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También, personas particulares, varones y mujeres de elevada posición dotaban a mujeres pobres o huérfanas.290 Así mismo, es importante agregar que en el siglo XV al XVII, los expedientes de méritos y servicios de los aspirantes a un cargo público como funcionarios, ponían énfasis en sus donaciones graciosas en obras pías como dotar doncellas huérfanas y pobres casamenteras que se catalogaba como una “buena obra en servicio de Dios”.291 Al igual que la mujer que contraía matrimonio y no tenía bienes suficientes podía demandar ayuda a ciertos organismos públicos y privados que le ayudasen a formar una dote. Había fundaciones y obras pías dedicadas a socorrer a las mujeres con escasos recursos que desearan ingresar en un convento como religiosas.292

En conclusión, las dotes para casar doncellas premiaron la virtud y la honestidad de mujeres humildes y de otras que no lo eran por su origen social y familiar, pero que sufrían una decadencia económica y que se unieron por lo común a artesanos y trabajadores para fundar núcleos familiares con la que reproducían su propia condición social o la superaban tibiamente. Suavizaron algunas aristas y muchas mujeres pudieron casarse, pero fueron insuficientes. Eso nos lleva, necesariamente al último peldaño de la pobreza y de la situación social de las mujeres, es decir la marginación.

Además, lo que al principio fue creado para ayudar al matrimonio de las clases más desfavorecidas, poco a poco pasó a ser pretendido por las los estamentos medios, las que veían en estas dotes sociales una manera de incrementarlas. Se trataba de unir a la particular que ella llevaba, aportada por la familia, la que se consiguiera de alguna institución de este tipo. Esto se ve claramente a fines del siglo XVIII.293

Otro de los motivos de entrega de dotes entre las pobres por la Iglesia y sus integrantes era reducir el alto índice de amancebamiento que fue bastante recurrente en la Edad Media y continuaba siéndolo en la Modernidad y Contemporaneidad e incentivar el matrimonio. Incidía en esta situación motivos de pobreza estructural y coyuntural, que afectaban, sobre todo, a las mujeres pobres para las cuales no era fácil encontrar esposo, así tuviesen una pequeña dote. Si la mujer se encontraba sola sin el amparo de su familia se hacía más difícil que contrajera matrimonio, conformándose con el amancebamiento que se convirtió en una de las opciones más recurridas de vivir en pareja con la probable posibilidad de casarse, para muchas mujeres solas, desarraigadas de los suyos desde la infancia. Además, el amancebamiento no tenía ninguna penalización legal aunque sí moral, y sólo tenía connotaciones legales si se amancebaba con casado y salía a la luz públicamente y este escándalo público se pagaba con una fuerte multa dirigido al varón si es que no dejaba a su querida.294

289

HUNEFELDT, C. (2003: 90-91): En Lima, virreinato del Perú, cumplía esta función el hospital de la Caridad e instituciones como las “Buenas Memoria de Dotes y Obras Pías” donde se daban de trescientos a mil pesos de plata. Si las parejas no tenían descendencia o estaban separados los maridos estaban obligados a devolver ese dinero.

290

CUÉLLAR ARRABALÍN, M. T. (1990: 239); REDER GADOW, M. (1981): Agustina Mejía.

Benefactora de las huérfanas malagueña. Siglo XVIII. Baetica nº 4, Málaga. PERRY M. E. (2012: 170):

El filántropo Miguel de Mañara ayudó a dotar a noventa y cinco chicas sin recursos, sacado de “Dotes de

pago Nuestro Venerable hermano mayor el Sr. D. Miguel Mañara en los años desde el de 1666 hasta el de 1670 a diferentes pobres para que se casasen” en el Archivo del hospital de la Santa Caridad de

Sevilla, legajo 18, estante 4.

291

AGI. Patronato. Informaciones de Méritos y Servicio, rollo 2. Legajo 152, nº 3, fols. 241-381.

292

DÍAZ HERNÁNDEZ, J. M. (2003: 133 y 136): En el XVIII se devaluó la cantidad otorgada y sólo constituyó una ayuda para el ingreso a convento. Era bastante difícil para una mujer pobre ingresar a un convento, pues las dotes eran tan elevadas que las familias hidalgas pagaban para permitir al resto de sus hermanos disponer de un mayor capital heredado.

293

DÍAZ HERNÁNDEZ, J. M. (2003: 139).

294

LÓPEZ BELTRAN, M.T. (2000:366, 367): Es interesante indicar que las mujeres amancebadas según esta historiadora eran en gran proporción moradoras, no vecinas de ciudad, es decir inmigrantes, sin tener los deberes y derechos que implicaba la vecindad, la casa y el hogar, la residencia fija. Por otra parte, el matrimonio era un contrato social que se pactaba generalmente entre familias y menos entre individuos y comportaba una noción de alianza que garantizaba el pacto entre iguales.

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Otra característica de la obtención de estas dotes gratuitas era que las doncellas pobres trataban de obtener más de una de diferentes instituciones.

2.5. Dotes a doncellas pobres ofrecidas gratuitamente en Sevilla

La dotación a doncellas pobres en la ciudad de Sevilla fue una costumbre bastante arraigada que empezó a mediados del siglo XIV,295 se dejó de entregar en casi todas las instituciones religiosas en la tercera década del siglo XIX, con la desamortización de los bienes eclesiásticos, aunque algunas, como la Capilla de la Anunciación de Sevilla, continuaron entregándose hasta comienzos del XX.296

Esta obra pía alcanzó su cénit en los siglos XVI y XVII, a tal grado que desde las Indias se enviaban fondos a modo de capellanías para tal fin. En aquellos siglos, el grueso del testamento estaba dirigido al alma del testador (misas, capellanías, etc.).297 La voluntad del testador destinaba el resto a obras pias. Generalmente, las dotes de doncellas pobres constituían residuos de las mandas testamentarias destinados principalmente para la dotación de monjas de origen hidalgo, en primer término parientes del fundador o fundadora del patronato, o en su defecto cualquier mujer de estamento alto cuya familia hubiese caído en desgracia. Por eso, a finales del siglo XVII al XVIII, con la crisis económica y la disminución de las rentas de los patronatos, se sacrificaron los residuos y se redujeron muchas dotes de doncellas pobres para casamiento de treinta o cincuenta ducados que no eran prioritarias en las voluntades testamentarias, dándose preferencia a las dotes de hidalgas para entrar a convento de mil a mil trescientos ducados. Dotaban doncellas no sólo instituciones, sino también personas de forma particular.

La práctica de fundar patronatos para la dotación de doncellas pobres para el matrimonio se extendió durante los siglos XVI y XVII en la ciudad de Sevilla. Estas dotes eran otorgadas de forma gratuita, sin mediar trabajo para su consecución, por personas particulares a través de instituciones religiosas. El cumplimiento de la voluntad de los fundadores de los patronatos de estas obras pías se llevó a cabo mediante la administración de las rentas legadas a través de parroquias, cofradías, hermandades, hospitales y personas particulares. Algunos patronatos estaban destinados exclusivamente a dotar doncellas pobres, pero la tendencia estaba en designarles los residuos de las rentas anuales, por lo que eran las primeras en caducar ante las oscilaciones inflacionarias, sobre todo del siglo XVII.

El éxito de esta obra pía queda testimoniado por el gran número de fundaciones de patronatos que destinaron grandes cantidades de bienes, dinero para la obtención de rentas. Además, esta obra pía traía prestigio a los fundadores de estos patronatos al fomentar el matrimonio eclesiástico entre las doncellas vírgenes, consiguiendo que el mayor número de estas jóvenes se casaran, pues se consideraba que era su estado natural, al estar imposibilitadas para ingresar a un convento por las altas dotes estipuladas para ello. Algunas cofradías indican

295

SÁNCHEZ HERRERO, J. (1997: 164-191): José Sánchez Herrero indica que esta obra de caridad fue realizada desde finales del siglo XV o a lo largo del siglo XVI, no sólo en Sevilla, sino en toda Castilla. El mismo autor en otra obra indica que se encuentran documentadas dotes de doncellas desde 1349, aunque la redención de cautivos se encuentra más citada que la dotación de doncellas durante los siglos XIV y XV.

296

DÍAZ HERNÁNDEZ, J. M. (2003: 138): Esta práctica fue común en todo el mundo occidental, siendo Roma, la ciudad más generosa en estas actividades. Ser sede de la Iglesia Católica le permitió convergir en él todo tipo de intereses sociales, religiosos y económicos, que favorecieron a lo largo de los siglos la creación de muchas instituciones benéficas. En Roma había a fines del XVIII unas mil quinientas dotes a disposición de las mujeres romanas anualmente, lo que hacía que fuesen incluso más numerosas que los matrimonios celebrados; sin embargo, las barreras establecidas para conseguir una de estas dotes hacían que fuesen para muchas inaccesibles y sólo para aquellas que cumpliesen con determinados requisitos, como poseer unas determinadas cualidades morales, requisitos formales religiosos y un determinado grado de parentesco con los fundadores de estas obras benéfico-religiosas.

297

LORENZO PINAR, Francisco Javier (1991:159)En el siglo XVI destaca el índice de testantes -uno de cada diez- durante el siglo XVI dejaron a su alma como heredera en menoscabo de otros familiares. Esta costumbre fue disminuyendo a medida que pasaron los siglos siguientes.

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