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CAPÍTULO IV DISCUSIÓN

B) Periodización

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acontecimientos de escasa relevancia es llegar al extremo de hacer una historia meramente anecdótica y sin sentido para los estudiantes.

No debemos olvidar que dentro de las muchas fechas que se manejan a lo largo de la historia, existen un reducido número de fechas importantes, que constituyen verdaderos hitos históricos, que todo estudiante debe conocer y más aún si se trata de una historia nacional o regional específica. En el caso peruano una fecha puntual es la caída del imperio de Tahuantinsuyo (1532) o el inicio de la república (1821) o si se quiere la proclamación de la independencia del Perú (28 de julio de 1821), entre otros. Pero de ninguna manera se puede ni se debe nacer una historia centrada únicamente en la memorización de fechas.

Por otro lado, Maestro (1987) sostiene que las fechas, incluso las que marcan la duración, es decir el comienzo y el fin de un proceso histórico, no tienen sentido por sí mismas, sino en relación a lo que ha ocurrido dentro de un determinado proceso; por lo que las fechas son un referente, un organizador. Por consiguiente la misma autora indica que la elaboración del eje cronológico debe ser un ejercicio final, de síntesis y no un ejercicio inicial.

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Para la periodización se utilizan varios criterios, por ejemplo de lo general (formación económico social) a lo particular (época) a lo singular (periodo, etapa, fase); por lo que es necesario precisar que lo particular solamente puede ser comprendido cuando se ubica en el proceso general y lo general solo se realiza a través de procesos históricos particulares.

Según Kula (1974), citado por Rodríguez (1983, p. 3) hay dos posiciones antagónicas respecto a la periodización:

Una realista, que considera necesaria la periodización y reconoce la relación directa de ésta con la realidad en la que se construye; otra, convencional, ve en la periodización un mal necesario, exigido por la satisfacción pedagógica, que en cierto modo es absurda, dado que el tiempo sólo es un flujo ininterrumpido.

Desde la perspectiva de la historia como ciencia, el establecimiento de periodos históricos es controversial, ya que el criterio cronológico adoptado por cada historiador está determinado, o al menos está influido, por sus opiniones sobre el pasado. Sin embargo debemos reconocer que este permite la comprensión de cambios importantes que se producen en el desarrollo histórico. Tal como manifiesta Le Goff (1991), fechar sigue y seguirá siendo una de las tareas y deberes fundamentales del historiador, pero esta debe estar acompañado de la duración, para hacer concebible la periodización.

El aprendizaje de la periodización resulta un poco más difícil que la cronología, ya que es necesario clasificar y organizar en secuencias temporales, acontecimientos, sucesos, situaciones y procesos que comparten alguna cosa o que tienen características comunes que los hacen diferentes de otros (Pagés, 2009). Como dice el mismo autor

“Es tracta d’establir models que permetin a l’alumnat ordenar primer, i entendre o contextualitzar, després, els fets dins dels processos i dels

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períodes" (p. 4), vale decir, se debe establecer ciertos modelos que permitan a los estudiantes, primero ordenar y luego entender o contextualizar los hechos al interior de los procesos y los períodos.

Por otro lado, Pagés (1998) plantea la problemática que implica el establecimiento de distintos periodos en los siguientes términos:

…el problema más grave que presenta una periodización estriba en el hecho del poco sentido que posee establecer cortes y rupturas en la evolución de una sociedad… en la práctica es difícil establecer el momento exacto en que una sociedad empieza un nuevo periodo histórico… Si planteamos la periodización de la historia universal, los problemas crecen en magnitud, por un hecho evidente, que se refiere a la diversidad de ritmos en la evolución de las sociedades (p. 113).

Sin embargo es necesario construir un modelo de periodización para identificar las divisiones establecidas que permitan diferenciar las formaciones sociales, las etapas y las épocas en las que se ha dividido la historia, estableciendo así la continuidad temporal entre ellas. En este sentido a decir de Pagés (1998), la cronología actúa como soporte de la periodización.

Desde la perspectiva didáctica la periodización constituye un elemento indispensable para organizar y secuenciar los fenómenos históricos y la evolución de las sociedades, pero a su vez, es un problema porque al periodizar se ponen límites, estableciendo fronteras entre los cambios y las duraciones.

También el mismo Pagés (1998) señala la necesidad de una periodización, asociado ésta al concepto de cambio:

…puesto que en todas las sociedades han existido cambios, y la propia idea de cambio es intrínseca a la historia, parece necesario que se intenta fijar o determinar unas edades históricas de acuerdo con la propia evolución de las

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sociedades, y siguiendo unos criterios de racionalización que deben venir marcados por la base estructural de las propias sociedades (p. 113).

El mismo Pagés (1998) señala que, para aprender cualquier periodización se debe utilizar unos cuantos elementos significativos como puntos de referencia, pueden ser hechos, problemas, conflictos o personajes, que constituirían las fechas. Sin embargo se debe precisar que las fechas son solo un medio, una referencia obligada en la construcción de la cronología y de un sistema de periodización, porque el cambio de un periodo o de una etapa a otra, jamás se produce en un solo momento sino que es resultado de una evolución más o menos larga.

Al respecto Pagés (1999) indica que la periodización que se utiliza comúnmente en la historia escolar, sustentado en fechas y acontecimientos de la historia político-militar, donde las etapas y los periodos históricos comienzan y terminan en una fecha concreta (por ejemplo una batalla), ha sido cuestionada desde hace tiempo por la historiografía; por lo que es necesario articular nuevas formas de periodización más flexibles y en concordancia con la realidad de los cambios sociales.

El mismo autor sugiere que la periodización se debe enseñar a partir de las características más generales y sencillas de los grandes cambios producidos en el pasado, para avanzar de manera progresiva hacia la descripción, el análisis y la comparación de cambios más concretos y complejos que se han dado dentro de aquellos (Pagés, 1999).

Más adelante, respecto al aprendizaje de la periodización, Pagés (2009) indica que es un poco difícil de aprender, pues se trata de clasificar y organizar en secuencias temporales, acontecimientos, sucesos, situaciones y procesos que comparten alguna cosa o que tienen características comunes que los hacen diferentes de otros.

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Aparte, se debe precisar que la periodización histórica constituye una representación cualitativa del tiempo, ya que estos no tienen una duración equivalente, es decir no son regulares (Pagés y Santisteban, 2010).

Por ejemplo, el Paleolítico tiene una duración mucho mayor que el Neolítico, y la Edad Media varios siglos más que la Edad Moderna. Lo que marca el paso de un período histórico a otro son cambios que afectan las estructuras sociales existentes, la organización política, la economía, la cultura y la vida de las personas en general. La periodización es una parte de la construcción de la historia que ayuda a estructurar también la narración histórica. Comprender la periodización también es una forma de dominio o de control sobre el tiempo histórico (Pagés y Santisteban, 2010, p. 296).

Se puede decir que finalmente la periodización es la organización del tiempo en unidades que son sucesivas y cada una de ellas está referida a un proceso único e irrepetible. Sin embargo se debe precisar que periodizar ya no es más una mera enumeración cronológica de etapas, sino son construcciones conceptuales que pueden ser modificadas, perfeccionadas y aplicadas de diversas maneras según el modelo establecido.

Según Torres (1999) en la educación secundaria las periodizaciones dominantes parten de la eurocéntrica cuadripartita, que se adapta a distintas teorías del cambio, por ejemplo:

la tradicional con las edades clásicas (Paleolítico, Mesolítico, Neolítico, Antigua, Media, Moderna y Contemporánea) y la marxista con la sucesión teleológica de los modos de producción, en una acepción occidentalista unilineal estructuralista (comunidades primitivas y sociedades esclavistas, feudales y capitalista) que abandona los modelos

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marxistas plurilineales abiertos que incluyen el modo de producción asiático, etc… (p. 28).

En el caso del Perú la periodización predominante, propuesto desde el mismo Ministerio de Educación (MINEDU), es la primera de las que menciona Torres (1999), en torno a la pre historia y la historia con sus respectivas etapas.

A continuación se pone en consideración los diferentes planteamientos respecto a la periodización de la historia, que es necesario revisar con cuidado de modo tal que se tenga elementos de juicio sólidos para poderlos utilizar o en todo caso descartarlos.

a) Modelos de periodización

Como se ha afirmado en líneas arriba, la historiografía tradicional ha dividido la historia en edades, aislando los hechos mundiales y considerando solo los acontecimientos importantes ocurridos en Europa y el área mediterránea como punto de referencia (eurocentrismo), orientado a valorar en extremo la cultura de un grupo social, llámese europeo, que se supone –de acuerdo a sus mentores–

es superior a los demás.

De acuerdo a esta propuesta, existen dos períodos básicos: la Prehistoria, tiempo anterior a los documentos escritos, y la Historia, a partir de la invención de la escritura. La Prehistoria es la etapa más larga, y se divide a su vez en tres etapas: Paleolítico, Neolítico y Edad de los Metales. La Historia se divide en cuatro etapas: Edad Antigua, Edad Media, Edad Moderna y Edad Contemporánea.

Esta periodización de la historia tenía un trasfondo colonialista, porque quería justificar el expansionismo europeo de los siglos XVI al XIX, al manifestar que estaban cumpliendo una misión civilizadora, cual es, enseñar la escritura, la religión y la cultura (por supuesto europea) a los pueblos pre históricos (el subrayado es nuestro) que

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existían en América, África, Asia y Oceanía; cuando en el fondo lo que hacían era saquear los recursos y explotar la mano de obra nativa.

De acuerdo al Instituto de Ciencias y Humanidades (2008), fue el arqueólogo francés Boucher de Perthes (1778-1868) quien plantearía la periodización de la historia en dos eras: Pre historia e historia, tomado como base el descubrimiento de la escritura.

Es menester señalar que de ninguna manera –a la luz de los avances de las ciencias sociales en general y la ciencia histórica en particular– se puede seguir afirmando que la historia se inicia con la invención de la escritura, ya que muchos pueblos se desarrollaron sin necesidad de ella.

Además no se debe olvidar que, decir que la historia se inicia sólo con la escritura, es reducir a la historia a una mínima expresión cultural, puesto que el hombre no solo ha creado la escritura, sino otros elementos culturales como la agricultura, ganadería, comercio, política, religión, las diferentes artes, entre otros; las mismas que sirven como fuentes para la reconstrucción de la historia como ciencia. De ahí que podemos afirmar que la historia se inicia desde la existencia misma del hombre, a partir de la construcción de sus primeras herramientas de trabajo, por muy rudimentarias que estas hayan sido.

Por otra parte, la periodización de pre historia corresponde a Christian Thomsen en 1820, quien ordenaría las colecciones del museo de Copenhague de acuerdo a los materiales utilizados en la fabricación de las herramientas, clasificándolas en tres edades: Edad de piedra, de bronce y de hierro. A estas etapas, John Lubbock en 1865 le agregaría los términos paleolítico y neolítico (Instituto de Ciencias y Humanidades, 2008).

Finalmente, según el Instituto de Ciencias y Humanidades (2008) fue Keller (1638-1707) quien hizo la propuesta del desarrollo

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de la sociedad desde la invención de la escritura hasta el siglo XVIII, a saber: Edad antigua, media, moderna y contemporánea.

 Edad antigua: Desde la invención de la escritura (4 000 a.n.e) hasta la caída del imperio romano de occidente (476 n.e.).

 Edad Media: A partir de la caída del imperio romano de occidente (476 n.e.) hasta la caída del imperio bizantino (1453).

 Edad Moderna: Desde la caída del imperio bizantino (1453) hasta la revolución francesa (1789).

 Edad Contemporánea: Se inicia con la revolución francesa (1789) hasta hoy en día. El término contemporáneo fue acuñado durante el proceso de la revolución industrial del siglo XIX.

Por otro lado, Barcelli (1981, p. 8) propone un esquema de periodización en base –como el mismo dice– a los escritos: “…

prólogo a la Contribución de la Economía Política de Marx y Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado de Engels, así como los trascendentales acontecimientos históricos, especialmente en el periodo 1917-80, …” Esta propuesta se sintetiza en el siguiente cuadro.

Periodos Estadios Modo de

producción

Alternativas

CIVILIZACIÓN

Superior Comunismo Socialismo

Socialismo Capitalismo Inferior

Capitalismo Feudalismo Esclavismo BARBARIE

Superior

Asiático Feudalismo Esclavismo Medio

Inferior SALVAJISMO

Superior

Comunidad primitiva Medio

Inferior Fuente: Barcelli (1981)

La única alternativa a la división tradicional es la marxista, basada en el materialismo histórico. Esta concepción sostiene que la

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historia se inicia con el hombre y no con la escritura. Según esta periodización la historia se divide de acuerdo a los modos de producción, integradas por dos elementos: las fuerzas productivas y las relaciones de producción. El modo de producción es la forma en que una sociedad produce sus medios de subsistencia, es decir con qué instrumentos y bajo qué tipo de relaciones sociales producen sus bienes.

De acuerdo a investigaciones realizadas por diversas ciencias, los primeros hombres se dedicaban a la recolección, la caza y la pesca, con instrumentos rudimentarios elaborados en base a piedra, huesos, astas, colmillos y otros; organizados socialmente bajo determinadas relaciones que les permitieron sobrevivir durante milenios. Pero posteriormente desarrollan instrumentos que le permitieron avanzar a una economía productiva, llámese agricultura y ganadería hasta llegar a las actuales actividades económicas, bajo otro tipo de relaciones sociales.

Además según sus mentores, los modos de producción pueden convivir y de hecho convienen en el tiempo y en distintas partes del mundo. Por ejemplo, hoy en el Perú, mientras en Lima metropolitana impera el modo de producción capitalista, en ciertas áreas rurales de la sierra, aún persiste el modo de producción feudal.

Esta periodización exige la utilización de una categoría que integre lo lógico y lo histórico que permita ordenar el material histórico, por lo que la categoría de formación económico-social (FES) refleja la totalidad socio-histórica, vale decir, constituye una unidad específica y un nivel de desarrollo determinado de las fuerzas productivas y relaciones de producción, sobre las cuales se eleva un conjunto de manifestaciones ideológicas e instituciones políticas, jurídicas, etc.

De acuerdo a los modos de producción básicos: Primitivo, esclavista, feudal, capitalista y comunista, la historia de la humanidad

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se dividiría en los siguientes periodos: Formación económico-social (FES) primitivo, esclavista, feudal, capitalista y comunista.

Según Konstatinov (1957) el concepto más importante y fundamental del materialismo histórico es la formación económico- social (FES) como conjunto de relaciones de producción históricamente relacionadas. Además afirma que la estructura de cada formación económico-social está determinada por el modo de producción correspondiente, de ahí que, según el modo de producción imperante en una determinada fase del desarrollo histórico, así es el carácter de la sociedad, su estructura, la existencia o carencia de clases sociales, la naturaleza de estas clases, sus relaciones recíprocas, el carácter y la naturaleza del régimen político y de las ideas, teorías sociales, concepciones e ideología imperantes.

De lo dicho podemos concluir que, los modos de producción no son periodos de la historia, sino son la base a partir de los cuales se periodiza la historia en las llamadas formaciones económico sociales.

Aquí no se trata de hacer apología al marxismo ni mucho menos, sino que a la luz de la ciencia, es la que más se acerca a la realidad, por lo tanto se debe destacar por encima de otras que están alejadas de la verdad. Pues hay que ser ingenuos para seguir sosteniendo que la división tradicional de la historia ni siquiera mundial sino europea, puede extenderse a todas las sociedades del mundo;

aunque quien sabe, ingenuos hay en todas partes.

b) Periodización de la Historia del Perú

Según Macera (1988) la historia del Perú puede ser dividida en dos grandes etapas: 1) Autonomía andina: 20 000 años a.c. hasta el siglo XVI; y, 2) Dependencia externa: Siglos XVI – XX (podríamos decir hasta la actualidad o siglo XXI). Estas dos etapas están separadas por la invasión española.

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Por otro lado, para Silva Santisteban (1982) la historia del Perú puede dividirse en tres grandes épocas: Perú antiguo, Perú colonial y Perú Republicano.

- Perú antiguo

También llamada época prehispánica, comprende desde las primeras evidencias de la presencia humana en territorio peruano hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI.

…Es la época más larga de la historia peruana y está referida al desarrollo autóctono de las sociedades andinas. No se advierte en ella influencias determinantes de culturas extrañas al ámbito geográfico determinado por la cordillera de los Andes.

Se la ha denominado también época precolombina, por ser anterior al descubrimiento de América por Colón (Silva Santisteban, 1982, p. 11)

La categoría de Perú Antiguo fue acuñado por Julio C. Tello tal como lo sostiene Macera (1988, p. 127) “Sin Tello no existiría científicamente el concepto de Perú Antiguo”.

Según Longhena y Alva (2008) presenta las siguientes periodos:

Precerámico (4000 -1800 a.c.); Cerámico inicial (1800 – 900 a.c.);

Horizonte temprano (900 – 200 a.c.); Intermedio temprano (200 a.c. – 700 d.c.); Horizonte medio (700 – 1000 d.c.); Intermedio tardío (1000 – 1450 d.c.) y Horizonte tardío (1450 – 1533 d.c.).

Asimismo para caracterizar las diferentes etapas del Perú Antiguo, hace uso de los conceptos de horizontes y periodos culturales.

Según Rowe (1972) el concepto horizonte está referido al proceso cultural en el que una de las grandes culturas se desarrolló y ejerció dominio sobre otras, alcanzando cierta homogeneidad en cuanto a la cerámica se refiere, de ahí que en distintos lugares, la cerámica presentó características en común.

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El autor identifica tres horizontes: Temprano (Chavín), Medio (Wari) y Tardío (Tahuantinsuyo). Mientras tanto los intermedios se ubican entre los horizontes y se caracterizan por un proceso cultural heterogéneo, producto de la desintegración de las grandes culturas que generan organizaciones regionales autónomas e independientes.

Estos intermedios son: Temprano y Tardío.

La cronología de Rowe (1972), elaborado en base al desarrollo de la cerámica en las culturas peruanas, es el siguiente: Periodo pre cerámico, donde el hombre aún no conocía la cerámica; periodo inicial, comenzó con el descubrimiento de la cerámica. A partir de esta última de desarrollan los horizontes e intermedios. Estos son:

Horizonte temprano, Intermedio temprano, Horizonte medio, Intermedio tardío y Horizonte tardío.

Por otra parte, Lumbreras (s.f.) propone una cronología para el Perú pre hispánico en relación a aspectos económicos, sociales y políticos. Esta es: Periodo lítico, se inicia con el poblamiento del Perú y la formación de las primeras organizaciones sociales (bandas);

periodo neolítico, el hombre descubre la agricultura (revolución agrícola); periodo formativo, desarrollo de Chavín de Huántar; periodo de los desarrollos regionales, regionalización de diverso pueblos post Chavín; periodo del imperio Wari, desarrollo de Wari como síntesis de Tiahuanaco, Nazca y Huarpa; periodo de los estados regionales, diversidad cultural; y, periodo del Tahuantinsuyo, desarrollo de los incas.

- Perú colonial

Denominada también de la dominación hispánica. Tuvo una duración de tres siglos, desde el descubrimiento de América hasta la emancipación del dominio hispánico. Comprende cuatro etapas.

Descubrimiento (primeras expediciones al Perú en 1525 hasta la captura de Atahualpa en 1532); conquista y de las guerras entre conquistadores de 1532 hasta 1542); virreinato (primer gobierno

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virreinal hasta la ‘revolución de Túpac Amaru’ de 1542 hasta 1780); y, emancipación (de 1780 hasta 1821).

Esta etapa a decir de Basadre (s/f) en Silva Santisteban (1982, p. 12) sería “más que historia del Perú, propiamente dicha, historia de España en el Perú, o historia del Estado español en el Virreynato peruano”.

- Perú republicano

Es la última etapa de la historia del Perú, corresponde al Perú como nación política independiente desde 1821 hasta la actualidad.

Por su parte, Vargas (1994) divide la Historia del Perú en tres grandes etapas: a) Perú antiguo, que a su vez se divide en los periodos: Lítico, neolítico, formativo estatal, desarrollos regionales, imperial temprano (Wari), reinos y señoríos e imperial tardío (Inca); b) Perú colonial y, c) Perú republicano.

Como se ha podido notar hay una diversidad de formas de periodizar la Historia del Perú, que debería ser analizada y si es posible debería ser uniformizada de alguna manera para una mejor comprensión de la periodización.