Muchas OSC se ven a sí mismas como «agentes del cambio». A me- nudo su trabajo es meticuloso y prácticamente invisible: ayudan a los pobres a organizarse para exigir sus derechos, presionan a las autoridades con el objetivo de que hagan mejoras para las comuni- dades de base –como, por ejemplo, alumbrado público, carreteras asfaltadas, escuelas o clínicas–, o prestan esos servicios ellas mismas junto con programas públicos de educación sobre temas que van del lavado de las manos a los derechos de los trabajadores. No obstante, en los últimos años el papel más destacado de la sociedad civil –al menos así lo refl ejan los medios de comunicación globales– ha sido ayudar a que Gobiernos elegidos ocupen el poder en lugar de regí- menes autoritarios. Desde la década de los 80, sucesivas oleadas de protestas de la sociedad civil han contribuido al derrocamiento de Gobiernos militares en América Latina, a la caída de regímenes comunistas y autoritarios en Europa del Este y Asia central, al derro- camiento de dictadores en Filipinas e Indonesia, y al fi nal del apar- theid en Sudáfrica.
Según Freedom House, una fundación fi nanciada por el Gobier- no estadounidense, la resistencia cívica ha sido un factor clave a la hora de impulsar 50 de 67 transiciones de regímenes represivos o
dictatoriales a regímenes relativamente «libres» en los últimos 33 años. La mayoría de estos países lograron llevar a cabo una tran- sición duradera y pasar de regímenes dictatoriales a Gobiernos ele- gidos.74 Algunas de las tácticas utilizadas fueron los boicoteos, las
protestas masivas, los bloqueos, las huelgas y la desobediencia civil. Mientras que muchas otras formas de presión contribuyeron a las transiciones políticas (participación de la oposición o del Ejército, intervención extranjera, etc.), la presencia de coaliciones cívicas no violentas, fuertes y cohesionadas ha demostrado ser vital.
Un ejemplo de ello es la Asociación de Jóvenes Abogados de Georgia (GYLA por sus siglas en inglés), una red fundada en 1992 y que forman unos 1.000 abogados. GYLA ofrece asesoramiento le- gal gratuito a la gente pobre, pero también se centra en las malas prácticas del Gobierno. Como miembro fundador del movimiento conocido como «Kamra» (Basta), jugó un papel crucial a la hora de hacer estallar las protestas que derrocaron el régimen del presidente Edvard Shevardnadze en 2003 al ganar un juicio contra el Gobierno por irregularidades electorales basado en pruebas que proporciona- ron sus 200 observadores electorales.
Comparado con el zumbido constante de la maquinería del Esta- do, la actividad de la sociedad civil sufre muchos altibajos: entra en sus propios momentos de protesta y crisis, y a menudo decae tras una victoria, como puede ser un cambio en la legislación o la elección de un Gobierno más progresista que rápidamente recluta a líderes clave de la sociedad civil. En esas circunstancias, a muchas OSC les resulta difícil pasar de una estrategia de oposición a otra de compromiso. Otras OSC, en especial aquellas patrocinadas por instituciones reli- giosas, sobreviven a casi todos los Gobiernos, aunque incluso ellas experimentan ciclos de activismo y silencio.
Menos dramática que la protesta masiva, pero igual de impor- tante, la sociedad civil puede hacer una demostración de amplio apoyo público a favor de cambios de política para, de ese modo, fa- cilitar que los líderes políticos actúen y resistan la presión que ejer- cen aquellos que preferirían mantener el statu quo. A fi nales de los 90, por ejemplo, el Movimiento de Mujeres María Elena Cuadra, en Nicaragua, recogió 50.000 fi rmas para exigir mejores condiciones laborales en las zonas francas industriales del país, lo que provocó
que el ministro de Trabajo hiciera cumplir la ley y convenció a los propietarios de las fábricas para que adoptaran un código de con- ducta voluntario.
La sociedad civil también desempeña un papel importante, si bien menos visible, en sistemas políticos más cerrados, como los Es- tados de un solo partido. Un estudio realizado en Vietnam puso de manifi esto un círculo virtuoso de inversión estatal y de las ONG en formación y educación, mejora de las comunicaciones (por ejemplo: la mejora de una carretera con la fi nanciación del Banco Mundial facilitó el contacto entre pueblos y las autoridades de la región) y presión desde el Gobierno central para que las autoridades locales fomentasen la participación popular en esfuerzos para reducir la pobreza. Por consiguiente, tanto los vecinos de los pueblos como las autoridades locales ganaron confi anza y empezaron a intercambiar ideas y opiniones más abiertamente. En especial las mujeres se hicie- ron oír mucho más después de recibir formación en métodos agríco- las y de salir con más regularidad del pueblo.75
Buena parte del impacto a largo plazo de las OSC se basa en de- sarrollar lentamente las habilidades y capacidades de las personas, al tiempo que se promueven cambios en actitudes y creencias. En Serbia, por ejemplo, una red de grupos intenta aumentar la capa- cidad de negociación y de ejercer presión de la población gitana, la comunidad más pobre de Europa, en parte asegurándose de que más mujeres y jóvenes se unan y asuman puestos de liderazgo.
La base de la sociedad civil está formada por grupos preocupados principalmente por el bienestar de sus conciudadanos, como la Orga- nización de Asistencia General y Voluntariado (GAVO por sus siglas en inglés). Esta organización fue fundada en 1992 por una docena de hombres jóvenes procedentes de diferentes subclanes de Berbera, su ciudad natal en la árida región del Cuerno de África conocida como Somalilandia. La guerra civil había destrozado su niñez y esperaban que por medio del voluntariado pudieran empezar a ocuparse de algunos de los problemas sociales urgentes de la ciudad.
Siguiendo el consejo de su maestro coránico de ayudar a los me- nos favorecidos de entre sus conciudadanos, empezaron con los pa- cientes del hospital psiquiátrico local traumatizados por la guerra: les cortaban el pelo y las uñas, los viernes los llevaban a una meseta
donde no hacía tanto calor y les lavaban la ropa. Mucha gente que relacionaba enfermedad mental y brujería los rechazó y el hospital no recibió fi nanciación gubernamental ni privada. Los voluntarios de GAVO usaron el teatro popular para educar a la comunidad y traspasaron los límites de la familia y del clan para recaudar dinero al tiempo que rompían tabúes sociales.
En un plazo de cuatro años, GAVO había conseguido abrir un ambulatorio, había ayudado a desmitifi car la enfermedad mental y había recogido donativos constantes de manos de comerciantes lo- cales y autoridades municipales. Después, conscientes de su limitado alcance, empezaron a presionar para provocar cambios en la política estatal en relación con los derechos de los niños.
Paradójicamente, los fi nanciadores consideran a menudo que las organizaciones como GAVO son poco relevantes para el desarrollo. Muchas son locales, por lo general «tradicionales» más que «pro- gresistas», y están lejos de los grandes retos a escala nacional. Con todo, esos grupos ofrecen oportunidades a las comunidades y a los ciudadanos de a pie para debatir y actuar con respecto a algunas de las difi cultades a las que se enfrentan. Aunque pequeños, pueden ser decisivos para el desarrollo de una cultura democrática y de las habilidades necesarias para hacer frente a los retos nacionales. Ésa es precisamente la trayectoria que siguió GAVO: de la benefi cencia al apoyo participativo pasando por la prestación de servicios y el acer- camiento a la comunidad.
La sociedad civil a menudo es más activa en los cada vez más numerosos barrios de chabolas y barrios periféricos de las ciudades. Con un mejor acceso a la educación y con intercambios de opinio- nes y de información en cada esquina, los habitantes de las ciuda- des tienen más probabilidades de participar en OSC. Las ciudades son lugares muy activos desde el punto de vista político, repletos de movimientos sociales que exigen viviendas, escuelas, clínicas o sis- temas decentes de suministro de agua y saneamiento. Abundan las protestas y los confl ictos: entre trabajadores y empresarios o entre proveedores de servicios y usuarios.