LA CUESTIÓN
VI. CONCLUSIONES RESPECTO DE LAS CUENTAS EXTERIORES
ESPAÑOLAS
Con la desaparición del control de cambios, la puesta en pie del mercado único y la integración en la Unión Monetaria, es decir, con la desaparición de los registros, los datos, sobre todo los incluidos en la cuenta corriente, se hacen menos fiables. Y prueba de ello es que, como refleja el gráfico 1, la partida de
CUADRO N.º 5
APORTACIÓN DEL SALDO NETO EXTERIOR AL CRECIMIENTO DEL PIB
1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003
Saldo neto exterior: aportación al crecimiento del PIB... -0,1 2,4 0,9 -0,3 0,5 0,5 -1,2 -1,3 -0,3 -0,2 -0,6 -0,9
Fuente: Banco de España.
«errores y omisiones» tiende a crecer, una situación que se acomoda, en términos generales, a la falta general de transparencia destacada en el apartado II.
La interpretación de esos datos, por tanto, debe ha- cerse con cierta cautela.
El problema central de la balanza de pagos es- pañola es, sin duda, la recurrencia del déficit co- mercial, que se agrava en las fases de alta del ciclo por la sensibilidad aparentemente distinta de ex- portaciones e importaciones al crecimiento del pro- ducto total. La exportación tiende a ser anticíclica;
es decir, a crecer muy lentamente, e inclusive a de- crecer, tan pronto como el PIB se sitúa en una sen- da de crecimiento elevada. La hipótesis más corriente es, en este caso, que las empresas aprovechan el di- namismo de la demanda interna, con descuido de los mercados exteriores, en períodos de crecimien- to rápido, mientras que, en los lapsos de lento cre- cimiento o recesivos tratan de compensar la caída de las ventas interiores con el aumento de las exterio- res. La importación muestra, al contrario, un com- portamiento procíclico: con crecimientos rápidos del
PIB, aumenta velozmente y, en la fase de baja del ci- clo, lo hace mucho más lentamente.
Pero hay otra posible interpretación que se deri- va del análisis econométrico, efectuado, en este caso, con el valor de las importaciones y exportaciones de bienes a precios de 1995, y del PIB, también a precios de 1995, para el período 1980-2002.
Al relacionar una parte del PIB, del que se ha eli- minado el saldo comercial (Yi), con el propio saldo co- mercial (St), se advierte que ambas variables son in- tegradas de orden 1, sin que exista, entre ellas, ninguna relación de cointegración. Se supone, ade- más, que las alteraciones del déficit comercial (St) no tienen efectos instantáneos sobre el PIBmenos el sal- do comercial (Yi), con lo que el modelo que relacio- na ambas variables sería:
∆St= -0,38 ∆yi+ Nt
Nt= 3803,34 + 0,39 Nt- 1– 0,45 Nt- 2+ + 0,54 Nt- 3+ Ut
Las funciones de autocorrelación simple indican que Utes ruido blanco y que todos los coeficientes son, estadísticamente, distintos de cero. Conclusión:
un aumento de una unidad en ∆Yit incrementa en 0,38 unidades ∆ St, debido al aumento de las im- portaciones, todo dentro del mismo año, sin que aparezca ningún tipo de relación significativa entre
∆xt(exportaciones de bienes) y ∆Yit.
Es decir, las variaciones de Yit se reflejan en las importaciones, pero no parecen influir directamen- te en las exportaciones, lo que hace suponer que es- tas últimas actúan de forma exógena: su comporta- miento queda más ligado a otras variables, como por ejemplo los ritmos de crecimiento de los princi- pales países clientes o las alteraciones de preferen- cias o precios relativos.
Todo lo cual nos remite a otro aspecto en el que sí juega un papel determinante la exportación total, la de bienes y servicios. La denominada condición de Thirlwall (McCombie y Thirlwall, 1994) postula que el ritmo de crecimiento compatible con el equi- librio de balanza de pagos requiere que se cumpla
Y= X π
siendo Yel ritmo de crecimiento del producto total, Xel de las exportaciones de bienes y servicios y πla evolución de la elasticidad-renta de la demanda de importaciones. Se trata de una condición que deja a un lado el comportamiento de los precios relativos, pero que reposa sobre un supuesto de base empíri- ca: que, a largo plazo, las variaciones de precios re- lativos, medidos en una moneda común, tienden a ser poco importantes. De acuerdo con esa condi- ción, un crecimiento del PIBmenor que el de X
π generaría superávit de balanza de pagos y un creci- miento superior déficit.
El cuadro n.º 6 recoge el cálculo efectuado para el período 1985-2002 a precios constantes y, lo que es más importante, los promedios correspondientes.
Cálculo del que se desprende un hecho que ya co- nocemos, y que pone de relieve que la condición de Thirlwall constituye una aproximación bastante ra- zonable del comportamiento del sector exterior.
Pero ¿qué influye negativamente sobre el incum- plimiento de la igualdad? Sin duda, el insuficiente crecimiento de la exportación de bienes, puesto que, para el mismo período, la de servicios se ha com- portado mucho más expansivamente. ¿Y qué frena ese crecimiento?
Si aceptamos que la exportación actúa de forma exógena, y que su comportamiento no se acomo- da al crecimiento del producto, concluiremos que su impulso depende, en muy buena medida, de la competitividad de la oferta exportable, y en especial de la competitividad-precio y de la competitividad- tecnología.
Poco es lo que puede decirse sobre la competiti- vidad-precio de la exportación de bienes en un país de la zona euro, salvo insistir en la necesidad de vi- gilar la evolución de los costes laborales unitarios con
objeto de no empeorar el tipo de cambio efectivo real. Pero sí es mucho lo que se puede decir sobre la competitividad-tecnología, porque ahí radica el núcleo del problema, como se advierte en el gráfico 2.
CUADRO N.º 6 Variación interanual
Elasticidad renta Variación interanual
Variación Variación
importaciones totales
demanda de M exportaciones totales
X/elasticidad M interanual PIB
(porcentaje) (porcentaje) (porcentaje)
1985... — — — — —
1986... 17,19 5,28 0,23 0,04 3,25
1987... 24,79 4,47 5,27 1,18 5,55
1988... 16,08 3,16 3,82 1,21 5,09
1989... 17,72 3,67 1,43 0,39 4,83
1990... 9,62 2,54 4,70 1,85 3,78
1991... 10,34 4,06 8,25 2,03 2,54
1992... 6,82 7,33 7,32 1,00 0,93
1993... -5,23 5,07 8,03 1,58 -1,03
1994... 11,45 4,80 16,67 3,47 2,38
1995... 11,07 4,01 9,40 2,34 2,76
1996... 8,02 3,29 10,38 3,16 2,44
1997... 13,25 3,29 15,33 4,66 4,03
1998... 13,24 3,05 8,17 2,68 4,35
1999... 12,70 3,02 7,70 2,55 4,20
2000... 10,56 2,53 10,05 3,98 4,18
2001... 3,52 1,32 3,39 2,57 2,67
2001... 2,19 1,09 1,42 1,30 2,01
Promedio 2,12 3,17
Fuente: Elaboración propia con datos del Ministerio de Economía, Subdirección de Estudios del Sector Exterior. Precios constantes de 1995.
Grecia España Portugal Italia Bélgica Dinamarca Suecia Alemania Suiza Finlandia Holanda Israel Japón Francia Reino Unido Luxemburgo EE.UU.
Irlanda
5,5 6,1
6,8 8,5
9,0
14,0 14,2
15,8
21,1 21,1 22,3
23,2 24,7
25,6 26,4
27,9 28,6
40,8
0 5 10 15 20 25 30 35 40 45
GRÁFICO 2
EXPORTACIONES DE PRODUCTOS DE ALTA TECNOLOGÍA EN 2001 (Porcentaje del total)
Nota: Los productos de alta tecnología, según la definición de la OCDE, son los de técnica aeroespacial, ordenadores y equipos de oficina, radio, TV, y equipos de comunicación y productos farmacéuticos.
Fuente: Datos del gráfico II-3a de European Commission, Towards a European Research Area. Science, Tecnology and Innovation Key Figures 2003-2004.
En términos de exportación de productos de alta tecnología, España se encuentra muy por detrás de los principales países desarrollados, algunos de los cua- les presentan un tamaño económico mucho menor que el español. La razón es suficientemente conoci- da: no somos un país innovador y hacemos uso, ge- neralmente, de tecnología importada (Banco de España, 2002), lo cual resta posibilidades a la expor- tación de bienes y también a la de servicios.
El vínculo entre esfuerzo en I+D y generación de tecnología propia no es objeto del presente traba- jo, pero sí lo es mostrar que la escasez de esta últi- ma frena el crecimiento de la exportación, dado que el mercado de bienes de alta tecnología es general- mente más dinámico que el global, como se apre- cia en el cuadro n.º 7, —lo que significa que su de- manda posee una alta elasticidad-renta—, a lo que hay que añadir que una economía como la españo- la no debe apoyarse en la competitividad-precio de su oferta exportable, amenazada siempre por los menores costes de países de industrialización re- ciente, y especialmente por el dinamismo de los cua- tro gigantes de menor desarrollo relativo (Goldman Sachs, 2003). Superar, por tanto, la restricción real exigirá aumentar el ritmo de la exportación de bie- nes, y aumentar ese ritmo dependerá, especialmente, de los avances tecnológicos.
Por otro lado, y por lo que atañe a la restricción fi- nanciera, el cuadro n.º 4 muestra que el coeficiente de solvencia exterior se reduce progresivamente y se reducirá más cuando el saldo positivo de la cuenta de capital disminuya, al disminuir el volumen de fon- dos estructurales y de cohesión recibidos de la Unión Europea; reducción que se llevará a cabo a partir del 2007, a consecuencia, en buena medida, de haber- se ampliado la Unión. Si la necesidad de financiación aumenta, la apelación al ahorro exterior aumentará también, y ese coeficiente se debilitará, con la posi- bilidad, ya analizada, de que se incrementen las pri-
mas de riesgo. Una razón adicional para que poten- ciar la exportación, y sobre todo la de alta tecnología, deba constituirse en objetivo prioritario de la política económica y del esfuerzo comercial. Pero también una razón de peso para mantener el equilibrio pre- supuestario, porque la reaparición del déficit dilata- ría los pasivos exteriores de la economía española.
NOTA
(*) Agradezco a Rafael Flores, Luis Linde y José Viñals sus comen- tarios y aportaciones, que sin duda han mejorado el contenido de este trabajo; a Francisco Canales, su aportación gráfica, y a María Jesús Lanuza y Rosa Obregón, su paciente transcripción. Los errores son, por supuesto, de mi exclusiva responsabilidad.
BIBLIOGRAFÍA
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MINISTERIO DEECONOMÍA YHACIENDA, SECRETARÍA DEESTADO DECOMERCIO(1986), Balanza de pagos de España, 1985.
CUADRO N.º 7
EXPORTACIONES DE PRODUCTOS DE ALTA TECNOLOGÍA Y EXPORTACIONES TOTALES
1996 1997 1998 1999 2000 2001
Millones de Millones de
Porcentaje Millones de
Porcentaje Millones de
Porcentaje Millones de
Porcentaje Millones de Porcentaje dólares dólares
97/96 dólares
98/97 dólares
99/98 dólares
00/99 dólares 01/00 de EE.UU. de EE.UU. de EE.UU. de EE.UU. de EE.UU. de EE.UU.
Total exportaciones de productos
de alta tecnología... 780.335 856.642 9,8 897.076 4,7 963.096 7,4 1.065.224 10,6 1.039.093 -2,5 Total exportaciones mundiales ... 5.029.138 5.232.347 4,0 5.147.917 -1,6 5.345.964 3,8 6.044.553 13,1 5.858.747 -3,1
Fuente: Ministerio de Economía, Subdirección General de Estudios del Sector Exterior.
I. INTRODUCCIÓN
E
L comportamiento del aho- rro desde una perspectiva macroeconómica ha sido un tema recurrente en los trabajos deFUNCASen general, y en PAPELES DE
ECONOMÍA ESPAÑOLA en particular.
El objeto de este artículo es ofre- cer una síntesis de algunos resul- tados que se han obtenido en el caso de la economía española. Se estructura de la siguiente forma.
En primer lugar, se presentan los datos del problema, relativos a la evolución temporal de las ta- sas de ahorro y de inversión en nuestra economía desde 1970 hasta 2001. El motivo de selec- cionar esta muestra es la posibili- dad de operar con series homo- géneas que, para este espacio temporal, brinda la publicación del informe económico del Banco Bilbao Vizcaya.
A continuación se pasa revis- ta al tema de la sustitución entre los distintos tipos de ahorro. En efecto, como es sabido, el aho- rro puede provenir de tres agen- tes institucionales: las familias, las empresas y el sector público. Es usual tratar de descomponer las variaciones en la oferta de aho- rro atendiendo a los agentes ins- titucionales que la protagonizan, pero es importante destacar que estas tres fuentes de ahorro no son independientes entre sí. Es decir, no puede pretenderse au- mentar, por ejemplo, el ahorro público sin que ello tenga su con- trapartida en el comportamiento del ahorro privado, y tampoco puede considerarse que el ahorro de las empresas es independien- te del de las familias, dado que
los propietarios últimos de las em- presas son las familias. Posible- mente, las tres fuentes de ahorro no sean plenamente sustitutivas, pero tampoco completamente in- dependientes entre sí.
A efectos de analizar el com- portamiento del ahorro, se dispo- ne de dos tipos de información. La información procedente de datos macro (nos referimos a series tem- porales provenientes de contabili- dad nacional) o de datos micro (fundamentalmente las encuestas de presupuestos familiares). Ambos tipos de informaciones resultan en ocasiones aparentemente contra- dictorias. En particular, la sección cuarta del trabajo se ocupa de dos cuestiones: el comportamiento del ahorro por grupos de edad (los da- tos micro sugieren que el ahorro de las familias aumenta al hacerlo la edad del sustentador principal, mientras que el modelo de ciclo vital, aproximación usual a efectos de analizar el ahorro, sugiere lo contrario), y la distribución del aho- rro por niveles de renta (los datos micro muestran una propensión al ahorro espectacularmente cre- ciente al hacerlo el nivel de renta, mientras que los datos macro in- dican que nivel de renta y tasa de ahorro no muestran ninguna rela- ción clara).
Seguidamente, se analiza una importante implicación que se desprende del modelo de ciclo vi- tal. Según este planteamiento, el ahorro puede entenderse como una forma de amortiguar el flujo de consumo a lo largo del ciclo vi- tal de los individuos, de forma que éstos ahorran en las fases inter- medias de su vida con objeto de fi- nanciar su jubilación. Una impli-
por grupos de edad y por niveles de renta.
Finalmente, una implicación macroeconómica del modelo de ciclo vital, relativa a la relación entre tasa de ahorro y de crecimiento, es tam- bién objeto de análisis. Una conclusión del es- tudio es que en la medida en que la contribu- ción individual al ahorro desde una óptica macroeconómica decrece con la edad, en una Europa que camina hacia el envejecimiento de- mográfico, el ahorro tenderá a convertirse en un recurso escaso, sobre todo teniendo en cuenta las necesidades de capitalización a las que se enfrenta una sociedad envejecida si de- sea preservar sus estándares vitales. En la Europa del euro, el problema de la escasez de ahorro afecta a la zona euro globalmente con- siderada más que a los países individuales que la integran.
Palabras clave: ahorro, envejecimiento de la población, crecimiento económico.
Abstract
This article reviews a group of results on saving in the Spanish Economy. In this sense, the substitution between households saving, firm saving and public sector saving is analysed.
Also the saving supply by age groups as well as by income levels is examined. Finally, a macroeconomic implication of the vital cycle model relative to the link between saving rate and growth is analysed. A conclusion of the work is that, to the extend that the individual contribution to aggregate saving decreases with age, in a Europe that it is advocated towards the demographic aging, saving will tend to be converted in a scarce resource, basically taking into account the capitalizations needs that an aged society will face if their live standards must be preserved. In the Europe of the euro, the saving scarcity problem affects the euro zone globally considered instead to the individual countries that form it.
Key words: saving, population aging, eco- nomic growth.
JEL classification:E21.
cación macroeconómica impor- tante de esta aproximación es la positiva asociación que debe ope- rar entre tasa de ahorro y tasa de crecimiento económico, lo que jus- tifica que las economías puedan caer en los denominados círculos viciosos de la pobreza o círculos virtuosos de la riqueza.
Hasta qué punto es relevante el ahorro interior o, por contra, el ahorro internacional, es otra pre- gunta importante en un mundo progresivamente más globaliza- do. La respuesta a esta cuestión depende en gran medida del gra- do de movilidad de capitales, de forma que al aumentar ésta, el ahorro internacional adquiere más relevancia que el interior. Este ex- tremo es objeto de discusión en la sección sexta.
Unas consideraciones finales, en las que se puntualizan los prin- cipales extremos abordados en este trabajo, cierran la exposición.