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185terapia de juego gestalt

In document Fundamentos de Terapia de Juego (2a. Ed.) (página 196-198)

terapia de juego gestalt Violet Oaklander

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de animales que peleaban entre sí. Adoptó el papel de cada animal y expresó mu- cho enojo. Cuando se le preguntó “¿Alguna vez te has sentido enojado como ese león?”, Jeffrey empezó a expresar su propio enojo por el suicidio de su padre.

Antes de participar en esas técnicas proyectivas, ni Susan ni Jeffrey habían hablado de sus sentimientos. Las técnicas ayudan a menudo al niño a dirigir la expresión de la emoción. La terapeuta le pidió a Julie, la niña que había sufrido abuso y maltrato, que hiciera una figura de plastilina de su violador. Tanto la tera- peuta como Julie empezaron a gritar con fuerza a la figura que luego fue destruida por la niña con un mazo de plástico (después de que se le aseguró que era sólo plastilina y que el violador no lo sabría nunca). A Julie le causó gran deleite hacer- lo, y de hecho le dijo a la figura de plastilina que “más tarde recibiría más”.

El hermano de John, de 11 años, había muerto, y, a petición de la terapeuta, John hizo la figura en plastilina de su hermano. Las lágrimas rodaban por su cara cuando le dijo a su hermano cuánto lo extrañaba y luego, por sí solo, se despidió del hermano mientras tomaba la figura de plastilina y la besaba.

Esos recursos no sólo proporcionan objetos concretos que son más fáciles de abordar para el niño, sino que el mismo hecho de crearlos le permite abrir lugares más profundos dentro del self. Los niños pueden expresarse a través de medios creativos que les resultaría difícil expresar en palabras.

Gina, de 9 años, hizo una escena del cementerio en la caja de arena y dijo que sintió el divorcio de sus padres como una muerte. Michael, de 11 años, dispuso figuras de soldados y de vehículos militares en la arena y dijo que el divorcio de sus padres había sido como una guerra. En ambos casos, las creaciones dieron lugar a la expresión de una emoción profunda y, más tarde, a sentimientos de alivio y calma.

Autocuidado

El terapeuta solicitó a Stephen, de 10 años, que dibujara una parte de sí mismo que no le gustara. El niño dibujó una figura a la que llamó su parte torpe; dijo que esa parte no podía hacer nada bien y que todo el tiempo se caía y chocaba con las cosas. Cuando se le pidió que le hablara, expresó mucho enojo e indignación. La terapeuta le indicó que, de entre todos los títeres disponibles, eligiera un hada madrina que le hablaría a su parte torpe a la manera de las hadas. El niño obe- deció y ella dijo (en las palabras de Stephen, por supuesto): “¡Te caes porque no tienes miedo de intentar cosas, y eso me gusta!” Stephen volteó hacia la terapeuta con sorpresa y gritó: “¡Es cierto, yo intento cosas!” La integración se logró en ese mismo momento. La terapeuta indicó a Stephen que imaginara que el hada madrina estaba sentada en su hombro cada vez que se caía, diciéndole que lo quería aunque se hubiera caído y que estaba contenta de que lo hubiera intentado. En sesiones posteriores, Stephen informó que en realidad no era tan torpe como había pensado en principio.

Julie admitió que en lo más profundo sentía que era una mala persona y que merecía el abuso que sufrió. Hizo una figura en plastilina de la Julie de cuatro años, la edad en que recordó haber sufrido el primer abuso. No le resultó difícil ver que esa figurita no podía haber merecido dicho trato, y Julie pudo hablar al self

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Principales enfoques teóricos

de esa pequeña niña de una manera cariñosa. La terapeuta le pidió que eligiera a uno de los animales de peluche que tenía en casa para representar a su self de cuatro años, y que cada noche lo abrazara y le dijera que lo quería. Julie se mostró feliz de seguir esas instrucciones y el ejercicio pareció fortalecerla.

conclusión

Los diversos conceptos y principios teóricos de la terapia Gestalt resultan ade- cuados para el trabajo con niños. El terapeuta respeta la singularidad y el proceso individual de cada niño, al tiempo que le brinda experiencias y actividades que lo ayudan a renovar y fortalecer los aspectos del self que han sido suprimidos, res- tringidos y posiblemente perdidos. El terapeuta jamás se inmiscuye ni presiona, sino que crea con gentileza un ambiente seguro en que el niño puede involucrarse en una experiencia más completa de sí mismo.

Se utilizan muchas técnicas expresivas, creativas y proyectivas, como formas de arte gráfico, plastilina, escenas en la caja de arena, música, cuentos, títeres , fanta- sía e imaginería, experiencias sensoriales y ejercicios de movimientos corporales. Esas técnicas, en combinación con el enfoque de la terapia Gestalt, se han emplea- do con gran éxito en poblaciones diversas como adultos, ancianos, adolescentes y niños de todas las edades. Han sido utilizadas en escenarios distintos al trabajo individual en el consultorio del terapeuta (como el salón de clases), en todo tipo de grupos terapéuticos, y con familias. Además, este enfoque ha cruzado muchas fronteras culturales, como lo evidencia el hecho de que el texto Windows to Our

Children: A Gestalt Therapy Approach to Children and Adolescents (Oaklander,

1988) ha sido traducido a 13 idiomas, incluyendo el chino, el coreano y el español. Además, la versión inglesa se ha empleado de manera extensiva en Sudáfrica, así como en muchos otros países de habla inglesa. En todo el mundo se está orientan- do a los niños para reclamar su legítimo derecho a un desarrollo saludable.

referencias

Buber, M. (1958). I and thou. New York, NY: Scribner.

Latner, J. (1986). The Gestalt therapy book. New York, NY: Center for Gestalt Develop- ment. Oaklander, V. (1982). The relationship of Gestalt therapy to children. Gestalt Journal, 5,64–74.

Oaklander, V. (1988). Windows to our children. New York, NY: Gestalt Journal Press. Oaklander, V. (2006) Hidden treasure: A map to the child’s inner self. London, UK:

Karnac Books.

Perls, F. S. (1969). Ego, hunger and aggression. New York, NY: Scribner.

Perls, F. S. (1973). The Gestalt approach & eye witness to therapy. Ben Lomond, CA: Science & Behavior Books.

Perls, F., Hefferline, R., & Goodman, P. (1951). Gestalt therapy. New York, NY: Julian Press.

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capítulo 11

terapia de juego experiencial

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