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Inversión

In document papeles - de economía española (página 44-47)

PERSPECTIVA GENERAL

II. PERFILES DE LA ACUMULACIÓN DE CAPITAL

1. Inversión

En España, la inversión bruta ha crecido en tér- minos reales, entre 1964 y 2000, a una tasa media anual del 4,4 por 100, pero en torno a esa cifra las oscilaciones del ritmo inversor han sido considerables, como es habitual en esta variable. Se pueden dife- renciar tres períodos de fuertes tasas de crecimien- to de la inversión (1965-1974, 1985-1990 y 1995- 2000), separados por otros dos con tasas de variación negativas o muy débiles (1975-1984 y 1991-1994).

En el conjunto del período, la inversión ha sido ele- vada en todos los sectores de actividad privada y en todas las funciones de gasto en infraestructuras

GRÁFICO 1

EVOLUCIÓN DEL CRECIMIENTO DEL CAPITAL NETO Y SUS COMPONENTES

Fuente: Fundación BBVA-Ivie.

Fuente: Fundación BBVA-Ivie y elaboración propia.

1.200.000

0 400.000 600.000

200.000

1985

800.000

Stock de capital Inversión bruta

1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000

1.000.000

19841983198219811980

Millones de euros de 1955 1964 1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979

20

-15 -5 0

-10

1985

10

1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000

15

19841983198219811980

Porcentaje 1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979

5

Tasa de crecimiento del capital Tasa de crecimiento de la inversión Tasa de depreciación del capital

públicas, pero el protagonismo de los distintos com- ponentes ha cambiado a lo largo del tiempo (5).

En general, la inversión pública ha crecido a un rit- mo superior a la privada, pero por subperíodos esta regla no se cumple siempre, sobre todo si dentro de la inversión privada se diferencian dos grandes com- ponentes de la misma: la inversión residencial y el resto de inversión realizada en actividades producti- vas. La acumulación de capital residencial ha sido re- levante a lo largo del período analizado, pero las ta- sas de crecimiento reales de este tipo de inversión han sido, por lo general, inferiores a las del resto, por más que en algunos años no se cumpla esa re- gla. Las tasas de crecimiento medias (6) del período completo han sido del 5,4 por 100 en la inversión pú- blica y en la privada no residencial, mientras que en la residencial se reducían a la mitad (2,7 por 100).

Desde 1980 las tasas de inversión privada y pública han presentado diferencias mucho más notables (3,9 frente a 6,4 por 100), aunque las distancias han sido muy cambiantes a lo largo del tiempo: mientras que durante la década de los ochenta la tasa de creci- miento de la inversión pública superó ampliamente a la de la privada, después de 1995 ha sucedido, por lo general, lo contrario (gráfico 2).

Los ritmos de la inversión agregada responden más a la evolución de la intensidad de la inversión privada, debido a que ésta representa más del 80 por 100 del total. En cambio, esos perfiles temporales no describen siempre bien la secuencia temporal de la inversión pública, que presenta cierta auto- nomía. Un ejemplo notable de ello es la intensidad con la que se recuperó la inversión pública en la primera mitad de los ochenta, aunque se compor- tara con gran irregularidad en distintos ejercicios presupuestarios, mientras la inversión privada se- guía con tasas de variación negativas. En cambio, en la segunda mitad de los noventa las diferencias con el sector privado consisten en que la recuperación del ritmo de inversión pública es más tardía y cla- ramente menor, no alcanzando siquiera a repre- sentar la mitad de las tasas de crecimiento de la in- versión privada. También es destacable en este último período la mayor similitud de las tasas de variación de la inversión privada residencial y de la no residencial.

La formación bruta de capital fijo privada pre- senta tasas medias de crecimiento entre 1980 y 2000 del 4,4 por 100 en la no residencial y del 2,7 por 100 en la residencial, lo que justifica la afirma-

50

-20 0 10

-10

1985

30

1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000

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19841983198219811980

Porcentaje 1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979

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Pública Privada no residencial Privada residencial

GRÁFICO 2

TASAS DE CRECIMIENTO REALES DE LA INVERSIÓN BRUTA

Fuente: Fundación BBVA-Ivie y elaboración propia.

ción hecha en la introducción acerca de la recupe- ración de la capacidad de acumulación tras la crisis de los setenta. Dentro de la inversión privada no re- sidencial, las tasas de crecimiento más elevadas en el conjunto del período corresponden al sector de la construcción (7), la industria (en especial los pro- ductos no metálicos, la maquinaria de oficina, el sector de material de transporte, papel e impresión, madera, corcho y productos de caucho) y los servi- cios de transporte y comunicaciones, así como otros servicios destinados a la venta. En cambio, también destacan, pero por los bajos ritmos de inversión, ac- tividades cuyo peso en la riqueza física del país tien- de a reducirse, como la agricultura y los productos energéticos.

Estos ritmos de intensidad relativa de la inver- sión por sectores no se confirman en todos los ca- sos cuando se diferencia por subperíodos, pues la casuística aumenta debido a que la irregularidad de la inversión es muy considerable. Es interesante subrayar algunos cambios en la composición de la inversión privada en el período transcurrido desde 1980 hasta la actualidad. Por una parte, se inten- sifica el ritmo de formación bruta de capital en cons- trucción e ingeniería y en sectores industriales con- cretos, como los de maquinaria agrícola, industrial y de oficina, y material de transporte; por otra, se acentúa la debilidad de la inversión en la agricultura y en el sector energético, así como en los servicios de crédito y seguros.

En cuanto al sector público, dentro de la tónica general marcada por el notable ritmo inversor pro- medio, se debe señalar el mayor crecimiento de la formación bruta de capital desde 1964 en estruc- turas urbanas y aeropuertos, aunque también son muy altos los ritmos de crecimiento de la inversión en sanidad, educación, ferrocarril y carreteras, así como en el resto de funciones de las administra- ciones públicas, en el que se recoge un conjunto de infraestructuras y equipamientos cada vez más di- versificado; en cambio, la intensidad inversora es menor en infraestructuras hidráulicas y puertos. Si se considera el período posterior a 1980, los ma- yores crecimientos se concentran de nuevo en las infraestructuras urbanas, las infraestructuras de transporte (en particular, carreteras, ferrocarril y ae- ropuertos) y la sanidad. Durante el fuerte proceso inversor público de los años ochenta todas las fun- ciones de gasto crecieron rápidamente, pero lo hi- cieron a gran velocidad las carreteras, las estructu- ras urbanas y la sanidad. En cambio, en los noventa el mayor protagonismo correspondió a los aero- puertos y el ferrocarril.

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