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Los límites del lenguaje

In document Tesis Mario Saban (página 131-144)

El misterio de la Creación

1.31. Los límites del lenguaje

No podemos destruir completamente el lenguaje para nuestra comunicación, pero a su vez tampoco debemos confiar ciegamente en él271. El lenguaje es un medio, pero no es un fin; el objetivo real es la

capacidad máxima de revelación de lo oculto dentro de las manifestaciones. Debemos ser cuidadosos con el lenguaje, porque muchas veces, en lugar de una herramienta de comunicación, puede ser un velo que oculta el sentido más profundo de la realidad. La Cábala advierte de que todas las palabras, además de comunicar, también son herramientas de “ocultamiento”, porque siempre el sentido es más profundo que la palabra misma.

Si pretendemos la destrucción del lenguaje para acceder a un sentido más específico, lograremos reconstruir un lenguaje nuevo a partir de la destrucción del lenguaje actual. Cuando hacemos refe- rencia a la “destrucción del lenguaje” no hablamos de manera literal, sino de forma simbólica: lo que debemos hacer es “destruir” los pre-conceptos de un lenguaje determinado que nos impide avanzar.

Siempre debemos tener presente esta cuestión: tanto por una vía, si destruimos el lenguaje272, como

por la otra, si precisamos su sentido a través del lenguaje ya existente (que es lo que sucede con el idioma hebreo), todo nuestro esfuerzo debe trabajar a favor de la expansión de un nuevo tipo de lenguaje que nos permita analizar cuestiones que no podemos comprender por falta de herramientas lingüísticas. Ahora bien, debemos ser conscientes de que todos los avances que realizamos dependen de un continuo esfuerzo de “unificaciones”.

Si rompemos intencionalmente la estructura del lenguaje, porque no tenemos otro camino que la expansión del lenguaje al infinito, es cuando podemos acometer la tarea de intentar describir ideas fundamentales de la mística judía que logren la mayor cantidad de descripciones posibles de las ener- gías existentes. Como señala la Dra. María del Rosario de Paz Blanco en su tesis doctoral273:

organización jurisprudencial (halájicos) de la feligresía sinagogal, sin embargo, existen rabinos místicos y místicos judíos que no poseen la ordenación rabínica.

271 ¿Cómo podemos confiar en un lenguaje limitado? ¿Cuántos sentidos diferentes pueden poseer las palabras que utilizamos? Justamente las diferentes interpretaciones existen y son la prueba de la falta de un sentido único de todo texto. 272 En el idioma hebreo no podemos operar por destrucción del lenguaje, sino por la vinculación del sentido original de la raíz de los términos.

273 Tesis doctoral titulada “Lenguaje y experiencia en la mística judía” de la Dra. María Rosario de Paz Blanco, página 78, Madrid, 2007. Tesis defendida en la Universidad Complutense de Madrid.

La palabra como frontera es más importante por lo que oculta que por lo que muestra. En la tradición hindú se entiende la palabra como la otra cara del silencio, el hablar de las palabras que expresan el silencio. En la tradición hebrea también se habla para no decir, para que el silencio que ocultan las palabras hable. Por eso representa la primera paradoja, lo que no se puede decir desencadena ríos de literatura, lo que es indecible, se dice, si explico más, no estoy callando274.

La Dra. María del Rosario Paz Blanco hace referencia a la imposibilidad luriánica del lenguaje finito y acepta el silencio como la única herramienta capaz de crear otro tipo de lenguaje, el lenguaje más elevado. Es entonces cuando el judaísmo convierte el no-lenguaje del silencio en el lenguaje real.

Así, en esta línea de interpretación radical de la mística judía, los espacios en blanco de la Torá se convierten en letras más importantes que las letras negras reales escritas sobre el texto. Existe, pues, una Torá oculta275 en los espacios en blanco entre las letras negras; quizás esto es lo que tenga que es-

cribir cada ser humano en su propia existencia276. Las letras negras de la escritura de la Torá constitu-

yen lo que viene predeterminado; en cambio, los espacios en blanco son los huecos de interpretación infinita que producen un desarrollo progresivo del libre albedrío.

El proceso de revelación de los secretos solamente se puede realizar si destruimos nuestras actua- les limitaciones lingüísticas. ¿Adónde nos conduce la destrucción277 de los límites estructurales del

lenguaje? Cuando hacemos referencia a la destrucción de los límites de nuestras limitaciones lingüís- ticas no solamente ampliamos el lenguaje, sino que ampliamos el sentido de dicho lenguaje literal hacia una búsqueda profunda del sentido oculto.

Esta destrucción de los límites nos lleva inexorablemente a nuevos límites, porque siempre en algún punto de la finitud nos encontramos con la evidencia de la finitud estructural: la aparición de nuevos límites. Pero estos límites ya no serán productos estructurales del lenguaje, sino que depen- derán de nuestra capacidad de pensamiento. Así, tenemos dos niveles de ampliación: en extensión y en profundidad278.

Nuestra capacidad limitada se refleja en nuestro lenguaje; por lo tanto, para reflejar la expansión de nuestro pensamiento tenemos que expandir el lenguaje. Y en la medida en que expandimos el lengua- je, a partir de allí podemos formular una nueva expansión del pensamiento. No podemos expandir el pensamiento si no lo tenemos expresado dentro del lenguaje, y no podemos expandir el lenguaje si no existe una necesidad de reflejar cierto tipo de pensamiento. Ahora bien, cuando logramos plasmar un 274 Entiendo que es un concepto muy fuerte “el hablar para no decir”. Si el misticismo judío avanza es para decir algo, pero algo que sabe anticipadamente que no dice nada de la esencia del Ein Sof, sino que dice algo de algo, porque el lenguaje representa un fragmento que hace referencia a otro fragmento. El único lenguaje posible que puede superar este lenguaje fragmentado puede ser el lenguaje que tiende a unificar los opuestos aparentes. En este sentido si el lenguaje trabaja en la unificación realmente está cumpliendo su función, en cambio si el lenguaje simplemente hace referencia a fragmentos, lo único que describe es una realidad confusa que finalmente confunde al propio lenguaje. El lenguaje que debe ser una herramienta para esclarecer puede terminar siendo una herramienta de manipulación para oscurecer. Es por ese motivo que un lenguaje que no puede describir las energías ocultas que se encuentran detrás de esta realidad fragmentaria no cumple su función real. Por lo tanto, a pesar de los límites estructurales del lenguaje, debemos continuar trabajando dentro del mismo para trabajar a favor de la unidad. El lenguaje por una parte demuestra su propia imposibilidad porque refleja claramente los límites estructurales de la fragmentación, pero por otra parte puede ser un salto hacia un tipo de lenguaje de “unificación”. Y a pesar de las infinitas unificaciones que realicemos debemos ser conscientes que no podremos alcanzar la unificación última del Ein Sof.

275 En la tradición mística del judaísmo se dice que el texto real de la Torá que ha quedado oculto era de 600.000 letras como israelitas salieron de Egipto. La Torá actual es de 305.000 letras. Así que en realidad nos faltan 295.000 letras para conocer realmente el texto completo y acceder a la Torá de Atzilut.

276 Se dice que es el texto que falta y que lo completará el Mesías cuando llegue el proceso de redención universal. 277 La destrucción de los límites del lenguaje no significa que debemos destruir el lenguaje en sí mismo.

278 Una ruptura de los límites por extensión nos lleva a la creación de nuevas palabras, y una ruptura por profundidad, nos lleva a niveles más profundos del sentido de la misma palabra.

tipo de pensamiento original dentro del lenguaje es cuando expandimos el lenguaje, y cuando el len- guaje refleja los límites de nuestro pensamiento es cuando podemos nuevamente expandir dicho pen- samiento más allá de los límites expresados dentro del lenguaje. Podemos crear un “círculo virtuoso” donde a mayor expansión dentro del lenguaje, mayor unificación de la realidad y mayor comprensión de las cuestiones más elevadas de las dimensiones superiores.

El pensamiento siempre se expande más allá de todo lenguaje posible. Lo cierto es que para comu- nicar lo “oculto” del pensamiento debemos “revelarlo” a través del lenguaje. Y es entonces que el pro- ceso de revelación lingüística es el resultado de una revelación del pensamiento que la antecede, pero que no puede expandirse más en la medida que el lenguaje no haya sido anticipadamente expandido. Esta falta de expansión del lenguaje impide a su vez una mayor expansión del pensamiento, porque el pensamiento, para continuar avanzando, necesita de unos “axiomas” o puntos de apoyo279, que son

justamente las palabras que constituyen el lenguaje280.

Por lo tanto, la expansión del lenguaje281 no produce una mera descripción de los pensamientos aún

no escritos, sino que crea los axiomas fundamentales para el desarrollo futuro del pensamiento. Ne- cesitamos entonces de la existencia de una palabra especial para desarrollar un cierto tipo de pensa- miento, que no podría ser desarrollado si no tenemos en primer lugar la palabra que constituye nues- tro punto de apoyo para nuevas formas de conocimiento. Es un punto de apoyo transitorio, porque siempre podremos encontrar palabras más específicas282 que puedan clasificar mejor nuestra realidad.

279 Una gran tarea de todo intelectual dentro del judaísmo es revisar los supuestos axiomas en el que descansan los diferentes sentidos del lenguaje.

280 La relación entre el lenguaje y el Entendimiento la encontramos en la línea entre Biná y Hod dentro de la estructura del Árbol de la Vida. Biná clasifica y organiza la sustancia de Jojmá, a través de Guevurá realiza un proceso de limitación y restricción en las definiciones conceptuales y emocionales, y es entonces en Hod donde manifestamos a través del lenguaje estructurado el pensamiento de Biná.

281 Lo que lamentablemente ha sucedido es una “expansión restringida del lenguaje” dentro de cada disciplina dentro de la modernidad. Esa expansión del lenguaje nos llevo a otro problema, no fue una expansión del lenguaje dentro del misticismo donde se unifica el lenguaje, sino que se produjo una expansión del lenguaje dentro de cada disciplina científica en forma independiente de modo que ahora nos encontramos con otro problema grave, y es que hemos descubierto que no existe (a pesar de las expansiones del lenguaje) una coordinación entre los lenguajes de las diferentes disciplinas lo que nos ha llevado a una mayor confusión. Nos hemos expandido en forma separada y ahora no conocemos las equivalencias, lo que hace que la expansión del lenguaje actual se haya vuelto en contra de la idea real con la que debíamos trabajar la expansión del lenguaje. Si la expansión del lenguaje que proponemos debe tender a una mayor comprensión de las realidades ocultas, ahora la expansión del lenguaje ha servido a desconectar los diversos fragmentos de la realidad, y al perder las equivalencias lingüísticas en la profundidad de cada disciplina nos encontramos dentro de una nueva Torre de Babel. La peor confusión de lenguas ahora no son los diferentes idiomas existentes sino los idiomas especializados que existen dentro de cada una de las disciplinas. Dice Ludovico Geymonat: “ la creciente especialización de las ciencias y la consiguiente creación de expresiones técnicas cada vez más particularizadas han dado nacimiento a la sospecha de que los discursos desarrollados en un lenguaje científico (sean a partir de cierto nivel) intraducibles a otros lenguajes científicos, y aún más al lenguaje común; por otro lado, las dificultades de principio que han aflorado en diversas teorías han puesto en primer plano-entre físicos, matemáticos, biólogos, etc.-las discusiones sobre el lenguaje, convenciendo a muchos de ellos de que el científico tiene que cuidar sus instrumentos lingüísticos tanto como los aparatos que proyecta y las observaciones que lleva a cabo. En esta situación resulta muy comprensible que el problema de la unificación de los lenguajes científicos haya cobrado un peso cada vez más grave, hasta parecer casi más importante que el problema de la unificación de las leyes. El esfuerzo realizado por los fisicalistas para demostrar la reductibilidad de todos los lenguajes científicos al lenguaje cósico debe estimarse, pues, desde el punto de vista de esta situación y, enmarcado en ella, tiene por fuerza que conseguir la más viva comprensión por parte de todos los que se interesan por la filosofía de la ciencia” (“Filosofía y Filosofía de la ciencia”, de Ludovico Geymonat, páginas 41 y 42, nueva colección labor, Barcelona, cuarta edición, 1972).

282 De todos modos, aunque la búsqueda de la palabra exacta se transforme en una búsqueda infinita, no hay forma posible de adaptar la “palabra” a su sentido real. La palabra es entonces un reflejo que se acerca al sentido pero que nunca lo alcanza. El sentido oculto de la Torá, por lo tanto, se encuentra debajo de la literalidad del texto, y nuestra función es la búsqueda incesante de la cercanía más profunda con el sentido original del Ein Sof.

El lenguaje es, en este sentido, el que crea nuevas interconexiones para el avance dentro del proce- so del conocimiento. Mientras más conexiones establezcamos, podremos describir mayores compleji- dades de la realidad oculta, que se oculta justamente por no lograr dichas conexiones. Las conexiones de ciertas energías determinadas causan automáticamente la aparición de nuevas revelaciones. Estas nuevas revelaciones283 son, en realidad, el resultado de la combinación de energías, que produce un

nivel de energías más altas que las energías fragmentadas que visualizamos en el mundo de la frag- mentación.

En cierto modo, toda revelación dentro del lenguaje es posterior a la revelación del pensamiento. Por ese motivo, todo el pensamiento se estructura dentro de la dimensión de Biná, mientras que el lenguaje se estructura en la dimensión de Hod, y sabemos por el símbolo del Árbol de la Vida que la dimensión de Biná se encuentra dominando a Hod. En Biná se encuentra el germen de las diferencias de toda la realidad; en cambio, en Hod encontramos las diferencias dentro del lenguaje.

Ahora, cuando avanzamos en la expresión de Hod presionamos a Biná, porque podemos trabajar con mayores esquemas dentro del lenguaje revelado. Cuando logramos estructurar los niveles supe- riores del pensamiento, logramos influir hacia la estructuración de los niveles inferiores del lenguaje; cuando logramos presionar al lenguaje para su expansión, entonces obtenemos, a través de la fuerza de retroalimentación del Jashmal284, una expansión del pensamiento.

Cuando creamos un cierto tipo de lenguaje especial, es Biná quien influencia sobre Hod, y cuando el lenguaje produce un punto de apoyo axiomático285 para el desarrollo del pensamiento, es cuando la

dimensión de Hod influencia sobre Biná.

Llegar a los límites de nuestra capacidad de pensar es una función fundamental que debemos ex- 283 Existen revelaciones cuando podemos poner en funcionamiento un cierto tipo de energías desconocidas hasta el momento. Ahora existen porque las hemos descubierto y las hemos pasado de lo oculto a lo revelado. Trabajamos muchas veces sin saberlo con energías ocultas. Para el misticismo judío si tomamos conciencia de la fuerza de este tipo de energías podemos encauzarlas.

284 Ya estudiaremos en profundidad la idea simbólica del Jashmal como la fuerza de retroalimentación de las energías de todo el Árbol de la Vida.

285 Los puntos axiomáticos deben ser siempre revisados. La fuerza real del Jashmal no es la retroalimentación desde axiomas en una dimensión hacia otros axiomas en otras dimensiones diferentes. Los axiomas deben ser revisados para saber si realmente partimos de puntos de apoyo reales y no imaginarios. El primer trabajo que debemos realizar es la posibilidad de interrogarnos sobre los axiomas dimensionales en donde nos fundamentamos. El Jashmal no puede ser la simple retroalimentación de las energías dimensionales, sino la retroalimentación sobre el trabajo de destrucción de los axiomas iniciales. Daat tiene en este campo una función esencial porque desde el Daat debemos poner en duda todos los sistemas cerrados, es la energía del Daat la que fortalece internamente la energía de retroalimentación del Jashmal. Todas estas aclaraciones son importantes a los efectos de comprender mejor el funcionamiento del Jashmal. Una retroalimentación dimensional en la que siempre intervenga la energía de Daat es esencial para fortalecer el sistema general del Árbol de la Vida. El Jashmal fuerza a todas las dimensiones a un ascenso del Árbol de la Vida en su totalidad. No hay pues energías que siempre sean energías de ascenso, ni energías que siempre sean de descenso, toda energía que asciende si desea ascender correctamente es porque ha descendido, y toda energía que desciende correctamente lo hace porque ha ascendido. El ascenso nunca es un ascenso exclusivo, ni el descenso es un descenso exclusivo, la realidad es que cuando ascendemos lo que hacemos es acercarnos al Ein Sof, y cuando decimos que descendemos nos alejamos del

Ein Sof, pero si sabemos que en lo más denso de la materia se encuentra la información fragmentaria del Ein Sof cuando

descendemos también nos acercamos al Ein Sof de otro modo. Cuando podemos vislumbrar la realidad en una magnitud dimensional mayor o en una magnitud dimensional menor siempre nos conectamos con el Ein Sof. Lo más importante no es ascender ni descender sino tomar conciencia de que somos fragmentos sustancialmente conectados con el Ein Sof en todas las dimensiones existentes, desde las más altas hasta las más bajas. Si todas las dimensiones han sido creadas por el Ein Sof todas ellas son necesarias, y si son necesarias tienen una función determinada de actuación. Así que a pesar de denominar a algunas dimensiones superiores y a otras inferiores debemos saber que todas ellas son importantes para el sistema general. Por ese motivo el Jashmal extrae energía de toda dimensión sea cual sea la posición de la misma dentro del sistema, porque la única forma de ascender realmente es siempre ascendiendo y descendiendo en forma simultánea.

perimentar286.

Hay una expansión que puede producir la destrucción de los límites y que nos puede conducir a la locura287-en este punto todos los cabalistas están (estamos) de acuerdo-. Hay ciertos remedios para no

enloquecer288. De todos modos, esto no debe ser excusa para no avanzar. Aunque el precio de nuestro

avance pueda ser la confusión, debemos aplicar el principio fundamental de la Cábala: retrocede289

para volver a avanzar. En realidad, todo avance continuo nos provoca siempre debilidad, por lo que debemos ser conscientes de que los retrocesos son necesarios, porque allí se encuentran potencial- mente los avances más potentes. No hay que pensar que un retroceso constituye un descenso de nivel, sino, por el contrario, un retroceso es parte del proceso de ascensión, y muchas veces constituye una parte fundamental de dicho proceso.

Una de las grandes tragedias se produce cuando se accede a este nivel290 y se pueden sentir (y ver

realmente) energías que otros no pueden captar; es entonces cuando se puede alcanzar una confusión completa de la identidad. A veces, la identidad personal (que es reducida al campo de la finitud) no puede soportar las magnitudes dimensionales a una escala del nivel de Keter, porque es una finitud tan expansiva que cualquier ser humano (no preparado para este nivel) se puede perder.

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