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CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO

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11 CAPÍTULO II

MARCO TEÓRICO

Este capítulo, presenta una descripción de los antecedentes sobre los cuales se basa la investigación, así como también, el soporte teórico referente al objeto de estudio. Aunado a esto, se ofrece la reseña de la variable de investigación, sus dimensiones y sus indicadores, basado en disímiles autores, quienes con su aporte permiten validar dicha variable. Se muestra asimismo la sistematización de la misma y el cuadro de operacionalización.

1. ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACIÓN

A lo largo de esta sección se muestra una exploración de diferentes investigaciones que contribuyen con el estudio de la variable, bienestar psicológico en docentes. Actualmente, han sido muchos los estudios e investigaciones sobre la mencionada variable, debido al auge que han obtenido en los últimos años, por lo que se han tomado de manera referencial.

En primer lugar, Millán (2012), en su trabajo de investigación titulado, Cronopsicología-turno laboral como moderadoras de la disposición a fluir en el trabajo y el bienestar psicológico; presentado a la Universidad Simón Bolívar (Caracas-Venezuela), como requisito para optar al grado de Magister en Psicología, tuvo como objetivo fundamental el identificar la cualidad de moderación que tendría la coincidencia entre el perfil cronopsicológico y el turno laboral en la

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relación entre la disposición a fluir en el trabajo y el bienestar psicológico, asumiendo que dicho efecto supondría la posibilidad de tipificar a esta variable compuesta como un factor de protección en el trabajo.

Así pues, contó con una población de 200 docentes de distintas universidades oficiales (autónomas y experimentales) y privadas del área metropolitana de la Gran Caracas, a los cuales se les aplicó la escala de disposición a fluir en el trabajo (EDFT-2), de bienestar psicológico (EBP) y de preferencia vespertinidad/matitinuidad (EP).

Mediante el análisis de los datos con un ANOVA factorial 3x2x2.

Ahora bien, el investigador concluyó que no existe tal efecto moderador sobre la relación entre la disposición de fluir en el trabajo y el bienestar psicológico. También espera que su estudio permita ampliar las investigaciones que se están generando en Venezuela en el área de psicología positiva. Debido a lo anteriormente planteado, este estudio fue seleccionado como antecedente, ya que sirve a la presente investigación como base para la elaboración del instrumento de recolección de datos, así como también, la construcción de las bases teóricas, de ahí que, favorecerá con la discusión de los resultados.

En el mismo orden de ideas, Leal-Soto, Dávila y Valdivia (2014), presentaron un artículo arbitrado a la Universidad de Tarapacá, Sede Esmeralda-Iquique, Chile, titulado Bienestar psicológico y prácticas docentes con efectos motivacionales orientadas al aprendizaje; en el cual exploran las relaciones entre bienestar psicológico, las prácticas docentes con efectos motivacionales orientadas al aprendizaje y clima motivacional de clase orientado al aprendizaje, basándose en las teorías de Seligman (2003), Heather (2006), Alonso-Tapia & Fernández (2008), Fernández (2009), Kaplan, Gheen & Midgley (2002), entre otros.

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Así mismo, mediante el uso de un diseño de investigación descriptivo correlacional, utilizando una población conformada por un grupo de 46 profesores y 1.266 estudiantes, se obtuvo como resultado que las medias de las tres variables se ubicaron significativamente sobre el punto central del rango de respuestas, es decir, se encontró correlación significativa entre el bienestar psicológico y las prácticas docentes con efectos motivacionales orientadas al aprendizaje.

Sin embargo, no hubo relación entre las prácticas docentes con efectos motivacionales orientadas al aprendizaje y clima motivacional de clase orientado al aprendizaje, ni tampoco entre bienestar psicológico y clima motivacional de clase orientado al aprendizaje. Lo anteriormente planteado, conlleva a considerar que el bienestar psicológico del profesor puede ser relevante para facilitar su disposición hacia las prácticas docentes con efectos motivacionales orientadas al aprendizaje, aunque la relación de estas prácticas con la percepción de los alumnos debe considerarse con mayor detalle.

Por consiguiente, el estudio antes mencionado, fue seleccionado como antecedente, ya que sirve a la presente investigación como base para la construcción de las bases teóricas y el cuadro de operacionalización de la variable. Destacando que se encontró una correlación entre el bienestar psicológico directamente con la disposición hacia sus prácticas profesionales, propias del ejercicio docente.

Al respecto, Ferrel, Thomas, Solano, Redondo y Ferrel (2014), publican en la Revista Cultura, Educación y Sociedad, un artículo titulado Bienestar psicológico en profesores de una universidad privada del distrito de Santa Marta. El cual se basó en una perspectiva de la Psicología Positiva, con el fin de describir el grado de bienestar psicológico, según la edad, sexo, estado civil, profesión, tiempo y tipo

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de vinculación laboral, que presentan los Docentes de una Universidad Privada del Distrito de Santa Marta, Colombia.

Se trata de una investigación descriptiva, con diseño transversal, en el cual participaron 480 Docentes, de donde se obtuvo una muestra estratificada de 192 (109 hombres y 83 mujeres), con edades desde mayores de 29 años a mayores de 46, todos vinculados laboralmente en tres modalidades (91 Tiempo Completo, 9 Medio Tiempo, y 92 Catedráticos) con la Universidad participante. A esta población, se le aplicó la Escala de Bienestar Psicológico de Ryff (1989).

Esta investigación arrojo como resultados que los Docentes presentaron bajos niveles de bienestar psicológico en cuatro de las siete escalas que mide la prueba: autonomía (9.9%), Dominio del Entorno (9.4%), crecimiento personal (15.6%) y propósito en la vida (12%); pero, presentan altos niveles de bienestar psicológico en otras dos escalas: auto aceptación (14.6%) y relaciones positivas (13.5%).

No se hallaron correlaciones significativas por género ni por tiempo de vinculación, pero sí por tipo de vinculación respecto a la escala de aceptación de sí mismo.

Así pues, los autores concluyen que los docentes se encuentran en probable riesgo de “malestar psicológico”, por lo que recomiendan el diseño y puesta en marcha de programas de bienestar y mejora de la calidad de vida. Por lo anterior, este estudio ha sido seleccionado como antecedentes de la presente investigación debido a que se toma como base para la elaboración del instrumento de recolección de datos y por ende, como soporte para la discusión de los resultados. Cabe destacar, que la misma buscó describir el nivel de bienestar psicológico de los docentes que fueron sujetos de estudio.

Al mismo tiempo, Millán, Garcia-Alvarez, D’Aubeterre (2014),

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realizaron en Venezuela, un estudio titulado Efecto de la inteligencia emocional y flujo de trabajo sobre estresores y bienestar psicológico:

análisis de ruta en docentes, el cual fue publicado en la Revista Colombiana de Psicología. Dicho estudio tuvo como fin, confirmar el valor de la inteligencia emocional y la disposición a fluir en el trabajo como factores de protección personal ante las diferentes fuentes de estrés laboral y como promotores del bienestar psicológico.

Utilizando una investigación explicativa y transversal sobre una muestra de 199 docentes universitarios de Venezuela, los resultados se analizaron, a partir de dos análisis de ruta con la estrategia de modelos rivales, e indicaron que efectivamente ambas variables poseen un efecto de protección sobre algunas fuentes de estrés laboral y de promoción del bienestar psicológico. Eso coincide con lo estipulado teóricamente por el modelo PERMA, del cual surgieron las hipótesis. Esto conlleva a que esta investigación sirva a la presente, para sustentar las bases teóricas y la interpretación de los resultados.

Finalmente, Romeiro (2015), en su artículo titulado Bienestar psicológico y laboral en los docentes: un estudio empírico correlacional, realizado en la Universidad Tecnológica Intercontinental. Asunción – Paraguay. En donde el problema planteado fue la incidencia del bienestar psicológico en el bienestar laboral, con el objetivo de constatar el grado de la correlación existente entre ambas variables (bienestar psicológico y bienestar laboral).

Siendo, la investigación de carácter correlacional; se apoyó en una amplia revisión bibliográfica, como lo son Diener y Diener (1995), Carol Ryff (1989), Loitegui (1990), Wright y Bonett (2007), La Organización Mundial de la Salud (OMS) (1992), Diener, Suh y Oishi (1997), Ryff y Keyes (1995), entre otros. Por otra parte, este estudio está orientado a descubrir si la teoría se puede constatar en lo cotidiano.

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Ahora bien, se trabajó con una población de 32 docentes del Colegio Intercoll, llegando a comprobar la hipótesis sobre la incidencia del bienestar psicológico en el bienestar laboral y cómo éste influye en la calidad de vida de las personas. Se observó también que deben darse las condiciones mínimas. Estudio que se enmarca dentro de los objetivos de la presente investigación, al abordar como variables el bienestar psicológico y el bienestar laboral. Dimensiones propias a investigar en el presente trabajo de grado.

2.- BASES TEÓRICAS

A continuación se presenta el fundamento teórico y conceptual que sustentarán el cumplimiento de los objetivos y ofrecerán soporte a esta investigación, los mencionados fundamentos se analizarán desde el punto de vista de diversos autores, que han abordado el Bienestar Psicológico de docentes.

2.1.- BIENESTAR PSICOLÓGICO

Al respecto, Ryff (1989), conceptualiza el bienestar psicológico, como el resultado de una evaluación valorativa por parte del sujeto con respecto a cómo ha vivido. Para la mejor comprensión del mismo, plantea una articulación de las teorías del desarrollo humano óptimo, el funcionamiento mental positivo y las teorías del ciclo vital. Este autor, específica, el bienestar psicológico, como un constructo mucho más amplio que la simple estabilidad de los afectos positivos a lo largo del tiempo, denominado por la sabiduría popular como felicidad. Destacando que en términos generales, el afecto negativo tiende a ser más estable que el positivo.

Por su parte, García (2004), propone que el bienestar psicológico es el resultado de la valoración global mediante la cual, a través de la

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articulación de los aspectos afectivos y cognitivos, el sujeto tiene en cuenta tanto su estado anímico presente como las congruencias entre sus logros alcanzados y sus expectativas sobre una serie de dominios vitales. Así como, en conjunto sobre la satisfacción con su vida, de manera que lo subjetivo no se opone a lo objetivo sino que se complementan.

Ahora bien, Csikszentmihalyi (1998), ha realizado investigaciones a lo largo de más de 20 años con personas que vivían estados plenos de felicidad, aquello que el autor llama flow. Específicamente, define el flow o flujo, como el estado en el cual las personas se hallan tan involucradas en alguna actividad, que ninguna otra cosa parece tener importancia. La experiencia es tan placentera que incluso se pagaría un alto coste para poder desarrollarla.

Particularmente, las actividades artísticas, la música, los deportes, los juegos y los rituales religiosos son actividades en las cuales las personas entran frecuentemente en estado de flow. El autor llega a la conclusión de que la felicidad no es algo que sucede, ni producto del azar, sino que es una condición vital que hay que cultivar para alcanzarla. Aquellos más felices son los que supieron cómo controlar sus experiencias internas para determinar la calidad de sus vidas.

El estado óptimo de la experiencia o bienestar psicológico, según Csikszentmihalyi (1998), se alcanza cuando hay orden en la conciencia, es decir, cuando las personas pueden focalizar su energía psíquica en una meta. Esta meta tiene que cumplir con el requisito de retroalimentación constante para que se alcance la condición de flujo.

Cuando la conciencia está organizada de esta manera a través de experiencias de flujo, la calidad de vida mejora y la personalidad se diferencia y complejiza. Enfatiza al respecto, que esto es lo más cerca que se está de la felicidad.

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El autor señala, que el estado de flow tiene que ver con la clásica distinción entre el placer hedónico y eudaemónico de los griegos.

Expone que mientras que el placer hedónico consiste en el aumento de emociones positivas la mayor parte del tiempo para ser feliz, el placer eudaemónico consiste en que el logro de la felicidad no se alcanza de primera mano, sino que exige esfuerzo y trabajo, no solo para conseguirlo, sino para mantenerlo. La psicología positiva considera que la capacidad de experimentar flow es una vía regia de acceso a la felicidad.

Por lo anteriormente planteado, se define el bienestar psicológico como un estado afectivo subjetivo del ser humano, derivado del desarrollo de su vida, implicando una disposición, más o menos, estable de evaluar en forma positiva o negativa la vida. Cabe destacar, que la evaluación que realiza el sujeto, tiene que ver con el control de situaciones, sensación de control y autocompetencia; los vínculos psicosociales, que aluden a la calidad de las relaciones personales; la presencia de metas y propósitos en la vida y por último, la aceptación de sí mismo.

2.2.- BIENESTAR PSICOLÓGICO EN DOCENTES.

Al respecto, Fernández (1995), opina que es importante ilustrar el perfil profesional del docente, es decir, se tiene que considerar aquellos aspectos que valora el desarrollo de la profesión y que se clasifican en dos enfoques que dan explicación a la vida, socialización, comportamientos y actitudes de los docentes hacia la enseñanza.

En el mismo orden de ideas, describe que el primer enfoque trata de la vida profesional docente a los términos de investigación, capacidad de escritura y divulgación-publicación, el quehacer educativo, la calidad de sus funciones y disposiciones para el liderazgo, donde cada una de

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estas categorías da tanto forma como sentido a la historia personal de cada docente.

Mientras que, el segundo enfoque, explica las características personales, interpersonales y subjetivas de la personalidad profesional de los docentes, es decir, aquellas capacidades referidas al manejo de conflictos y soluciones, grado de cultura, identidad, creatividad, habilidades para mantener relaciones sociales con colegas y estudiantes, así como, el dominio personal de la carrera docente, de ahí que, estas categorías son la forma de hacer conceptual e interpretativo lo intangible del trabajo de educadores.

Por su parte, Sierra (2001), asegura que los docentes tienen la función de establecer relaciones auténticas con los estudiantes en el proceso educativo, lo cual requiere de una adecuada relación con su yo interno y la conquista de su autenticidad personal, así pues, la autoimagen del docente está estrechamente ligada con su autopercepción y autoestima, que a su vez son elementos conectores con el desempeño docente y esfuerzo-energía que éste le imprima a su trabajo y orientación profesional.

De igual forma, la Unesco (2005), define el perfil profesional docente como un experto capaz de aprender a conocer (posibilidad de profundizar en los conocimientos), aprender a hacer (desarrollar competencias para el hacer), aprender a vivir juntos (se basa en convivencia), y aprender a ser (logro y evolución de la personalidad), lo que es sí mismo, esta visión busca la promoción de cambios en la relaciones socio-educativas desde la perspectivas de la integralidad docente.

En base a lo anterior, se considera que el docente, debe ser profesional equilibrado para poder adaptarse a las modificaciones que imprimen la realidad educativa. De modo que, un docente participativo, es

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aquel que refleja su labor en acciones que promueven cambios positivos y significativos, es decir, es un docente con una alta autoestima.

2.2.1.- BIENESTAR SUBJETIVO

Como afirma Argyle (1993), el bienestar subjetivo, representa la principal aportación de la psicología al estudio de la calidad de vida.

Según este autor, son varios los movimientos que han estado relacionados con el bienestar psicológico. Por ejemplo, los economistas del desarrollo lo miden en los países en vías de desarrollo por su renta per cápita, porcentaje de empleados, longevidad y educación. Así pues, no es bueno hacer a las personas más ricas si no se las hace también más felices, por lo tanto, la psicología puede añadir otra medida, el bienestar subjetivo. Esta concepción justifica la introducción del bienestar subjetivo como uno de los elementos relevantes en el estudio del bienestar psicológico.

Por su parte, Veenhoven (1994) define el bienestar subjetivo como el grado en que una persona juzga de un modo, general o global, su vida en términos positivos o, en otras palabras, en qué medida la persona está a gusto con la vida que lleva. También afirma que, el individuo utiliza dos componentes en esta evaluación, sus pensamientos y sus afectos. Ahora bien, según Veenhoven (2001) durante siglos, el término

"felicidad" se ha utilizado como muletilla para todos los significados de bienestar psicológico.

En el mismo orden de ideas, para Diener (1994), el bienestar subjetivo se refiere a lo que las personas piensan y sienten acerca de sus vidas y a las conclusiones cognoscitivas y afectivas que ellos alcanzan cuando evalúan su existencia. Comúnmente se le denomina

“felicidad” cuando se sienten más emociones agradables y pocas desagradables, cuando están comprometidos en actividades

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interesantes y cuando están satisfechos con sus vidas. Lo central es entonces, la propia evaluación que la persona hace de su vida.

Así mismo, Diener, Suh, Lucas y Smith (1999), han diferenciado dentro del componente cognitivo entre, una satisfacción con la vida en términos globales y una serie de dominios de satisfacción concretos, los cuales se muestran en la tabla 1, además en dicha tabla también se muestran los componentes identificados por los anteriores autores dentro del afecto positivo y negativo.

Tabla 1

Componentes del Bienestar Subjetivo

Afecto Positivo

Afecto Negativo Satisfacción con la vida

Dominios de Satisfacción Alegría Culpa y

Vergüenza

Deseo de Cambiar la vida Trabajo

Euforia Tristeza Satisfacción con la vida actual Familia Satisfacción Ansiedad y

Preocupación

Satisfacción con el pasado Ocio

Orgullo Enfado Satisfacción con el futuro Salud Cariño Estrés Satisfacción con como otros

ven nuestra vida

Ingresos

Felicidad Depresión Con uno mismo

Éxtasis Envidia Con los demás

Fuente: Diener, Suh, Lucas y Smith(1999)

En relación a lo planteado anteriormente, se puede definir el bienestar subjetivo como la evaluación que hace una persona de su vida, que incluye tanto estado de ánimo, como las emociones, donde lo afectivo y lo cognitivo se encuentran en estrecha interrelación, es decir, implica la satisfacción con la vida en general y con diversos dominios, así como también la preponderancia de un estado de ánimo positivo.

2.2.1.1.- FELICIDAD

La Psicología Positiva fue definida por los principales actores de su nacimiento, Seligman y Csikszentmihalyi (2000), quienes la describen

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como el estudio científico de las experiencias positivas, los rasgos individuales positivos así como las instituciones que facilitan su desarrollo. Asimismo, consideran los programas que ayudan a mejorar la calidad de vida de los individuos, mientras previenen o reducen la incidencia de la psicopatología.

Particularmente para Seligman (2002), las emociones relacionadas con el presente son la alegría, la tranquilidad, el entusiasmo, la euforia, el placer y la más importante el llamado flow, o experiencia óptima, que incluye felicidad. Por otro lado, se refiere a que la psicología positiva, se ocupa principalmente del estudio científico de las fuerzas y de la felicidad del ser humano. Debido a que la satisfacción con la vida y la felicidad, llevan a un incremento del éxito académico y profesional, a mejores matrimonios, mejor salud física y mental, mejores relaciones personales, mayor resiliencia y longevidad.

En forma muy general, Hernández y Valera (2001), opinan que la felicidad puede plantearse como rasgo o como estado. Ello implicaría dos perspectivas o modos de abordar el tema. Uno, sería considerar la felicidad como un estado general que se consigue a través de estados parciales o situacionales de felicidad y el otro, sería considerarla como un sentimiento general que hace “leer positivamente” las diferentes situaciones de la vida.

A este respecto, considerando que las virtudes personales y el optimismo son experiencias y habilidades que muestran una relación directa con la felicidad en el día a día, los individuos que logran desarrollarlas se muestran más felices con sus vidas. Todo lo cual, podrá llevarles a no depender de grandes acontecimientos, sino de disfrutar del presente y fluir en él, generando así, un mejor desempeño laboral. Ahora bien, la felicidad no es una vivencia

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netamente interna e individual. Si bien es cierto que existen ciertas disposiciones individuales, existen efectos ambientales que interactúan con las variables personales.

2.2.1.2.- SATISFACCIÓN VITAL

El concepto de satisfacción vital como componente cognitivo del bienestar psicológico, ha sido definido por Diener (1994), como la valoración positiva que la persona hace de su vida en general, o de aspectos particulares de ésta, como lo son familia, estudios, trabajo, salud, amigos, tiempo libre; siendo los dominios de funcionamiento más inmediatos a la vida personal de los individuos los que tendrían mayor influencia sobre el bienestar personal.

De esta manera, según Diener (1994); García (2004); Veenhoven (1994); las personas evalúan su estado actual con las expectativas de futuro que tienen para sí mismas, resultando el nivel de satisfacción, de la discrepancia percibida entre sus aspiraciones y sus logros. De lo antes expuesto, cabe destacar que la satisfacción sería un estado psicológico resultante entre el individuo y su entorno, abarcando su estado civil, familia, participación social y satisfacción laboral.

Ahora bien, Veenhoven (1994), particularmente sostiene que la satisfacción es un constructo estable en el corto plazo pero no en el largo plazo. Destacando, que si bien es cierto que la satisfacción responde a un proceso de reevaluación permanente, también es cierto que las personas no actualizan su juicio a menos que estén realmente presionadas para hacerlo. La satisfacción no es temporalmente estable. Los individuos evalúan continuamente su situación personal, tanto a nivel individual como social. No es situacionalmente consistente. Las personas no son igual de felices en mejores o en peores condiciones.

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Para Diener (1994), el Bienestar Subjetivo implica la satisfacción con la vida en general y con diversos dominios, así como también la preponderancia de un estado de ánimo positivo. Señala además, que las características más relevantes del bienestar son, en primer lugar, que constituye un juicio personal; en segundo lugar, que incluye medidas positivas; y en tercer lugar, que las medidas de bienestar psicológico abarcan una evaluación global de la vida de la persona.

Además, Deneve y Cooper (1998), se mueven en esta misma dirección cuando señalan que tanto la felicidad como la satisfacción forman parte de las conceptualizaciones acerca del Bienestar Subjetivo, de tal manera que la Felicidad es la preponderancia del afecto positivo sobre el negativo, con un énfasis en la evaluación afectiva de la situación de vida.

Así mismo, el afecto positivo y negativo que hacen referencia a la ocurrencia reciente de emociones positivas o negativas, se diferencian de la felicidad en que ésta última incluye una evaluación global. Y en tercer lugar, señalan que la Satisfacción con la Vida es primordialmente una evaluación cognoscitiva de la calidad de la propia vida, la cual abarca la vida entera.

Por su parte Argyle (1993), al definir la felicidad, parece referirse en términos generales a lo mismo que los anteriores autores han denominado Bienestar Subjetivo, pues el juicio de felicidad resulta, según él, de la acción conjunta de tres componentes: (1) la satisfacción, es decir, un estado cognoscitivo vinculado con la consecución de logros; (2) la frecuencia e intensidad en la vivencia de estados emocionales positivos; y (3) la frecuencia e intensidad de las emociones negativas.

A partir de todo lo anteriormente expuesto, se considera que la satisfacción es el resultado de obtener lo que uno necesita o se propone, o de eliminar algún déficit. Todo lo cual, genera un grado de placer y

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satisfacción con respecto a diversos aspectos, a saber: la salud, el trabajo, el hogar, los estudios, las actividades de recreación, los sentimientos y relaciones sociales en general.

2.2.1.3.- AFECTOS

La felicidad y las relaciones afectivas cercanas se correlacionan, así pues la necesidad de pertenencia y la de relacionarse socialmente, está dada por el carácter de protección y de reconocimiento que necesita el ser humano. Por lo cual, el exilio y el confinamiento solitario están entre los castigos más graves que puede recibir una persona. Ahora bien, en la vida, según Maureira (2011), existen diferentes relaciones interpersonales que varía en importancia y propósito. Dentro de estas relaciones, una de las más intensas que se pueden establecer entre seres humanos es la pareja sexual, correspondiendo al vínculo de mayor significación fuera de la familia de origen.

Al respecto, Diener (1994), han realizado estudios que exploran la influencia de estar en pareja sobre el bienestar, encontrando que indican que las personas casadas, sin importar el sexo, son más felices que las personas solteras, divorciadas o viudas. Siendo la calidad de la relación matrimonial un indicador importante de la satisfacción y actuaría incluso como un factor protector para la salud. Por lo que se puede intuir, que el matrimonio actúa como un soporte emocional frente a los problemas. De igual manera, destaca en personas que tienen pareja, mayor apoyo social, relaciones más positivas con otros y mejor afrontamiento del estrés psicosocial.

2.2.2.- BIENESTAR MATERIAL

Al respecto, Sánchez–Cánovas (2007), plantea que se basa en la medición de la percepción de los ingresos económicos, posesiones

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materiales y cuantificables; y condiciones de la vivienda del individuo, concretamente en relación a satisfacción e insatisfacción que generan en cada sujeto.

Por otra parte, Diener (2009), plantea la idea de que las personas son relativamente estables en su bienestar y que éste no es demasiado sensible a las circunstancias cambiantes del entorno, resultan altamente atractivas. Así mismo, estaría explicando las pocas diferencias existentes entre el bienestar percibido de personas con muchos recursos personales y de otras con problemas severos. La evidencia empírica de que las condiciones externas no explican el bienestar, da considerable soporte a esta teoría. Tanto el ganar más dinero, el atractivo físico o las condiciones objetivas de salud explican alrededor de un 15% en la variación del bienestar.

Mientras que Alzina (2008), lo define como un conjunto de riquezas que dispone una persona (piso, casa, mobiliario, carro, sueldo) en un momento dado. Es importante mencionar dos pensamientos, el primero consiste en que una persona sin bienes no puede demostrar felicidad, satisfacción de acuerdo a los principios de la cultura donde ha estado desde el nacimiento. Al no contar con algún bien inmueble, la persona toma otra dirección a formar parte de una banda antisocial como las maras. La persona, que se afana por el bienestar físico puede olvidarse de la vida misma, a causa de no entender la función de un bien.

Luego de lo anteriormente expuesto, el bienestar material, se puede definir como el conjunto de bienes materiales que se necesitan para vivir adecuadamente. Para realizar la vida plena, en paz, es necesario contar con algunos bienes para demostrar la diferencia ante los demás, lograr alguna carrera universitaria, comprar algún bien inmueble, ahorrar algunos recursos económicos, rentar.

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2.2.2.1.- INGRESOS ECONÓMICOS

Al respecto, Diener (2009), plantea que un alto bienestar depende de una apreciación positiva de la vida que perdura a lo largo del tiempo, mientras que el bajo bienestar depende del desajuste entre expectativas y logros. Por ende, el autor aporta además cuatro posibles explicaciones de la relación entre ingresos y bienestar subjetivo, a saber: Los ingresos tendrían efectos relevantes en los niveles extremos de pobreza, alcanzando su techo una vez que las necesidades básicas están cubiertas. Por otro lado, los factores como el status y el poder, que cavarían con los ingresos podrían ser los responsables del efecto de estos sobre el bienestar.

Así mismo, el efecto de los ingresos, aun no estando mediado por otras variables, podría depender de la comparación social que lleve a cabo la persona; y posiblemente los ingresos no solo tengan efectos beneficiosos sino que también presenten algunos inconvenientes que interactúan con ello y tiendan a reducir su repercusión positiva. De todo lo cual, se concluye que el bienestar tiene estabilidad en el largo plazo, a pesar de experimentar variaciones circunstanciales en función de los efectos predominantes del momento.

En consecuencia, tal pareciera que una vez satisfechas las necesidades básicas de las personas, éstas se adaptan al nivel económico que tienen y su felicidad ya no depende de éste. No obstante, la pérdida del status económico produce una infelicidad más duradera que lo contrario. Es decir, el dinero es importante en la medida que se transforma en un medio para lograr fines del individuo, aunque no es un predictor muy preciso de la felicidad. Aunado a esto, se ha visto que la cantidad de dinero ganada se correlaciona con la felicidad en la medida que la persona esté satisfecha con su nivel de ingresos.

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2.2.2.2.- POSESIONES MATERIALES

Al respecto, Diener (1994), sugiere que la relación entre ingreso y bienestar tendría efectos relevantes en situaciones de extrema pobreza y el bienestar podría ser afectado por factores como status y poder.

Sumado a esto, el efecto del ingreso dependería de la comparación social, lo cual podría traer consecuencias positivas y negativas. En este sentido, parece ser que las personas se adaptan a su nivel económico, por lo que una pérdida de estatus puede producir infelicidad.

Así mismo, Veenhoven (1994); Diener (1994); García (2004) concuerdan en que se ha registrado una correlación positiva entre ingresos económicos y bienestar, sin embargo, comparaciones entre países muestran que esta relación se observa en los países pobres, pero no para los países ricos, donde la correlación es casi nula. Por su parte Argyle (1999), argumenta que más importante que la cantidad de dinero es la satisfacción con el ingreso.

Ahora bien, los resultados acerca del análisis de la pobreza y el bienestar sugieren por un lado, la existencia de una relación positiva entre ambos constructos, es decir, a medida que la población empobrece, el bienestar disminuye y, por otro, que esta relación es limitada ya que la varianza del bienestar no se explica directamente por variables económicas, sino por variables psicológicas y sociales.

Destacando al respecto, que para quien ya es rico un poco más de dinero no hace diferencia en su felicidad, mientras que para quien es pobre sí hace diferencia un poco más de dinero. Así, traspasar dinero de un rico a un pobre mejora la felicidad de éste último sin afectar prácticamente la del primero, de modo que el promedio general de felicidad de un país puede entonces aumentar si se disminuye la desigualdad (Layard, 2005).

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2.2.2.3.- CONDICIONES DE LA VIVIENDA

En este siglo, surgieron dos fenómenos nuevos, la explosión demográfica, que agudiza el problema en términos de demanda, y la creciente conciencia moral societaria, que Sepúlveda (1991), plantea como la vivienda de interés social interpreta y lleva implícito un sentido de solidaridad que anhela se cumplan los principios de equidad y oportunidad para todos; y ello, como un atributo natural de la vida en sociedad y no como dádiva que rebaja la dignidad de los afectados.

Así, la definición de la vivienda como problema, según Merton (1963), depende tanto de las condiciones de vida de la población como de la pauta cultural vigente en una determinada sociedad y época, también plantea que ha llegado a constituirse como valor social. A nivel internacional, Pérez de Cuellar (1987), sostiene que la vivienda constituye un derecho humano y una necesidad básicos. Y este derecho supone un imperativo moral: si la vivienda decente está más allá de las posibilidades individuales de mucha gente.

Ahora bien; la pauta que define qué es una vivienda adecuada, sirve como punto de comparación para medir las necesidades de vivienda, y está siempre por encima de condiciones mínimas involucradas en el concepto mismo de vivienda. Por otra parte, hacia mediados de los años 80, dicha afirmación pierde validez, justamente por cambios en los criterios, ligados a lo época. En efecto, Quintana (1989), plantea que no se trata ya de vivienda sino de soluciones habitacionales, constructo de reciente aparición que, abarca toda la gama de alternativas para familias de todos los niveles socioeconómicos que requieren solución a su problema habitacional.

Desde el ámbito de la economía, Strub (1966), opina que la vivienda junto con el equipamiento urbano como el soporte material de la actividad

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humana, y es en su calidad que queda comprendido en la actividad económica. La asimilación objeto-casa está presente en Salas (2007), que ve en la casa sólo claras connotaciones formales, no obstante lo cual, casa es más que vivienda, aun cuando, despojada de lo formal, entiende reducida a espacios donde se vive fisiológicamente.

2.2.3.- BIENESTAR LABORAL

Al respecto, Sánchez–Cánovas (2007), plantea que el Bienestar Laboral se fundamenta en la satisfacción o insatisfacción laboral como componente importante de la satisfacción general, es decir, que se deben considerar elementos, tales como: posibilidades de ascenso y las condiciones propias del lugar de trabajo. Por su parte Muñoz (2007), engloba en el bienestar laboral varios aspectos, como remuneración, clima en el equipo de trabajo, relación entre pares y líneas jerárquicas, presiones, seguridad, higiene y ergonomía de los ambientes, elementos de trabajo inapropiados o utilizados, hábitos postulares, tipos de contratación inciertos, y falta de motivación.

De acuerdo al contexto donde cada persona se desenvuelve, el aspecto laboral es el medio en donde se obtienen los recursos para satisfacer las necesidades, lograr los propósitos de la vida, sentirse feliz.

Cuando está parte no se encuentra, el ser humano se inclina por actividades destructivas, tales como: formar parte de algún grupo antisocial, inclinarse hacia el alcoholismo, huida de desatender obligaciones familiares, sociales y personales.

En el mismo orden de ideas, se concluye que la persona se encuentra dispuesta a desempeñar cualquier puesto con el propósito de obtener recursos económicos según la capacidad que posee, pero resulta que son violados sus derechos, entonces no encuentra el verdadero sentido ni beneficio del trabajo que realiza, y ahí el bienestar psicológico decrece.

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Así mismo, Pérez y Oteo (2006), consideran el bienestar laboral como un factor que determina el grado de satisfacción que un individuo experimenta en el trabajo. De acuerdo a varios casos que suscitan en diferentes medios laborales, es importante mencionar la satisfacción en todo momento, es decir, si una persona no se siente a gusto porque le ofrecieron un empleo a cambio de recibir remuneración por los servicios prestados o porque tenía una necesidad, este es un error que flota en el medio social, ya que, el resultado de ser forzado en algún puesto, se hace presente en el fracaso, el desinterés, mal humor así como la desorganización, estos son algunos factores típicos en el medio laboral.

Se puede destacar, que la satisfacción laboral es probablemente la más común y más antigua forma de operacionalización de la felicidad en el lugar de trabajo. Sin duda todos los autores están de acuerdo a afirmar que para lograr el bienestar laboral la persona necesita que todos los aspectos estén en sintonía en un funcionamiento pleno y un ejemplo claro de esto es el modelo propuesto por este autor en el modelo Multivitamínico de Warr.

2.2.3.1.- SATISFACCIÓN LABORAL

Para Loitegui (1990), la satisfacción laboral es un constructor pluridimensional que depende de las características individuales del sujeto en cuanto a las características específicas del trabajo que realiza. Ahora bien, Rice (2007), opina que dentro de las ciencias de la organización, la satisfacción laboral, es probablemente la más común y más antigua forma de operacionalización de la felicidad en el lugar de trabajo.

En el mismo orden de ideas, Muñoz (1990), indica que la satisfacción laboral se refiere a la respuesta afectiva, resultante de la

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relación entre las experiencias, necesidades, valores y expectativas de cada miembro de una organización, aunado a las condiciones de trabajo percibidas por ellos, es decir, que el individuo se sienta satisfecho con las actividades que realiza dentro de la institución donde labora.

Por consiguiente, se puede definir la satisfacción laboral como un componente importante de la satisfacción general y está lo es de la salud, en su sentido global y completo. Es importante resaltar que, un individuo que se sienta laboralmente satisfecho, carece de estrés laboral, y por tanto es un trabajador altamente productivo.

En general, Vigoya (2002), plantea que una política de bienestar social laboral debe responder a la satisfacción de las necesidades tanto organizacionales como individuales del funcionario dentro del contexto laboral, asumiendo los nuevos retos de los cambios organizacionales, políticos, culturales y haciendo partícipes a los servidores públicos en la implementación de los planes, programas y proyectos, de tal manera que se combinen los fines de desarrollo de la entidad y los del Estado, con sus fines de desarrollo como persona.

2.2.3.2.- POSIBILIDADES DE ASCENSO

La labor del docente es enormemente complicada, porque debe pasar por un proceso de comprensión de los saberes, observación y construcción de experiencias en el colectivo y puede encontrarse con grandes conflictos, con inercias históricas o con tendencias contrarias a las demandas exteriores. Ante situaciones emergentes, el educador tiene tres opciones: adaptarse a la cultura de la mayoría y dejarse dirigir por ella, inhibirse ante los enfrentamientos, y/o participar en el proceso de cambio a través de la transformación de la cultura. Ante esta última opción, el docente pasa a desempeñar una función educativa efectiva

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dejando atrás su papel de agente transmisor de normas y conocimientos para convertirse en agente autor y actor de las transformaciones.

Lo anterior significa según Berger (1993), que el docente es actor por ser responsable de la acción y autor por ser intérprete del libreto educativo, es decir, dispone de cierta flexibilidad y autonomía profesional que les permite interpretar los programas y asumir el rol de manera personalizada, innovando y recreando situaciones de aprendizaje y de interacción.

En este sentido, el docente como autor y actor contribuye a transformar la cultura de la escuela. Por lo que, la organización escolar constituye uno de los rasgos principales de lo que se ha denominado el liderazgo transformacional. De acuerdo a Drucker (1993), en este tipo de liderazgo una o más personas se comprometen con otras en tal forma que los líderes y los seguidores alcanzan niveles de motivación más altos, estimulándose mutuamente.

Ahora bien, en el Reglamento de Ingreso, Ubicación y Ascenso del Personal Académico del Ministerio del Poder Popular para la Educación, en los Capítulos IV, V y VI, en sus artículos del 18 al 40 específicamente, regulan todo lo concerniente al ascenso de los profesores. Cabe destacar que el lapso de ascenso durará un máximo de cuatro meses y tendrá por objeto comprobar si el candidato llena los requisitos que lo hacen apto para ascender a la categoría inmediata superior. Los períodos vacacionales del personal académico no serán contados dentro de dicho lapso.

Los requisitos para el ascenso son los siguientes:

a. Antigüedad requerida para el ascenso.

b. Dictamen positivo por parte del Consejo Directivo sobre el informe evaluativo departamental de las actividades realizadas durante el

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período de permanencia en la categoría que detenta, de acuerdo con los planes anuales de trabajo presentados.

c. Veredicto aprobatorio del trabajo de ascenso.

Los profesores que realizan estudios de postgrado bajo el Programa de Apoyo Institucional no gozan de excepciones para su ascenso en el escalafón educativo.

2.2.3.3.- CONDICIONES DEL LUGAR DE TRABAJO

Al respecto, autores como Martínez (2001), las entienden como las formas de organizar los procesos concretos de trabajo. Mientras que Mendel (1993), hace énfasis en la articulación entre aspectos organizacionales, afectivos e ideológicos del proceso de producción, así como en las relaciones entre los contenidos ergonómicos y significativos del trabajo. Ahora bien, desde la perspectiva de los estudios de salud ocupacional, UNESCO (2005), suele hacer la distinción entre condiciones materiales y condiciones psicosociales de trabajo, las cuales son abordadas en tanto riesgos para la salud de los trabajadores.

Cabe destacar que las condiciones materiales de trabajo son las más fáciles de observar y medir, dentro de ellas destacan, por su peso como eventuales riesgos para la salud y la seguridad de los docentes, las condiciones de empleo y precariedad; las condiciones de jornada laboral; las exigencias ergonómicas; las condiciones de la infraestructura y las instalaciones de los locales de trabajo; los niveles de hacinamiento en patios y aulas; la falta de espacios de reunión y de sanitarios para docentes y la disponibilidad de materiales pedagógicos de apoyo.

Por su parte, las condiciones psicosociales de trabajo, si bien son más difíciles de observar, son cada vez más estudiadas, por la

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importancia que tienen en la salud y el bienestar de los trabajadores.

Hace más de dos décadas fueron definidas, por la Oficina Internacional del Trabajo y la Organización Mundial de la Salud como las interacciones entre el trabajo, su medio ambiente, la satisfacción en el trabajo y las condiciones de su organización, por una parte y, por la otra, las capacidades del trabajador, sus necesidades, su cultura y su situación personal fuera del trabajo (Comité Mixto OIT- OMS, 1986).

En el mismo orden de ideas, Cornejo y Parra (2010), destacan que transcurridos veinticinco años de investigaciones, hoy es posible definir las condiciones psicosociales del trabajo como aquellas relacionadas con la forma en que se organiza el proceso de trabajo, así como las relaciones laborales y de poder que se establecen en las instituciones educativas entendidas como locales de trabajo.

Asimismo, los autores señalan que las condiciones psicosociales más estudiadas en el trabajo docente durante las últimas décadas han sido las demandas del trabajo; el nivel de control sobre el proceso de trabajo; el apoyo social con que se cuenta en el trabajo; los niveles de significatividad en el trabajo; las condiciones institucionales para las prácticas reflexivas; el clima laboral; los niveles de participación en la escuela y la gestión de la relación con el entorno social problemático del trabajo.

3.- SISTEMA DE VARIABLES

La definición nominal de la variable, se refiere a la variable que conforma el título de esta investigación, así como, la de tipo conceptual, donde se darán explicaciones con sustento de autores y la definición operacional que abarca la construcción de un concepto por el investigador, empleando las dimensiones y los indicadores del

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cuadro de operacionalización de dicha variable, la cual es el objeto de estudio.

3.1.- Definición Nominal

Bienestar Psicológico.

3.2.- Definición Conceptual:

El bienestar psicológico, definido a partir de elementos no hedónicos, donde el funcionamiento óptimo es el que produce una mayor cantidad de emociones positivas o de placer, y no al revés.

Carol Ryff (1989, 1998)

3.3.- Definición Operacional

Operacionalmente, la variable objeto de estudio, Bienestar psicológico en docentes, se medirá a través de tres dimensiones:

Bienestar Subjetivo, la cual estará acompañada de los siguientes indicadores: Felicidad, Satisfacción vital y Afectos; Bienestar Material con sus indicadores Ingresos económicos, Posesiones materiales y Condiciones de la vivienda; Para concluir con la dimensión Bienestar Laboral y sus indicadores Satisfacción Laboral, posibilidades de ascenso y condiciones del lugar de trabajo.

3.4.- Tabla de Operacionalización de la Variable

Al respecto, Robles, Pelekais, Gutierrez, Larreal Vera y Urdaneta (2014), alegan que la operacionalización de la variable se refiere a todos los procedimientos que se utilizaran para precisar las dimensiones y ser traducidas en términos de indicadores de la variable.

Ahora bien, la operacionalización de la variable bienestar psicológico en docentes se muestra en la tabla 2, que a continuación se presenta.

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Tabla 2

Operacionalización de la Variable

Objetivo general: Analizar el bienestar psicológico en docentes de educación media general.

Objetivos Específicos Variable Dimensión Indicadores

Describir el bienestar subjetivo en docentes de educación media general.

Bienestar psicológico en docentes

Ryff (1989)

Bienestar Subjetivo Argyle (1993)

Seligman (2002)

Felicidad Satisfacción

vital Afectos

Caracterizar el bienestar material en docentes de educación media general.

Bienestar Material Sánchez-

Cánovas (2007)

Ingresos económicos Posesiones materiales Condiciones de

la vivienda

Identificar el bienestar laboral en docentes de educación media general.

Bienestar Laboral Sánchez- Cánovas (2007)

Satisfacción Laboral Posibilidades

de ascenso Condiciones

del lugar de trabajo Proponer

lineamientos para el bienestar psicológico en docentes de educación media general.

Se formularán tomando en cuenta los resultados

anteriores

Fuente: Elaboración Propia (2017)

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