• No se han encontrado resultados

NATURALEZA DEL AJUSTE

In document PDF Film PEE 103 - Funcas (página 160-165)

UNIÓN EUROPEA

III. NATURALEZA DEL AJUSTE

UE, especialmente Alemania que ocupa el primer lu- gar (cuadro n.º 4). Más aún, Martín y Turrión (2002) muestran que si bien esta IEDse utiliza como vía de abastecimiento del mercado del país receptor, tam-

bién se utiliza como una estrategia, por parte del in- versor, basada en el uso de dicho país como plata- forma de exportaciones.

pecializarán de acuerdo a sus ventajas comparativas.

Según el modelo más aceptado, el de Hecksher- Ohlin-Samuelson (H-O-S), estas ventajas compara- tivas se explicarían por las diferencias en las dota- ciones factoriales (capital y trabajo) relativas entre los países. Por lo tanto, si se permite un mayor co- mercio entre la UE-15 y los NEM, cada uno de ellos se especializará en y exportará aquellos bienes que sean intensivos en su factor de producción relati- vamente abundante. En principio, y en este mode- lo simplificado de dos factores, la UE-15 se espe- cializaría en bienes intensivos en capital y los nuevos socios en bienes intensivos en trabajo. La conside- ración de otros factores de producción, como capital tecnológico y capital humano, podría hacer más complejo este patrón de comercio, por ejemplo, con la UEespecializada en bienes intensivos en tra- bajo, aunque en el de mayor cualificación (capital humano) o especializada no tanto en bienes inten- sivos en capital físico como en capital tecnológico.

En cualquier caso, en este marco teórico estaría- mos hablando de especialización en —e intercam- bio de— bienes distintos, dando lugar a lo que se conoce como comercio interindustrial.

Sin embargo, ya desde el trabajo pionero de Ba- lassa (1966), se ha puesto de manifiesto que bue- na parte, cuando no la mayor, del comercio entre países con niveles de desarrollo similar consiste en el intercambio de variedades de un mismo bien, o comercio intraindustrial. A la hora de explicar este tipo de comercio, la literatura ofrece dos tipos de modelos, los de competencia monopolística (Help- man y Krugman, 1985) y los de diferenciación ver- tical (Falvey y Kierzkowski, 1987). Los primeros ex- plicarían el intercambio entre países de variedades de un mismo bien que no presentan diferencias en calidad (diferenciación horizontal) mediante la combinación de economías de escala internas en la producción y la diferenciación (horizontal) de pro- ducto. Los segundos explican el intercambio de va- riedades de un mismo bien que sí presentan dife- rencias en su calidad. Consideran las diferencias en las dotaciones factoriales entre países, espe- cialmente capital tecnológico y humano, como el origen de dicho comercio, siempre que esas dife- rencias no sean tan elevadas como para impedir que ambos países sean capaces, en ausencia de especialización completa, de producir variedades que se solapen en sus niveles de calidad. La expe- riencia de la UE desde sus inicios haría prever que aumentase este tipo de comercio entre la anterior

UEy los nuevos socios. Si tenemos en cuenta que las diferencias entre los estados ya miembros y los recién incorporados son superiores a las existentes

tanto entre los países fundadores de la UE como en las anteriores ampliaciones, es razonable pen- sar que, quizás, la importancia del comercio in- traindustrial en los intercambios totales no alcan- ce los niveles actuales. Sin embargo, también es previsible que la elevada IEDque esos países están recibiendo acerque sus estructuras productivas a las de la UE, constituyendo un estímulo al aumen- to de la importancia relativa de los intercambios intraindustriales, al menos para algunos países (6).

En un contexto de integración económica, la dis- tinción entre comercio interindustrial e intraindus- trial es de cabal importancia, no ya sólo para cono- cer más correctamente el patrón de comercio, sino para estimar correctamente la dimensión de los cos- tes de ajuste que dicho proceso pueda causar. Efec- tivamente, está generalmente aceptado que la es- pecialización e intercambios interindustriales causan unos mayores costes de ajuste que el caso intrain- dustrial. Ello se debe a que es más complicado y cos- toso emplear los factores de producción que se li- beran del sector con desventaja comparativa, y por tanto en recesión en el país, en el sector con venta- ja comparativa y en expansión, que reasignar los fac- tores de producción dentro de un mismo sector de- dicado a producir un subconjunto del conjunto de variedades de un mismo bien que ya se producían.

Sin embargo, es preciso hacer una puntualización a este respecto. Como ya hemos señalado, la literatu- ra distingue dos tipos de comercio intraindustrial: el horizontal y el vertical. Es más, los costes de ajuste que ambos originan pueden ser de distinto grado, siendo más elevados para el caso de comercio in- traindustrial vertical, especialmente para aquellos países que se especialicen en la producción de va- riedades de menor calidad. Es decir, la hipótesis de ajuste suave con comercio intraindustrial sería válida únicamente si los intercambios son predominante- mente de tipo horizontal. Esta distinción cobra ma- yor relevancia si tenemos en cuenta que la evidencia empírica existente señala que, en muchos casos, la mayor parte de los flujos intraindustriales lo consti- tuyen intercambios de carácter vertical (7). Por lo tanto, para evaluar mejor los efectos que sobre las ex- portaciones españolas dirigidas tanto a los anterio- res como a los nuevos estados miembros de la UE

pueda tener su última ampliación, en el siguiente apartado también identificaremos la naturaleza del comercio intraindustrial, además de su importancia y evolución.

Empezando con la especialización interindustrial entre la UE-15 y los nuevos socios, en primer lugar he- mos calculado el índice de ventaja comparativa re-

velada (IVCR), definido como la ratio entre el saldo comercial y el volumen de comercio. Es decir:

IVCRi= Xi– Mi x 100 Xi+ Mi

donde Xy M serían, respectivamente, las exporta- ciones y las importaciones entre los dos socios co- merciales en el sector de actividad i. Este índice pre- senta valores positivos/negativos en aquellos sectores donde el país de referencia disfruta de ventaja / des- ventaja comparativa respecto a otros países.

Del examen de los valores del IVCR en 1992 y 2002 (cuadro n.º 5) se desprende una estructura acorde con lo esperado. Para el comercio entre la UE-15, sin España, y los nuevos socios, en 1992 estos últimos mostraban ventaja comparativa en su comercio con los primeros en sectores primarios, como agricultu- ra y energía, y en manufacturas de los sectores de de- manda débil y tecnología baja. La UEpresentaba ven- taja comparativa en sus intercambios con los, entonces, países candidatos en aquellos sectores ma- nufactureros con una intensidad tecnológica media y elevada. Comparando los índices con los corres-

pondientes al año 2002, se observan algunas ten- dencias claras en el patrón de ventajas comparativas.

Por un lado, aun presentando desventaja compara- tiva, el comercio de los nuevos socios con la UEse ha vuelto más equilibrado en los sectores de demanda moderada y niveles tecnológicos medios y elevados (salvo los sectores químico y caucho y plásticos). En este sentido, destacan las ramas relacionadas con el material de transporte, en las que el índice está muy próximo a cero. En el resto de actividades, se ob- serva una disminución o pérdida, según el caso, de ventajas comparativas por parte de los nuevos so- cios. Aunque aún persiste, disminuye la ventaja com- parativa en agricultura y se torna en ligera desven- taja en sectores de demanda débil y tecnología baja.

En cualquier caso, la evolución de los IVCRentre los nuevos socios y la UEdenota una menor especiali- zación interindustrial en la mayoría de las ramas pro- ductivas, lo que podría estar indicando una aproxi- mación de las estructuras productivas de ambos grupos de países. Seguramente, no sería ajeno a este fenómeno el fuerte incremento de la IEDrecibi- da por los NEMde la UEen la pasada década. Ade- más, ello se debería reflejar en un aumento de los in- tercambios intraindustriales entre los NEMy el resto de la Unión Europea.

CUADRO N.º 5

ÍNDICES DE VENTAJA COMPARATIVA REVELADA EN EL COMERCIO ENTRE ESPAÑA, LA UE-14 Y LOS NUEVOS ESTADOS MIEMBROS

NUEVOS ESTADOS

ESPAÑA-UE-14 ESPAÑA-NUEVOS

RAMAS DE ACTIVIDAD NACE-CLIO R25 MIEMBROS-UE 14 ESTADOS MIEMBROS

1992 2002 1992 2002 1992 2002

1. Agricultura ... 21,1 2,6 19,7 42,3 19,1 67,0 Industria (2 al 15)... -8,8 -6,8 -16,4 -14,2 -3,9 16,9 2. Energía ... 27,2 26,2 -2,8 -46,7 -62,2 -91,6 Manufacturas (3 al 15)... 1,1 -7,7 -16,7 -13,6 -21,0 20,2 Sectores de demanda fuerte e intensivos en tecnología... -32,4 -17,2 -39,0 -30,1 -19,8 0,4 5. Químico... -34,5 -54,2 -44,1 -30,9 -10,2 38,6 8 + 9. Maquinaria de oficina y otros, y material eléctrico... -30,9 -3,2 -34,8 -29,2 -28,6 -15,4 Sectores de demanda moderada y tecnología media... -26,4 -2,4 -8,7 -10,3 31,0 25,1 7. Maquinaria agrícola e industrial ... -60,1 -12,3 -40,2 -41,5 44,5 -7,5 10A. Vehículos y partes... -32,3 -3,9 13,5 1,2 35,7 49,0 10B. Otro material de transporte... -35,4 -1,1 -6,0 19,3 9,6 63,4 14. Caucho y plásticos ... -14,3 -30,8 -23,0 -8,9 22,0 11,1 15. Otras manufacturas ... 42,1 47,9 -10,5 -8,6 4,8 -12,0 Sectores de demanda débil y tecnología baja... 15,3 -8,1 -15,9 -5,7 -21,2 29,7 3 + 6. Metales férreos y no férreos, y productos metálicos ... 39,1 -3,2 -19,0 -15,9 -35,0 14,7 4. Minerales y productos no metálicos ... 23,5 -2,1 6,3 16,7 -26,9 13,0 11. Alimentación, bebidas y tabaco ... -29,6 -33,4 -13,9 -8,2 70,5 88,5 12. Productos textiles, piel y calzado ... 14,0 -1,7 -15,3 3,3 -37,4 35,2 13. Papel y derivados ... -20,0 -28,3 -32,9 -13,7 -4,9 20,2 Total... -6,9 -6,6 -13,2 -10,1 -0,5 20,3

Fuente: Elaboración propia a partir de Comext (Eurostat).

Analizando ahora las ventajas comparativas de España en su comercio con los nuevos socios, se ob- serva que en 1992 nuestra economía presentaba ventaja comparativa en (todos) los sectores de de- manda moderada y tecnología media, así como en agricultura, mientras que, por el contrario, presen- taba desventaja en los sectores de demanda débil y tecnología baja (salvo alimentación, bebidas y ta- baco), lo que era de prever, pero también en los sec- tores de demanda fuerte e intensivos en tecnolo- gía. Este último resultado, aunque en principio de difícil explicación, es el mismo que han obtenido trabajos anteriores como Martín (2002). En el año 2002 se habían producido importantes cambios en la estructura de ventajas comparativas. Así, aun man- teniendo la ventaja en los sectores de demanda mo- derada y tecnología media, ésta disminuye ligera- mente, aumenta en agricultura y las desventajas de los dos otros grupos de sectores desaparecen (de- manda fuerte e intensivos en tecnología, gracias es- pecialmente al sector químico) o se invierten (de- manda débil y tecnología baja, y en general en todas sus ramas de actividad). Así, a diferencia del co- mercio entre los nuevos socios y la UE-15, en el caso de España no parece que haya predominado el ajus- te de tipo intraindustrial.

En cualquier caso, el estudio en concreto de los in- tercambios comerciales intraindustriales nos ayuda- rá a definir con mayor precisión la naturaleza del ajuste comercial que se ha producido. La medida del comercio intraindustrial que ha sido y es más am- pliamente utilizada en la literatura es el índice de co- mercio intraindustrial de Grubel y Lloyd, ajustado de agregación estadística. Puede expresarse de la si- guiente manera:

GLi=

Σ

J j= 1

(Xij+ Mij) –

Σ

J

j= 1|XijMij|

J [1]

Σ

j= 1

(Xij+ Mij)

donde irepresenta el sector y jlas posiciones aran- celarias (a cinco dígitos de la Clasificación Uniforme de Comercio Internacional, CUCI) pertenecientes a cada sector o rama de actividad. El índice alcanza valores comprendidos en el intervalo [0,100], siendo cero cuando Xi o Mison igual a cero (no existe co- mercio simultáneo) y 100 cuando Xi= Mi(no existi- ría comercio interindustrial, todo el comercio sería intraindustrial).

El examen de los índices de CII entre la UE y los nuevos socios confirma el aumento de los inter-

cambios de variedades de los mismos productos, es decir, de especialización intraindustrial frente a la de tipo interindustrial, como preveíamos a partir de los índices de ventaja comparativa revelada (cuadro número 6). Efectivamente, para el conjunto de las ra- mas de actividad consideradas, la proporción de co- mercio intraindustrial en el total de intercambios ha pasado del 21,5 por 100 en 1992 al 30,91 en 2002, incremento que se concentra en la industria, espe- cialmente en energía, aunque alcanza sus mayores valores en las manufacturas, sobre todo en las ramas de demanda moderada y tecnología media. Pese al considerable aumento del índice de CII, éste aún no ha alcanzado los niveles que presenta en los inter- cambios interiores de la actual UE, superiores al 40 por 100 (8). Sin embargo, los intercambios comer- ciales entre España y los nuevos estados miembros de la UEpresentan un carácter mayoritariamente in- terindustrial. Así, en 2002, el índice de Grubel y Lloyd para el total de las ramas de actividad es sólo del 19 por 100, siendo en los sectores de demanda moderada y tecnología media donde alcanza sus va- lores máximos, pero sin superar apenas la cuarta parte del valor total de los intercambios. No obs- tante, el índice de CIIha crecido mucho más desde 1992 en el comercio de España con los nuevos so- cios que en el caso de la UEcon éstos.

Aunque el índice de Grubel y Lloyd nos revela un incremento del comercio intraindustrial en el total de los intercambios comerciales entre la UE-15 y sus nuevos socios, Hamilton y Kniest (1991) fueron los primeros en señalar que este resultado puede ser in- suficiente, e incluso engañoso, si queremos evaluar correctamente los costes de ajuste de un proceso de liberalización comercial. Lo realmente significativo sería cómo cambia en el margen el comercio in- traindustrial y, más concretamente, si se produce o no un incremento simultáneo de exportaciones e importaciones en un determinado producto entre dos economías. Así, la observación de una elevada proporción de comercio intraindustrial en un mo- mento particular no implica a priori ninguna predic- ción del patrón probable de los cambios en los flu- jos comerciales. Incluso un aumento del índice de Grubel y Lloyd entre dos períodos puede esconder un cambio en los intercambios comerciales relacio- nado más con una especialización interindustrial que no intraindustrial, por ejemplo cuando se da un in- cremento del comercio interindustrial que reduce el desequilibrio comercial. Es más, un aumento del ín- dice de Grubel y Lloyd puede estar mostrando dos comportamientos del sector exterior con implica- ciones opuestas: la erosión de una posición expor- tadora neta o el reequilibrio de un déficit comercial.

El índice de comercio intraindustrial más aceptado es el propuesto por Brülhart (1994):

Bj=

[

1 –||(XXttXXttnn) – (M|+ |MttMMttnn)||

]

x 100

[2]

ó Bj=

(

1 –||XX| – ∆M+ |M||

)

x 100

Esta medida varía entre cero y cien, alcanzando el valor cero cuando todo el nuevo comercio que se ha originado entre t – ny t en ese producto es de tipo interindustrial y cien cuando la variación de exportaciones y de importaciones se iguala, siendo toda la variación de comercio, en este caso, de tipo intraindustrial. Podemos consolidar este índice para kposiciones arancelarias j, pertenecientes a la mis-

ma rama de actividad i, aplicando la siguiente fór- mula:

|∆X|j+ |∆M|j

Btot=

Σ

k j= 1

wiBi donde wj=

Σ

k

j= 1

(

|X|j+ |M|j

)

En el cuadro n.º 7 observamos cómo cerca del 30 por 100 de los nuevos intercambios comerciales que han tenido lugar entre los NEMy las UE-15, y entre los años 1992 y 2002, han tomado la forma de in- tercambios simultáneos de importaciones e importa- ciones de los mismos productos o comercio intrain- dustrial. El índice alcanza mayores valores en los sectores de demanda moderada y tecnología media, especialmente caucho y plásticos y las dos ramas de material de transporte, aunque el mayor valor se al- canza en productos metálicos, un sector de deman-

CUADRO N.º 6

COMERCIO INTRAINDUSTRIAL ENTRE LA UE, LOS NUEVOS ESTADOS MIEMBROS Y ESPAÑA ÍNDICE DE GRUBEL Y LLOYD

RAMAS DE ACTIVIDAD NACE-CLIO R25

UE-NEM (1) ESPAÑA-UE-14 ESPAÑA-NEM

1992 (2) 2002 1992 (2) 2002 1992 2002

1. Agricultura ... 8,08 9,51 10,40 13,99 0,51 0,74 Industria (2 al 15)... 22,04 31,25 41,26 43,05 7,91 20,24 2. Energía ... 2,85 16,86 21,70 15,73 0,00 0,02 Manufacturas (3 al 15)... 23,06 31,64 41,69 43,54 8,15 20,81 Sectores de demanda fuerte e intensivos en tecnología... 25,44 27,92 37,17 37,97 4,82 17,67 5. Químico... 11,70 14,42 30,93 41,82 2,99 12,74 8. Maquinaria de oficina y otros... 20,39 27,05 44,05 23,63 10,74 12,82 9. Material eléctrico ... 39,61 34,69 41,12 38,22 6,11 20,42 Sectores de demanda moderada y tecnología media... 28,07 36,02 52,31 52,52 15,92 25,26 7. Maquinaria agrícola e industrial ... 24,28 36,02 33,19 32,89 9,02 24,84 10A. Vehículos y partes... 34,36 38,80 62,80 60,09 39,17 25,79 10B. Otro material de transporte... 36,69 33,92 22,62 32,46 2,32 26,94 14. Caucho y plásticos ... 28,65 40,62 52,54 55,80 8,00 27,84 15. Otras manufacturas ... 21,35 24,51 35,35 41,91 8,20 15,65 Sectores de demanda débil y tecnología baja... 17,75 29,39 28,88 34,55 4,10 12,65 3. Metales férreos y no férreos... 14,42 24,40 34,25 37,28 3,64 6,72 4. Minerales y productos no metálicos ... 13,46 28,36 27,56 30,99 3,98 11,80 6. Productos metálicos ... 27,73 43,94 40,65 45,55 2,81 20,19 11. Alimentación, bebidas y tabaco ... 5,75 12,07 15,43 23,38 2,50 4,50 12. Productos textiles, piel y calzado ... 22,92 29,07 31,18 44,09 6,89 14,05 13. Papel y derivados ... 16,05 33,19 33,45 34,71 7,58 19,89 Total... 21,50 30,91 39,36 41,57 7,10 19,12

Notas:

(1) Teóricamente, el CIIentre los candidatos y la UE debe coincidir, salvo las diferencias causadas por la distinta valoración FOBy CIFde exportaciones e importaciones y discrepancias según el lugar de recopilación estadística de la información.

(2)UE-11 (sin Austria, Finlandia y Suecia).

Fuente: Elaboración propia a partir de Comext (Eurostat).

da débil y tecnología baja. De nuevo, el índice de co- mercio intraindustrial marginal muestra, como el de Grubel y Lloyd, que el ajuste comercial entre España y los NEM está teniendo un menor carácter intrain- dustrial, que con el resto de los anteriores socios de la UE. Sólo una quinta parte de los nuevos intercam- bios han sido de tipo intraindustrial, y sólo el sector de vehículos y partes alcanza el valor del 30 por 100.

Así pues, tanto los cambios en el índice de Grubel y Lloyd [1] como el índice de comercio intraindustrial marginal de Brülhart [2] coinciden en señalar que el ajuste comercial entre los nuevos y los anteriores es- tados miembros de la UEestá teniendo un mayor ca- rácter intraindustrial que en el caso de España.

IV. LOS NUEVOS SOCIOS COMO AMENAZA

In document PDF Film PEE 103 - Funcas (página 160-165)