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147terapia de juego centrada en el niño

In document Fundamentos de Terapia de Juego (2a. Ed.) (página 158-160)

Daniel S Sweeney y Garry L Landreth

147terapia de juego centrada en el niño

investigación de la terapia de juego centrada en el niño (Baggerly, Ray y Bratton, 2010), los autores advierten un hecho importante:

Advertirá que todos los estudios descritos se basan en la orientación teórica de la terapia de juego centrada en el niño (TJCN) y en el enfoque de la terapia filial. Este énfasis se debe a que prácticamente todos los estudios sobre la terapia de juego que fueron publicados en una revista profesional desde el año 2000 eran sobre la terapia de juego centrada en el niño o la terapia filial (pp. xiii-xiv).

Axline (1948) informó que el uso de la terapia de juego centrada en el niño permitió obtener un progreso significativo en un niño con mutismo selectivo. Este progreso fue reportado por la madre del menor en la quinta sesión de terapia de juego. Bills (1950) estudió los efectos de la terapia de juego centrada en el niño en pequeños con problemas de lectura, observando una mejora significativa en las habilidades de lectura en comparación con el grupo control.

Oualline (1975) demostró la eficacia de la terapia de juego centrada en el niño en menores con problemas de audición e informó de reducciones significativas de los problemas conductuales en comparación con el grupo control. Barlow, Strother y Landreth (1985) informaron de un progreso significativo en un niño con tricoti- lomanía, advirtiendo un crecimiento importante del cabello para la séptima sesión. Crow (1989) trabajó con alumnos de primaria e informó de una mejora significativa en el autoconcepto y el locus de control interno en comparación con el grupo con- trol luego de una intervención con la terapia de juego centrada en el niño. En un estudio de 60 escolares con un diagnóstico de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), la intervención con la terapia de juego centrada en el niño demostró una mejora significativa en el TDAH y los síntomas de ansiedad, así como disminución en el estrés del maestro (Ray, Schottelkorb y Tsai, 2007).

LeVieux (1994) utilizó la terapia de juego centrada en el niño con un peque- ño en duelo e informó de cambios positivos para la séptima sesión, los cuales incluían mejora en la conducta y capacidad para hablar de la pérdida con mayor facilidad. Johnson, McLeod y Fall (1997) examinaron los efectos de seis sesiones de terapia de juego centrada en el niño en menores con problemas emocionales o físicos que afectaban el rendimiento escolar. Tanto los investigadores como los maestros y los padres advirtieron la mejoría. Webb (2001) reportó la eficacia de una a tres sesiones con niños afectados por el bombazo terrorista en la ciudad de Oklahoma. Danger y Landreth (2005) demostraron resultados positivos del uso de esta forma de terapia en niños con problemas del habla.

Kot, Landreth y Giordano (1998) investigaron el uso de un modelo intensivo de terapia de juego centrada en el niño de corto plazo en menores que presenciaron violencia doméstica. Los niños del grupo experimental demostraron una dismi- nución significativa de los problemas conductuales y una mejora significativa del autoconcepto. Tyndall-Lind, Landreth y Giordano (2001) investigaron a la misma población en la que utilizaron terapia de juego centrada en el niño intensiva a corto plazo con grupos de hermanos y encontraron los mismos resultados positivos. Jones y Landreth (2002) investigaron la eficacia de la terapia de juego intensivo en niños

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Principales enfoques teóricos

con enfermedades crónicas, demostrando resultados positivos. Un estudio explora- torio del uso de la terapia de juego centrada en el niño en chicos agresivos también demostró una eficacia significativa (Ray, Blanco, Sullivan y Holliman, 2009).

También se han encontrado resultados significativamente positivos en la in- vestigación del modelo de 10 sesiones de terapia filial de Landreth (2002; Lan- dreth y Bratton, 2006). Como ya se mencionó, la terapia filial es una intervención de entrenamiento para padres en que se les enseña a usar las habilidades de la terapia de juego centrada en el niño para enfrentar problemas difíciles del niño y la familia. También se ha demostrado que este modelo mejora el autoconcepto de los niños, reduce sus problemas conductuales, mejora su adaptación emocional e incrementa su conducta deseable de juego. Además, se ha demostrado que el mo- delo de 10 sesiones disminuye significativamente el estrés de los padres, aumenta su empatía y aceptación, y mejora el ambiente familiar.

El modelo de terapia filial de Landreth se estudió mediante un diseño de pretest-postest con grupo control, demostrando su eficacia en una gran variedad de poblaciones de niños y padres; estas poblaciones incluían a padres solteros (Bratton y Landreth, 1995), madres encarceladas (Harris y Landreth, 1997), pa- dres prisioneros (Landreth y Lobaugh, 1998), padres no delincuentes de menores que sufrieron abuso sexual (Costas y Landreth, 1999), niños con problemas de aprendizaje (Kale y Landreth, 1999), pequeños con enfermedades crónicas (Tew, Landreth, Joiner y Solt, 2002), y niños que fueron testigos de violencia domés- tica (Smith, 2000). También se han obtenido resultados significativos en varios estudios realizados con paraprofesionales, incluyendo maestros de estudiantes sordos e hipoacúsicos (Smith y Landreth, 2004), profesores y ayudantes de pro- fesor (Helker y Ray, 2009), estudiantes de posgrado en entrenamiento (Brown, 2000), estudiantes de preparatoria que conducían sesiones de juego con alumnos en riesgo de preescolar y jardín de niños (Jones, Rhine y Bratton, 2002), y en el entrenamiento de alumnos de quinto grado para trabajar con alumnos del jardín de niños (Robinson, Landreth y Packman, 2007).

Investigación transcultural

Se ha demostrado que la terapia de juego centrada en el niño tiene amplias apli- caciones transculturales. Numerosos proyectos de investigación han demostrado la eficacia de esta forma de terapia en diversas culturas, en la terapia realizada en la escuela con niños hispanos (Garza y Bratton, 2005), en el entrenamiento de maestros y consejeros escolares israelís en la terapia de juego centrada en el niño a corto plazo (Kagan y Landreth, 2009), la terapia de juego grupal con chinos que fueron víctimas de terremotos (Shen, 2002), la terapia de juego centrada en el niño con pequeños japoneses en EUA (Ogawa, 2006), el entrenamiento en la terapia de juego breve centrada en el niño para profesionales que trabajaban con niños vul- nerables en Kenia (Hunt, 2006) y la terapia de juego no directiva con niños iraníes con problemas internalizados (Bayat, 2008).

En gran cantidad de estudios se han demostrado también los beneficios de la terapia filial con poblaciones diversas de padres: padres chinos (Chau y Lan- dreth, 1997; Yuen, Landreth y Baggerly, 2002), padres coreanos (Jang, 2000; Lee

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