El misterio de la Creación
2.1. Las limitaciones predeterminadas
En la imposibilidad de hablar o escribir del Ein Sof y sus manifestaciones deberíamos frenarnos en un punto intermedio. Si, según lo explicado en el capítulo anterior, no podemos hablar o escribir sobre el Ein Sof, si solo podemos explicar sus manifestaciones en el campo de la finitud, nos encontraríamos ingresando directamente a estudiar cuáles fueron los mecanismos de la Creación. Sin embargo, me he tomado el atrevimiento de insertar un capítulo dedicado exclusivamente al Ein Sof (al Infinito). Claro que, como es imposible describir algo del Ein Sof en su esencia, la única opción posible es acercarnos a lo máximo que podamos desde nuestras estructuras finitas; no tenemos otra opción, porque somos seres humanos finitos fragmentados. Así que, en realidad, no vamos a describir al Ein Sof, sino a las posibilidades máximas de acercamiento a Él.
Sabemos que “toda creación es una limitación”, que “toda escritura es una limitación”, que “toda acción humana es una experiencia limitada” y “que todo pensamiento se encuentra limitado”, porque todo lo que podemos conocer en el mundo de la Bet tiene como característica esencial la limitación. Porque no existe dentro del vacío nada que no sea finito y, por lo tanto, fragmentado.
Y como nosotros somos partícipes del mundo de la fragmentación como fragmentos, entonces no solamente nos relacionamos con objetos limitados, sino con sujetos que también son limitados. Todas las estructuras creadas dentro del vacío son limitadas y fragmentadas. Esto lo debemos comprender
como el fundamento de la “limitación” a consecuencia de la predeterminación estructural.
Por lo tanto, toda comunicación del Ein Sof322 con sus manifestaciones finitas también debe ser
limitada, porque toda la finitud tiene como esencia la limitación.
No puede existir comunicación posible con el Ein Sof sino a través de las limitaciones; si el Ein Sof apareciera hipotéticamente en forma ilimitada, no podrían sobrevivir ninguna de las “existencias” dentro de nuestra realidad. El fundamento de la Creación es el ocultamiento del Ein Sof y su con- siguiente revelación parcial. Toda revelación parcial implica un ocultamiento parcial, porque como todo no es posible de revelación, siempre continuará existiendo el ocultamiento. El ocultamiento parcial es la condición básica de nuestra existencia. Porque si la esencia del Ein Sof se revelara por completo no existiría ninguna existencia posible. Al desaparecer físicamente el alma puede acercarse de un modo más directo al Ein Sof, por ese motivo las energías fuera de la materialidad tienen una capacidad que nosotros no tenemos323.
A pesar de estas limitaciones estructurales predeterminadas, el ser humano a lo largo de la historia ha luchado para trascender dichos límites324. Y el motivo fundamental radica en que es consciente de
ser un fragmento del Ein Sof manifestado en esta realidad y de que su deseo es llegar al Ein Sof desde donde ha salido.
El problema que podemos tener es creer que si elevamos el grado de abstracción nos encontra- ríamos automáticamente en una comunicación directa con el Ein Sof. Por el contrario, cuando nos elevamos de este nivel de manifestación, nos encontramos a su vez con manifestaciones más sutiles y elevadas, que continúan siendo “manifestaciones” pero en un grado superior. No son las elevaciones racionales (Jojmá inferior) las únicas revelaciones de nivel superior, sino que las revelaciones más elevadas son las que se encuentran en el nivel de la profecía325.
322 Dice Harold Bloom, crítico literario judío norteamericano en su trabajo sobre “Scholem” (Traducción de Margarita Bojalil) “La Cábala comienza con una visión neoplatónica de Dios. Dios es el Ein Sof (infinito) incognoscible y no susceptible de representación, cuyas imágenes son todas meras hipérboles. Dado que Ein Sof no tiene atributos, Su primera manifestación necesariamente es como ayin (la nada). El Génesis había dicho que Dios creó al mundo a partir de la nada. La Cábala recogió esto como una afirmación literal, pero lo interpretó de una manera revisionista como si quisiera decir exactamente lo opuesto. Dios, que era “ayin”, creó el mundo a partir de “ayin”, y así creó al mundo a partir de Sí mismo. La distinción entre causa y efecto fue subvertida a través de esta fórmula cabalística inicial, e indudablemente tal subversión retórica se volvió una característica distintiva de la Cábala: causa y efecto siempre son reversibles, porque los cabalistas los consideraban como ficciones lingüísticas, mucho antes de que lo hiciera Nietzsche. La Cábala, que en este sentido fue revisionista en relación con el Génesis desde el principio, aunque afirmara lo contrario, fue revisionista también respecto de su origen pagano en el neoplatonismo. Para Plotino, la emanación es un proceso de parte de Dios, pero para la Cábala el proceso debe ocurrir dentro de Dios mismo. Una diferencia aún más crucial con el neoplatonismo es que todas las teorías cabalísticas de la emanación son también teorías del lenguaje” (“Cábala y deconstrucción”, página 205, Harold Bloom y varios autores, editorial Azul, Barcelona, 1999)
323 Dentro del misticismo judío se acepta la idea de comunicarnos con las almas de aquellos que ya no se encuentran con nosotros en el campo físico. Existen pues energías en los planos más altos del Árbol de la Vida. En los niveles de jaiá y iejidá el alma vive fuera de nuestra estructura limitada, existiendo en otra forma menos limitada.
324 La lucha del ser humano por trascender los límites es producto de su libre albedrío. El problema es cuando su libre albedrío lucha contra la predeterminación estructural. Los límites se encuentran predeterminados, todo lo que puede hacer el ser humano es trabajar y desarrollar su esfuerzo personal dentro del reconocimiento de los límites estructurales predeterminados dentro del mundo de la fragmentación.
325 Se denomina a la profecía dentro del misticismo judío como la Jojmá Superior. También llamamos a la profecía el conocimiento intuitivo a diferencia del racional. La intuición no es irracional, sino una forma meta-racional. La intuición es un sistema racional más rápido del cual desconocemos hasta hoy su metodología.