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CAPÍTULO IV DISCUSIÓN

D) Causalidad

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 Las líneas perpendiculares pequeñas sobre la línea mayor te indican la medida de la escala.

 Traza unas flechas direccionales hacia el pasado y el presente, y escribe en el extremo derecho de la línea las letras d.c (después de Cristo) o n.e. (nuestra era) y en la izquierda las letras a.c.

(antes de cristo) o a.n.e. (antes de nuestra era).

 En la parte superior de las líneas perpendiculares, debes ubicar los hechos. En el ejemplo ubicamos sólo los códigos de cada uno de estos hechos. Así por ejemplo encima de la línea perpendicular enumerado con -8 (representa 8000 años antes de nuestra era) escribimos el código A que representa las pinturas rupestres de Toquepala.

 De esta manera hemos concluido con graficar nuestra línea de tiempo, tal como se muestra en la siguiente figura.

Figura 1. Línea de tiempo. Fuente: elaboración propia

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El primero cae en una especie de fatalismo de la ineluctabilidad de toda acción humana, en tanto el segundo subraya el condicionamiento general de las acciones humanas, pero sin determinar de antemano la forma definida en la que van a acontecer las acciones.

Al respecto, es la dialéctica la que nos proporciona una interpretación no determinista, porque se supone que los elementos de cada sistema están unidos entre sí; y es esta influencia mutua la que permite el surgimiento de las contradicciones, que dan lugar al desarrollo del sistema social. Es precisamente este desarrollo que se expresa como movimiento o cambio del sistema, causado por las constantes contradicciones internas de sus elementos, la que impide atribuir un exceso de importancia, a cualquier factor aislado, ya que todos los factores están interrelacionados.

Una característica actual de la Historia es su carácter explicativo frente a la naturaleza narrativa de la ´vieja historia´ de fechas y héroes. “La Historia no es solo una tentativa de reproducción del pasado… sino comprender lo que ha pasado, para tratar de explicárselo y explicarlo a los demás” (Tuñón de Lara, 1991, p. 123).

En este sentido los estudiantes deben aprender no solo a describir los hechos de la historia sino fundamentalmente a explicarlos.

Por otro lado, es menester señalar que a diferencia de las ciencias naturales, las ciencias sociales presentan más de una causa, por lo que son múltiples y complejas. En este sentido se debe hablar de la multicausalidad en la explicación histórica, ya que los hechos históricos tienen más de una causa y por lo tanto producen más de una consecuencia. Por lo tanto los estudiantes deben comprender que en la historia no se presentan simples relaciones de causa-efecto como en otras ciencias como es el caso de la física, la química, etc.

En la historia las explicaciones pueden ser: causales e intencionales (Carretero et al., 1989). Las explicaciones causales se

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sustentan en la existencia de variables externas de diversa índole (económicas, sociales, políticas, ideológicas, etc.), las mismas que explican el fenómeno histórico. Mientras que las explicaciones intencionales son aquellas que intentan explicar los hechos históricos a partir de motivaciones de los agentes que intervienen, es decir se centran en acciones e intenciones de los hombres, por lo que es de carácter interno. Sin embargo es necesario precisar que ambas explicaciones no son incompatibles ni excluyentes.

Al respecto, Carretero et al. (1989, p. 142) señalan que:

Las explicaciones causales miran hacia el pasado y suelen adoptar la forma de una relación condicional suficiente, aunque no siempre sea así. En las ciencias sociales ese pasado o circunstancias antecedentes que han producido el hecho que queremos estudiar suele corresponder a una conjunción de factores económicos, sociales, culturales, etc. (…) mientras que las explicaciones teleológicas o intencionales no remiten al pasado, sino al futuro. (…) intentan más bien indagar en sus consecuencias. Generalmente suelen adoptar la forma de una relación condicional necesaria.

Aquí se evidencia el carácter multicausal de los hechos históricos, sean explicaciones causales o intencionales. Al respecto Ruíz (2010) afirma que la explicación multicausal es el resultado de un proceso histórico, donde entran en juego múltiples factores que interactúan entre sí en diversos niveles.

En la misma línea, Lucero y Montanero (2008) afirman que para comprender la historia, sobre todo, se requiere razonar causalmente sobre los hechos del pasado y establecer relaciones causales entre aquellos hechos y el presente.

Más adelante señalan que las explicaciones causales se descomponen en múltiples nodos (eventos o condiciones estructurales) vinculados por relaciones causales o motivacionales.

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Se consideran situaciones causales estructurales, externos, aquellos estados situacionales que tienen una relativa estabilidad en el tiempo, estos son de tipo socioeconómico, político, cultural, etc., que influyen en el desarrollo de los hechos históricos. Mientras que las situaciones motivacionales, internas, no estructurales, se refieren a los hechos históricos conformados por acciones humanas o acontecimientos específicos, protagonizados por un individuo, grupo o institución que producen un cambio (Lucero y Montanero, 2008).

a) Explicación causal

Consiste en hallar las causas externas o estructurales. Un hecho se explica causalmente cuando se remite a los antecedentes que lo hicieron posible o necesario. Las explicaciones causales estructurales son de carácter externo, la fuerza motriz del devenir histórico descansa en la interacción continua de factores estructurales tales como: base material de la sociedad, organización política, jurídica y el campo espiritual.

Según Lucero y Montanero (2008) los estudiantes tienen más dificultades para comprender relaciones causales de tipo estructural, como se manifiesta en el hecho de que:

tiendan a personificar la Historia (Voss y Wiley, 1997), es decir, a otorgar una excesiva relevancia a las acciones o intenciones de los personajes históricos. Además, los estudiantes tienden a simplificar las explicaciones multicausales (Hallden, 1986).

Dicha simplificación puede producirse por un sesgo de cercanía, es decir, por otorgar más importancia a las causas temporalmente más cercanas que a las más remotas, o por una tendencia narrativa, que destaca los factores que forman parte de la principal línea de cambio, en perjuicio de otros que hacen más compleja o restan coherencia al relato… (p. 50)

Para superar estas dificultades los autores afirman que, en primer lugar, se debe ofrecer una estructura multicausal explícita y

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articulada de los eventos y condiciones contextuales más relevantes del fenómeno histórico, enfatizando las relaciones de simultaneidad entre varias causas o consecuencias, así como el orden temporal en las cadenas causales. En segundo lugar, las explicaciones causales no deben reducirse a una mera yuxtaposición de causas y consecuencias (Lucero y Montanero, 2008).

b) Explicación intencional

Consiste en encontrar las causas internas o motivacionales. Por tanto, mientras las explicaciones causales hacen referencia a los antecedentes y son de naturaleza económica, política, cultural, etc., las explicaciones intencionales remiten a las consecuencias de las acciones y tiene una naturaleza, en última instancia, psicológica (Carretero et al., 1989). Dicho de otra manera, aquí lo que se trata es que los estudiantes puedan diferenciar las explicaciones causales, es decir las que se refieren a las circunstancias que causaron el acontecimiento de la explicaciones intencionales que se refieren a las motivaciones que tuvieron los individuos para intervenir en los hechos.

Para Ruíz (2010), la explicación teleológica intencional se refiere a la comprensión de los motivos personales o grupales de la intención en la acción histórica.

Por ello las explicaciones intencionales se refieren a las motivaciones que tuvieron las personas para intervenir en los hechos.

En los acontecimientos históricos los hombres intervienen decisivamente, éstos son el resultado de la acción humana y dependen de la actividad consciente y organizada de los hombres.

Prats (2001) afirma que la enseñanza-aprendizaje de la noción de causalidad e intencionalidad se suele plantear en tres niveles de comprensión. El primero es el más sencillo: trata de identificar el ´por qué´ ocurrieron los hechos. Se trabaja con simples problemas de casualidad lineal, en una mera relación de causa efecto. El segundo nivel de comprensión introduce la acción intencional y se inicia con la

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identificación de diferentes tipos de factores causales y acciones intencionales; y, el tercer nivel es el más complejo, ya que se articulan la explicación intencional y la causal, como ocurre en la realidad, y se elaboran teorías explicativas más o menos complejas.

En este contexto, se supone que para abordar este aprendizaje el estudiante debe haberse familiarizado ya con algunos aspectos del trabajo del historiador, tales como el planteamiento de las hipótesis, clasificar y analizar las fuentes, evidenciar las contradicciones de los testimonios, entre otros (Prats, 2001).