Sociabilidad limitada
5. El enfoque metodológico.
En est e apart ado se describen las consideraciones generales respect o del abordaj e met odológico propuest o como así su operacionalización a los f ines de implement arlo en la present e invest igación.
En principio, cabe dest acar que debido a las caract eríst icas del problema ant es descrit o se acot ó su abordaj e mediant e el procedimient o de un est udio de caso y se opt ó, a la vez, por un diseño de invest igación de t ipo cualit at ivo. Est o supuso avanzar en aspect os descript ivos dando cuent a de las caract eríst icas inherent es al Trueque y, al mismo t iempo, se propuso dos hipót esis específicas -enunciadas al inicio del art ículo- referidas a las implicancias de las est rat egias de sobrevivencia llevadas adelant e por las muj eres en su desarrollo como act or social y económico. Esquemát icament e se suele decir que describir es responder a la pregunt a del cómo es algo, en t ant o que expl icar es responder a la pregunt a por qué algo es o se present a de det erminada manera. En ot ras palabras, “ al describir nos mant enemos en el mismo nivel proposicional de lo que est amos describiendo, no hay un cambio de plano. En cambio explicar (al menos en un sent ido f uert e) sí implica un cambio de plano. Para decirlo rápidament e. . . explicar es subsumir, incorporar un hecho baj o un enunciado general” (Schust er; 1982).
4 Si bien existen distintas fuentes de datos, com o son las hojas web (www.Trueque.com www.Trueque.org.ar www.TruequeClub.com , entre otras), el diario Crónica, etc. la m ayoría de éstas destaca el auge de nuevos nodos en el Conurbano Bonaerense.
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En est e sent ido, est e est udio es en gran part e descript ivo aunque respect o de ciert os aspect os específicos del fenómeno sost iene una post ura más de t ipo explicat iva-comprensiva. Est e segundo enfoque est á rest ringido a indagar acerca del significado social y económico de la inserción de las muj eres (pobres y empobrecidas) en el Trueque. Es decir, qué dif erent es significados y valoraciones adquiere est a part icipación según sea el grupo de muj eres del que se t rat e. Específ icament e se sost iene la t esis sobre hast a que punt o est a inserción implica una est ancamient o en su sit uación de pobreza o, por el cont rario, supone una superación de la misma en un camino de desarrollo social y económico.
Para est udiar est os aspect os se elaboró una muest ra int encional int egrada por muj eres pobres y empobrecidas; las que int egran la población obj et o de est e est udio. Est a muest ra se elaboró f undament alment e en base a t res crit erios a part ir de los que cada muj er ent revist a pasó a int egrar uno u ot ro grupo. Est os crit erios f ueron: a) su t rayect oria socio ocupacional, b) su ant erior y act ual acceso a dist int o t ipo de consumos y c) la ant erior y act ual inserción educat iva, social y laboral de su grupo f amiliar.
Es import ant e int roducir algunas precisiones respect o de la selección de est os crit erios. En primer lugar, se opt ó por est os debido a la imposibilidad de ut ilizar aquellos más usados para la medición de la pobreza (el índice de Necesidades Básicas Insat isf echas y la Línea de Pobreza) debido a que era imposible aplicar la serie de inst rument os que est os suponen y, a la vez, hacerlo en dos moment os para así capt ar el ‘ ant es y el ahora’ de las muj eres empobrecidas.5 Es por est o que
se eligió el concept o de t rayect oria, con el propósit o de reconst ruir el recorrido de est as muj eres. La idea de t rayect oria no es ya la de una serie de f ot os sino la de un f ilm que proyect a una hist oria, en est e caso, la de las muj eres part icipant es en el Trueque.
Es de hacer not ar respect o del primer crit erio (t rayect oria socio ocupacional) que si bien no exist e una linealidad causal direct a ent re la inserción ocupacional -el t ipo de empleo- y la sit uación de pobreza exist en ciert as relaciones, manif iest as incluso como t enencias, en las que se observa ciert a int errelación ent re precarización del empleo y la pobreza (Salvia & Tissera; 2000).
Luego de aplicarse los t res crit erios, se incorporó una pregunt a de aut opercepción sobre su pert enencia social (¿Ust ed es/ f ue de clase media?) en t odos aquellos casos en que una muj er ent revist ada ‘ calificaba’ para int egrar el grupo de muj eres empobrecidas.
En t ot al se llevaron a cabo 17 ent revist as personales. Se cubrió así con similares cuot as de cada grupo (9 muj eres empobrecidas y 8 pobres). También se ent revist ó a un informant e clave (socio f undador de la Red Global del Trueque) y a ot ros 4 part icipant es del Trueque (‘ prosumidores’ hombres e int egrant es de apoyo a la organización de los nodos est udiados).
Para concluir est e apart ado sólo rest a consignar que est e acercamient o, claro est á, genera más hipót esis y nuevas pregunt as que conclusiones acabadas debido al t amaño de su int ervención y a la complej idad del f enómeno en cuest ión. Es por est o que cabe resalt ar la dif icult ad de generalizar los result ados aquí obt enidos al conj unt o de muj eres part icipant es en nodos del Club del Trueque. En ot ras
5 Estos instrum entos son la Cédula Censal y la Encuesta Perram ente de Hogares am bas elaboradas por el I nstituto de Estadísticas y Censos (I NDEC) del Ministerio de Econom ía
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palabras, cualquier afirmación aquí realizada t iene cabida en la medida que at añe a las muj eres ent revist adas pert enecient es a los nodos de La Bernalesa.
6. Del planteo y debates generales a las características observadas en La