• No se han encontrado resultados

157terapia filial

In document Fundamentos de Terapia de Juego (2a. Ed.) (página 168-170)

Risë VanFleet

157terapia filial

aumentar su autorregulación, g) desarrollar conductas prosociales, y h) fortalecer la confianza en sus padres.

Segundo, la terapia filial pretende ayudar a los padres a a) establecer expecta- tivas más realistas sobre sus hijos; b) mejorar su conocimiento sobre el desarrollo infantil; c) mejorar su habilidad para entender los sentimientos, pensamientos, percepciones y conductas de sus hijos; d) valorar el juego de sus hijos como parte de un desarrollo sano; e) incrementar su confianza como padres; f) desarrollar relaciones más cercanas, adaptadas, seguras y mutuamente satisfactorias con sus hijos; g) fortalecer la confianza en sus hijos; h) mejorar la crianza de sus hijos; i) mejorar su capacidad para mostrar empatía y aceptación de sus hijos; j) mejorar su capacidad para dar estructura, y para establecer y hacer cumplir límites cuando sea necesario; k) comunicarse mejor dentro de la familia y l) jugar más a menudo con sus hijos y disfrutarlos más.

Tercero, la terapia filial tiene como objetivo ayudar a toda la familia a a) dis- frutar más entre sí; b) resolver los problemas presentes al nivel más fundamental; c) mejorar la comunicación y la solución interpersonal de problemas; d) mejorar las interacciones entre sí; y e) adquirir la confianza para funcionar de manera más independiente, cohesiva y con mayor satisfacción con la vida familiar. En esencia, la terapia filial se centra en el fortalecimiento de las relaciones entre padres e hijos dentro de la familia, pero el proceso mejora al mismo tiempo la cooperación ma- trimonial y el funcionamiento psicosocial de toda la familia.

Los planes de tratamiento con objetivos conductuales son valiosos, no sólo por- que son requeridos por algunas organizaciones, compañías de seguros y depen- dencias gubernamentales, sino también porque representan un diálogo entre el terapeuta y los padres que resulta en la especificación de objetivos contra los cuales puede medirse el progreso. Dado que la terapia filial se describe aquí como una te- rapia familiar, es posible abrir expedientes y crear planes de tratamiento para el niño y para uno o ambos padres. Este autor analiza a menudo con los padres el punto en que tiene más sentido ubicar el diagnóstico. Como el problema del niño refleja mu- chas veces la dinámica familiar más amplia, el caso puede abrirse a nombre de uno de los padres. En otras ocasiones tiene sentido abrir un expediente para el niño y do- cumentar las sesiones en que éste participa, y abrir otro expediente para el progeni- tor y documentar las sesiones durante la fase de entrenamiento y luego en la fase de sesiones en el hogar en que sólo los padres se reúnen con el terapeuta. Sin importar esos aspectos prácticos, los terapeutas filiales se reúnen de manera regular con los padres para identificar el progreso o los retrocesos en los problemas y la conducta que exhibe el niño en el “mundo real”. Esto se considera una de las medidas más im- portantes del impacto de la terapia filial.

Técnicas

En la terapia filial el terapeuta emplea diversos métodos para cumplir las am- biciosas metas planteadas con anterioridad. El terapeuta enseña a los padres la manera de realizar con sus hijos sesiones especiales de juego centradas en el niño. También los apoya a medida que desarrollan una mayor comprensión de las comunicaciones y necesidades que sus hijos expresan en el juego y los ayuda a

158

Principales enfoques teóricos

entender algunas de sus propias reacciones y sentimientos mientras participan en esta nueva forma de interactuar con sus hijos.

Dado que la terapia filial se basa en un modelo teóricamente integrador, combina métodos tomados de las distintas teorías que engloba. Los terapeutas desarrollan sus habilidades y actitudes empáticas para poder transmitir a los padres comprensión y aceptación mientras trabajan juntos para resolver los problemas de la familia. Emplean principios conductuales y del aprendizaje para ayudarlos a dominar las habilidades de la sesión de juego. Los ayudan a comprender el significado simbólico de los temas del juego de sus hijos y los apoyan luego con empatía y restructuración cognitiva cuando deben enfrentar los mensajes (en ocasiones) difíciles que sus hijos comparten.

A un nivel práctico, los terapeutas filiales deben desarrollar primero competen- cia en la terapia de juego centrada en el niño (TJCN) antes de embarcarse en el uso de la terapia filial (consulte, por ejemplo, los trabajos de Cochran, Nordling y Cochran, 2010; Landreth, 2002; VanFleet, 2006a; VanFleet, Sywulak y Snis- cak, 2010; Wilson y Ryan, 2005). Los terapeutas también deben haber desarrollado grandes habilidades de empatía junto con la capacidad para mostrar comprensión de los sentimientos más profundos de los niños y los padres de manera sensible y segura. También deben tener un conocimiento sólido del funcionamiento de los sis- temas familiares a fin de que puedan involucrar de manera eficaz a todos los miembros de la familia en el proceso y trabajar en dinámicas familiares difíciles. También son importantes las habilidades de liderazgo de grupo si se desea realizar terapia filial o alguna de sus adaptaciones en un formato grupal, de las cuales hay varias (Caplin y Pernet, en prensa; Guerney y Ryan, en prensa; Landreth y Bratton, 2006; VanFleet y Sniscak, en prensa; Wright y Walker, 2003).

Después de la fase de evaluación, el terapeuta filial demuestra una sesión de terapia de juego centrada en el niño con cada uno de los hijos de la familia mien- tras los padres observan. A esto le sigue una fase de entrenamiento en que los padres aprenden a dirigir por sí mismos estas sesiones de juego. A continuación, conforme los padres empiezan a conducir las sesiones de juego de manera indivi- dual con sus propios hijos, el terapeuta observa y luego les da retroalimentación, enfocándose en las cosas que hicieron bien y ofreciendo una o dos sugerencias para mejorar hasta que los padres se vuelvan competentes en la dirección de las sesiones especiales de juego. También es en este momento que los terapeutas ayu- dan a los padres a aprender a reconocer y comprender los temas del juego de sus hijos. Esto se hace de manera cuidadosa, considerando dichos temas en diversos contextos. Los terapeutas también ayudan a los padres a entender sus propias reacciones emocionales a los temas del juego, los cuales pueden reflejar algunas de las dinámicas centrales de la familia. Una vez que los padres pueden conducir las sesiones de juego de manera confiada y competente, el proceso cambia al am- biente del hogar. Los padres realizan sesiones semanales de media hora con cada uno de sus hijos y se reúnen una o dos veces por semana con el terapeuta para analizarlas. Durante esas reuniones, el terapeuta los ayuda a empezar a generalizar las habilidades que emplearon en las sesiones de juego a la vida cotidiana. En este momento también tiene lugar la solución de otros problemas con base en la recién adquirida comprensión de sus hijos y de los problemas de su propia dinámica.

159

In document Fundamentos de Terapia de Juego (2a. Ed.) (página 168-170)

Outline

Documento similar