, entre las que se encontraba aquella de la que formaba parte Robert Park” (Berganza, 2000: Prólogo).

28

Profesor de Sociología de la Comunicación en la Universidad de Columbia e investigador en el Columbia’s Bureau of Applied Social Research, donde toma contacto con otros autores destacados tales como Hyman, Lazarsfeld o Merton.

En términos generales, Wright plantea una serie de funciones sociales29 inherentes a la comunicación mediática entre las que se encuentran aquellas que muestran un mayor interés y aplicabilidad para nuestro análisis, a saber: a) la función informadora, mediante la cual los medios aportan los conocimientos sobre la sociedad suficientes y necesarios para que los individuos no se sientan extraños dentro de ella; b) la función interpretativa, que ayuda a la valoración y a la comprensión de los acontecimientos; c) la función de transmisión cultural, es decir, de conocimiento de las diferentes formas de vida; y d) por último, una función de entretenimiento, planteada como una satisfacción vicaria ante las duras condiciones de vida que conllevaba la sociedad industrial.

Para algunos autores, estas funciones sociales no sólo son atribuibles a la comunicación ya que se han venido dando a lo largo de los años incluso antes del surgimiento de los MDC modernos y masivos. Para otros, aunque efectivamente estas funciones podrían llevarse a cabo también por cauces ajenos a los MDC de masas, sus consecuencias, sin embargo, serían completamente diferentes (Lucas et. al., 2003: 28). En cualquier caso, de todo ello el aspecto que adquiere una mayor trascendencia de cara al planteamiento de nuestra investigación, es el relativo a las consecuencias sociales que se alcanzan en el momento en el que estas actividades son realizadas a través de MDC propios de la sociedad moderna. En concreto, se trata de profundizar, siguiendo al propio Wright, en “¿cuáles son las consecuencias de realizar el control a través de un proceso de comunicación de masas en lugar de a través de algún sistema diferente, tal como una red privada de inteligencia?, ¿cuáles son los resultados de tratar la información acerca de los sucesos del ambiente como ítems de noticias a ser distribuidas indiscriminada, simultánea y públicamente a una población grande, heterogénea y anónima? y ¿cuáles son los efectos de la interpretación elaborada, la transmisión cultural y el entrenamiento en tanto actividades de comunicación masivas?” (Wright, 1993: 17).

Para ello, partiendo de las funciones de la comunicación humana establecidas en el contexto de la moderna sociedad de masas, se plantea la existencia de una serie de funciones latentes y manifiestas de los actos comunicativos30, así como determinadas consecuencias objetivas de su actividad observables a nivel social e individual resumidas en la Tabla 4.

29

Además, este autor señala las distintas modalidades de comunicación de masas llevando a cabo un análisis institucional de los diversos medios y se adentra en el estudio de las consecuencias derivadas de la manipulación de las acciones comunicativas.

30

Siguiendo la terminología de Merton (1949) para quien las funciones manifiestas son aquellas que presentan consecuencias objetivas, reconocibles y deseables para la sociedad o para cualquiera de sus partes o subsistemas (función racionalizada o resultado instrumental), mientras que las funciones latentes las identifica como aquellas que no son reconocidas por la sociedad o por el grupo, pero que, de igual modo, contribuyen a alcanzar los objetivos del subsistema (función no racionalizada o resultado disfuncional). Así mismo, además de los efectos funcionales, todo acto dentro del

TABLA 4: FUNCIONES Y DISFUNCIONES DE LOS MEDIOS DE

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