Cynthia A Reynolds y Laura J Tejada
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privilegiadas a la profesión de la consejería escolar. Hacer terapia de juego con niños a menudo implica caminar por una cuerda floja entre la expectativa y necesidad de privacidad del niño y el derecho legal de los padres a ser informados.
Aunado al hecho de que en EUA más del 50% de los matrimonios terminan en divorcio y a las décadas de investigación sobre los efectos que éste tiene en los niños, es inevitable que los terapeutas de juego atiendan a los hijos de esposos divorciados. Los estados cuentan con códigos legales específicos que abordan el consentimiento de los padres para los servicios, el acceso a los registros y cosas similares. Una violación legal que ocurre de manera frecuente en el área de divorcio y custodia es la presencia en la corte para testificar en relación a los acuerdos de custodia de un profesional de la salud mental que no ha recibido entrenamiento como evaluador para esos fines. Otra violación que sucede constantemente es pro- porcionar consejo al niño sin el permiso del padre que tiene la custodia. Cuando se trabaja con hijos de padres divorciados es crucial estar actualizado en los códigos legales del Estado y en las normas éticas de su profesión en esas áreas.
El contacto físico es un tema de especial importancia en el trabajo con los niños dado el deseo natural de muchos pequeños de tocar y ser tocados. Otros niños pueden presentar valores o condiciones personales, familiares o culturales específicos, como trastornos del apego, enfermedades físicas, abuso sexual o físico, autismo, etcétera, que podrían ser mediados por el contacto físico. El contacto que ocurre entre una terapeuta y un niño o una niña a menudo se ve de manera distinta al contacto que ocurre entre un terapeuta varón y el niño o niña. El contacto físico suele ser mal visto por las organizaciones profesionales de la salud mental debido al potencial de causar daño al niño y a la diferencia de poder entre éste y el terapeuta. Algunos estados re- quieren incluso que se documente en las notas del caso si ocurrió algún contacto físico y, una vez más, resulta crucial estar familiarizado con los requisitos estatales.
Sé cómo usar y aplicar al menos un modelo de toma de decisiones éticas. Sé que
los modelos de dilemas éticos proporcionan marcos de referencia sobre la forma de tomar decisiones difíciles. También sé que no siempre hay coincidencia entre los códigos éticos y los legales.
Los modelos de toma de decisiones éticas fueron creados para ayudar a los profesionales de la salud mental a enfrentar situaciones complejas en que no existe una respuesta clara (Kitchener, 1984; Pope y Vásquez, 1998). Existe una variedad de modelos de entre los cuales elegir (Cottone y Claus, 2000), incluyendo los modelos feministas (Hill, Glaser y Harden, 1995) y los modelos constructivistas sociales (Cottone, 2001). A menudo existe conflicto entre diversos códigos y es- tándares éticos. Aunque en ocasiones parecen ser muy similares, cada profesión (consejería, psicología, trabajo social, terapia matrimonial y familiar, consejería escolar) tiene formas ligeramente distintas de ver las consideraciones éticas. Un profesional de la salud mental bien entrenado tiene en la memoria al menos un modelo y sabe cómo aplicarlo a problemas éticos específicos.
Usted puede evaluar sus fortalezas y debilidades mediante la lectura de la sección anterior sobre preparación y aptitud ética y hacer un plan si decide que existen áreas en las que debe mejorar. En la siguiente sección se asume que usted posee la ap- titud y preparación para enfrentar problemas éticos como profesional en el nivel
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fundamentos prácticos de la terapia de juego
cognitivo. Asimismo, dicha sección explora algunas de las reacciones emocionales y conductuales más comunes de los profesionales ante los problemas éticos.
Posturas de carácter Predecibles bajo estrés
Cuando los seres humanos están bajo estrés, suelen replegarse a posturas defen- sivas para sobrellevarlo. Un dilema ético puede ser visto como una amenaza para un consejero, toda vez que existe daño potencial para los pacientes ramificacio- nes legales, violaciones éticas y pérdida de la licencia o el empleo. Existen ciertas posturas de carácter predecibles que los profesionales de la salud mental pueden asumir durante esos momentos de estrés. La comprensión de la dinámica de esas posturas ayudará a los profesionales a percatarse de las reacciones comunes a los dilemas éticos, de lo que está detrás de esas posturas defensivas y de lo que se necesita para abordar los dilemas éticos de manera adecuada.
Los siguientes son estereotipos ficticios, y cualquier parecido con animales o personas reales, vivas o muertas, es pura coincidencia. En esas descripciones fic- ticias no existe intención consciente de denigrar ningún género o especie animal. También es importante advertir que esas posturas pueden presentarse a cierto nivel en todos nosotros.
El cachorro
El cachorro es un neófito que comete errores de novato. Trata de hacer lo correcto, pero accidentalmente provoca líos. Por lo general, los cachorros son internos o nuevos profesionales que aún están aprendiendo los aspectos básicos del trabajo. Suelen ser personas de buen corazón y se preocupan mucho. Con un poco de ase- soría por lo general maduran y llegan a dominar la profesión. El lema del cachorro es “Oh, lo siento, me equivoqué”.
Jeff fue contratado justo después de su internado, estaba ansioso por aprender y quería complacer a todos. Su optimismo y pasión por el campo de la terapia matrimonial y familiar era contagioso. Durante una interacción con un asistente de oficina, éste le dijo: “Ponlo encima de la trituradora de papel”. Trituró 10 pági- nas del documento de la compañía de seguros del paciente pensando que estaba haciendo lo que se le dijo. Fue necesario rehacer los documentos.
¿Alguna vez ha cometido un error de “cachorro”?
La tortuga
La tortuga evita enfrentar los problemas éticos escondiéndose en su caparazón. Su lema es “Si no puedo verlo, no debe ser una falta de ética”. La tortuga se ve abru- mada fácilmente por el drama, es lenta para procesar y necesita mucho tiempo para deliberar y considerar opciones. La negativa a salir del caparazón es autopro- tección: “Si tengo que ver esta cosa, eso significa que debo reconocerla y enfren- tarla. Eso significa que podría equivocarme y meterme en un gran problema. Por ende, es mejor si no estoy al tanto de ello”.
Juan es un terapeuta competente, pero después de haber sido lastimado en varias ocasiones por plantear problemas éticos, optó por llegar a trabajar sin inte- ractuar con nadie. Al evitar el contacto con otros en el trabajo evitaba el conflicto.
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