las cualidades de la regla. Se anotó en los libros el desistimiento conforme a la orden.568
Después de la gran peste de 1649, hubo desconcierto en el gobierno del hospital por la falta de autoridades, los que habían fallecido. La gente estaba tomándose atribuciones sin tomar en cuenta la decisión del cabildo. Una joven nombrada a una dote había renunciado a la misma para concedérselo a otra. María Vásquez renunció a su dote a la que estaba nombrada ante el notario Luís Álvarez y se la ofreció a María Fernández de Espinoza. Esta joven pidió se le diese el nombramiento, pero el cabildo lo rechazó.569
Menos jóvenes se casaban por la crisis económica y quizá existencial. Una consecuencia que asumieron las siguientes generaciones a la gran peste de 1649.570 Cada vez más doncellas desistían en casarse. El matrimonio ya no representaba un lugar seguro para sobrevivir, agudizado por la pésima situación económica. El hermano de la Misericordia Rodrigo de Vargas presentó desistimiento de Ana Ruiz nombrada en dote de ajuar de la Misericordia ante el escribano público Pedro Ramírez de Ayala, el 30 de enero de 1656. Este hermano pidió que se le diese a la doncella Juana Martín. El cabildo acordó que si la joven nombrada era la que renunciaba, entonces se daba esa dote al padre mayor para que nombrase en la doncella que pedía Rodrigo de Vargas.571
A partir de 1685 era más recurrente que las mujeres desistieran a tomar estado. No querían casarse y renunciaban a sus dotes. El marqués Joan de Saavedra dijo que nombró a una doncella llamada Marcela Moreno en una dote que el cabildo le dio por cuenta de su repartimiento de la dotación de Manuel de la Zurita, pero no quería tomar estado de casada. Desistió formalmente de la dote por lo que el hermano pidió se le diera otro molde como era estilo para nombrar a una nueva dotada y el cabildo acordó que se le diese como lo pedía, anotándolo en los libros donde tocaba.572
Otro desistimiento de dote ocurrió en 1689, una chica fue nombrada a una dote e hizo abandono de ello, por no tener resolución de tomar estado de casada como consta del testimonio que presentó.573 En 1690, doña Luisa de Aguilar indicó que María de Mesa, doncella, que estaba en su casa había sido nombrada en una dote de cincuenta ducados de la dotación de doña Inés de Orta, como natural de la parroquia de San Vicente, la cual desistió del mencionado nombramiento por no tener resolución de tomar estado de casada y presentaba el desistimiento hecho ante el escribano Joan Muñoz Naranjo, escribano público. El cabildo lo admitió y se anotó en los libros que correspondía.574 Estas jóvenes podían gastar dinero en notarios públicos para que pudiesen ser nombradas otras jóvenes en sus lugares; sin embargo, la Misericordia también recibía renuncias escritas por párrocos de la colación donde vivían las jóvenes, sin que mediara costo alguno.
Incluso a finales del siglo XVII, los parientes de las jóvenes dotadas fallecidas merecedoras de recibir una dote no la reclamaban. No se sabe los motivos, quizá desidia, falta de dinero para el reclamo, ignorancia, etc. Por lo que desde 1692, se indicó que si los parientes
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AHPS, Libro cabildo 4747, (1636-1639), 08/11/1637, f.113r; SÁNCHEZ HERNÁNDEZ, M.L. (2015: 235-258): Algunas de las dolencias más frecuentes eran calenturas o calenturillas, dolor de lado (trombo embolismo pulmonar), inflamación de las amígdalas (esquinancia), la perlesía (parálisis acompañada de temblores), mal de riñones, dolor de espalda, dolor en los pulsos, reúmas, mal de ojos, la melancolía (neurastenia y depresión), el romadizo, dolor de quijadas; así como fiebres, escalofríos y vómitos.
569
AHPS, Libro cabildo 4750, (1649-1655), 14/11/1649, f. 31v.
570
RUIZ SASTRE, M. y MACÍAS DOMÍNGUEZ M. (2013:1004): El siglo XVII fue un siglo de dramáticos avatares demográficos. La catástrofe causada por la peste de 1649 aceleró el proceso iniciado años atrás, evidenciado en el declive de la actividad económica y los desajustes poblacionales, además la tristeza y desesperanza que debían invadir la Sevilla después de la gran peste. Quizá sobrellevar un matrimonio se antojaba por aquel entonces difícil; en especial para las mujeres.
571
AHPS, Libro cabildo 4751, (1655-1666), 06/02/1656, f.28v.
572
AHPS, Libro cabildo 4753, (1684-1691), 18/03/1685, f.51 r.
573
AHPS, Libro cabildo 4753, (1684-1691), 06/02/1689, f.220r.
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160
no reclamaban por muerte de una casada nombrada perdían la dote por “no haber legitimación
de persona que cobre esta dote” y el padre mayor pasaba a la siguiente en grado.575
En 1706, el desistimiento de una dote que estaba dada a Alejandra Cristobalina de Amores por nombramiento de Diego de Payva y Torres de treinta ducados y un vestido de la dotación de Alonso de Montalbán y por tener la fundación la condición de que si habiendo salido en la procesión la nombrada, muriese sin tomar estado y dejara hermana doncella se le diese la dote. Sin embargo, desistió también su hermana Ana Marcela y el cabildo de la Misericordia lo aceptó, dándose otro molde al hermano Diego de Torres para que nombrara a otra joven.576
En el siglo XVIII hubo muchos más casos de desistimiento de dote porque las jóvenes no querían casarse.577 Claramente indicaban que renunciaban a la dote por “estar en
determinación de no tomar estado de casada” o “No estar en ánimo de casarse”.578 En 1719, una doncella vecina de Sevilla, María Zambrano, decía que había sido nombrada en dos dotes que entregaba la Misericordia por el hermano Conde de Lebrija el uno de ajuar de ropa libre y el otro de treinta ducados de la dotación de Alonso de Montalbán y por estar en animo de no tomar estado, se desistió de ellos ante Montalbán Muñoz, párroco de que presentaba testimonio juntamente con los dos papeles de cruz de las dotes, pidiendo se admitiese y mandase anotar en los libros de la contaduría. Se acordó de conformidad admitir dicho desistimiento y que se le diesen al señor padre mayor otros dos moldes para anotarlo en la contaduría.
Una mujer que recibió dote, pero no se iba a casar por estar enferma pedía el dinero como dote para su enfermedad. No tenía padres y sólo una media hermana. Se le concedió porque no tenía descendientes directos. Existía un precedente de concesión. En 1720, una joven llamada Lucia de la Fe, hija de Alonso Gómez y de Juana Rodríguez, nombrada en una dote de treinta ducados y un vestido de la dotación de Alonso de Montalbán para asistir a la fiesta que se celebró al Dulcísimo Nombre de Nuestra Santa en la Iglesia de la Misericordia, juntamente con otras doncellas que se nombraron en 1697 y que no había tomado estado y estaba en determinación de no tomar ninguno por hallarse muy enferma del pecho como constaba de la certificación que presentó el médico Isidro de Bobadilla, juntamente con el papel de cruz de la dote donde se preveía que si habiendo salido en la procesión, muriese sin tomar estado y tuviese alguna hermana doncella se le diese la dote y sino la tuviese treinta ducados de la dote se le entregase a su padre o madre. No tenía padres y sólo una media hermana casada, la joven sabía que otra doncella que había sido nombrada para salir en la procesión, hallándose enferma y sin poder tomar estado se le había dispensado el que no lo tomase y se le pagaron los treinta ducados. La solicitante pidió lo mismo y visto el parecer que dio el hermano abogado don Luis de Valenzuela de orden del padre mayor y conforme a la información dada por la contaduría de que en el cabildo del 6 de enero de 1704 se mandaron pagar a Tomasa Estefanía de Morales su dote de treinta ducados. El hermano Alonso de Armenta había oído que la joven no tenía hermana “entera” doncella ni padre ni madre se acordó se pagara esta dote en atención al parecer del padre mayor don Luis de Valenzuela. Finalmente esta dote fue entregada a la dotada, presentando solo fe del médico de estar enferma y no tener hermana doncella ni padres.579
575
AHPS, Libro cabildo 4754, (1691-1700), 01/03/1692, f. 42V.
576
AHPS, Libro cabildo 4755, (1700-1707), 07/02/1706, s/f.
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AHPS, Libro cabildo 4757(1719-1723) 05/02/1719
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LABAJO MURILLO, L. (2014:24): El destino “natural” de cualquier mujer que no ingresara en un convento se basaba en encontrar un marido, aunque cada vez en mayo número se resistían a este modelo tradicional; SÁNCHEZ IBÁÑEZ, R., AZORÍN J., TENZA M. et al. (2002: 98) La dote era una práctica social aceptada que incluía prestigio e integración al punto que se pensaba que sin dote no lograrían casarse, inclinándose a comportamientos desviados, pero paulatinamente tal como se observa en esta tesis las jóvenes se revelarían ante esta imposición, determinado que no estaban en ánimos de casarse; LOBO DE ARAÚJO, M.M.(2015:552): La dote adquiría un papel fundamental en el destino de estas mujeres, pues sin dote, difícilmente accederían al matrimonio; AHPS, Libro cabildo 4756, (1715-1718), 10/05/1716; AHPS, libro cabildo 4756(1715-1718) 07/04/1715.
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