El misterio de la Creación
1.14. La forma de ascender al universo de Atzilut
¿Cómo es posible que los fragmentos manifestados del vacío penetren en la totalidad del Infinito sin perder su categoría fragmentaria? Este es un secreto que se nos revelará en el futuro. De acuerdo a nuestra capacidad limitada de análisis, toda revelación en dicho nivel puede conducirnos a la desapa- rición de nuestra existencia física fragmentaria, ya que se supone que desde el vacío no podríamos ingresar al Ein Sof porque se destruiría nuestra capacidad de resistencia material. No podemos saber si en el futuro existirá la posibilidad de ingresar dentro del mismo Ein Sof, esta situación (hoy impo- sible) se alcanzaría exclusivamente con la destrucción de nuestra temporalidad.
La única posibilidad es ingresar al nivel de Atzilut, ya que no podemos ingresar dentro del Atzmut (la esencia) del Ein Sof. La forma de ingresar en Atzilut es elevando los tres universos inferiores al grado de Atzilut. Se dice que la Torá deberá funcionar como Torá de Atzilut en un grado superior a su funcionamiento actual161.
Lo que sí será posible en el futuro es conectarnos con el Ein Sof en un grado más alto del actual. Cuando en la Cábala decimos que algún día todos los universos se unificarán y subirán al grado de Atzilut (la Emanación), significa que poseeremos formas de desmaterialización energética que nos conducirán a existencias más elevadas que nuestra existencia material actual. Esto lo alcanzaremos en los próximos siglos162. Sin embargo, para ingresar en el nivel de Atzilut163, el mal, tal como lo conoce-
mos, debería desaparecer para siempre164. Esta es la condición indispensable para ingresar en Atzilut.
El Ein Sof está limitado hacia dentro de sí mismo, no hacia el exterior, porque no existe exterior165
fuera del Ein Sof (Infinito). Es así como en realidad el Ein Sof no tiene ninguna limitación externa a sí mismo.
161 Por ese motivo algunos cabalistas dicen que existe una letra que no se ha podido revelar, más allá de las 22 letras: es la letra número 23, la shin con cuatro ramas. La revelación de esta letra 23 marcaría el paso al universo de Atzilut. Otros cabalistas afirman que la Torá tiene otra vocalización completamente diferente que no conocemos y que el Mesías revelará esta vocalización oculta. Cuando se revele la vocalización oculta, comenzará a funcionar la Torá en el nivel de
Atzilut. Otros cabalistas afirman que dentro de los espacios en blanco entre las letras negras de la Torá se encuentran las
verdaderas letras de la Torá que no se pueden ver; así, en el futuro podremos percibir las letras que se encuentran ocultas dentro de los espacios en blanco. Todas estas ideas tienen un denominador común: la existencia de un funcionamiento oculto de la Torá que aún no podemos percibir.
162 Nos encontramos en el año 5772 (2011-2012). Se dice que cuando nos acerquemos al año 6000 (año 2240) estaremos ingresando en el proceso de unificación de los universos y elevándonos al grado de Atzilut.
163 Muchos creen que Atzilut corresponde a la “era mesiánica”. Estudiaremos más adelante el problema del mesianismo en relación a la mística judía y mi propia idea personal sobre este asunto.
164 Cuanto menos, el mal debería desaparecer en un nivel determinado.
165 La idea de “exterior” es producto de nuestra predeterminación física dentro del vacío, donde existen manifestaciones fragmentarias exteriores a nosotros. En el Ein Sof no hay nada exterior a dicho infinito, solamente existe el interior. Nosotros existimos porque el Ein Sof vació una parte de su infinitud creando su interioridad. Nosotros nos encontramos dentro de una finitud limitada por la infinitud, y lo exterior a la finitud es la infinitud. Pero, desde la perspectiva de la infinitud, nosotros somos su interioridad. El vacío nace dentro de Dios por su propia voluntad.
Por ahora son difíciles de precisar los límites entre el mundo de la Alef y el mundo de la Bet166.
Podemos pensar que algunos elementos son partes del mundo de la Alef167, pero cuando los revelamos
comprendemos que pertenecen al mundo de la Bet. Tampoco podemos considerar, como han creído algunos, que el mundo de la Alef (Dios en su esencia) es el resultado de nuestra falta de conocimiento dentro del mundo de la Bet. Para muchos pensadores168, Dios representa la totalidad de los residuos
de nuestro mundo que no comprendemos. Para los cabalistas, el mundo de la Alef es incomprensible porque se encuentra en el nivel del Infinito, un nivel completamente ajeno a nuestra estructura pre- determinada.
Para nosotros, en la actualidad, el límite real entre el mundo de la Bet y el mundo de la Alef se encuentra muy alejado. Para situarlo dentro del Árbol de la Vida, podríamos decir que este límite se encuentra entre la dimensión de Keter169 y el Or Ein Sof. La condición fundamental para acceder a este
límite sería la conquista real de Keter170, que en otros términos significaría nuestro acceso al universo
de Atzilut171. Sin embargo, temporalmente nos encontramos dentro de Keter y será muy difícil com-
prender esta dimensión en forma real.
Nosotros estábamos potencialmente revelados, pero ocultos. La información de quiénes somos172
166 Este fue uno de los grandes problemas del misticismo judío. La Escuela de Gerona siempre dijo que el nivel de Keter pertenecía al mismo Ein Sof, porque no sabemos donde está el límite entre el Ein Sof y Keter; sin embargo, Moshé Cordovero en su magna obra Pardes Rimonim dijo que Keter es una dimensión que se encuentra fuera del Ein Sof debido a que constituye una vasija de las diez que contienen el Or del Ein Sof. Siempre que conceptualizamos limitamos la realidad, y por ese motivo ascendemos dentro de Keter, pero no ingresamos en el Ein Sof. Así que Cordovero sentó las bases de la comprensión de Keter como una dimensión independiente del Ein Sof. Keter es la “Corona”, pero no es el Rey. Todas las limitaciones humanas, por más elevadas que sean, pertenecen a las diez dimensiones del Árbol de la Vida. Cuando ya no podemos conceptualizar más, debemos respetar la intimidad del Ein Sof en su esencia. Los cabalistas de Gerona asociaron Keter al Ein Sof simplemente porque decían que si el ser humano no puede conquistar Keter, jamás alcanzaremos el límite entre Keter y el Ein Sof, lo que hace que para nuestra percepción limitada dicho límite no exista. A pesar de que no alcanzamos aún dicho límite, la diferencia continua existiendo.
167 Cuando dentro de la mística judía hacemos referencia a la información, nos referimos a un concepto muy importante: las “energías dimensionales” de las diferentes dimensiones del Árbol de la Vida son energías que se diferencian por el grado de información que contiene cada una. En realidad, lo que oculta el “mundo oculto” es información. Por ese motivo, a medida que tenemos una mayor información de la realidad, podemos comprender mejor la dinámica de ciertos tipos de energía.
168 Provenientes de la psicología clásica freudiana.
169 Keter es la más alta de las dimensiones del Árbol de la Vida, la estudiaremos en detalle más adelante.
170 La conquista real de Keter debe ser comprendida como la era mesiánica, no existe forma de conquista subjetiva de Keter, ya que nadie es capaz de dominar Keter y seguir vivo en esta existencia. El nivel del Keter subjetivo es la comprensión de un proceso dinámico de un crecimiento sin fin. Esta es la conquista del Keter de Briá, que es la condición para nuestro acceso al universo de Atzilut.
171 Cuando hablamos de esta dimensión de Keter estamos haciendo referencia al Keter en el universo de Briá (la Creación). No debemos confundir el Keter como representación del universo del Adam Kadmón, porque, si es así, cuando aludamos a ingresar al mundo de Atzilut estaremos haciendo referencia al ingreso dentro de la Jojmá del Adam Kadmón. Hay que tener mucho cuidado en el estudio a través del Árbol de la Vida, debemos saber cómo lo estamos utilizando simbólicamente. Podemos utilizar el Árbol de la Vida como un símbolo de los diferentes universos, o podemos utilizar el árbol de la Vida de acuerdo al funcionamiento de las dimensiones en los tres universos inferiores. En general siempre se utiliza el símbolo del Árbol de la Vida en referencia al funcionamiento de las dimensiones dentro de los tres universos inferiores.
172 Es posible que la información dentro del universo se transforme en información compleja, ya que cierto tipo de energías se pueden combinar en formas diferentes. Así las cosas, nuestra actual situación de seres pensantes proviene de una combinación específica de diferentes energías unidas (diferentes informaciones) que crean un sistema de información complejo. Para el judaísmo, nuestra alma en su totalidad posee diferentes tipos de energía en diferentes niveles de la realidad. Podríamos decir que nuestra alma es un campo de posible unificación de dichas energías. Si esas energías trabajan de manera independiente, entonces pueden destruir toda la estructura. Uno de los grandes problemas del alma, para el judaísmo, aparece cuando los diferentes niveles de nuestras energías actúan intentando subordinar a las demás. Si no existe coordinación por conciliación de las energías, el alma no tiene un rumbo unificado, sino rumbos fragmentarios.
estaba en algún punto del espacio, pero se encontraba oculta, y con nuestro nacimiento nos hemos re- velado173. Nosotros mismos somos una revelación174, pero en un nivel de Sod (secreto) tan elevado que
somos Sod para nosotros mismos, ya que somos fragmentos que ocultamos mucha más información de la que somos conscientes. No existe un Sod mayor que nuestra propia existencia.
En realidad, hemos revelado lo que nuestra vasija está capacitada para revelar. En el futuro revela- remos partes de nuestra interioridad en un grado mayor que el revelado hasta ahora. Porque en el futu- ro potenciaremos la fuerza de la capacidad de recepción de la vasija en la que hemos sido construidos. Ahora bien, como “información”, seguiremos existiendo en otro tipo de manifestación energéti- ca175. Nunca moriremos realmente, en la medida en que nuestra información real de energía subsista
de algún modo. Es por ese motivo que la existencia de la energía sobrevive a nuestra estructura física. Estos son los secretos de la transmigración. No me es posible revelar más allá de esta información, porque la luz del Ein Sof me podría aniquilar176.
En definitiva, la existencia es una energía de alta potencia que supera las coordenadas físicas donde nos desarrollamos en el mundo de la Bet. El problema del mundo de la Bet es que partimos del axioma que sostiene que “aquello que no podemos demostrar científicamente, no existe”. Sin embargo, a pesar de que científicamente aún no podamos demostrarlo, dentro de esta realidad existen energías ocultas, que serán posibles de demostración en un futuro muy cercano; energías ocultas tanto en nuestro interior como en nuestro exterior. Si logramos captar nuestras energías ocultas interiores, a su vez podremos conectarnos con las energías ocultas exteriores, porque sustancialmente son idén- ticas. Si hipotéticamente borráramos nuestra existencia fragmentaria, podríamos captar cómo estas energías operan como manifestaciones dentro de todo nuestro vacío.
La exterioridad y la interioridad177 son dos variables falsas en relación con la realidad dentro del
vacío, porque sitúan al ser humano como el centro de la existencia. Podríamos decir que el mundo de La fragmentación de la personalidad puede crear una anarquía real dentro de la existencia que impida enfocar los objetivos fundamentales de la persona. Esto genera una confusión negativa para el desarrollo del sentido de nuestra vida.
173 Sin embargo, con el nacimiento físico, en un grado de Sod muy alto hemos ocultado la información de nuestras existencias anteriores de otras vidas. Así que por una parte nos revelamos, pero, por la otra, debemos ocultar gran parte de la información que traemos para poder sobrevivir. Ahora bien, el sentido de nuestra existencia se encuentra atado a las experiencias de vidas pasadas. Al morir físicamente volvemos a nuestra posibilidad de revelación en otro plano, pero nos ocultamos en términos físicos; en cambio, cuando nacemos sucede exactamente lo contrario, nos revelamos en forma material y debemos ocultar información procedente de otras manifestaciones materiales anteriores. No puedo explicar más en este nivel porque representa un nivel de Sod demasiado alto para esta generación.
174 En las grandes religiones tradicionales se habla de “revelación” cuando Dios participa de los acontecimientos del mundo de la Bet; sin embargo, dentro del mística judía, la revelación es en esencia la totalidad de la Creación, es toda la manifestación de Dios. La revelación es todo el mundo de la Bet (o mundo de la fragmentación).
175 En algunos casos somos capaces de poder comprender el tipo de información que traemos de una existencia anterior. Se puede ser consciente a través de una experiencia física de retorno al pasado. Pero este nivel de Sod debe ser estudiado únicamente por aquellos que lo han experimentado en su propia existencia y solo debe ser explicado por aquellos que hemos vivido esta experiencia.
176 Unas revelaciones mayores de las que puede soportar una generación no reconoce la capacidad del kli (el recipiente) del receptor. Quien trabaja en Cábala debe saber que existen unos límites muy precisos que no se deben cruzar. Aunque el conocimiento es libre (Daat), debemos trabajar para ampliar nuestra capacidad de recepción. El gran riesgo de experimentar la Cábala es la destrucción física que se produciría al encontrar dentro de nuestra interioridad el fragmento del Ein Sof y revelarlo a pesar de nuestros límites estructurales dentro de la materia. Nuestro objetivo como energía se debe cumplir dentro de esta materialidad en la que hemos nacido. Tenemos, por lo tanto, una primera responsabilidad: desarrollar una capacidad mayor de recepción. Es entonces cuando debemos enviar la información: cuando sabemos que el receptor se encuentra entrenado para captar dicho nivel de conocimientos.
177 Llamamos “exterioridad” a lo exterior al ser humano, e “interioridad”, al interior del ser humano. Debemos comprender que, desde el mundo de la Alef, el ser humano es un producto más de los tantos fragmentos manifestados dentro del mundo de la Bet, y que el ser humano se encuentra en la interioridad de la Divinidad, dentro del vacío donde se puede producir nuestra forma de existencia.
la Alef es teológico-ateológico: por una parte, es el universo infinito, donde se encuentra la esencia de Dios, y a su vez es un mundo imposible de comprender, porque pertenece a dicha esencia divina. Tenemos una imposibilidad absoluta de vincularnos con su esencia. Por ese motivo el reconocimiento de la esencia del Ein Sof debe fundamentarse en nuestro autoconocimiento personal.