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ALAVA , GUIPUZCOA Y VIZCAYA. 4 3

tas á las quales no se puede replicar, porque no hay documento alguno que preste fundamento para ello.

8 Pero hay todavía en el mismo texto mayores pruebas de m i aserción. E l lugar de Sopuerta es uno de los de las Encardaciones de VizcayaI, ELcronicon lo nombra entre" aqudlos que don Alonso no rietesi- td conquistar porque lo hallo en su corona desde ios tiempos anteriores; pero sí repoblar, como con efecto lo hizo aumentando su vecindario con los cristianos trasladados de pueblos vencidos en. la frontera. Una providencia de tal clase hace presumir que Sopuerta era entonces capital de las Encartaciones, pues así l o persuade su nominación especial, respecto de que Sebastian no cito aldeas ni lugarcillos , contentándo- se con incluir á estos en cláusula general, cum •villis et 'viculis suis. He aquí pues una prueba positiva de que las Encartaciones eran parte de la corona de As- turias desde antes de don Alonso, y que continua- ron siéndolo en su tiempofip"- - " ^ ' i sr.

9 Abecia y Velegia alavense ¿ón parte de la pro- vincia, de Alava,. y Sebastian nombra los dos pue- blos entre los conquistados por don Alonso: Abe- cia permanece con el mismo nombre *•. Velegia desa- pareció, y creo ser lá mkrnz Vekia de los roma- nos, sita en el despoblado de Ir uña ?. Hace poco tiempo que se descubrió' en el lugar alavés de Bo- libar, no distante de allí, una inscripción sepulcral de Albaro, obispo de Velegia,'difunto eft d año

1 Diccionario geográfico histórico de España por la real aca- demia de la Historia, tomo i , art. Sopuerta

2 E n el mismo Diccionario, tomo i ,-art. Abecía.

g ¡En'el mismo Diccionario, tomo i , art. ¡Bdeia. 1 • . •

OchocientQKoqhetitá'y ocho , sucesor sin duda de'don Vivere, que se nombra como residente en Okoizta (tey; Acosta) en una escritura deüaño ochocientos se- tsiata^«Wtt)4"qúe 'pondrembs en el• apéndice, todos

©bMpo$'jdfe'.T Calahorra, que pécs-fe cautivdüad de su capital andabaiQ |5ar -Akv3 ,?y¡temaban el tíftilo del püebilo ertíque viv;ian hasta Que fixáron su silla en -io 3ta?(iiQtícia,;de!. haber ¡caído* en poefer dellos Siarlac^no?;Jos piieblos de: Abeeiá y-Veiegk áláYéíise¿

l^rece ¿Oiifpdietoria con la proposición posterior del misino Sebastian, en que afirma que Alava no peie^to «f8^|i«ía^jxji?«js0bíaf«:i porque siempre hal^^ç^èâbíÉtiiàiporJu$, natufales; pero me per*

suado que ¡esto dltinao debe entenderse como gene*

íalidad SíUjeta á excepdones, y en el sentido de no . .Ilí^âjíJlíáe'tfiMáiéi' fQt 'ptísosj que-, .éusj naturales con

ft^fílaMOojap siq:mcMr•?M, QCUpación sarracénica transeunte d de poco tiempov

< i i •: De^lor cofi^râfio ; seria incierta .la

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narrativa;

d e l obispoy piíes en k propia cláusula dice otro tan- to de Pamplona y ©eyo, instando que antes de fines cfeJljs^Q^ipv^^quere^eribiaji ocuparon varias vece*Í(M, A^es. (^'también Cario Magno de Fran- cia) la ciudad de Pamplona y la fortaleza de san Es- teban de Monjardin, que es en tierra de Deyov

12 Los» historiadores del siglo- x n i entendieron côfno-yo el cronicón en quanto ala sii;eqon:del; país vascongado, porque hasta entonces á nadie habia, ocurrido lo Contrarío. Don Lucas de Tuy dfxo qlie don Alonso tomó y pobló' a Prímorias,, Trasmiera,' Sopuerta , Carranza, Vardulia (q,uç ya; se llamaba

ALAVA , GUIPUZCOA Y VIZCAYA. ¿tf.

Castilla),la costa de Galicia, Alava,Vizcaya,'Alaori) Orduña, Pamplona y Bermeza: que por aquel mis- mo tiempo pobló' las Asturias, Liébana, toda la Cas- tilla ,,Al^va , Vizcaya y Pamplona ¿ y que arraso otras ciudades porque no podia poblarlas; Y ' i l r .

:lÍ*-.:!

« 13 ;JE>òn: Rodrigo Ximenez escribicí que d68 Alonso retuvo ea Galicia á Lugo,.Tuy y Astorga;

tíi lá baxada de'Asturias á Leon: xjue ocupo la tier- ra,der cátripos góticos feita entre, los ríos Ezla, Caff2 rioBi, Pisuerga: y ©.tiiero:; que «a-, las partes de •Casti»

llá tuvo á Simancas, Dueñas^. Saldaña, Amaya,' M i - randa,', Cenicero, Alesanco, Trasmiera, Sopuerta y Carranza: que fortifico'y guarneció' con cristianos varias .castillos desde Alava., Drduña, Vizcaya, Na- varrayiRaconia y Sarasaz hasta el Pirineo ,• y qaeá mui, chos cristianos cautivos saco' de donde estaban, y los llevó á su patria y á los pueblos que pudo fortificar Y

• .14 La.crouica general, dice, que don Alonso tor md de los moros mucfoas ciudades dè lás quales reta- co, para sí en Galicia las de Lugo y Tuy; en Astu- rias las de Astorga y Leon; que después gano, la' tieí- ya de Campos, paso' á Portugal, y*tomo áXedesma;

Zamora y costa.d.e Galicia: vino para Castilla, y con>

quisíá,átS¿iijaacas^ Dueñasy Maidana j Amaya,- M i - raridar, -Segovia.^ Avila,.Qsma, SepíHveda,- Atgmi za, Maya, Oca, Reverendeca, Carbonera, Alvegià (yelegia). Cenicero, Alesancó', Trasmiera, Sof>uei«

ta, .Garjoica i; Vardulia- (ya -llamada Gastílkii fcjttejafc Alava, Orduña, Vizcaya, Aizon, Pamplona, Besera (Qúè cfeian ser íâ qae •se'flaífeaba'-'n^ffl^i^» Navarra»

... j . PpnjLucas^ Cronicón mundi, lib^ 4, § 7.

i Don Rodrigo > de ribifs Hisfr, lib. 4 , cap, , , >, i . ¿

46 CAPITULO-IV.

Ruconia, Pancorvo, Carranclo, y hasta los montes Pi- rineos con otros varios pueblos: de todos los quales retuvo muchos, fortificándolos bien, y se llevó á su reyno crecido mlmero de cristianos, unos que anda*

ban extraviados y otros que estaban cautivos, con los que pobló los lugares que pudo retener y fortificarl.

15 No es nii ánimo defender en todas sus partes la narrativa de los tres historiadores , con especialidad en lo que sean contrarios al obispo de Salamanca, qíue como mas antiguo pudo saber mejor y mas de cerca los sucesos del rey don Alonso 1; pero es útilí- simo tenerla presente para que se vea la conformi- jáad de todos en quanto á ser parte de la corona de Asturias, Alava, Guipúzcoa y Vizcaya, y no haber tanta contradicción como á primera vista parece en- tre la generalidad de ser Alava poseída siempre por çus. mor adores, y la particularidad de haber estado por poco tiempo en poder de Moros los castillos de Abecia y Velegia.

16 Por lo mismo es extraño que Josef Moret, no contento con sostener la existencia de reyes en Na- varra desde el principio de la invasion sarracénica, quiera defender, la agregación del pais vascongado á sü! corona sin el mas leve documento histórico: cu- yo empeño reproduxo modernamente sin razón don Joaquín de Tragia consola la novedad en esta parte de llamar reyes del Pirineo á los que Moret tituló de Navarra \ como si no pudieran existir monarcas

1 Crónica general de Esp. por . el rey don Alonso el Sabio, part. 3, cap. 4.

2 Diccionario geográfico histórico de España por la real aca- demia de la Historia, tomo 2 , art. Navarra* -

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pírenaycos sin extender sus dominios á Pamplona y país vascongado.

17 Pero mas extraño es que otros escritores ha- yan querido establecer la paradoxa de tres repilblicas independentes y soberanas en Alava, Guípilzcoa y Vizcaya contra lo que resulta de todas nuestras his- torias antiguas, en que se afirma la sujeción á la co- rona de Asturias sin distinción ni diferencia de pac- tos ni ,de. leyes entrcellas y las derrtas praviaciásl También debe observarse que la crónica general pone jgáizoh ddnde 'ías otras historias dicen ¿ilaon, pues combinando esta especie con la de haberse llamado

¿iizoroz el pais de Guipúzcoa perteneciente al obis- pado de Calahorra, puede presumirse que los cro- nicones de Sebastian, don Rodrigo y don Lucas es- ten mal escritos en aquella palabra Alaon: la colo- cación de esta voz siempre junta con Alava, Ordu- ña y Vizcaya, y antes que Pamplona, indica que con ella- se quiso significar un distrito vascongado inter- medio , y tal es la Guipúzcoa.

C A P I T U L O V . ; De las tres provincias en tiempo del rey don Fruela i .

1 A . don Alonso i el Católico, sucedió en el trono de Asturias su hijo don Fruela i . Si los habita- dores de las tres provincias fueron vasallos eael rey-;

nado precedente, no hay monumento histórico que indique novedad en los tiempos sucesivos; y por el contrario existen algunos que justifican (á lo menos por via de supuesto) la continuación del vasallage.

2. Sebastian, obispo de Salamanca, refiere haber-

48 ' CAPITULO V .

se-reBdado los Vascones-, y domádolos el rey Frue- la, llevándose á las Asturias en calidad de prisione- ra una señora llamada Munia, con quien después ca- só y la hizo madre del rey don Alonso n el Casto r, cuya narración repitieron y ampliaron algún tanto los historiadores, particularmente el mbnge de Silos, es- critor del siglo x i i , el obispo de Tuy don Lucas, el arzobispo de Toledo don Rodrigo , y el rey de Gastilla don Alonso x el Sabio en el siglo x m \

3 Han variado extraordinariaménte los escrito- res sobre quienes eran los Vascones rebelados á don Fruela y domados por él. Los quatro citados enten- dilroá habéf sido los Navarros\ cuya voz usáron en lugar de la de Vascones del obispo Sebastian, y aun don Lucas y don Rodrigo duplicaron la expresión diciendo que la guerra fué con los Navarros y Vas-

cones, cuyo modo de hablar indica que reputaban por dos distintos pueblos á los unos y los otros.

4 Fr. Manuel Risco procuro' persuadir que aun- que todos los Navarros habían sido y llamádose vas- cones en los siglos antiguos, nació en el v n i una dis- tinción entre los Vascones de la montaña y los de la N rit«l(tf3ónsèrvandd aquellos el nombre de Vascones, y tomando estos el de Navarros porque su pais co-

tnenzd á llamarse Navarra, cuya, voz se deriva de k palabra vascongada nava, que significa llanura, y de la terminación arra, que es propia de las voces

i 1 Sebastian, obispo de Salamanca, Cronicón, núra. 16, en la Efp. Sag., tomo 13. ¡

4 1 Ctonicon del monge de Silos, n. s/, en la Esp. Sag., 1.17. ~ Don Lucas de Tuy, Cronicón mundi, lib. 4, — Doti Rodrigo , Je ttlmt Hisf/tm*, lib. 4, cap. ó. = Crónica general, part. 3, cap. 5.