Sociabilidad limitada
6. Síntesis y reflexiones para una política pública
En principio, el apoyo est at al a las f ábricas recuperadas es una de las f ormas en que el Est ado, en t iempos de desocupación est ruct ural y en un cont ext o de emergencia ocupacional, puede cumplir con uno de sus roles element ales, el de asegurar el bienest ar social. Es decir, que podría ser una de las f ormas de cumplir con su f unción redist ribut iva al garant izar, mediant e el acompañamient o de est a práct ica aut ogest iva de recuperación de f uent es de t rabaj o y de ingreso, derechos sociales y laborales.
Además, en un cont ext o de desmoronamient o de la sociedad salarial t radicional donde el t ej ido social, en gran medida const ruido en t orno a ella, se ha desart iculado de manera significat iva, est as práct icas aut ogest ivas cumplen un rol import ant e en la sociedad en cuant o a la reconst rucción y f ort alecimient o de los soport es sociales, no sólo en y ent re las mismas cooperat ivas sino t ambién en relación con la sociedad y el Est ado, más allá del salariado. Donde el proceso de sociabilidad comienza a reart icularse, cent ralment e, en base a la cooperación, la reciprocidad y la mut ualidad, más que por el mercado y el dinero (sin dej ar de est ar present es). Incluso est as nuevas subj et ividades y sociabilidades se manifiest an en la organización del t rabaj o cent rado en la aut ogest ión.
De hecho, Robert Cast el (2002) se pregunt a cómo se recompone la t rama dañada, en lo que hace al t rabaj o y vínculos sociales, y señala que la respuest a est á en los colect ivos de t rabaj o, que se t rat a de vencer la vulnerabilidad en masa.
Ahora bien, más allá de est as regularidades que caract erizan a las f ábricas recuperadas, conf orman la esencia de las mismas saberes y práct icas dif erenciadas que se expresan en la exist encia de una serie de movimient os y f ederaciones baj o los cuales se agrupan. Movimient os y f ederaciones que emergen baj o el accionar de líderes con dist int as t rayect orias polít ico- sindicales perif éricas y, en algunos caos, procedent es del cooperat ivismo. Asimismo, si bien son muchas las experiencias posit ivas que giran en t orno a las f ábricas recuperadas t ambién son muchas las dif icult ades que present an en su desempeño.
Por t al mot ivo, exist en una serie de espacios y recursos est at ales y académicos –sin desmerecer los espacios y recursos de organizaciones sociales que art iculan con las mismas -, dest inados a la comprensión de est a nueva f orma de organización económica y social y al apoyo de la misma en sus nudos crít icos para que pueda seguir su curso de acción.
Y si bien ello const it uye una vent aj a, la mult iplicidad de acciones llevadas a cabo desde dist int as inst ancias est at ales y sin un ámbit o único de coordinación, lleva, según lo indica la experiencia, a la superposición/ duplicación de acciones y, por ende, a un manej o inef icient e de los recursos humanos y económicos del Est ado como a un baj o impact o en los result ados esperados en el marco de una polít ica pública.
De allí que result a necesario que el Est ado planifique y gest ione una nueva polít ica est rat égica, desde una inst ancia de coordinación, para las f ábricas recuperadas que t rascienda los límit es de lo inmediat o, abordando las dist int as dimensiones legales, sociales, económicas, t ribut arias, et c. en un marco de art iculación con t odos los act ores involucrados, t ant o gubernament ales como no gubernament ales. Siendo t ambién necesario que est a int ervención gubernament al int egral desde dif erent es áreas de gobierno aplique como principio básico el est ímulo a las práct icas que se desarrollan sin mayores dist orsiones respect o de sus f ormas originales.
Finalment e, es import ant e no descuidar la mirada de cort o y mediano/ largo plazo para la planif icación de una polít ica pública en el t ema. Requiriéndose un mayor t rat amient o analít ico acerca de la pert inencia de un acompañamient o gubernament al para la t ot alidad de las f ábricas recuperadas. Est a prospect iva pareciera ser apropiada en el cort o plazo dada la sit uación de emergencia ocupacional. En cambio, en el mediano/ largo plazo hay que repensar en qué medida el caso de est as fábricas plant ea el desaf ío de desarrollar polít icas gubernament ales que f oment en act ividades product ivas en función de crit erios de viabilidad t ant o económica como social ya que est as empresas, en su mayoría, combinan ambas lógicas
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Trayectorias socio-religiosas en contextos de vulnerabilidad: j efas de hogar perceptoras de planes sociales en un barrio de San Francisco Solano
Luis Miguel Donat el l o1,
Verónica Giménez Bel iveau2 y
Damián Set t on3.
1. Introducción.
El proceso de precarización social, cuyas expresiones ext eriores más palpables como el desempleo –y su inst alación como hecho insuperable– y el aument o de los indicadores de pobreza, ha t raído aparej ados procesos de desafiliación social que pueden ser rast reados en dist int os espacios sociales, desde la int imidad del cuerpo y las repercusiones en la salud personal y f amiliar, hast a la reducción de los ámbit os de sociabilidad e int ercambio, pasando por las t ransf ormaciones de las maneras de percibir el propio grupo f amiliar, el f ut uro personal y del país, y las inst it uciones. La fragment ación social y la pérdida de recursos laborales, educat ivos y asist enciales coloca a los suj et os f rent e a realidades nuevas que no responden a las represent aciones del mundo que habían const ruido; la reelaboración de paut as para comprender y enf rent ar ese cont ext o t ransf ormado se vuelve de est e modo un proceso permanent e y necesario para dot ar de sent ido la propia exist encia. La const rucción de sent ido sobre la propia vida, la salud, el t rabaj o, la familia y las inst it uciones se llevan a cabo en el marco de un movimient o general de pérdida de sust ancia del lazo social, en el cual las sociabilidades se rest ringen t ant o en ext ensión geográf ica como en int ensidad asociat iva.
A t ravés del present e art ículo nos proponemos int ernarnos en la comprensión de los procesos de est ruct uración y desest ruct uración de las t rayect orias personales de un grupo de percept ores de planes sociales de San Francisco Solano, en la zona sur del conurbano bonaerense. La condición de los “ asist idos por el Est ado” es dif ícil de def inir para los mismos ent revist ados: ni complet ament e int egrado, ni librado a su suert e, ni t rabaj ador ni desocupado, el “ asist ido” const ruye una ident idad en la cual las referencias al t rabaj o est able son reint erpret adas con un sent ido nuevo, menos est ruct urador y más laxo, que vuelve así más vulnerables a los suj et os y más porosas a las represent aciones elaboradas.
Nos propusimos abordar las t rayect orias sociales, laborales, religiosas y f amiliares de nuest ros ent revist ados ut ilizando herramient as cualit at ivas, que permit ieran t ransmit ir la riqueza de las experiencias vit ales que f uimos recogiendo4. Desde el
primer moment o de nuest ro t rabaj o de campo nos impact aron la pluralidad de maneras de enf rent ar un cont ext o en el cual los indicadores de la crisis se vuelven impediment os práct icos para el desarrollo de la vida que alguna vez se había proyect ado; nos int eresa t ranscribir f ragment os de ent revist as y la elaboración del relat o de las t rayect orias para dar cuent a de est a riqueza. En los relat os aparece el recorrido individual, pero desde una mirada sociológica, buscando ahondar en las perspect ivas imaginarias que van enmarcando los recorridos personales, y en la percepción de la import ancia que asumen en la vida de los ent revist ados. 1 FCS. UBA/ CONICET/ EHESS.
2 FCS. UBA/ CONICET.