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167terapia filial

In document Fundamentos de Terapia de Juego (2a. Ed.) (página 178-180)

Risë VanFleet

167terapia filial

apuñalar con el cuchillo de plástico. Ambos padres hacían ruidos de monstruo que la divertían mucho.

Después de varias sesiones de juego en la casa, Steve y Lauren informaron que Marli se comportaba mucho mejor y que parecía más capaz de establecer una co- nexión emocional con ellos. Sus sesiones de juego todavía incluían temas de poder y control, pero sus intentos por tomar el control de la casa habían disminuido nota- blemente. Marli también pidió a cada uno de sus padres, por turnos, que se pusie- ran las máscaras de monstruo y que “actuaran de manera realmente aterradora”; al parecer, estaba esforzándose por dominar algunos de sus temores.

La terapeuta continuó supervisando las sesiones de terapia filial de Marli en casa a la vez que ayudaba a Lauren y Steve a identificar nuevas formas de manejar sus conductas desafiantes. Ambos padres estuvieron de acuerdo en que los arre- batos de la niña habían disminuido. A medida que los padres entendían mejor su juego y se mostraban más compresivos, Marli simulaba que era una niña “mayor” que trataba de ayudar a sus padres con los nuevos bebés muñecos que iban a adoptar. Les dijo que si les pegaban a los bebés tendrían que ir a una “escuela para mamis” o a una “escuela para papis”.

Debido a la intensidad de su trauma y de sus problemas de apego, la terapia filial de Marli duró alrededor de 35 sesiones. Al final de la terapia se observó una mejoría notable de su conducta en el hogar, en la escuela y en la comunidad. Lauren y Steve estaban muy complacidos al darse cuenta de que su comprensión de los sentimientos intensos y el trauma sufrido por la niña los había ayudado a tomar mejores decisiones en su crianza. El juego los había unido y, una vez más, estaban considerando la idea de adoptar a Marli.

En este caso, Marli pudo representar los aspectos clínicos y del desarrollo de su vida en un clima de seguridad y aceptación creado por sus padres. Su aceptación la ayudó a empezar a aceptarse a sí misma, incluyendo las partes “malas” relacio- nadas con su historia de maltrato. Sus conductas en la vida cotidiana mejoraron notablemente a medida que florecía su relación con Steve y Lauren. Al parecer, Marli se adaptó bien al hogar y a la escuela. Steve y Lauren describieron un am- biente familiar más tranquilo y menos estresante, y reconocieron también que estaban funcionando mucho mejor como padres; tenían una visión más realista de las posibles dificultades por venir, pero las enfrentarían con gran confianza al saber que habían dominado las habilidades que los ayudarían a enfrentarlas de manera eficaz. Sentían que su apego hacia Marli había sido enriquecido por las sesiones de juego y tenían gran esperanza acerca de su futuro juntos.

dificultades Para Poner en Práctica el modelo

Existen varias dificultades para poner en práctica la terapia filial, que por lo re- gular pueden ser superadas. En las etapas iniciales los padres suelen tener dudas acerca del valor de la terapia de juego y de la razón por la que deberían participar. Algunos padres están tan frustrados por el fracaso de todo lo que han intentado que esperan que el terapeuta pueda hacerse cargo del problema sin su interven- ción. Los padres pueden mostrarse escépticos acerca del poder del juego para resolver problemas de conducta en particular, y no esperan que deban conducir

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Principales enfoques teóricos

sesiones especiales de juego. Los terapeutas filiales, con sus grandes habilidades de empatía, aceptan las dudas de los padres, pero por lo general las resuelven al explicarles la lógica de la terapia de juego y su pertinencia para los problemas que enfrentan. Aprender a superar la resistencia o incertidumbre de los padres en la primera fase de la terapia suele formar parte de programas más intensivos o avanzados de entrenamiento en la terapia filial.

La terapia filial no es un enfoque de largo plazo sino que suele ser de un plazo relativamente corto o de tiempo limitado, por lo que la duración de la terapia no suele ser un problema. Es más probable que las cuestiones logísticas interfieran con el uso del modelo, aunque, una vez más, éstas pueden ser resueltas. Una de las mayores dificultades se presenta cuando los padres empiezan las sesiones en casa sin la supervisión directa del terapeuta. Para este momento las familias por lo general han experimentado cierta mejoría y alivio del estrés inicial, y en ocasiones no hacen bien el seguimiento en casa. Los terapeutas filiales supervisan esto y trabajan de cerca con los padres para mantener su participación en las sesiones de juego con sus hijos. Los terapeutas han creado una relación abierta y honesta con los padres y los ayudan a incluir en su vida las sesiones de juego a partir de la naturaleza colaborativa de esta relación terapéutica.

Cuando concluye su entrenamiento en la terapia filial, la mayoría de los terapeutas aprenden cómo resolver las dificultades comunes para poner en práctica la terapia filial. Aunque el trabajo en la logística de las sesiones y la transferencia a las sesiones de juego en casa puede ser difícil, una vez que los terapeutas aprecian el poder del mo- delo están motivados para ocuparse de esos problemas. En realidad, la mayoría de los padres llegan a entusiasmarse por las sesiones de juego y sus resultados, y el principal desafío es encontrar la manera de incluir las sesiones de juego en su vida cotidiana.

conclusión

La terapia filial es una intervención única y eficaz que combina la terapia de juego con la terapia familiar. Muchos problemas infantiles son abordados en el contexto de la relación entre el niño y sus padres, la cual es fortalecida en el proceso de la terapia filial. En esta forma de terapia, los terapeutas entrenan y supervisan a los padres mientras conducen sesiones especiales de juego no directivo con sus hijos. A medida que los padres desarrollan competencia y confianza para realizar estas sesiones, las llevan a cabo de manera más independiente en su hogar con la supervisión continua del terapeuta. Algunas familias siguen llevando a cabo las sesiones de juego mucho después de que el proceso de la terapia ha terminado.

Este enfoque mezcla dos características fundamentales para generar un cam- bio duradero en los niños: la seguridad emocional y la aceptación de las sesiones de juego dentro del contexto de las relaciones más importantes de sus vidas, que son las que mantienen con sus padres. Décadas de investigación y experiencia clínica han demostrado con claridad el poder de la terapia filial para producir cambios familiares perdurables y el interés en este método está aumentando con rapidez a nivel mundial.

Aunque se requiere un entrenamiento considerable y experiencia supervisada para dominar el método de la terapia filial, muchos clínicos encuentran que vale

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