Sheridan se recostó en su silla de ruedas, todavía en una exaltación emocional después de la reunión del almuerzo. Sabía que lo había logrado. Su éxito hoy era clave para mantener su imagen como Sheridan Ward, tiburón corporativo e indiscutible magnate financiero de todo lo que vale la pena ser dueña del este de Austin. Su posición entre los líderes industriales en Texas era vulnerable en este momento, y no podía permitirse el lujo de resbalarse, ni por un segundo, mientras se ocupaba de los otros lobos. Sería una imperdonable falta de juicio si pensara que ellos le darían algún respiro por haber estado enferma.
"Estás temblando." La suave voz de Lark llegó a Sheridan a través de sus reflexiones. "¿Qué?" Distraídamente, Sheridan miró a Lark, que subio frente a ella en la minivan. "Tienes baja el azúcar. No tocaste tu comida."
"¿De qué estás hablando?" Sheridan se miró las manos. Estaban temblando, un temblor leve, apenas distinguible. Confiaba en Lark que no se perdía nada. "Está bien, tendré una barra Mars (chocolate) en la oficina."
"¿En la oficina?" Lark frunció el ceño. "Tenemos una cita con el banco de masaje y luego un ejercicio de relajación."
"Oh eso." Sheridan agitó su temblorosa mano con desdén. "Pensé que le había dicho a Erica que cambiara nuestros planes. Tengo contratos que pasar."
"Erica entendió cuando le dije que no podias cambiar nada de tu horario si quieres estar en la mejor forma posible para la reunión de accionistas." Lark se reclinó en su asiento en la minivan, mirándola con calma.
"Erica entendió?" Sheridan cerró sus manos en puños apretados, deseando que no la traicionaran más. "Erica es mi asistente, y lo que entienda o no, no importa. Tengo un trabajo que hacer y — "
" — y no serás capaz de hacerlo tan bien como quisieras si no te das el tiempo para sanar siguiendo un plan de ejercicios."
"Viste lo bien que fue el almuerzo!" Furiosa por haber sido cuestionada así, Sheridan miró el Lark quien, a su pesar, ni siquiera parpadeó.
"Lo hice. Estuviste fantástica y quedaron muy impresionados."
La inmediata conformidad arrojó a Sheridan por un momento. "¿Ellos estaban?" preguntó, queriendo la opinión honesta de Lark. No muy segura de por qué escucharlo de Lark significaba tanto, Sheridan perforó su mirada hacia la otra mujer de nuevo.
"Sí, lo estaban. Dicho esto, ese fuego y entusiasmo no van a durar si te sacrificas. Si me preguntas, tus contactos de negocios encontraran más tranquilizador tratar con alguien que sabe cómo cuidar de sí misma y crear las mejores condiciones posibles para ellos."
"Tú misma lo has dicho. Me he movido en el mundo de los ricos y famosos desde hace una década. Italia, Creta, Rusia, Suecia, Alemania, y recientemente, Dubai y Abu Dhabi. No tienes ni idea de lo mucho que el personal, no sólo yo, sino también mayordomos, sirvientes, amas de casa, y niñeras, aprendemos. Sólo porque no tengo un título en negocios, no soy estúpida ...o sorda."
Sheridan no detectó ningún enojo en la voz de Lark, solamente un débil rastro de resentimiento.
"Nunca dije que que lo fueras. Pero no te has movido dentro de las salas de juntas donde los grandes tiburones corporativos comen tiburones más pequeños, así como los tiburones viejos, débiles."
"Y te ves como un tiburón viejo, debilitado?"
El desafío estaba en el aire. Lark había arrojado el guante ante Sheridan, que se quedó mirando a Lark, muda ante su audacia. "¿Qué?"
"Eso fue lo que dijiste." Lark no apartó la mirada. En cambio sus ojos se mantuvieron firmes, y con algo más escondido en ellos, algo tan terriblemente tierno, Sheridan tuvo que apartar la mirada. Ella trató de controlar su temperamento y al mismo tiempo pensar en una observación apaciguadora. "No, en absoluto. Todavía no. Quiero decir, nunca." "Pero temes que hayas perdido tu margen, el mismo margen que te mantuvo un paso por delante en el juego antes."
Atrapada, Sheridan tragó varias veces. "Sí. Muy bien. Sí!"
Lark se desabrochó el cinturón de seguridad y se arrodilló junto a la silla de ruedas. "Te equivocas." Ella habló con ternura, pero con aparente convicción, y acarició el brazo de Sheridan hasta su mano fría. "Tienes que darte tiempo. Si te desesperas en este momento, tan temprano en tu recuperación, te preparas para el fracaso. Y por alguna razón," Lark añadió, una tierna, sonrisa torcida se extiendió por su cara, "creo que la palabra ‘fracaso’ ha sido borrada del diccionario de la familia Ward."
"Tienes razón." Sheridan habló con los dientes apretados. "No tengo ninguna intención de fallar en nada. Es por eso que no puedo parar, no puedo permitirme recortar el ritmo que tengo que seguir para mantenerme en la cima. Eres una chica inteligente, Lark. Seguramente te das cuenta que la naturaleza de mi negocio significa que tengo que desbloquear los frenos y avanzar a toda velocidad?"
"Por el contrario," Lark dijo, claramente imperturbable. "Creo que si te lo tomas con calma, y en realidad confías en las personas a las que pagas esos fantásticos sueldos para hacer su trabajo mientras te recuperas y reagrupas, eso sería jugar de manera inteligente." Mirando con incredulidad a la mujer que estaba arrodillada junto a ella, Sheridan no pudo dejar de admirar la fuerza y la confianza en sí misma reflejada en los ojos de Lark. No mucha gente se atrevía a hablar con ella de esta manera, o tenía la confianza para encontrarse con su mirada como Lark lo hizo.
Una sacudida en el pecho de Sheridan precedió a una inundación caliente de sensasiones que la tomaron por sorpresa. Tronando y saltando latidos ocasionales, el corazón de Sheridan casi le dolía mientras bombeaba olas de calor a su cara. Retiró el brazo libre del toque de Lark, que le quemaba la piel debajo de la chaqueta. "Eres muy terca," Sheridan murmuró con voz ronca.
"Creo cada palabra que he dicho. No lo diría que si no lo hiciera." La honestidad era evidente en la voz de Lark. "Sheridan, sólo quiero que te recuperes. Creo que necesitamos sentarnos y establecer claramente tus objetivos exactos para tu entrenamiento, porque me das señales mixtas. No sé lo que estás buscando, recuperación completa o estar de vuelta en la silla cuando se trata de tus negocios."
"Todo. Ambos." ¿No era lo mismo?
Lark frunció el ceño. "Esto es lo que quiero decir. Tenemos que hablar. Tal vez involucrar a tu médico. He leído tu expediente médico, pero por lo que pude ver, no has sido evaluada por un neurólogo en mucho tiempo. ¿Te has perdido las citas?"
Sheridan no iba a ser interrogada, sobre todo porque no estaba muy segura de por qué había reprogramado la cita en cuestión tres veces. "Muy bien. Llama a la clínica de neurología y agenda para mí entonces." Su respuesta fue cortante, pero no iba a sonar a disculpa. Ella simplemente no creía en las disculpas y rara vez recurría a una. En su mayoría eran una pérdida de tiempo.
Lark asintió, pareciendo reflexiva mientras se levantaba y se sentaba de nuevo. "Está bien. Espero que ellos puedan atenderte pronto. Tenemos que saber que estamos en el camino correcto."
"Bien."
El silencio aumentó entre ellas y Sheridan miraba por la ventana, sabiendo muy bien que si miraba a Lark, se vería medida por esos hipnotizantes ojos dorados. Lark tenía una manera de escudriñarla que la hacía sentirse vulnerable y demasiado expuesta.
"Sheridan?" Lark dijo en voz baja.
"¿Sí?" Sheridan mantuvo sus ojos en los impresionantes exteriores de los edificios que pasaban.
"Crees que simplemente quiero que seas independiente, ¿verdad?"
Sheridan supo sin mirar que Lark era inmadura, pero simplemente no podía hacerlo ahora mismo. Se sentía desnuda, sin piel, incluso, y la suave voz de Lark la envolvió y amenazó con atraerla hacia una falsa sensación de cuidado. Lark era una empleada, pagada por la inmensa fortuna Ward que pagaba los salarios de todas las personas que vivían bajo su techo. Sheridan no creía que nadie excepto la Sra. D realmente podría estar preocupada por ella a nivel personal.
"Creo que lo haces sin mala intención," admitió Sheridan, tratando de mantener a Lark a distancia.
"¿Pero?"
"Estoy ... mira, vamos a dejarlo, ¿eh?" Sheridan finalmente giró la cabeza y se encontró con los ojos de Lark. "No es que vayamos a resolver todo aquí y ahora."
"No, si no estás dispuesta a discutirlo." Lark suspiró y sonrió de una manera poco entusiasta. "Pero tendremos que hablar de esto tarde o temprano."
"Vamos a hacerlo más tarde." Sheridan sabía que la finalidad en su voz puso terminada efectivamente la discusión. También sabía por el ángulo de la barbilla de Lark que tenían mucho más que decir.
Ñ
"No puedo trabajar con ella!" Sheridan suspiró y fulminó con la mirada a la Sra. D. Estaban en la sala de Sheridan y ella acababa de llamar a alguien para encender el aire acondicionado. El calor de afuera parecía infiltrarse al interior y Sheridan estaba sudando profusamente, lo cual no la calmaba exactamente. "Ella es demasiado presuntuosa y cree que sabe exactamente lo que necesito, cuando, de hecho, realmente no me conoce en absoluto!" Su voz subió con su ira. "Maldita sea, me habla como si yo estuviera en esta silla de ruedas para permanecer. Ella dice que tengo que aprender todas estas cosas para ser independiente, y digo que es una pérdida de tiempo. Esta es una solución temporal hasta que mi cuerpo sane, y es por eso que se le paga para hacer. Se supone que debe trabajar con mi cuerpo, entrenarlo, y ayudar al proceso de curación, no hacerlo conveniente para mí vivir así! " Golpeó las palmas de sus manos en los reposabrazos,
indicando la odiosa silla de ruedas. "Si ella insiste en tratarme de esta manera, no puede quedarse."
"Sheridan, escuchate." La Sra. D habló con calma y se sentó a su lado después de ajustar los controles del aire acondicionado en la pared. "Hablas de tí misma como ‘el cuerpo’, como si pensaras que Lark puede entrenar tu cuerpo sin ti realmente en él. Eres una mujer inteligente. Sabes que la única forma en que las dos pueden avanzar hacia una meta en común es trabajar juntas. Lark es una buena persona, y además, cariño, es muy buena en lo que hace. Me diste su currículim para leerlo, recuerdas? Lark ha tenido un gran éxito y sus recomendaciones son impecables. No puedes esperar encontrar a nadie mejor."
"No es sólo una cuestión de habilidad. Si ella no entiende la naturaleza de mis problemas, entonces ¿cómo puede posiblemente ayudarme?" Sheridan cruzó los brazos sobre su pecho.
"Oh, Sheridan," la Sra. D dijo suavemente. Cogió una de las manos de Sheridan y la sostuvo entre las suyas. "Yo diría que, por tu reacción, que Lark te entiende muy bien. Ahora escúchame. Lark no tiene miedo de tí, ni esta demasiado impresionada con tu estatus social, y eso es exactamente lo que necesitas. De verdad crees que alguna vez podrías trabajar con uno que dice si, que nunca se atrevería a desafiarte? Nunca te has rodeado con esa gente!"
Sheridan miró a la Sra. D, consciente del amor bajo su apariencia austera. "Eres la prueba viviente de eso," Sheridan resopló, una sonrisa reacia se forzo camino a través de sus labios.
"Ahí está. Mi punto exactamente." La Sra. D. asintió con aire regio. "Eres más inteligente que eso. Si no lo fueras, probablemente no habrías llevado el negocio familiar a los cinco primeros en su campo."
"Supongo." Todavía era difícil reconocer la lógica en las palabras de la Sra. D, pero Sheridan sabía que tenía razón. Maldita sea, ella siempre la tenía.
"Consúltalo con la almohada, Sheridan."
"Esa es tu respuesta estándar a todo." Eso era cierto. Desde que Sheridan era una niña, la Sra. D había ofrecido ese consejo cuando algo le molestaba.
"Funciona, ¿no es así?" La Sra. D alzó una ceja.
"A veces." Sheridan tuvo que reírse de la expresión ofendida en la cara de la Sra. D. "Está bien, está bien. Con bastante frecuencia."
"Bueno. Recuerda eso, y duerme bien. ¿Quién trabaja esta noche? Leila?" "Sí. Creo que sí."
"Sabes donde encontrarme." "Lo sé. Buenas noches."
La Sra. D comenzó a caminar hacia la puerta, pero se detuvo a mitad de camino y regresó. Se inclinó y tomó la cara de Sheridan con las dos manos. "Buenas noches, cariño. Confía en Lark. Por favor." Ella besó la frente de Sheridan y salió de la habitación.
Sheridan supo que tuvo la suerte de tener a la Sra. D en su vida, alguien que la cuidara al igual que una madre o una hermana mayor. La Sra. D nunca había actuado crítica hacia ella, nunca castigó a Sheridan por ser lesbiana, ni por su manera de tratar con su sexualidad o la vida en general.
Para que ella se pusiera del lado de Lark ... rodeando sus dedos alrededor de los reposabrazos, Sheridan luchó por permanecer fiel a sí misma. La Sra. D no estaba del lado de nadie, sólo quería lo mejor para Sheridan. Así que, Lark, a pesar de su aparente idea errónea de lo que eran las necesidades y objetivos de Sheridan, era lo mejor para ella? Los argumentos de la Sra. D tenían un sentido molesto, y Sheridan sabía que tendría que intentar resolver las cosas. Iba a ser difícil, si no imposible.
Escenas retrospectivas de la voz de terciopelo de Lark y su toque casi mágico cuando redujo el ataque de la migraña. La falta de incomodidad de Sheridan cuando Lark le ayudó después de la ducha la sorprendió. ¿Por qué era tan difícil aceptar el otro lado de Lark o lo que tenía que decir?
Sheridan comenzó a dirigirse hacia su dormitorio, donde Leila estaba esperando por ella. Incluso si la joven enfermera era más profesional y especializada, le faltaba algo, algo que hacía dolorosamente obvio que ella no tenía el tacto de Lark.
Obten un agarre. Concéntrate, maldita sea. Sheridan trató de decirse a sí misma que no necesitaba ningún toque o tratamiento especial. Sólo necesitaba pasar el día.
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Lark entró en la gran biblioteca al final de su pasillo. Estantes empotrados de madera oscura contenían miles de libros. La Sra. D le había dicho que Sheridan tenía un bibliotecario a tiempo parcial en su nómina que estaba a cargo de comprar libros y archivarlos. A lo largo de la pared del fondo había colocadas tres computadoras de mesa
con monitores de pantalla plana parpadeandole. Lark se les acercó y tocó el ratón que pertenece a la primera. La Sra. D le había dado un nombre de usuario y una contraseña para una cuenta de invitado, y Lark se conectó sin ningún problema.
Hizo una búsqueda rápida de lo que tenía acceso y descubrió que podía llegar a prácticamente cualquier libro electrónico, película o música a través de la Intranet Ward y que el sistema informático tenía suficientes licencias de software para cubrir las necesidades de todos los que trabajaban en la mansión. Pensando que podría encontrar en línea a Debbie, Lark abrió un programa de chat. El software estaba programado para alguien llamado ‘Sheri_star,’ obviamente el nombre de usuario de Sheridan, y pidió una contraseña. Lark eligió ‘nuevo usuario’ e introdujó sus propios datos. Para su consternación, ninguno de sus amigos en línea estaba activo y cerró la sesión de nuevo. Lark entonces cerró la ventana, no del todo cómoda con haber visto el apodo en línea de Sheridan.
Se levantó y caminó por la habitación, explorando los títulos a lo largo de los estantes. Una gran sección contenía libros sobre antropología. Intrigada, Lark subió la estrecha escalera hasta la sección superior y dejó que sus dedos bailaran por los lomos de los libros más cercanos, sólo para detenerse en el aire cuando encontró un libro de un autor conocido. No tardó mucho en darse cuenta de que toda la estantería superior tenía romances lésbicos, misterios, ciencia ficción, e incluso algo de terror. Oh, Dios, ¿puede ser? Ella es gay?
Dado que la Sra. D había dicho que estaba bien para ella pedir prestado cualquier libro en la biblioteca, siempre y cuando dejara una nota para el bibliotecario, Lark sacó dos novelas de misterio de su autor favorito y dejó un breve mensaje acerca de ellos.
De vuelta en su habitación, Lark puso los libros en la mesita de noche, y luego se dio una ducha rápida. Se sentó en la cama con su portátil, conectada a la red de la Mansión Ward y revisó su correo electrónico. Aparte de algunos mensajes relacionados con el trabajo, una de sus hermanas le habían enviado un e-tarjeta chistosa con un cocodrilo loco que hizo a Lark reír. Ella abrió su programa de chat de nuevo, y esta vez encontró un mensaje esperando por ella.
Sirensong: Cuando veas esto, hazme ping. Tengo algunas noticias para ti. Espero que tu día vaya mejor que el mío.
Lark frunció el ceño, preocupada y curiosa al leer las líneas cortas de Debbie. Ella golpeó ‘respuesta’ de forma inmediata.
No hubo respuesta al principio, pero justo cuando Lark estaba a punto de cerrar la sesión, la laptop hizo ping y Debbie respondió.
Sirensong: Ahí estás! ¡Estupendo! Justo lo que necesitaba. Grey_bird: ¿Estás bien?
Sirensong: En realidad no. Me despidieron hoy. Grey_bird: ¿Qué ??? ¿Por qué?
Sorprendida por esta noticia, más seria de lo que Lark había pensado, trató de pensar en algo útil que decir, pero nada vino a la mente.
Sirensong: Por mi culpa, de verdad. Finalmente le dije al viejo tonto que mantuviera las manos quietas, y al parecer no estaba muy contento con mi elección de palabras. Me despidió. Eso es todo para mí. Nunca una casa privada nunca más.
Grey_bird: Entiendo. Realmente lo hago. Me había prometido a mí misma no volver a trabajar así otra vez. Pero mi paciente realmente me necesita, incluso si ella cree que no. Sirensong: Ah, ese tipo de paciente, ¿eh? Terca y en la negación.
No del todo cómoda discutiendo su paciente, incluso en esta forma sin rostro, anónima, Lark sintió una sensación instantánea de actitud protectora. No quería que Debbie criticara a Sheridan.
Grey_bird: Es la negación y el miedo.
Sirensong: Y puesto que por lo general trabajas con ‘Richie Rich’, ella esta molesta que no puede comprarse buena salud, sin duda. Uno de los nietos de mi paciente preguntó si su abuelo estaba ‘Jugando al pobre’ cuando estaba en una silla de ruedas en la mesa de la cena.
Grey_bird: OMG! (O mi Dios) Eso es divertido y bastante triste, sabes.
Sirensong: Sí. Exactamente. El chico probablemente pensó que si una persona es lo suficientemente rica, podrían comprar la forma de salir de la silla de ruedas.
Grey_bird: Entonces, ¿cuál es tu plan ahora?
Sirensong: Ir a solicitar un puesto en mi hospital local. Sólo una pequeña unidad, pero tienen algunas vacantes, creo.
Grey_bird: Espero que lo consigas, Debs.