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Del planteo y debates generales a las características observadas en La Bernalesa.

In document Los nuevos rostros de la marginalidad. (página 139-145)

Sociabilidad limitada

6. Del planteo y debates generales a las características observadas en La Bernalesa.

- El Trueque como un intento de contrarrestar el proceso de movilización social descendente

De las ent revist as realizadas en los Clubes del Trueque surge una serie de opiniones y percepciones que muest ran ciert os efect os posit ivos del int ercambio económico y social que se desarrolla en dichos Clubes, efect os posit ivos de refundación y reconst it ución de lazos sociales. La realidad descript a en el apart ado acerca del plant eo del problema est á marcada por un profundo proceso de desafiliación social que encuent ra su punt o de quiebre en la decisión de las muj eres pobres y empobrecidas de salir de la pasividad y el aislamient o que conlleva el desempleo y el subempleo.6 Una volunt ad y decisión originalment e propia, en t ant o se empieza a

part icipar de un espacio fundament alment e aut o-generado y aut ogest ivo. Ya no esperan que las posibilidades de encont rar un medio de vida o la ayuda venga de ot ro lado, sino que buscan desarrollar la ayuda mut ua con ot ros que consideran sus pares. Durant e el t rabaj o de campo se det ect aron múlt iples formas en que las muj eres reconst ruyen lazos sociales int eract uando en los Clubes del Trueque, las que se reproduce más abaj o. Sin embargo, result a válido remarcar que est e proceso no es unívoco y no t odas las int eracciones que se desarrollan en los Clubes del Trueque, en general, y en los nodos de la Bernalesa I y la Bernalesa II, en part icular, implican una reconst it ución del lazo social ent re los sect ores pobres y empobrecidos. Se desarrollan t ambién algunas acciones que implican una profundización del proceso de desafiliación y desint egración social caract eríst ico de la movilización social descendent e; proceso que, cabe aclarar, no est á circunscript o únicament e a est os sect ores sociales.

Est as acciones, como el aument o desmesurado de precios o ciert as práct icas deshonest as -como la est afa al consumidor que se plasma al ofrecer un product o que no es t al-, se asemej an a las hoy predominant es en el ‘ afuera’ , es decir, en la sociedad de mercado.7 De un modo simplificado, en el Trueque aparecen acciones propias de una sociedad que sufre procesos de desafiliación y desint egración social.. Acciones cuyo rasgo es la falt a de solidaridad y respet o hacia el ot ro, en donde el ot ro aparece como un simple medio para alcanzar obj et ivos propios. Pero, como se decía ant eriorment e, los procesos sociales y económicos que se desarrollan en los Clubes del Trueque no son unívocos y conllevan aspect os desint egradores y ot ros reconst it ut ivos de t ej idos sociales y económicos.

- Profundización de la desafiliación y desintegración social.

En los siguient es fragment os de ent revist as aparecen clarament e est os aspect os desint egradores, los que t ienden a profundizar el t ránsit o de una sociedad o comunidad más cohesionada a una con mayor fragment ación y dispersión de sus miembros. En el primer fragment o, puede verse como el proceso inflacionario

6 En este caso la acepción dada al concepto de desafiliación social surge de los escritos de Castel, Robert (1997).

7 En este articulo se utiliza indistintam ente las expresiones “m ercado” , “m ercado form al” y “econom ía form al” para referirse al conjunto de relaciones económ icas y sociales que tienen lugar fuera del Trueque.

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ocurrido en la economía f ormal (iniciado con la salida de la convert ibilidad a principios del 2002) t uvo su corelat o al int erior del Trueque

Est o se manifiest a cuando se le pregunt o a una muj er “¿En qué t e sirvió el Trueque? ¿En qué t e ayudo? Me ayudo un mont ón porque ant es las cosas est aban mas barat as, se podía comprar cosas nuevas. Bueno, yo vest ía a mis hij os y a mi marido con zapat illas nuevas, con j oggings nuevo. De t odo t enía ... pero ahora se f ue t odo de las manos. Todo est a muy caro” .

En el siguient e fragment o se expresa t ambién el acelerado proceso inflacionario al int erior del Trueque y t ambién se det allan casos de est afa y engaño comercial. Fue así que se le pregunt ó a la misma muj er “ ¿Y vos crees que el Trueque en general le sirve a la gent e? Yo t e diría que sí pero ahora ent ro mucho avivado acá. Como en t odas part es y no t e lo digo por el t ema de los crédit os t ruchos sino t ambién por el precio que le ponen a las cosas. Fíj at e lo que vale un lit ro de aceit e. Incluso el ot ro día agarraron a uno que est aba vendiendo aceit e usada. Se ve que la conseguía de alguna rost icería o bar y la t raía acá.” En lo que hace específicament e a la inflación, y como se observó en las visit as hechas a los nodos, ést a t iene una fuert e relación con las expect at ivas a fut uro; es decir, con la previsibilidad y confianza deposit ada en el sist ema. En est e caso, el Trueque no es una isla su sit uación no difiere en mucho de la observada en la economía formal.

Finalment e, ot ra ent revist ada expresó ciert a desilusión en cuant o a lo que eran sus expect at ivas sobre el Club del Trueque: “ Acá aprenden algo nuevo t odos los días: como se roban unos a ot ros, pobres cont ra pobres, yo pensé que era para ayudart e” En relación a est e aspect o, no se desprende de las ent revist as grandes diferencias ent re los dos grupos de muj eres. En realidad, cualquier act ividad llevada a cabo en el Trueque siempre se inscribe en práct icas ant eriores de sus part icipant es y, al mismo t iempo, el Trueque t ambién es permeable a la realidad que lo circunda.

- Aspectos reconstitutivos del tej ido social

En est e apart ado se dest acan aquellas cualidades observadas en el Trueque que implican una reconst it ución del t ej ido social y al mismo t iempo conllevan un increment o del ‘ capit al social’ . Se ent iende al capit al social como la capacidad de organizarse y generar organización social basado en relaciones de correspondencia ent re t odos los int egrant es de una comunidad, en el apego a las práct icas ciudadanas y el ej ercicio de una democracia part icipat iva. De hecho, “ el capit al social, imbuido en las normas y redes del compromiso cívico parece ser una precondición para el desarrollo económico, como así t ambién para un gobierno efect ivo” . 8

Dist int as experiencias demuest ran que las redes de compromiso social, en donde t ambién cuent an los gobiernos locales (en el caso del Trueque est os t ienen una escasa sino nula part icipación), facilit an la coordinación ent re los dist int os sect ores involucrados en el desarrollo social y económico. De est a forma, “ una sociedad que descansa en la reciprocidad general es más eficient e que una sociedad desconfiada …. la confianza lubrica la vida social.” 9

8 Putnam , Robert : “La Com unidad Próspera. Capital Social y Vida Pública” en el Observatorio Social, núm ero tres. Buenos Aires, 1999. (página 7)

9 Putnam , Robert : “La Com unidad Próspera. Capital Social y Vida Pública” en el Observatorio Social, núm ero tres. Buenos Aires, 1999. (página 7)

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Dicho lo ant erior, se det alla a cont inuación una serie de aspect os que indican la exist encia de dist int os procesos reconst it ut ivos de t ej idos sociales y económicos en el Club del Trueque. Los mismos conviven con aquellos fenómenos que implican procesos de desafiliación y/ o desint egración social, afirmando, vale decirlo una vez más, el caráct er complej o que asumen la int eracciones en el Club del Trueque.

- Acceso a bienes y servicios

El Club del Trueque les permit e a las muj eres pobres y empobrecidas acceder a bienes y servicios que en el act ual cont ext o económico les sería imposible acceder en el mercado f ormal. Si bien el Trueque adquiere una Import ancia cent ral en la sat isfacción de necesidades inmediat as -como el aprovisionamient o de los aliment os básicos de los hogares10- no es menos ciert o que el acceso a ciert os bienes y servicios

brinda la oport unidad de recobrar un sent ido de pert enencia a una comunidad reconst it uyendo, al menos en part e, una posición social perdida.

Quizá se da la paradoj a de la posibilidad de acceso a consumos y servicios caract eríst icos de su posición social ant erior -de clase media, en el caso del grupo de muj eres empobrecidas - pero en un cont ext o que los alej an de su pasado de clase media: un mercado informal con un import ant e número de part icipant es pobres como es el Trueque.

Se observan así algunos fragment os en las ent revist as que indican como es visualizado est e proceso: “ El Trueque nos ayuda un mont ón a nosot ros. Con el Trueque podemos comprar comida, comprar ropa y algunos ‘ ant oj it os’ ” “ Las prepagas t ambién t enemos acá, t enemos médicos, abogados, t enemos t odo” “ Acá vendo, pero compro sólo en nodos más chiquit os, allí me doy los gust os, compro cosas para la casa, adornos. Aliment os algo compro, no mucho. Hay que buscar, en cada nodo hay dist int os precios”

En el caso del grupo de muj eres empobrecidas, poder sat isfacer est as necesidades no sólo se inscribe un inst ancia mat erial sino que est á asociado con un orden simbólico en el que recrear el sent ido de pert enecía, de relación con un conj unt o de valores y creencias t radicionales de los sect ores medios. Al mismo t iempo, en el Trueque las muj eres pobres ent rar en cont act o con est a cosmovisión de clase media, ahora empobrecida.

- Rituales familiares

En consonancia con lo señalado en el apart ado ant erior mucha de la gent e ent revist ada le da un sent ido afect ivo muy relevant e a la posibilidad de acceder a ciert os bienes. Est os son los bienes, que por una u ot ra razón, permit en reconst it uir los lazos familiares. Est o se observa indist int ament e, en los dos grupos, y est á relacionado a aquellos bienes que permit en volver a realizar rit uales familiares en t oda su plenit ud: un regalo para la niet a o acceder a la comida y los ut ensilios necesarios para organizar el cumpleaños de un niet o, son algunos ej emplos.

Los servicios los pagamos con lo que hace mi esposo, pero en la comida yo lo ayudo mucho. Ahora es el cumpleaños de mi niet o y nosot ros compramos t odo en el Trueque, sino no lo podés hacer. Acá consigo vasit os, mant el, t ort a, alf aj ores,

10 Este dato surge de un estudio dirigido por Jorge Marchini en el m arco de la Universidad de Buenos Aires, según consta en un artículo de su autoria publicado en el m atutino Clarín el 5 de Mayo de 2002. En este se detalla que com o resultado de un relevam iento hecho en el partido de San Martín en la provincia de Buenos Aires un 66% de los entrevistados asegura que el Trueque tiene un rol central en la provisión de alim entos para sus hogares.

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medialunas para rellenar, zapat illas. Yo t ambién llevé a ot ro nodo, que es más sencillo, f rut a y verdura, y t ambién se vende”

Ant es del Trueque era de clase media, yo t enía mi coche, mi marido vendía coches... t enía una agencia de aut os usados. Ahora hace repart o de aceit e y yo a la mañana lo ayudo. Con eso t enemos un ingreso en dinero. Pero acá compro buena repost ería –cuando ves a la persona ya t e das cuent a como es la mercadería-, le puedo comprar algún regalo a mi niet a, que ant es no le podía hacer” Est e aspect o adquiere una singular import ancia si se lo cont rast a con el marco de privación generalizada en el que est án inmersos gran part e de est os sect ores sociales.

Est e no es el único plano en que lo familiar se vincula con el Trueque, el ot ro est á en relación a como el espacio del Trueque se t orna en un espacio familiar, en el sent ido en que gran part e de los ‘ prosumidores’ son acompañados y/ o ayudados en sus labores por algún miembro familiar. Es de dest acar, en el caso de las muj eres pobres, el acompañamient o de sus hij os/ as.

- La dignidad de producir u ofrecer algo propio

Ot ro efect o posit ivo del int ercambio en los Clubes de Trueque es que muchas de las muj eres ent revist adas afirman haber recobrado la dignidad de producir algún bien o brindar un servicio por ellas mismas. Es una manera de volver a pert enecer a una comunidad de product ores y ganar ciert o st at us social por ello. También t iene la relevancia propia del sent ido de t oda vida humana: poder plasmar sent imient os y/ o ideas en un product o t ant o mat erial como inmat erial (un servicio profesional de psicología por ej emplo).Est o hace a esa caract eríst ica innat a a t odo ser humano: su capacidad de t ransformar la nat uraleza.

Est a dignidad recobrada, en t érminos de las muj eres ent revist adas, fue percibida no solo en las ent revist as sino t ambién a t ravés de la observación part icipant e que se realizó en los nodos. A pesar de est ar envuelt as en un cont ext o de pobreza y en algunos casos de pobreza ext rema, las muj eres que part icipan en el Club del Trueque expresan en sus rost ros y en su hexis corporal la dignidad que da ofrecer un product o propio a ot ros. Est o es claro en palabras de las propias ent revist adas “El Trueque me dist rae un mont ón, me da ese benef icio de hacer algo y venderlo, me sat isf ace un mont ón.” En ot ra ent revist a, est e aspect o se manifest ó de la siguient e manera: aquí aparecieron t odas mis cualidades ….me est oy dando ese valor que me est a ayudando para generar algo.” Est as manifest aciones dan cuent a de cómo en ese ent ramado de relaciones sociales y económicas emergen múlt iples formas en las que se manifiest a la dimensión subj et iva de cada uno de sus part icipant es.

- Donde se refundan los vínculos

En un espacio en el que t ienen lugar nuevas práct icas comerciales t ambién puede t ener lugar, en un sent ido más amplio, la refundación de vínculos sociales básicos como, por ej emplo, el sent imient o de pert enencia a una comunidad de iguales. En est e sent ido su import ancia es fundament al. Son cada vez menos los espacios donde la gent e se sient e ent re iguales y más los espacios a los cuales no pueden acceder. En una de las ent revist as est e aspect o emergió clarament e cuando se dij o que “Acá es como una f amilia. Lo ideal sería t ener t rabaj o pero ant e est a sit uación, es como que t odos est amos en la misma. Muchos pert enecimos a la clase media, hay prof esionales de clase más alt a e igual acá somos t odos iguales. Dif erencias yo pienso que igual siempre hay. No es como en ot ros lados, en t rabaj os en donde yo he est ado

siempre hay como una dist ancia con el personal j erárquico, en cambio acá somos t odos iguales, t ant o el que vende muchos crédit os como los que venden pocos crédit os” .

Si bien t odos quienes llegan al Trueque lo hacen con diferent es hist orias y pert enencias sociales est e espacio propicia un ambient e igualit ario. En un cont ext o donde más y más gent e, de cada vez más alt os est rat os sociales comienza a ser y sent irse ‘ af uera’ del sist ema económico, el Trueque ofrece la oport unidad de pert enecer a un espacio de iguales, en donde el único requisit o formal de pert enencia es la volunt ad de ofrecer lo producido por uno mismo.

- Intercambios sociales

Ot ro aspect o igualment e import ant e, es el hecho de que muchas de las muj eres ent revist adas consideran y ut ilizan al Club del Trueque como un ámbit o de int ercambio social. Hast a ciert o punt o, el Club del Trueque cumple la función de Club social, un espacio que t ambién es de dist racción y esparcimient o. Est o últ imo const it uye un caráct er posit ivo del Trueque en t ant o logra combinar con alt a armonía el aspect o de encuent ro social y el aspect o de int ercambio económico. De est e modo, le da impulso a la acumulación y desarrollo del capit al social. En est e caso, el capit al social se asocia a la capacidad de vincularse a ot ros y de aprehender habilidades socialment e reconocidas que son út iles para ser acept ado en grupos y sect ores sociales t ant o como para desenvolverse eficient ement e en el t rabaj o.

Yo en el Trueque me hice amigos cuando f ui a hacer el curso y después vecinos de vent a. Empezamos a charlar, congeniamos. Y me hice amigos...yo conozco un mont ón de gent e, es gent e macanudísima.” “ Est o es un ir y venir de amor” Est os int ercambios sociales y, las consecuent es sinergias generadas, no se han plasmado aún en impulsos concret os para asociarse en act ividades comerciales o product ivas. Los pocos que se asociaron en algún t ipo de emprendimient o conj unt o no se diferencian del rest o; quizás est o se deba a que t odavía est as experiencias t ienen un lugar lat eral en Trueque (de la t ot alidad de las ent revist as realizadas sólo una muj er t rabaj a j unt o a su socia).

- Un ‘ antídoto ’ contra el aislamiento y la depresión

Finalment e, es de suma relevancia el aspect o emocional, sobre t odo en lo relat ivo a como enfrent ar ciert os t ipo de depresión, que le ot organ las muj eres a los int ercambios que se desarrollan en el Club del Trueque. La muj eres ent revist adas observan en él la posibilidad de evit ar el aislamient o que conlleva t oda falt a de t rabaj o.

En las sociedades modernas, los espacios como fábricas y empresas t uvieron (y aún t ienen en muchos casos) una fundament al import ancia para la socialización de los t rabaj adores. Est o permit ió incorporación de roles y normas a part ir de los que los individuos se int egran a un orden social det erminado. El act ual cont ext o de fuert e desocupación y subocupación cuest iona est e modelo socializador, y en últ ima inst ancia cuest iona el andamiaj e social que ha posibilit ado la const it ución del orden social moderno. Lej os de haberse cumplido el augurio de ciert as corrient es del pensamient o socialist a sobre el fin de la relación de explot ación capit alist a y la

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