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1.5 Los medios de comunicación y su evolución

1.5.1 Breve historia de los medios de comunicación en El Salvador

1.5.1.3 La radiodifusión privada en El Salvador

En 1946 surgió la YSU, que ya presentaba el perfil comercial. "El surgimiento en diciembre de 1946 de YSU Radiocadena, marca un hito especial, no sólo por su creatividad y dinamismo. En el centro de esa década de convulsiones sociales mundiales, la decisión de instalar una emisora

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con independencia política significaba, además de un especial esfuerzo, seguir los dictados de una auténtica vocación de servicio. Una vocación de servicio concretada, como en todo medio de comunicación serio, en el compromiso de informar, opinar, anunciar y entretener a la sociedad con capacidad y ética". (RNES)

La “Industrialización” de la Radio a partir de los años 60 comienza a explotarse a mayor escala como medio de comunicación y productor de publicidad en septiembre de 1964 se fundó la Asociación Salvadoreña de Radiodifusores (ASDER) .En 1975 operó la primera radio en Frecuencia Modulada (FM).

En la década de los cincuenta existían unas diez estaciones, entre ellas YSU, YSS, YSO y YSP las primeras radios privadas, pero aun en ese momento había problemas económicos incluso con el pago de los salarios. Debido a esos problemas muchas radios se ven obligadas a cambiar los esquemas para responder a las exigencias del mercado, sobre todo para competir con la televisión (que en ese momento era lo más novedoso en El Salvador).

Luego de la firma de los acuerdos de paz en 1992, surgieron en El Salvador varias radios, producto de esfuerzos locales pero que no tenían el reconocimiento legal en el sistema de telecomunicaciones. Estas radios operaban en distintos puntos del país, sobre todo en comunidades repobladas que retornaron de los campamentos de refugiados en Honduras al final de la guerra civil, así por ejemplo se distinguen: Radio Sumpul (Güarjila, Chalatenango), Radio Victoria (Santa Marta, Cabañas), Radio Izcanal (Nueva Granada, Usulután) y Radio Segundo Montes (Meanguera, Morazán).

A mediados de la década de los noventa, las radios comunitarias se organizaron para exigir al gobierno que les asignara frecuencias para transmitir "legalmente", pero la Administración Nacional de Telecomunicaciones (ANTEL) rechazó dicha petición, las declaró ilegales y dio instrucciones a la Policía Nacional Civil (PNC) para que les decomisara los equipos.

En 1997, la Asamblea Legislativa aprobó una nueva Ley de Telecomunicaciones que no reconoció a los medios comunitarios y, en su enfoque privativo y mercantilista, estableció la subasta pública como único mecanismo para la asignación de licencias para operar frecuencias de radio y televisión, con lo cual dejó sin acceso al espectro radioeléctrico a personas naturales o jurídicas de escasos recursos económicos.

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Con la imposibilidad de obtener frecuencias y con apoyo de la cooperación internacional, las radios comunitarias gestionaron la compra de la frecuencia 92.1 FM, la cual fue fragmentada en varias porciones para que todas las radios pudieran transmitir en sus lugares de ubicación. Años más tarde, lograron acceso a una plataforma satelital para enlazarse y transmitir programas a nivel nacional.

En este contexto nace la Asociación de Radios y Programas Participativos de El Salvador, ARPAS, oficialmente establecida el 20 de febrero de 2000. Un esfuerzo que nace con la necesidad de las comunidades, especialmente rurales, de contar con medios de comunicación que les permitieran concretar su libertad de expresión y el derecho a la comunicación, dada la exclusión de los medios informativos tradicionales. (ARPAS, 2015)

ARPAS funciona como una coordinadora de medios alternativos y comunitarios que impulsa la democratización de la comunicación; es una asociación de radios comunitarias y centros de comunicación sostenible y participativa.

ARPAS junto a otras organizaciones de la sociedad civil, aboga por la creación de una ley que democratice la comunicación al reconocer a los medios comunitarios y les permita el acceso a frecuencias del espectro radioeléctrico. Para Leonel Herrera, director ejecutivo de ARPAS, “en El Salvador nos hemos planteado que la democratización más enfocada a la radio y televisión, pero debemos retomar este componente y exigir el acceso a las tecnologías libres y seguras”. (ARPAS, 2015)

Actualmente en El Salvador existen 263 estaciones entre AM y FM, de estas 84 medios están aglutinados en la Asociación Salvadoreña de Radiodifusoras (ASDER), organización que tiene entre sus principales propósito: defender los intereses particulares, industriales y comerciales de sus asociados ante organismos oficiales y privados, ya sean de carácter nacional o internacional. Aunque hay varias radios, estas son en realidad productos que buscan responder a estrategias de mercadeo, así por ejemplo un empresario es dueño de cinco radios, cada una responderá a un público diferente, esto con el fin de llegar a todas las audiencias, es decir que en realidad hay unos cuantos que dominan la industria radial. Que unos pocos sean dueños de la mayoría de los medios (Chaparro Escudero, 2015, pág. 148) es una estrategia de mercado que demuestra la voracidad empresarial a la que se suman los intereses políticos-empresariales.

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La complicidad en el discurso que mantienen nuestros medios de masas constituye y se convierte en un muro insalvable para examinar la realidad con la suficiente capacidad crítica. La ausencia de una reflexión profunda, de una información pensada y realizada desde la verdadera causa de los problemas […] refleja el fracaso de unos medios que cada vez representan menos la opinión pública, y abandonan el ejercicio de mediar y hacer de contrapoder acercando la realidad. Los medios se reparten ideológicamente las audiencias para garantizar su supervivencia publicitaria, sus nichos de mercado. Son un poder en manos de empresas con intereses políticos. (Chaparro Escudero, 2015, pág. 64)