CAPÍTULO I MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL

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CAPÍTULO I

MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL

1.1 Antecedentes.

El derecho, al ser un reflejo de la sociedad que lo desarrolla y le da origen, se encuentra en constante cambio debido, principalmente, a su característica de adaptación a los sucesos de actualidad, es decir, debe constituirse a sí mismo en un fiel reflejo de la sociedad que lo modela y sobre la que actúa como delimitante.

Siendo entonces una de las características del derecho la adaptación a las situaciones que moldean los criterios de actualidad, debemos estar consientes de que al no ser estático y por lo tanto, producirse en su interior y sus criterios, debe transitar de un estado a otro y pasar, forzosamente, por períodos de inestabilidad o, si se quiere ver desde otra perspectiva, por períodos de reajuste.

En este contexto, los tiempos actuales revelan una época turbulenta en donde la impartición de justicia no puede permitirse cometer el mínimo error que redunde en la liberación de criminales de mayor o menor peligrosidad, pues es necesario que se lleve a cabo dicha impartición con la mayor celeridad, claridad y legalidad posibles.

Estas circunstancias que emanan de la realidad social, se transforman en fuente de derecho, y es precisamente en ese punto de la historia jurídica que nos encontramos en cuanto a la preterintencionalidad, pues ésta se ha transformado desde el inicio de su existencia. Además cabe mencionar que lentamente ha ido desapareciendo de los Códigos Penales de las diferentes entidades de la República Mexicana; sin embargo no ha sido así para el caso de la codificación penal sonorense.

Como referente, digamos que la preterintencionalidad se encuentra en un proceso de reajuste, en algunas legislaturas de los estados, tal es el caso de Chihuahua, Estado de México e Hidalgo, por mencionar los menos, han impulsado un cambio de dirección tendiente a la supresión o a una severa restricción de los casos en los que es

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factible aplicarla. El análisis de las argumentaciones respecto a los efectos procesales, las exposiciones de motivos y las complicaciones para Sonora, permitirán tener un amplio panorama de la serie de acciones que condujeron a las modificaciones, y determinar la factibilidad de supresión en la legislación local.

Precisamente en ese punto de la historia jurídica nos encontramos en cuanto a la preterintencionalidad se refiere, pues hemos visto cómo dicha figura se ha transformado desde el inicio de su existencia y cómo lentamente ha ido desapareciendo de los Códigos Penales de las diferentes entidades de la Republica Mexicana.

Dado que este tema se ha tratado ampliamente en otros estados de la Republica Mexicana y en otras legislaturas en las que se ha realizado un cambio en dirección a la eliminación, supresión o a una severa restricción de los casos en los que la preterintencionalidad se puede aplicar, deberemos repasar dichos escritos, debates y exposiciones de motivos para tener un amplio panorama de la serie de acciones que se puedan originar debido a los resultados de la presente tesis.

1.2 Delimitación.

El presente trabajo fue acotado dentro de los límites del ámbito jurídico del Estado de Sonora, pues es aquí en donde se pretenden implementar dichos cambios.

Así mismo, en cuanto a la delimitación temporal, abarcó como área de estudio no sólo los orígenes del concepto de preterintencionalidad dentro del capítulo dedicado precisamente a los antecedentes y generalidades, sino que expandió la búsqueda a la última década, en la que se han propiciado los cambios que han redundado en la eliminación o restricción de este concepto en un gran número de entidades federativas, como es el caso de Veracruz, Hidalgo, Chihuahua y el Estado de México.

1.3 Planteamiento del problema.

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El gran problema derivado de la existencia de la preterintencionalidad es precisamente la gran cantidad de acepciones y atenuantes que pueden intervenir en la comisión de dicha conducta.

La imposibilidad de analizar desde un punto de vista completamente objetivo y despersonalizado, la intencionalidad de las conductas que se quisieron o no cometer, es contundentemente una de las mayores causantes de la necesidad de readaptar esta conducta a las necesidades actuales o definitivamente eliminarla de nuestros códigos penales.

Puede advertirse que, la preterintencionalidad resulta prácticamente innecesaria dado que la comisión de dicha conducta puede ser fácilmente explicable si atendemos a los preceptos básicos de dolo y culpa.

Es pues un desacierto jurídico que se utilice la figura de la preterintencionalidad, con la finalidad de esgrimir defensas jurídicas de imputados en cuyo favor se manejan y se abusa de la figura con la finalidad de ver reducidas las sentencias a las se hacen acreedores, lo que es lamentable pues en muchos de los casos, los implicados salen prácticamente libres por hacer uso de este recurso jurídico.

En el caso específico del estado de Sonora, el concepto de preterintencionalidad se encuentra tan imprecisamente definido como en el resto de los códigos penales de la república, lo que genera que surjan variadas interpretaciones del concepto primigenio de la preterintención.

Es pues, mi intención al realizar este trabajo de investigación, presentar de una manera clara y concisa los argumentos que resulten necesarios para demostrar que dicha figura, por el abuso del que es susceptible, debe ser suprimida completamente del Código Penal para el Estado de Sonora.

No podemos seguir atrasándonos en materia legislativa por querer conservar los vestigios de un sistema jurídico que ya no corresponde a las necesidades actuales de la sociedad sonorense, tal y como se ha demostrado en otros estados de la Republica

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Mexicana en donde la eliminación de la figura de la preterintencionalidad ha redundado en una disminución en la comisión de ciertos delitos.

Debemos recordar que en Sonora, al igual que en el resto del país, estamos viviendo una época turbulenta en cuanto sentido podamos pensar, ello da como resultado que la impartición de justicia no pueda permitirse cometer el mínimo error que redunde en la liberación de criminales de mayor o menor peligrosidad, pues es necesario que se lleve a cabo dicha impartición con la mayor celeridad, claridad y legalidad posibles.

La legislación penal sonorense define la existencia de la preterintencionalidad como

“cuando se causa un daño mayor que el que se quiso causar, habiendo dolo directo respecto del daño querido y culpa con relación al daño causado”.

Desde esta perspectiva, el problema deriva de una imprecisión normativa y de los efectos respecto a los límites y alcances de la preterintencionalidad, precisamente la diversidad de acepciones y atenuantes que pueden intervenir en la comisión de dicha conducta.

Debido a la imposibilidad de analizar desde un punto de vista completamente objetivo y despersonalizado, la intencionalidad de las conductas que se quisieron o no llevar a cabo, es contundentemente una de las mayores causantes de la necesidad de readaptar esta conducta a las necesidades actuales o definitivamente eliminarla de nuestros códigos penales.

Consecuentemente, es preciso decir que en la actualidad se da un gran número de liberaciones de reos que de otra manera serían encontrados culpables de delitos dolosos o culposos. O bien, en el mejor de los casos se les detiene y condena a penas mínimas por esgrimir el uso de la preterintencionalidad en la comisión de las conductas delictivas. En muchas de las ocasiones en las que se ha aplicado este tipo de defensa, es decir, que se alega haber cometido una conducta delictiva como preterintencional, las causas por las que dicha conducta es admitida ante las autoridades son muchas, mencionemos sólo algunas:

1. La imposibilidad de determinar sin lugar a dudas, la intención con la que se cometió el delito, es decir, ¿realmente era lo que se quería

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lograr o sólo fue el resultado de una serie de acciones imprevisibles?

2. La ambigüedad con la que dicho concepto está definido en los Códigos Penales del estado.

3. La interpretación de las acciones que la autoridad les otorgue dado el amplio margen con el que se definen en las leyes aplicables.

4. La omisión de los factores de culpa o dolo que pudiesen encuadrar la acción delictiva como culposa o dolosa, permitiendo la preterintencionalidad.

5. la desintegración del criterio unificado que en determinado momento se pudo tener sobre la preterintencionalidad a nivel nacional, debido principalmente a la eliminación de la preterintencionalidad en muchos de los Códigos Penales de los estados, así como la iniciativa de reforma del Código Penal Federal en 1993.

1.4 Justificación.

Es necesario que el Estado de Sonora se adapte y adopte, en la medida de lo posible, a la modernización y unificación de criterios que están viviéndose en el resto del país. En el diagnóstico es posible determinar que la preterintencionalidad posibilita interpretaciones subjetivas que inciden en un demérito de la impartición de justicia, y en el riesgo de que el criminal arropado en ella busque evadir las penas que realmente le corresponden en virtud de la culpa o dolo bajo el cual cometió el ilícito. Sonora aún regula en su artículo 6 del Código Penal la preterintencionalidad, por lo que se plantea la factibilidad de eliminarla de nuestra ley punitiva al demostrar la ineficacia de su práctica y los beneficios de dejar de considerarla en nuestro esquema práctico de impartición de justicia.

1.5 Preguntas de investigación.

¿Cuál es el alcance y supuestos normativos de la preterintencionalidad en la codificación procesal penal sonorense?

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¿Es pertinente continuar con la existencia de la figura de la preterintencionalidad en el sistema de impartición de justicia del Estado de Sonora?

¿Es necesaria y/o factible una reforma del Código Penal para el Estado de Sonora en lo que respecta a la figura de la preterintencionalidad?

¿Los beneficios derivados de la eliminación de la figura de la preterintencionalidad del Código Penal para el Estado de Sonora serán lo suficientemente importantes como para justificar la reforma legislativa?

1.6 Hipótesis.

Bajo este escenario el trabajo de investigación ubicó como hipótesis el que:

“La regulación actual de la preterintencionalidad en Sonora incide en una imprecisión normativa, lo que genera una interpretación subjetiva de las conductas delictivas dentro de los delitos culposos o dolosos”.

La eliminación de la figura de la preterintencionalidad en el Código Penal del Estado de Sonora, contribuirá a mejorar el sistema de impartición de justicia.”

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1.7 Objetivos.

1.7.1 Objetivo general

Analizar los supuestos y alcances de la preterintencionalidad en la legislación penal sonorense determinando su interferencia en el demérito de la impartición de justicia criminal, identificando las posiciones argumentativas para su posible eliminación.

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1.7.2 Objetivos específicos

Analizar los antecedentes y conceptos generales que dieron origen a la figura de la preterintencionalidad.

Analizar la situación de la codificación nacional respecto a la regulación de la preterintencionalidad.

Analizar los argumentos que se han utilizado para eliminar dicha figura en los Códigos Penales de otros Estados de la República Mexicana.

Analizar la viabilidad de la eliminación de dicha figura dentro del Código Penal para el Estado de Sonora.

1.8 Metodología.

El trabajo de tesis es de tipo dogmático descriptivo de la figura de la preterintencionalidad, que utilizó la técnica de investigación documental basándose en bibliografía especializada, legislación penal vigente, jurisprudencias, revistas jurídicas.

1.9 Marco conceptual.

Durante la investigación se recurrió a concepto guías como: preterintencionalidad, dolo, culpa, entendiendo por ellos:

1.9.1 Preterintencionalidad

Supuestos en los que el sujeto produce un resultado más grave del que se representó con su dolo. Son aquellos delitos en los que la finalidad del autor no se dirige a la realización del tipo, pero éste igualmente se configura como consecuencia de la negligencia o falta de cuidado observada por el mismo.

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Junto al dolo y a la culpa, como forma típica de la participación psicológica del sujeto en el hecho, la doctrina penal se ha referido también a la preterintención como una tercera forma que puede asumir tal participación psicológica. Se trata de una responsabilidad que surge sólo a título excepcional, como ya lo dijimos, de acuerdo con lo que establece el artículo 73 del Código Penal para el Estado de Sonora.

1.9.2 Concepto de Dolo.

El Dolo ha sido definido por numerosos e importantes autores. Entre los que destacan como los principales Grisanti, Carrara, Manzini y Jiménez de Asúa quienes han emitido un concepto completo de lo que se entiende por el Dolo.

Según Hernando Grisanti el Dolo es la voluntad consciente, encaminada u orientada a la perpetración de un acto que la ley prevé como delito.

Según Francisco Carrara el dolo es la intención más o menos perfecta de cometer un acto que se sabe contrario a la ley.

Manzini define al dolo como la voluntad consciente y no coaccionada de ejecutar u omitir un hecho lesivo o peligroso para en busca de un interés legitimo de otro, del cual no se tiene la facultad de disposición conociendo o no que tal hecho está reprimido por la ley.

Jiménez de Asúa dice que el dolo es la producción del resultado típicamente antijurídico con la conciencia de que se está quebrantando el deber, con conocimiento de las circunstancias de hecho y del curso esencial de la relación de causalidad existente entre las manifestaciones humanas y el cambio en el mundo exterior, con la voluntad de realizar la acción y con representación del resultado que se requiere.

1.9.3 Concepto de Culpa.

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Según Carrara, se entiende por culpa como la voluntad u omisión de diligencia en calcular las consecuencias posibles y previsibles del propio hecho. A esta teoría se le han formulado diversas críticas, lo que no implica que no se reconozca que el concepto de previsibilidad juega un papel de importancia en la culpa, sino tan sólo que ese elemento no puede considerarse como suficiente para servirle de fundamento, dado que en otras razones, aun siendo previsible el resultado, puede no darse la culpa, si el sujeto ha actuado con la debida diligencia y prudencia.

Otros autores, han señalado como esencia de la culpa la violación de un deber de atención. Al respecto observa también con agudeza el mismo Antolisei, que en muchos delitos culposos puede no darse tal falta de atención, como es el caos del médico inexperto que emprende una seria operación sin poseer los conocimientos técnicos indispensables. Este profesional responderá de las consecuencias dañosas de su hecho aun cuando haya prestado la mayor atención.

Finalmente, a más de otras teorías elaboradas en la doctrina, cabe destacar que para los positivistas, quienes prescinden de la libertad del hombre y entienden que su conducta está determinada exclusivamente por diversos factores, la culpa encuentra su explicación en una falta de reflexión, de inteligencia o de atención que encuentra su raíz en un vicio de la constitución del autor. Con relación a estos sujetos que han considerarse peligrosos la sociedad debe defenderse.

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