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Formas de organización

In document Los nuevos rostros de la marginalidad. (página 119-121)

Sociabilidad limitada

3. Formas de organización

El t rabaj o de recolección informal de residuos se da baj o dist int as f orma de organización: dent ro de organizaciones de t ipo “ solidario” , donde el caso paradigmát ico son las cooperat ivas9; en f orma independient e como t rabaj ador por 6 Robert Castel, la Met amorfosis de la cuestión social, Paidos 1997.

7 www. buenosaires. gov. ar/ areas/ med_ambient e/ recuperadores. Ver t ambién Clarín 6/ 12/ 02

8 Estas equivalencias fueron calculadas a los valores de 2002, y en ningún caso implican un análisis de la capacidad de ahorro de est os t rabaj adores que presumimos es ext remadament e escasa de por sí.

9 Pero aclaramos desde ya que esta modalidad no es la única. Entre las principales organizaciones que f uncionan en la Ciudad de Buenos Aires podemos mencionar: Recuperadores Individuales Independient es, Tren

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cuent a propia10; o dent ro de organizaciones de t ipo empresarial “ de mercado” con alt os niveles de explot ación, f raude laboral y escaso margen para la negociación de mej ores condiciones de t rabaj o.

Un ej emplo de organización solidaria lo const it uye la Cooperat iva el Ceibo, ubicada en barrio cént rico de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires, la cual se propone mej orar la calidad y seguridad del t rabaj o como así t ambién la rent abilidad de la act ividad de recuperación. Su est rat egia ha apunt ado a la educación de la población (a cargo de los “ promot ores” ) del barrio sobre separación en origen11, la recolección programada en cada domicilio adherido al sist ema de reciclado, y la conformación de un cent ro de acopio común para los miembros de la cooperat iva. Ot ra experiencia de organización, de dist int o t ipo, es la de los cart oneros del Tren Blanco, que pert enece a la ex línea Mit re. Est os t rabaj adores ut ilizan un convoy especial ent re Ret iro y José León Suárez. Una de las coordinadoras de est e grupo de t rabaj adores coment a: “Hace unos dos años que conseguimos que TBA nos pusiera el t ren. Viaj ábamos desde ant es, cl aro, pero t eníamos pr oblemas, a veces con la empresa, a veces con los pasaj eros. Llegaron a cerrarnos la est ación y ahí empezó l a l ucha” 12. En est e caso se t rat aría más bien de una asociación en base a

int ereses y af inidades relacionadas a la localización de la act ividad y el medio de t ransport e, una suert e “ coordinación” de recuperadores. Algunos informant es incluso dieron un t est imonio más crít ico sobre est as experiencias: “esos del t ren blanco son t rabaj an para un deposit ero (propiet ario de un depósit o para el

acopio)” (caso M). Por ot ra part e, dest aca que en el t ren de la ex línea San Mart ín, se est arían dando f ormas de asociación similares, aunque en est os casos la mayor part e de los recuperadores que viaj an “no t rabaj an para ningún depósit o” en

f orma exclusiva.

No obst ant e, si bien no se t rat aría de f ormas aut ónomas por complet o, est as experiencias suponen ciert o t ipo de art iculación horizont al ent re t rabaj adores, en base a una est rat egia de t ransport e común y con el f in de negociar en conj unt o f rent e a las empresas de t ransport e, Est ado, aunque t ambién se han producido proyecciones hacia la art iculación con grupos de la sociedad civil -como asambleas barriales, con las cuales el Tren Blanco, por cit ar un ej emplo, ha organizado campañas de vacunación a vecinos y cart oneros- en f unción de su acción localizada en est aciones y barrios específ icos. Est as redes sociales13 son apoyat uras nat urales para el desarrollo de pequeños emprendimient os y brindan en est e caso un soport e de sumo valor t ant o para el desempeño laboral de los recuperadores (apoyando sus reclamos, mej orando su vinculación con los vecinos, la def ensa del uso de las est aciones de t ren, la vacunación para evit ar enf ermedades laborales Blanco (Colegiales), Coop. El Ceibo, (Palermo), Coop. Ecológica de Recicladores (Baj o Flores), Coop. Caminit o (La Boca), Coop. RE NA SER (Devot o/ Flores), Coop. Carpamet (Cent ro), Camión Blanco, - Coop. Tehuelche, CO. PRO. SER Del Oest e (Liniers/ Mat aderos), Asoc. Civil Libert ad de Trabaj o de Villa 31 (Cent ro/ Recolet a), Reciclados Sur, Coop. Sol Nacient e (Florest a).

10 Este es especialmente el caso de los recuperadores de mayor antigüedad y con cierto capital económico o “ social” que les permit e manej arse con aut onomía en el est ablecimient o de circuit os de recolección y vent a. 11 Se trata de clasificar dentro del hogar los residuos recuperables en bolsas distintas, asilándolos f undament alment e de los residuos orgánicos.

12 Lidia Quinteros, de 47 años, Clarín 27/ 10/ 02

13 Joseph Szarka, Networking and Small Firms, Internacional Small Business Journal, vol.8, 1994.

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f undament alment e t ét anos, et c. ) como para la const rucción de un ident idad laboral posit iva -más adelant e ret omaremos est e últ imo aspect o.

Ot ros casos analizados que ref ieren a f ormas de asociación “ solidaria” f uera del marco cooperat ivo t radicional, t ambién present an est rat egias de recolección y vent a conj unt as, dist ribuyendo en f orma solidaria las ganancias ent re los miembros. Est as f ormas espont áneas de compadrazgo ent re vecinos y coordinación para el alquiler de t ransport es (f let es) en el moment o de la vent a de lo recuperado durant e la semana no parecen nuevas, aunque no han sido obj et o de invest igaciones sist emát icas sobre sus alcances y posibilidades de desarrollo desde el punt o de vist a de la economía popular.

Sin embargo, est as f ormas solidarias son aisladas en t ant o, por el moment o, el t rabaj o de los recuperadores se plant ea mayorit ariament e por cuent a propia o baj o relaciones laborales de dependencia precarias. Se debe resalt ar que la aut onomía de los cuent a propia nunca es t ot al, ya que est án insert os en relaciones de poder desde posiciones subordinadas, en especial con quienes les compran lo recuperado. El apremio por lograr un ingreso diario los lleva a acept ar condiciones desf avorables de compra impuest as por los acopiadores, especialment e aquellos que no pueden ret ener la mercadería ciert o t iempo o recorrer dist int os cent ros de acopio para obt ener mej or precio. No obst ant e, se puede considerar que est os t rabaj adores son aut ónomos en cuant o a la f orma de t rabaj o: eligen en gran part e los recorridos, los horarios, eligen a quien vender de acuerdo a las variaciones de precios, et c.

Pareciera ent onces que el crecimient o de las organizaciones solidarias debe enf rent ar varios desaf íos. En primer lugar, el marco regulat orio no parece promover suf icient ement e el avance de est as experiencias. En est e sent ido result a signif icat ivo el t est imonio de un t rabaj ador cooperat ivo donde manif iest a que si hoy t uvieran que agruparse nuevament e “ no f ormaríamos una cooperat iva, sino una empresa” (caso C), porque no encuent ran vent aj as de ningún t ipo en ella: no t ienen ningún régimen especial imposit ivo o de crédit o y sí t ienen, en cambio, dif icult ades burocrát icas y organizat ivas a la hora de dist ribuir roles y j erarquías. Pero por ot ra part e, debemos considerar la import ancia de las condiciones de const it ución de ident idades a part ir de est a act ividad laboral por sus implicancias para la consolidación de experiencias solidarias, o por el cont rario, el aument o de la subsidariedad respect o de ot ros act ores de la cadena de producción y una crecient e f ragment ación de los act ores sociales populares.

In document Los nuevos rostros de la marginalidad. (página 119-121)

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