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CONVERGENCIA EN LOS MODELOS DE CRECIMIENTO ECONÓMICO

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LA NUEVA UNIÓN EUROPEA

II. CONVERGENCIA EN LOS MODELOS DE CRECIMIENTO ECONÓMICO

Universidad Autónoma de Madrid

I. INTRODUCCIÓN

E

L 1 de mayo de 2004 asistimos a la culmina- ción del proceso iniciado una década atrás para la incorporación de diez nuevos socios a la Unión Europea (UE): ocho países de la Europa Central y Oriental (PECO) más Malta y Chipre (1). No es nece- sario insistir en la relevancia que tuvo dicho aconte- cimiento, del cual se hicieron eco todos los medios de comunicación. Esta ampliación, además de alte- rar de forma notable el panorama europeo, tiene un especial alcance no sólo político, sino también económico, dada la gran heterogeneidad existente entre los actuales miembros y los futuros socios de- bido a la existencia de importantes disparidades en todos los ámbitos.

Pues bien, la existencia de estas discrepancias convierte la convergencia de este grupo de países hacia los estándares comunitarios en una prioridad, al igual que sucediera en su día con España y el res- to de países del denominado Grupo de Cohesión.

Si no se logra un crecimiento armonizado que acer- que a estas economías al nivel de desarrollo de los miembros anteriores a su acceso, podrían producir- se fuertes tensiones entre los países de la UE am- pliada. El Tercer informe sobre cohesión económica y socialpone de manifiesto los retos a los que ten- drá que hacer frente la UE-25 en su política de co- hesión como consecuencia de la ampliación. Todo ello en un entorno caracterizado por la reestructu- ración como consecuencia de la globalización, la

apertura comercial, el desarrollo de la sociedad del conocimiento, el envejecimiento de la población y el crecimiento de la inmigración.

En consecuencia, el objetivo que aquí se persi- gue es estudiar cuál ha sido la evolución de estos países desde el punto de vista de la convergencia económica en la última década, analizando los fac- tores explicativos y tratando de inferir alguna nota sobre las perspectivas de futuro para hacer frente a los desafíos que se acercan. Para ello, en el siguien- te apartado se realiza una breve exposición de las principales corrientes de pensamiento existentes en el ámbito del crecimiento económico y sus implica- ciones para la convergencia. A continuación, se es- tudia la convergencia económica en el contexto de la UEanterior a la ampliación (UE-15) frente al de la

UEampliada (UE-25), concluyéndose el apartado con una simulación del tiempo que sería necesario para que los nuevos socios alcanzaran el grado de desa- rrollo de la UE-15. En el cuarto apartado se analizan, desde un punto de vista empírico, los distintos fac- tores responsables de la convergencia económica entre países. Finalmente, se resumen las principales conclusiones alcanzadas en el artículo.

II. CONVERGENCIA EN LOS MODELOS

pues, en este apartado se realizará un breve repaso a las principales implicaciones de los modelos de crecimiento respecto a la existencia de convergen- cia o divergencia entre diferentes economías. Para ello, resulta necesario llevar a cabo previamente una descripción de las características básicas de los mo- delos, aunque se hará de forma muy resumida, pues es posible profundizar en la literatura a través de trabajos como los de Grossman y Helpman (1991), Aghion y Howitt (1998) o Barro y Sala-i-Martin (2001).

El crecimiento económico es un campo de estu- dio que cuenta con una larga tradición. La consta- tación de un proceso constante de mejora en el ni- vel de vida de las distintas economías mundiales llevó a los economistas a preguntarse cuáles eran sus fac- tores explicativos. Fue esta preocupación la que dio origen a otras muchas cuestiones relacionadas, en- tre las que destaca de manera especial el estudio de los elementos que provocan la existencia de dife- rencias de renta per cápita entre países y las posibi- lidades que existen de lograr la convergencia entre ellos. En este sentido, la literatura existente es muy amplia, si bien en este apartado, aun a riesgo de ser excesivamente simplistas, se han clasificado los mo- delos en torno a dos grandes corrientes de pensa- miento de acuerdo a sus predicciones: la neoclásica y el crecimiento endógeno (2).

La mayoría de los manuales y ensayos publicados sobre esta materia inician su recorrido con el mode- lo neoclásico de Solow (1956) y Swan (1956). La ra- zón estriba en que sentaron las bases metodológicas empleadas posteriormente por múltiples autores para constituir lo que se conoce hoy como teoría moder- na del crecimiento económico (3). Sin embargo, se- ría injusto olvidar las importantes aportaciones rea- lizadas anteriormente por economistas interesados en el tema. Sirvan como ejemplo los trabajos de Harrod (1939) y Domar (1946), que ya apuntaban al au- mento de la tasa de ahorro nacional como una de las condiciones necesarias para el crecimiento econó- mico. Fueron precisamente éstos los trabajos que inspiraron a Solow (1956) y a Swan (1956) para la ela- boración de su modelo.

El marco teórico básico del modelo neoclásico es el de una economía cerrada donde la función de pro- ducción agregada (Y) exhibe rendimientos consta- tes a escala globales, y rendimientos decrecientes en cada uno de los factores productivos capital físico (K) y empleo (L):

Y= KαL1 – α con 0 < α< 1 [1]

La conclusión principal que se deriva del mode- lo es la llegada a un estado estacionarioen el cual las variables crecerían a una tasa constante e igual a cero. Sin embargo, la constatación de un proce- so de crecimiento continuo por parte de los países llevó a Solow (1957) a la introducción de un nue- vo parámetro (A) en su modelo, que identificó con el progreso técnico y que era, en última instancia, el responsable de que las economías pudieran se- guir creciendo en el tiempo. De este modo, el de- sarrollo de nuevas tecnologías permitiría fabricar máquinas más eficientes que harían crecer la pro- ducción sin necesidad de emplear factores pro- ductivos adicionales. Por tanto, introduciendo la tecnología en el modelo, el crecimiento del PIBper cápita (y· ), que coincide en este marco con el del PIB

por trabajador, sería fruto de la evolución del pro- greso técnico (A·

) además del crecimiento del capi- tal por trabajador (k· ):

y·

= f(A· , k·

) [2]

La interpretación que se dio en un principio del modelo neoclásico desde el punto de vista de la convergencia fue la predicción de un proceso de acercamiento entre las economías mundiales. Así, la existencia de rendimientos decrecientes en el ca- pital por trabajador haría que aquellas que partie- ran de niveles de desarrollo inferiores crecieran a una tasa superior, lo que les permitiría ir alcanzan- do progresivamente a las más avanzadas, ya que la tecnología se suponía exógena y común para to- das ellas. Sin embargo, la evidencia empírica de- mostraba la falta de convergencia entre las econo- mías en el tiempo. Como respuesta a esta crítica, los economistas neoclásicos, a principios de los años noventa, negaron que este modelo hiciera la pre- dicción de convergencia, argumentando que el es- tado estacionario que alcanza cada economía de- pende de su tasa de ahorro, de la depreciación de su capital y del crecimiento de su población (4). Por tanto, sólo en el caso en que los países compartie- ran el mismo estado estacionario sería posible ha- cer la predicción de convergencia entre ellos (con- vergencia condicional). Si lo anterior no se cumpliera, lo único que el modelo puede indicar es que la tasa a la cual crece un país se encuentra inversamente correlacionada con su distancia al estado estacio- nario.

Como contraposición al enfoque neoclásico, se desarrolló a mediados de los ochenta una nueva corriente de pensamiento conocida como creci- miento endógeno. La crítica fundamental a la que se encuentra sujeto el modelo neoclásico es que

hace depender el crecimiento, básicamente, de me- joras técnicas exógenas, lo cual no resulta en ab- soluto satisfactorio (5). En un intento por salvar este inconveniente, autores como Arrow (1962), Uza- wa (1965) y Sheshinski (1967) propusieron expli- caciones al modo en que se generaba el progreso técnico, las cuales sirvieron como base para el de- sarrollo de la teoría del crecimiento endógeno. Son precisamente los trabajos de Romer (1986) y Lucas (1988) los que iniciaron esta nueva línea de pensa- miento. La idea básica postulada en estos modelos es que el cambio técnico se produce como fruto de inversiones conscientes realizadas por parte de los agentes económicos (6). Por tanto, eluden la exo- geneidad atribuida por Solow al mismo, teniendo una concepción del crecimiento económico a lar- go plazo motivado por la acumulación de conoci- mientos técnicos generados por dichos agentes. En este sentido, el funcionamiento de los modelos de crecimiento endógeno es bastante similar. Básica- mente se incorpora la existencia de un sector ge- nerador de conocimientos técnicos, cuyos inputs básicos son una mano de obra altamente cualifica- da e inversiones en I+D. Las nuevas tecnologías de- sarrolladas son empleadas posteriormente en la pro- ducción de bienes finales incrementando la eficiencia de este proceso.

La situación de largo plazo descrita por estos mo- delos es una de crecimiento sostenido en la que los países ricos pueden seguir incrementando la brecha existente respecto al resto de países. Luego, en prin- cipio, la conclusión obtenida, aparte de ser opues- ta a la que planteaban los neoclásicos, resulta bas- tante desalentadora por sus implicaciones para la convergencia. Sin embargo, existen vías alternati- vas para el logro de ésta en los modelos de creci- miento endógeno. Como argumenta Romer (1990), las ideas son no rivales entre sí (7), de modo que pueden ser utilizadas por una empresa sin que ello impida que otras empresas puedan hacer simultá- neamente uso de ellas, lo cual sólo tiene cabida, desde un punto de vista teórico, en el marco de la competencia imperfecta. Estas externalidades se pro- ducen tanto a escala nacional como internacional, lo que tiene importantes repercusiones para el cre- cimiento. Por una parte, la economía en su conjun- to se puede beneficiar de las innovaciones desarro- lladas por los sectores más dinámicos a través de este efecto de difusión tecnológica. Además, desde un punto de vista internacional, la posibilidad de emplear tecnologías desarrolladas por países más avanzados sin necesidad de incurrir en el coste de ge- nerarlas abre nuevas vías para lograr la convergen- cia económica entre países.

Por tanto, en este contexto de crecimiento en- dógeno, el debate acerca de la convergencia eco- nómica cambia de forma radical. La clave ahora se en- cuentra en el acceso que las distintas economías tengan a la tecnología (motor del crecimiento). De este modo, las interrelaciones entre países a través de vías como el comercio, las inversiones o las migra- ciones de técnicos, entre otras, posibilitan la trans- misión de conocimientos técnicos. Así, en igualdad de condiciones de acceso, la predicción sería la de un proceso de convergencia o catch up tecnológico, coincidiendo con el marco neoclásico.

El proceso de difusión de la tecnología es, sin em- bargo, un fenómeno complejo cuya importancia ha motivado la aparición de una gran cantidad de tra- bajos al respecto en los últimos tiempos (8). Así, el carácter tácito de los conocimientos técnicos, unido a la existencia de sistemas de protección como las patentes, el secreto industrial por parte de las em- presas o el grado de especificidad en su aplicación que presentan las innovaciones, entre otros, son factores que condicionan de forma importante el modo en que se produce la difusión. Además, resulta crucial el nivel de desarrollo tecnológico de los países re- ceptores, pues si éste es muy bajo no se dan las con- diciones necesarias para emplear tecnologías desa- rrolladas por los más avanzados. La escasez de medios materiales y humanos para la implantación de nue- vas formas de producir tiene un doble efecto sobre estas economías. Por un lado, les impide acceder a las tecnologías foráneas desarrolladas por países más avanzados, con lo cual no pueden beneficiarse de su uso. Por otra parte, les sitúa en una posición cada vez más desventajosa frente a las economías más desarrolladas, acrecentándose la brecha existente y situando a estos países en una situación más difícil para lograr su desarrollo económico. Luego, si bien la difusión internacional de conocimientos técnicos es fructífera para los países porque les permite cre- cer empleando una tecnología en cuyo coste de pro- ducción no han tenido que incurrir, el aprovecha- miento de esta vía de crecimiento depende de forma crucial de la dotación de infraestructuras y trabaja- dores que tenga la economía (9).

En conclusión, la teoría sobre crecimiento econó- mico identifica dos grandes líneas de pensamiento con implicaciones opuestas para la convergencia. Los modelos neoclásicos predicen la existencia de un pro- ceso de acercamiento en los niveles de desarrollo de los países siempre que compartan estados estaciona- rios similares. Por el contrario, los modelos de creci- miento endógeno plantean un escenario en el que la convergencia económica depende, básicamente, de los

esfuerzos realizados para el desarrollo tecnológico de un país, así como del acceso que éste tenga a la tecnología desarrollada por países más avanzados.

III. INDICADORES DE CONVERGENCIA

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