Risë VanFleet
159terapia filial
Los terapeutas filiales enseñan a los padres cinco habilidades básicas, cuatro de las cuales son empleadas durante las sesiones no directivas entre padres e hijos y una se concentra en la comprensión de los temas del juego. Las cuatro habilidades que se emplean durante el juego no directivo entre padres e hijos son las siguientes:
Estructuración. Esta habilidad se emplea para establecer el tono de las sesiones
de juego, que es de apertura y aceptación. También crea los límites amplios alrededor de las sesiones de juego, como las advertencias que se hacen cin- co y un minuto antes de que termine la sesión de juego.
Escucha empática. Esta habilidad está diseñada para ayudar a los padres a pres-
tar atención a las acciones y sentimientos de sus hijos durante el juego y a trasmitirles su aceptación y comprensión. Los padres utilizan la habilidad de escucha empática cada vez que sus hijos se dedican al juego solitario. Por lo general, no se establecen límites a lo que el niño dice o sobre su juego imaginario, como las cosas representadas en el trabajo del niño. Todas las conductas y sentimientos son aceptados usando la habilidad de escucha empática a menos que sean peligrosas o destructivas en tiempo real.
Juego imaginario centrado en el niño. Esta habilidad se utiliza cuando los niños
invitan a los padres a entrar en su juego de simulación. Los padres aprenden a asumir los roles que les son asignados y a seguir la iniciativa de sus hijos respecto a cómo representar esos roles. Los padres pueden actuar de forma ani- mada, usando rostros o voces para representar el personaje que les fue asig- nado, pero siempre tratan de identificar lo que en realidad quiere el niño. En ocasiones los niños corrigen a sus padres o les dan instrucciones más detalla- das, y éstos deben ajustar su papel en consecuencia. En muchos sentidos, el uso de esta habilidad representa otra forma de adaptación, aceptación y em- patía para el niño.
Establecimiento de límites. Esta habilidad se emplea con moderación, pero es
importante para mantener la seguridad e integridad de la sesión de juego. Los padres aprenden a establecer límites de manera firme y específica en cada ocasión que los niños juegan de una manera que es potencialmente insegura para ellos o para sus padres, o cuando destruyen muchos jugue- tes o juguetes costosos. Se emplea un método de tres pasos para asegurar que los niños obedecen los límites; si no pueden mostrar autocontrol de la conducta prohibida, los padres pueden suspender la sesión de juego para restaurar la seguridad y su autoridad primordial durante las sesiones. Los niños reciben mucha libertad dentro de esos límites, pero los padres deben estar preparados para manejar situaciones en que sus hijos desafían las re- glas. Esta habilidad está diseñada para que los padres retomen con rapidez la posición de autoridad cuando se necesite.
Las cuatro habilidades resumidas antes se describen con mayor detalle en otros trabajos (VanFleet, 2000, 2005, 2006a, 2006b; VanFleet, Sywulak y Sniscak, 2010). Se emplean de acuerdo con los principios de la terapia de juego centrada en el niño de Axline (1947, 1969), en que los padres deben seguir la orientación de sus hijos,
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Principales enfoques teóricos
proporcionarles un ambiente seguro y de aceptación en que puedan expresarse y resolver en el juego sus sentimientos y dilemas. Cada vez que los padres dirigen sus sesiones de juego con la terapia filial, utilizan una de esas cuatro habilidades.
La quinta habilidad se utiliza después de que ha terminado cada sesión de juego. En este momento, el terapeuta ayuda a los padres a identificar los temas de
juego que pueden haber estado presentes y a analizar lo que esos temas podrían
significar para el niño. Aquí es donde el conocimiento que los padres tienen del contexto de la vida familiar resulta muy útil para convertir las hipótesis que plan- tean junto con el terapeuta acerca de los significados en una interpretación más precisa. Esta habilidad implica aprender a reconocer cuándo están presentes los temas de juego (por ejemplo, juego repetitivo, muy enfocado o secuencial) y a desarrollar por lo menos una comprensión básica de los mismos. Los terapeutas animan a los padres a compartir su conocimiento del niño y del hogar o las situa- ciones escolares para arrojar luz sobre todos los significados posibles del juego.
Los terapeutas filiales emplean un modelo eficaz de entrenamiento para ense- ñar las cuatro habilidades de la sesión de juego. Explican cada una de las habilida- des, las demuestran y luego las practican con los padres a quienes proporcionan retroalimentación. Buena parte de la práctica tiene lugar durante sesiones de juego simuladas en que el terapeuta simula ser el niño y juega de modo que los padres puedan practicar las destrezas. El terapeuta les ofrece retroalimentación inmediata durante la sesión de juego simulada, y al final de la misma les dedica tiempo para analizar el proceso con mayor detalle. Se obtienen las impresiones de los padres acerca de la experiencia de la práctica y el terapeuta les ofrece re- troalimentación positiva sobre las cosas que hicieron bien. El terapeuta utiliza moldeamiento conductual básico para reconocer y alentar los pequeños pasos en la dirección correcta. También se ofrecen sugerencias para mejorar, pero sólo una o dos a la vez para no abrumar a los padres. Este método proporciona al terapeuta un control considerable del proceso de aprendizaje y permite el rápido aprendi- zaje de la mayoría de los padres.
Cuando los padres empiezan las sesiones supervisadas de juego con sus hijos, el terapeuta observa sin interferir y después de la sesión se reúne a solas con los padres para pasar de nuevo por el proceso de retroalimentación. Por lo general, los padres muestran una mejoría considerable para la tercera o cuarta sesión de jue- go con sus hijos. Usalmente empiezan a dominar las habilidades después de que el terapeuta los ha observado cinco o seis veces, y los planes se orientan a las sesio- nes en el hogar.
Durante los periodos de información que siguen a las sesiones de juego entre padres e hijos, el terapeuta invita a los primeros a compartir sus impresiones del juego. Es en este momento, después de que se ha dado la retroalimentación sobre la habilidad, que analizan los posibles significados del juego y las reacciones de los padres al mismo. Durante este proceso, el terapeuta les ofrece comprensión empática así como un ambiente seguro y de aceptación para que consideren lo que están descubriendo acerca de sus hijos y de sí mismos.
Cuando dos padres o cuidadores participan en el proceso de la terapia filial, cada uno observa las sesiones de entrenamiento y de juego del otro con el niño,
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