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93cero les ha ido muy bien, o cuántas niñas que empezaron a vender a sus

In document Conversatorios de empresa No. 1 (página 94-96)

amigas la ropa confeccionada por ellas se lanzan y con trabajo les va bien. Como ejemplo está Vicky Tcherassi, que no empezó exportando. Nadie empieza exportando doscientos mil dólares o trescientos mil en el primer pedido; uno empieza exportando con mil quinientos dólares y eso es una maravilla, ya que no se sabe lo complicado que es conseguir un cliente en el exterior; además que el producto ahora está compitiendo a nivel internacio- nal. Es como el caso de la venta en la universidad de pulseras y gargantillas, donde un estudiante de otra carrera que la vende más barato se convierte en competencia, hay que imaginarse a nivel mundial.

Pese a lo anterior, cada uno tiene sus nichos de mercado, su estrategia, su producto. Hay que empezar a competir, moverse, porque sentado no se consigue nada, a ejercitar la cabeza. Es por ello que hay que aprovechar el estudio práctico que da la universidad, esto debe servir para la vida diaria, sobre todo para la realidad.

De otro lado hay que saber que cuando se decide iniciar la vida de crear una empresa se está sólo. Cuando se toma la decisión de exportar, el consejo que se da es acudir a Proexport, donde se encuentra el programa Expopyme; sin embargo, una vez se realiza la fila para ser atendido, uno se encuentra con la sorpresa de que este programa es sólo para empresas que hallan exportado hasta doscientos mil dólares, algo irónico para Martha Choustre, pero una realidad a la que se enfrentan las empresas que van a empezar. Es allí donde uno se da cuenta de que por ahí no es y decide contactar a primos, amigos que se encuentran en el exterior para que le ayuden.

Ahora bien, no hay que desanimarse por esta realidad –asegura Martha Choustre, ya que los créditos y los programas infortunadamente están para la mediana empresa o las que están por encima de éstas. Es por esto que a la micro empresa le toca al principio salir adelante sola, y después tener un buen manejo de fondos –una generación interna bastante buena, así como una reducción de costos, es por ello que cuando se es una pequeña empresa no se puede contar con una secretaria, un mensajero, sino por el contrario, tener la capacidad de hacerlo todo, más si se tienen conocimien- tos en Excel, Word, Internet, en general este tipo de herramientas.

En esta parte del conversatorio Martha Choustre invita a los estudian- tes a que compartan con ella opiniones, inquietudes y qué piensan sobre otros aspectos.

Pregunta 1. Con base en la experiencia de vida de Martha Choustre, me gustaría saber si ella considera que una persona joven debería empezar su carrera profesional en una empresa grande, para apren- der cosas, las cuales no podría aprender en su propia empresa, y una vez adquirida esta experiencia sí montar su propio negocio.

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Respuesta: para Martha Choustre la respuesta es un sí y un no. Cuan-

do se es empleado y se tiene el interés de en el futuro montar su empresa, todo puede llegar a quedarse en planes, ya que es más fácil acostumbrarse a los cuatro o cinco millones de sueldo fijo que empezar a arriesgarse, y cuando uno no se dedica de lleno a las cosas no se hacen realmente.

Algunas empresas empiezan con cinco socios, donde el que está en una mala situación económica es el que se dedica al negocio y para los otros primero está el trabajo y luego las demás obligaciones. Entonces es impor- tante adquirir experiencia, ahorrarse una plata, pero va a ser difícil salirse del otro sistema porque da miedo el riesgo de meterse en una aventura empresarial, ya que no se sabe si le va a ir bien o mal. Es por esto que si una vez graduados se nos da la oportunidad de vincularnos con una buena em- presa es perfecto, y sobre el camino se va mirando, pero ya eso es una decisión particular, porque para ello no hay una receta que diga que lo más lógico es entrar a trabajar.

Las personas que tienen empresas, y que sus hijos están en la universi- dad, desean que salgan de ellas y se vinculen a una empresa, empezando a trabajar con la plata de los demás, aprendiendo de la empresa del otro, y una vez lo hagan se vinculen a su empresa. Nuevamente resalta: es algo muy particular.

Para Martha Choustre es muy difícil decir a los estudiantes que se arries- guen, porque eso depende de lo que cada uno quiere. Cuando uno sale de la universidad queriendo tener su carro y sus cosas y además queriendo em- pezar un negocio, no se puede sacar la plata para lo primero. Resulta que si se tiene un producto que costó 100 y lo vendió en 150, no se pueden gastar los 50 porque si no la empresa no va a crecer.

En Colombia se quiebran muchas empresas pero no los empresarios, ya que se sabe de casos donde pese a que las empresas están quebradas, sus empresarios siguen viajando, viviendo bien, y resultan es tumbando a los ban- cos, porque la gente no capitaliza. Es por eso que la única forma de darse cuenta de que el negocio está bien es cerrando para vender y vender bien. Hay gente que crea negocios pequeños y después los vende, lo cual es rentable.

Al principio no resulta lo mismo tener un negocio que ser un empleado, a menos que se tenga un grupo de amigos con los que se determine la manera de trabajar, distribuyendo las funciones, pero el miedo a empezar con o sin experiencia es malo cuando se tiene una pequeña empresa, porque uno trabaja lo urgente y no lo importante, lo cual hace la diferencia al estar apagando incendios a cada momento, más aún cuando se tiene un crédito, ya que o se trabaja para pagar o para crecer.

Y es por lo anterior que Martha Choustre aconseja que cuando se em- pieza un negocio, por pequeño que sea, de entrada no hay que utilizar el

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